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jueves, 02 de julio de 2009


  
La web castellano.org (La Página del Idioma Español), es una revista digital pionera en la promoción del idioma español en Internet y en busca de nuevos espacios para nuestra lengua en la red mundial. Sostenida por la organización no gubernamental Asociación Cultural Antonio de Nebrija, mantiene el Foro Cervantes de discusiones sobre el idioma español y el boletín de semántica y etimología «La palabra del día». Hoy (2 de julio) publica un interesante artículo del profesor Alberto Buela titulado "El castellano, mal llamado español". Se trata de una réplica a otro artículo escrito en El Pais versión Argentina por una periodista no muy bien informada y que como indica su título (El español, un filón huérfano de prestigio) apuntaba hacia una crítica, que como demuestra el profesor Buela, carece de fundamento sólido. Del artículo de Buela, cuya lectura se recomienda, destaco algunos párrafos. Por ejemplo:



El castellano, patrimonio común a españoles, americanos y a algunos africanos, es la primera de las lenguas habladas en el mundo, pues el inglés no llega a 500 millones y el chino no es un idioma sino 129 a la vez.


La segunda falsedad es que «el español es la lengua de 18 países». Solo en América somos 19 países, a saber: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. En Europa está España y en Africa Guinea Ecuatorial y lo que queda de la República Saharaui. Y tenemos también el resurgimiento del español en Filipinas, impulsado por el gobierno. De modo tal que no son dieciocho los países de lengua castellana sino veintitrés.

Por supuesto, que ni una palabra siquiera a la dimensión antiimperialista del castellano como lengua de pueblos oprimidos por el imperialismo anglo-norteamericano


El artículo
(el de "El Pais") termina sosteniendo la vieja tesis de la Ilustración francesa utilizada por los enciclopedistas enemigos de España, que "el español no es una lengua científica". Son las mismas tesis que sostenían que en América los indios no son fuertes porque no tienen barba o los leones son menos peligrosos porque no tienen melena. Las tesis de de Paw y el conde de Buffon, las tesis de Hegel y de tanto ilustrado suelto de los siglos XVIII y XIX.

Estos carajos, otro epíteto no se me ocurre, no tienen ni siquiera en cuenta los esfuerzos ciclópeos de un Ramón  y Cajal, de un Alberto Gaviola, de un Cecilio del Valle, de un Rey Pastor, y de tantísimos científicos e investigadores de primer nivel mundial que han fijado nomenclaturas científicas de todo tipo y en todos los campos.


Por supuesto, que ni una palabra siquiera a la dimensión antiimperialista del castellano como lengua de pueblos oprimidos por el imperialismo anglo-norteamericano. Porque para los españoles como el presidente Zapatero el imperialismo no existe, por ello se jacta de imponer el inglés como segunda lengua en todas las escuelas, mientras que un sindicalista pobretón como Lula, reemplazó al inglés por el castellano como enseñanza obligatoria en todas las escuelas primarias y secundarias del Brasil.

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5:28 | gestionado por Emilio Cervantes | Enviar comentario (4)

miércoles, 01 de julio de 2009





En dos entradas recientes del blog "Universo Invisible", Juanjo Ibáñez ha tratado sobre un tema fundamental: el fraude científico.

La primera de ellas comentaba un artículo aparecido recientemente en la revista online PloS ONE. En él se describen los datos de una encuesta que indica la frecuencia con la que los investigadores han admitido falsificar o modificar sus propios datos o bien han reconocido haber sido testigos de tales situaciones en otros colegas. Los datos hablan por sí mismos y apuntan a un aspecto clave en la labor del científico, como indica Juanjo en su post:

deberíamos ser los principales interesados en que se discierna el grano de la paja.


En la segunda entrada de la serie, se vuelve a insistir sobre la importancia y magnitud del problema, pero hace más énfasis en sus causas:  La ética del científico debe presidir su comportamiento.

