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martes, 29 de abril de 2008

En los últimos años somos testigos del deterioro que los espacios rurales vienen padeciendo. Nuestros paisajes rurales y periurbanos se ven sometidos a cambios profundos que con el paso del tiempo son más visibles para todos los ciudadanos. Bajo la premisa de vertebrar el territorio con diferentes actuaciones en materia de infraestructuras, se vienen cometiendo auténticas aberraciones ambientales que tienen su expresión, en parte, sobre las vías pecuarias.

 

La Cañada Real Galiana en el Arroyo Culebro


Las actuaciones, tanto públicas como privadas sobre los viales rurales, durante todo este tiempo han ocasionado muchas veces impactos de gran magnitud sobre ellos. Citando como ejemplo la afección sobre el entramado caminero existente de las vías pecuarias, con características de índole histórico y legal que se han visto y se ven afectadas actualmente.

En la construcción y operación de una instalación industrial, sobre todo en las infraestructuras lineales (carreteras, vías de ferrocarril, líneas eléctricas, gaseoductos, antenas de telecomunicaciones, etc.), se modifican y alteran las vías y caminos rurales existentes en el territorio por donde transcurren. Además, estas infraestructuras necesitan disponer de una red de caminos de acceso a todos y cada uno de los componentes de la misma, que posibiliten la entrada de vehículos y maquinaria para realizar las labores propias de construcción, así como, ya en la fase de operación, facilitar las visitas del personal para su revisión y reparación, asegurando su conservación.

España, a escala europea, dispone de un amplio territorio pero desigual, con muchas diferencias topográficas que influyen directamente en la articulación de los espacios mediante una malla viaria medianamente homogénea.

Los contrastes y variantes están presentes no sólo en la referencia nacional sino también en el ámbito municipal. Si a esto añadimos que existen más de nueve mil poblaciones repartidas por toda la geografía nacional podremos deducir la complejidad para lograr una mínima coherencia en cuanto a la red caminera se refiere.

Para analizar dicha problemática trataremos los viales rurales haciendo una primera diferenciación, de un lado la tradicional red de caminos y de otro la peculiar red de vías pecuarias, siendo protagonista central el “estudio topográfico integral” de dichos dominios, que entendemos de vital importancia para una correcta delimitación y representación.

En diferentes comentarios se irán proponiendo soluciones para un estudio y conocimiento correcto, pero también poniendo ejemplos donde se observan diferentes anomalías sobre éste entramado caminero como se puede percibir en las imágenes siguientes.

 

La Cañada Real Galiana como vertedero

 

Sale de Pinto la Cañada Real Galiana hacia Torrejón de Velasco

 

La Cañada Real Galiana cortada por la Autovía, sin continuidad

El Tren de Alta Velocidad cercena las vías y sin salida

El TAV pasa y atraviesa ya media España

Las ovejas merodean y recuerdan Cañadas que fueron y ya no son

 

19:34 | gestionado por Tomás Ramón Herrero Tejedor | Enviar comentario (0)

miércoles, 23 de abril de 2008

  • La representación gráfica de las vías pecuarias y su presencia en la cartografía histórica ha sido el objetivo perseguido en los últimos comentarios, así como conocer y divulgar determinados aspectos.

 

           En el recorrido efectuado, van apareciendo cuestiones y aspectos tan diversos como puedan ser el paradero de muchos planos y mapas que en distintos momentos se sabe que se efectuaron y no se encuentran catalogados, ni accesibles, tanto en la vertiente historicista de la propia cartografía, como otros específicos del archivo de la Mesta, todos ellos con la trascendencia suficiente para ser por sí mismos objetivo de una investigación específica.

            Hemos escrito en alguna ocasión que no era posible ofrecer una fecha concreta para la expresión gráfica en los planos de los itinerarios pastoriles; referencias escritas ya se dataron en torno al siglo VI en el “Fuero Juzgo” visigodo, pero el florecimiento de la cartografía hay que situarlo a partir de los descubrimientos, en el siglo XVI, época también de esplendor de la Mesta, pero la percepción del mundo rural, de los espacios y tránsitos, alejaba toda posibilidad de representación normalizada del viario pecuario. La elaboración cartográfica  se reservaba a eruditos y gentes viajeras e ilustradas.

            Hubo intentos de poder contar con representación gráfica explícita de las vías pecuarias y en distintos  períodos, pero por diferentes razones no se llevaron a cabo.

