En la
historia de las teorías evolutivas hay mucha enjundia y misterio. Por ejemplo,
no me cabe la menor duda de que muchas veces, obrando de manera consciente o
inconsciente, se ha fomentado la confusión con intereses particulares. Así, si en la redacción de un
artículo o de un libro admitimos sin problemas las historias y las teorías
científicas tal y como se nos vienen contando, podremos llegar a nuestros objetivos
antes que si, a cada frase, nos tenemos que detener cuestionando la exactitud de
lo que viene dándosenos como “verdad asumida”. Y es que el andar por un camino llano y bien pavimentado es mucho más
confortable que hacerlo por un sendero pedregoso. La vía del éxito está marcada y
se accede antes viajando en un coche de lujo (aceptar los paradigmas) que en
una bicicleta roñosa (si tomamos posturas críticas).
Es mediante este sencillo proceso de aceptación conformista e indiscutida de las versiones
más en boga de los hechos, como las imágenes públicas de determinadas figuras
históricas van creciendo como bolas de nieve hasta tropezar en una pared o caer
al río. Es entonces cuando, desde un punto de vista global, puede sorprender
cuán diferente hubo de ser la realidad de lo que vino a ser la proyección de su imagen en el futuro.
Edward
Blyth (1810-1873) publicó entre 1835 y 1837 algunos artículos en The British
Magazine of Natural History, en los que describía, mucho antes que Darwin, aspectos-clave
de la obra de éste, incluyendo la propia selección natural, la radiación
adaptativa y la lucha por la existencia. Darwin leyó los artículos de Blyth, al
que conocía y menciona puntualmente tres veces en “On the origin..”. Loren Eiseley escribió acerca de esta interesante relación en su libro
Darwin and the Mysterious X. (E.P. Dutton, New York, 1979) y Andrew J. Bradbury
ofrece una reseña bastante completa y bien documentada del caso que incluye los
artículos originales de Blyth en sus páginas web tituladas Charles Darwin -
The Truth? (A new slant on Victorian
science).
En el
momento presente nos encontramos en un punto crítico. La situación viene a
consistir aproximadamente, dicho de manera breve y concisa, en el
derrumbamiento de un mito. Más que el genio que se ha venido describiendo aquí
y allá en los medios de difusión, páginas web y tratados de “Biología elemental”, Darwin podría haber
sido una persona tremendamente preocupada por su propia proyección, cuya adaptación
a las necesidades de una situación social le habría dado un asiento de
privilegio en la Historia
que otros personajes están llegando ahora a reclamar.
En este
contexto, es interesante fijar la mirada en Wikipedia, (una enciclopedia
popular y abierta, pero ciertamente darwinista) y ver cómo irá evolucionando el trato que
en ella se de, de ahora en adelante, a la figura de Blyth. Y es que, por muy
darwinista que sea, dicha enciclopedia no puede ignorar los hechos. Blyth existió,
sus publicaciones también y Darwin las leyó. Las referencias que hizo a ellas
en “El origen….” son insuficientes. Es obvio pues, que la figura de Blyth deberá
ser desenterrada de las arenas del olvido, lo cual será otra más de las causas para
que el ídolo de Darwin vaya cayendo. La evolución (con permiso), de las
distintas versiones del artículo dedicado
a Blyth en Wikipedia nos irá dando testimonio de ello. De momento, el
análisis es jugoso. En su versión inglesa se describen los artículos de Blyth
en los que mencionaba a la selección natural,
si bien ésta tendría una función restauradora, más que creadora de nuevas
especies. La versión española, mucho más corta, no menciona nada acerca de la
selección natural, pero a cambio incluye el vínculo a las páginas web de Andrew
Bradbury, que no está incluido en la versión inglesa. Es muy curioso que unas
páginas web escritas en inglés aparezcan en la versión en español y no lo hagan
en la versión en inglés. Sospecho que puede deberse a que los
gestores de la enciclopedia en español no han leído las páginas que citan. Si así
fuese, cuando alguno de sus responsables las leyese, podrían verse obligados a quitar el vínculo a
dichas páginas de la versión española. Podría también ocurrir lo contrario y que los autores en inglés añadan el vínculo a las susodichas páginas
web de Bradbury,…….. ¡Eso me sorprendería tanto y tan agradablemente....!. Mientras tanto y por su parte, el artículo dedicado a Blyth en la versión francesa de
wikipedia, también corto, no menciona la selección natural ni tampoco contiene
el vínculo a Bradbury, sin embargo contiene una frase interesante que podría
servir de ganzúa para abrir la puerta del cuarto de las herramientas donde se
encuentra el material necesario para demoler al ídolo. La frase se refiere a
Blyth y en francés, ese encantador idioma, dice:
Ses
observations sont souvent reprises par Charles Darwin