Abundando en las opiniones expresadas en éstas recientes entradas del Universo Invisible, comentaré otro artículo reciente de PloS ONE, que viene a hacer referencia a la curiosa e interesante, a la par que inversa, relación entre popularidad y fiabilidad. El artículo se titula: Large-Scale Assessment of the Effect of Popularity on the Reliability of Research, está firmado por Thomas Pfeiffer y  Robert Hoffmann y su resumen dice:

Based on theoretical reasoning it has been suggested that the reliability of findings published in the scientific literature decreases with the popularity of a research field. Here we provide empirical support for this prediction. We evaluate published statements on protein interactions with data from high-throughput experiments. We find evidence for two distinctive effects. First, with increasing popularity of the interaction partners, individual statements in the literature become more erroneous. Second, the overall evidence on an interaction becomes increasingly distorted by multiple independent testing. We therefore argue that for increasing the reliability of research it is essential to assess the negative effects of popularity and develop approaches to diminish these effects.

Que traducido directamente (del suahili) viene a decir en español castellano:


Basándose en razonamiento teórico se ha sugerido que la fiabilidad de los descubrimientos publicados en la literatura cientifica disminuye con la popularidad del campo de investigación. Se presentan aquí apoyos empíricos de tal predicción. Se evalúan sentencias publicadas sobre interacciones proteina-proteina con datos de experimentos de alta resolución (high-throughput). Encontramos evidencia de dos efectos distintos. Primero, con mayor popularidad de los participantes en la interacción (protein partners), las sentencias en la literatura son más erróneas. Segundo, la evidencia general de una interacción se distorsiona más con múltiples pruebas independientes. Por lo tanto defendemos que para aumentar la fiabilidad de la investigación es esencial tener en cuenta los efectos negativos de la popularidad y desarrollar estategias para disminuir tales efectos.

Teniendo en cuenta que los autores se han centrado en los datos publicados para la humilde levadura, podemos especular acerca de si tales conclusiones podrían aplicarse también en otros campos de investigación de mayor impacto.

En todo caso, las conclusiones son interesantes. La primera contiene una moraleja de interés para informadores, periodistas y en general para todos aquellos interesados en la divulgación de la ciencia que se preocupen por analizar el fraude científico y es que, paradójicamente, podría ser más fácil descubrir resultados dudosos entre los campos considerados habitualmente como de mayor difusión social o de mayor impacto que en otros más modestos. En la curiosa dinámica del ecosistema científico, los resultados más notorios y populares podrían conllevar mayor riesgo de errores. Periodistas  a la caza del fraude científico,  equípense para la caza mayor.

La segunda conclusión no es menos interesante y literalmente dice:

Second, the overall evidence on an interaction becomes increasingly distorted by multiple independent testing

Es decir, que en el mundo de la interacción entre proteinas, el aumento de recursos y métodos de análisis no lleva a un aumento proporcional en la certidumbre, sino que puede que lleve a todo lo contrario.



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lunes, 29 de junio de 2009




Tres son los pilares de la biología: 1. El Método Científico (Claude Bernard, Pasteur, Koch, Buchner) 2. La institucionalización de la ciencia (la banca como autoridad) 3. El materialismo (darwinismo)

El Método Científico necesita materiales, infraestructuras y equipos que dependen de una financiación organizada. Así, el primer pilar depende del segundo. Pero la banca no puede imponerse y hacerse valer como autoridad sin un fundamento que soporte tal planteamiento. Tal fundamento es filosófico, aunque más propiamente en el caso que nos ocupa lo llamaríamos con pleno derecho anti-filosófico si tenemos en cuenta que la filosofía ha de tener, a su vez, un fundamento moral.

Por eso, los dos primeros pilares dependen del tercero. El darwinismo suministra la base materialista que es rigurosamente necesaria para la ciencia moderna, institucionalizada y controlada por la banca.

Estos tres pilares marcan el modo en el que se ha desarrollado durante ya más de cien años la biología, causando el paulatino pero imparable declive de la Historia Natural que se manifiesta ahora en la amenaza mortal en la que se encuentra la taxonomía. La ciencia, cuyo fundamento es humanista y su finalidad servir al hombre, puede volver la vista atrás, reconocer errores y proponer nuevos planteamientos. La nueva biología puede intentar fundarse sobre nuevos pilares. El primero de los aquí expuestos permanecerá. Quienes proponen un cuarto pilar deben reflexionar cuidadosamente acerca de cuáles serán sus relaciones con los otros tres. Y es que la ciencia nunca se ha fundamentado en sí misma, sino en creencias.

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lunes, 22 de junio de 2009


   


La palabra Biología aparece en la literatura en 1766 (Hanov, 1766), luego desaparece para, más tarde reaparecer en dos libros publicados independientemente en Francia y en Alemania (Lamarck, 1802; Treviranus, 1802); no obstante y a pesar de la temprana existencia de la palabra, la Biología como disciplina no existió hasta mucho tiempo después.

Libros que en su título lleven la palabra Biología comienzan a ser frecuentes a finales del siglo XIX en Francia y Alemania (por ejemplo Letourneau, 1878; Erdmann, 1887; Dreyer, F. 1892; Driesch, 1893). Apenas los hay antes de esas fechas, como tampoco existen facultades, departamentos o revistas específicas de esta disciplina. En España, los tratados de Biología son algo posteriores, por ejemplo el titulado "Elementos de Biología General", de José Gogorza (1905).

La Biología es, por lo tanto, una ciencia joven. Aunque la palabra se utilizó en forma impresa ya en el siglo XVIII, su uso extendido no tiene lugar hasta finales del XIX. Sus fundamentos incluyen teorías comprobadas mediante observaciones precisas como la Teoría Celular, una amplia variedad de resultados experimentales como los de Pasteur, Koch y Claude Bernard y, en particular, los experimentos de Büchner demostrando que las actividades enzimáticas ocurren en extractos libres de células. Nuevos experimentos, teorías y observaciones se van agrupando a lo largo del siglo XX para consolidar el edificio conceptual de la biología, una espléndida obra, edificada sobre cimientos problemáticos.


Y es que en la base de la Biología, disfrutando de un inmerecido descanso, se ha ido acomodando el monstruo del darwinismo; es decir, la aceptación generalizada de la doctrina de evolución por selección natural, paradigma que lleva implícita la aceptación dogmática de la descendencia de todos los seres vivos a partir de uno (o unos pocos) antepasados comunes mediante procesos tan poco científicos como la competición y la lucha. 


Con estas bases, la Biología se concentró en el estudio y análisis de las funciones en los organismos más que en sus formas. En el fondo, la idea dominante (y carente de toda demostración empírica) era que todo modo de vida “complejo” debe tener un origen común en modos de vida más “simples”. El paso a mayor complejidad ocurriría mediante la intervención de una entelequia harto imprecisa, la “selección natural”. Con tan pobre base no era apropiado concentrarse en buscar  diferencias o intentar explicarlas, lo que había constituido el objetivo centenario de la Historia Natural.

 

El fracaso del darwinismo remueve ahora los cimientos del edificio de la Biología. Es el momento de explicar con razones históricas las relaciones entre ambos y, si es necesario, volver a planteamientos antiguos y  recuperar ideas hace tiempo enterradas en el lugar sólido donde la biología debió cimentarse: El estudio de las formas. 



 

 

Bibliografía

 

Erdmann GA. 1887. Geschichte der Entwicklung und Methodik der biologischen Naturwissenschaften (Zoologie und Botanik) : nebst zwei Anhängen, enthaltend ergäzende Anmerkungen zum Text und Nachweise über Litteratur und Veranschaulichungsmittel . Theodor Fischer, Cassel.

 

Dreyer, F. 1892. Ziele und Wege biologischen Forschung. Jena.

 

Driesch, HAE. 1893. Die Biologie als selbstständige Wissenschaft. Leipzig.

 

Gogorza,  José. 1905.  Elementos de Biología General. Librería General de Victoriano Suárez, Madrid.

 

 

Hanov MC. 1766. Philosophiae naturalis sive physicae dogmaticae: Geologia, biologia, phytologia generalis et dendrologiam vel terrae, rerum viventium et vegetantium in genere atque arborum scientiam. Halle.

 

Lamarck, JB. 1802. Hydrogéologie. Paris.

 

Letourneau Ch. Biologie.  1878

 

Treviranus, GR 1802. Biologie oder Philosophie der lebenden Natur für Naturforscher und Aertze. Röwer, Göttingen.


Imagen: Dance (1898) de Alphonse Mucha. Tomada del blog Momo.


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jueves, 18 de junio de 2009



Hace hoy dos años, el 18 de junio de 2007, escribía la primera entrada en el blog Biología Humanista. Desde entonces, siguiendo la intención de aquella vez, un total de trescientas veintidós entradas repartidas por seis blogs de esta manera:


Biología humanista: 97

La vida y la Biología: 52

Curso de Biología 19

ADEBIR 14

Un libro de Biología: 11

Biología y pensamiento: 129



Más de mil comentarios, algunas discusiones y sobre todo, nuevos y buenos amigos.

Gracias a todos



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martes, 16 de junio de 2009




Acaba de publicarse (Regnery Publishing, Inc.; 2 de Junio de 2009) el libro:

The Darwin Myth: The Life and Lies of Charles Darwin

Cuyo título en español es:

El mito de Darwin: La vida y mentiras de Charles Darwin

Su autor es Benjamin Wiker

Y la breve reseña de la editorial dice así:

Wiker offers a critical analysis of Charles Darwin's theories as well as the social, scientific, and religious implication of his work, leading readers to the inevitable truth about Darwin's powerful, and, as the author believes, poisonous legacy.

Que traduzco al español:

Wiker ofrece un análisis crítico de las teorías de  Charles Darwin así como la implicación social, científica y religiosa de su trabajo, llevando  a los lectores a la verdad inevitable acerca del poderoso y como cree el autor, envenenado legado de Darwin.

Algunos de sus párrafos:


It is a myth that evolutionary theory must coincide with Darwinian theory. It is a myth based on Darwin’s fame, but it has distorted our understanding of the scientific evidence and the debates about it.

Darwin’s triumph has been to set ideological atheism as the default position of science; as the prism through which scientists are supposed to see the world and conduct their work. It is just as distorting to science as ideological Marxism is to the study of economics. It offers an answer for everything; it is an answer to which facts are twisted to conform; but it might be the wrong answer.

But the problem with Darwinism is not just science. As we will soon see, Darwin’s intense desire to set forth a God-free view of evolution brought him to offer an account of human development in which everything about human beings, even their moral capacities, is explained entirely as the result of natural selection, that is, of the struggle for survival where the more fit eliminate the less fit. So-called “social Darwinism” is not, as is typically assumed today, a misapplication of Darwinism, it is Darwinism, and it provides an open rationale for eugenics and racism. This had abhorrent consequences in the twentieth century; and unless we understand Darwinism’s flaws, there is no reason to believe it will not have equally abhorrent consequences in our own.

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lunes, 15 de junio de 2009




Un comentario a la entrada titulada "El ser humano, la metafísica y sus sorprendentes gobiernos", nos informaba de que en el último análisis, Wikipedia era más fiable que la Enciclopedia Británica. Pero ahora (13/06/2009), un artículo titulado ¿Debemos fiarnos de la Wikipedia?, firmado por Carmen Pérez-Lanza en la sección noticias de madrimasd, viene a añadir una importante puntualización a aquella información. Dice literalmente:

la reconocida revista Nature hizo un estudio para comparar su fiabilidad con la de una enciclopedia tan reconocida como la Británica. Nature comparó 42 artículos científicos (más sencillos de comparar) de ambas y detectó 123 errores u omisiones en los artículos de la Británica, y 162 en la versión inglesa de Wikipedia. ¿Qué titular dio la vuelta al mundo? 'La Wikipedia es tan fiable como la Enciclopedia Británica'.


O sea que, como tan frecuentemente ocurre, la información contenida en dicho comentario se basaba en un titular sensacionalista de dudoso fundamento. Pero además, en su artículo, la Sra. Carmen Pérez-Lanza nos indica claramente algunos de los inconvenientes de Wikipedia que seguramente no se tomaron muy en consideración a la hora de compararla con otras fuentes de información. Así por ejemplo se lee:


En 2007, el conocido periodista francés Pierre Assouline dirigió un estudio de un grupo de alumnos del máster de Periodismo del Instituto de Estudios Políticos de París para analizar la fiabilidad de la enciclopedia online. El resultado es el libro La revolución Wikipedia (Alianza) y sus conclusiones son bastante críticas. Para empezar, desmontan el estudio de Nature, al que acusan de poco estricto y sesgado y recuerdan que, según sus propios resultados, la Británica sigue siendo un 24% más fiable que la Wikipedia. Después analizan uno de sus grandes puntos flacos: la manipulación, y apuntan que el propio fundador de la Wikipedia, Jimmy Wales, ha modificado su reseña personal 18 veces, y recuerdan que desde el Congreso norteamericano se han modificado interesadamente las biografías de varios políticos.


Ajá! Esto ya suena más acorde con la realidad. Uno de los puntos flacos de Wikipedia es su capacidad de manipulación. Esto ya lo habíamos detectado en este blog cuando comparábamos a Wikipedia con el diccionario de la Neolengua de Orwell, que en la novela 1984 es elaborado por el poder con la única intención de manipular a sus súbditos. En esta dirección apuntan también otros de los datos destacados en el artículo de la Sra. Carmen Pérez-Lanza. Veámoslos. Dice:

¿Y qué hay de los contras? También son unos cuantos. Los resumió en julio de 2006 el escritor Sam Vaknin -enemigo confeso de la Wikipedia- en un artículo que publicó en American Chronicle bajo el título 'Los seis pecados de la Wikipedia': 1. Es opaca: no se conoce a los autores de los artículos; 2. Es anárquica; 3. La fuerza es el principal derecho editorial, pues la autoridad va en función de la cuantía de participación (sin importar la calidad de ellos); 4. Está contra el verdadero conocimiento, pues los expertos reconocidos son rechazados y atacados en ella. ¿Quiénes son los eruditos?; 5. No es una enciclopedia aunque se presente como tal; 6. Es una fuente de difamación y violaciones del copyright.


Opaca, anárquica (?), basada en la fuerza de autores y correctores protegidos por el anonimato, contraria al verdadero conocimiento, fuente de difamación,….etc. etc. Ante este panorama, la pregunta indicada al final del artículo firmado por la Sra. Pérez-Lanza  es ciertamente ingenua : "¿Acabará Wikipedia convertida en una enciclopedia tradicional después de haber enviado a sus rivales a una crisis histórica?". Tampoco es demasiado audaz la pregunta que da título al artículo (¿Debemos fiarnos de la Wikipedia?), puesto que es bien sabido que, en muchos casos, la respuesta es no. Más conveniente es preguntar: ¿Conseguirá Wikipedia hacer realidad el fragmento que le corresponde de la novela 1984? ¿Cumplirá esta misión? Esperemos que no.





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lunes, 08 de junio de 2009

                     



 La historia es importante pero, a menudo, el científico, olvida que su actividad está insertada en la realidad histórica. Tiende a pensar en la actividad científica como en algo distinto, tal vez más puro y fuera de los límites de la historia porque si lo que buscamos es la verdad y lo que encontramos es cierto en la medida en que puede ser comprobado experimentalmente, entonces, ¿acaso no será cierto en cualquier circunstancia histórica?. Aunque la respuesta es, en teoría, sí; en la práctica, se convierte en un sí muy matizado que, a veces, pasa a ser un no rotundo.

Surgen así reflexiones interesantes. En primer lugar, sobre la pretendida independencia de la ciencia o la superioridad del científico sobre el humanista. ¿Acaso la verdad del científico no es absoluta y la del humanista relativa a un momento histórico? La verdad es que no hay una diferencia tan clara. También el científico, como el humanista, tiene un pasado al que se debe, un momento histórico en el que se desarrolla y una proyección y los tres, pasado, trabajo actual y proyección son partes integrantes de la historia. Resulta curioso, por ejemplo, ver cuán archisabido es, entre los profesionales de letras, el que todo aquello que se publica y se divulga suele responder a un interés histórico, social o político, fácilmente identificable y discutible. Por el contrario, en muchos ámbitos científicos, decir esto puede sonar como un disparate.

El libro aquí comentado puede contribuir a poner las cosas en su sitio. Kuhn, inspirado por la casi desconocida obra de autores anteriores cuya influencia pudo haber “disimulado”, principalmente la de Ludwig Fleck, ofrece una interpretación original y poderosa de la historia de la ciencia. En su libro “La génesis y el desarrollo de un hecho científico”(1935), Fleck anticipó y hasta sobrepasó algunas de las tesis que luego constituyeron la obra de Kuhn. Ambos, Kuhn y Fleck, muestran como en muchos aspectos la ciencia cambia, evoluciona como lo hacen los paisajes y los seres vivos. Todos ellos atraviesan períodos dilatados de acumulación de hechos sin mayor cambio y, de repente, ocurren acontecimientos fenomenales que resultan en cambios importantes. Los biólogos evolucionistas hablan de equilibrio puntuado y los historiadores llaman a estos acontecimientos, revoluciones. Ambos, van seguidos de periodos de poco cambio en los cuales, las especies biológicas o los paradigmas científicos son casi estables. Kuhn describe así como la ciencia sigue este camino y cómo en su evolución se halla ligada inextricablemente con otros aspectos de la historia. Al leer algunos de sus párrafos y preguntarnos si esto se aplica o no y en qué medida lo hace a nuestro trabajo diario, los resultados pueden llegar a ser terroríficos. En el panorama científico, muchos grandes descubrimientos constituyen paradigmas, fruto de la necesidad de los científicos de trabajar sobre referencias, de pisar tierra firme. La tarea de los científicos consiste en intentar adaptar la realidad a esos paradigmas. En sus propias palabras:

The cleaning operations occupy most of the scientists during all their careers. They constitute what I call here normal science. Closely examined, both historically as well as in the contemporary laboratory, this enterprise seems to be an attempt to oblige nature to fit into the pre-established and relatively inflexible limits that the paradigm provides.

(Las operaciones de limpieza ocupan a la mayoría de los científicos durante todas sus carreras. Constituyen lo que yo llamo aquí ciencia normal. Examinada de cerca, tanto históricamente como en el laboratorio contemporáneo, esta empresa parece un intento para obligar a la naturaleza a encajar dentro de los límites pre-establecidos y relativamente inflexibles que el paradigma suministra).


Vistos desde esta óptica de Kuhn, los grandes logros de la biología, las teorías evolutivas, la teoría celular, y principalmente, el gran avance de la biología molecular, el descubrimiento de que la información hereditaria está contenida en el DNA, han contribuido a la consolidación del paradigma actual de la biología. Es decir, la consolidación del conjunto de conocimientos esenciales que constituyen la biología y que todo biólogo tiene que respetar, obedecer y alimentar. Hoy, el trabajo de los biólogos consistiría, según Kuhn, en adaptar la realidad a ese paradigma. Interpretando libremente al autor, los grandes descubrimientos obligan a la ciencia a seguir caminos fijados. Dicho de otro modo, los paradigmas imponen el lenguaje. Por ejemplo, el éxito de la “teoría” (más bien pseudo-teoría o tautología) de evolución por selección natural obliga a pensar en todas las seres vivos y sus entidades constituyentes (células, moléculas) compitiendo por la supervivencia del más apto; el éxito de la teoría celular obliga a describir los organismos en términos de células; el descubrimiento de la naturaleza química del gen, obliga a pensar acerca de la herencia en términos de fragmentos de DNA y estas maneras de pensar, independientemente de que sean acertadas, que no siempre lo son, nos llevan, a la larga, a otras que son realmente perniciosas.


“The more surprising characteristic of the normal research problems that we have just seen is perhaps how little they aspire to produce important, conceptual or phenomenal, novelties”



Una cuestión crítica surge si hemos llegado hasta aquí y lo hemos creído todo, porque, a partir de aquí, estará claro que para consolidar el paradigma, no bastarán argumentos científicos. El paradigma de la biología ha buscado el apoyo de la “teoría” darwinista en los descubrimientos de la genética, para lo cual forma la denominada “nueva síntesis”. Partiendo, a principios del siglo XX, del redescubrimiento de las leyes de Mendel y de los primeros trabajos de genética que confirmaban la existencia de genes o unidades de herencia, se configura una nueva disciplina llamada “genética de poblaciones” que se propone a si misma como fundamental para comprender la evolución, partiendo de la base de que el estudio del comportamiento de los genes en las poblaciones permite sentar las bases para el estudio de la evolución de las especies. Acto seguido, la evolución se define como fundamental en biología en la frase acuñada por Dobzhansky y repetida hasta la saciedad: “En biología nada tiene sentido si no se considera a la luz de la evolución”. Pero llegados a un punto, el edificio empieza a resultar inestable y a desorganizarse. La genética de poblaciones ha demostrado no tener un sólido soporte experimental, real que sirva de base a la teoría evolutiva. Por eso ha sido ya, a veces, severa y justamente criticada. Ninguna evidencia hay de que la dinámica habitual de las poblaciones sea el sustrato sobre el que actúa la especiación. No obstante, el paradigma neo-darwinista ignora este planteamiento, descuidando sus críticas e incorpora arbitrariamente los descubrimientos recientes de la bioquímica y la biología molecular. La figura de Darwin, cuya aportación a las ciencias naturales fue limitada desde un principio, y en cuya contribución a la teoría evolutiva no intervienen aspectos experimentales, se ve así paradójicamente ensalzada en una época en la que predomina el método experimental basado en la tecnología.


El panorama es complejo, pero un análisis reduccionista (los científicos estamos acostumbrados a ello) es válido para demostrar la existencia de una trama real (estructural) como la revela Kuhn. Personas (científicos) y sociedades científicas y académicas al unirse en torno al paradigma, encuentran apoyo en él y por lo tanto, en forma más o menos intencionada o reconocida, lo apoyan a su vez. Quien se opone al paradigma, es marginado y sus ideas no encuentran un auditorio; quien lo apoya no necesita ser muy original (basta con no ser demasiado crítico).

Pero,…..la situación no se mantiene invariable hasta el infinito. En un momento dado, la aldea gala de Asterix, marginada por el sistema imperante, rodeada de campamentos romanos y contestataria, sin saber muy bien por qué comienza a alzar su voz y a ser escuchada. Será probablemente el inicio de una nueva época, de un nuevo paradigma. En estos momentos, la biología en general y sobre todo algunos biólogos, en particular, tenemos interés por encontrar una nueva posición. ¿Un nuevo paradigma?. ¿Un periodo libre de paradigmas?. Los comentarios contenidos en este libro pueden ayudarnos a definir la situación.

Bibliografía

 Kuhn TS. 1962. La Estructura de las Revoluciones Científicas. Fondo de Cultura Económica. México. Madrid. Buenos Aires.

Este comentario es una versión ligeramente modificada del que formó parte del libro 27 libros y un prólogo abierto para una nueva biología. El prólogo puede leerse aquí. Algunos de los comentarios aquí.






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