            También hemos señalado en otras ocasiones, que la decadencia y desaparición de la Mesta, así como la falta de una autoridad clara bajo el mandato de la Asociación General de Ganaderos del Reino en las postrimerías del siglo XIX y principios del siglo XX, tuvieron mucho que ver en esta definición. Citábamos el ejemplo siguiente: A finales del siglo XIX y principio del XX, el Sindicato de Policía Rural es potente y presiona hasta el punto que la Asociación General de Ganaderos del Reino se ve impotente en diferentes casos, sobre todo cuando se trataba de hacer respetar la red viaria que había servido al tránsito ganadero durante siglos”.

            Si a lo expresado unimos los datos y ejemplos señalados en este análisis, en cuanto al origen, concepto y evolución de la expresión gráfica, concluiremos en primer lugar que los avances técnicos en materia de representación gráfica se van solapando con la propia decadencia de las instituciones cañariegas (siglos XVIII y XIX).

            A pesar de todo, hay un primer intento de formar un mapa general de las vías pecuarias en 1717, encargo realizado por el Presidente de la Mesta, con el objetivo de nombrar un cosmógrafo que se responsabilizase de dicho proyecto; para ello se efectuaron consultas a Casani (catedrático de matemáticas) y al cosmógrafo real Felipe Palota. El método acordado fue que el cosmógrafo acompañado, de un ganadero inteligente, siguiera las audiencias cada dos años de los Alcaldes Entregadores en los cuatro partidos pecuarios principales de la época. El encargo no cumplió el objetivo previsto.

            Hubo otros intentos, pero es evidente que por medios y cauces institucionales nunca se ha logrado disponer de una cartografía específica e integral.

            Existen a lo largo de la historia, numerosas referencias gráficas, más o menos explícitas al mundo cañariego y a los diferentes itinerarios que seguían los trashumantes. Se sabe desde siempre la imperiosa necesidad del hombre por pintar, dibujar o reflejar gráficamente sus movimientos en un territorio que inicialmente no dominaba (hombre no estante) y también luego cuando la agricultura y la ganadería se circunscribían a regiones más o menos homogéneas en el sentido geopolítico.

            Los ejemplos y gráficos relacionados y aquí mismo publicados, tratan de dar respuesta a la cuestión antes mencionada; de aquí, la idea de recordar en cada período de tiempo las expresiones cartográficas propias, así como su evolución e influencia en el tema que nos ocupa.

            En los antiguos mapas, los babilónicos, los egipcios, los romanos, hasta los portulanos e incluso en los de Tomás López ya del siglo XVIII, el relieve constituía un problema más que una solución y era reducido a un dibujo con cierta apariencia.

            El plasmar las tres dimensiones de la realidad sobre una superficie plana de dos dimensiones constituyó durante muchos siglos una barrera infranqueable para la cartografía, hasta finales del siglo de la razón y los ilustrados, época en la que las ciencias y técnicas desarrolladas permiten dar ese salto.

            Una peculiaridad de las vías pecuarias en la Península es que la mayoría de itinerarios que van de norte a sur o de este a oeste no siguen una conducción geomorfológicamente coherente; algunos trazados repentinamente se salen de las vaguadas, cortando por la divisoria hasta llegar al puerto, bien por acortar distancias, bien por no molestar a agricultores o ganaderos estantes, bien por aprovechar otras yerbas menos localizadas o por otras razones.

Una cuestión importante es que numerosos recorridos se solapan con diferentes tipos de límites, a veces naturales, pero en otras ocasiones se ven modificados por linderos de fincas, por demarcaciones de hojas de cultivo, por términos municipales, interprovinciales, etc.

En definitiva, a la hora de representarlas inicialmente, en los pocos croquis o dibujos que se conservan, la orografía en general no era un problema, al igual que otros detalles cartográficos; las prioridades se centraban en la localización de las masas y conducciones de agua, las rutas o caminos principales, los asentamientos humanos y sus construcciones.

Con el desarrollo de la cartografía y resuelto el problema del relieve la percepción global nos alerta de las particularidades de este tipo de recorridos. Es difícil hablar de Topografía en las circunstancias citadas antes del siglo XVII, a pesar de los esfuerzos realizados, empleando métodos como la perspectiva paralela (caballera), las líneas de pendiente, las normales, las curvas de nivel, etc., para la representación del relieve.

Por tanto, hay que indicar que la plasmación geométrica del relieve es objeto de la Proyección Acotada y obedece a necesidades de tipo técnico que van surgiendo a medida que las sociedades y los pueblos se desarrollan. Es la hora de las proyecciones de Mercator y Ortelius, en detrimento de las tradiciones cartográficas ptolomeicas; Copérnico, Kepler y Galileo, entre otros, aportan el conocimiento y la ciencia necesaria para definir con precisión formas y distancias intraplanetarias y extraplanetarias.

Los avances en todas las ciencias, pero en particular en geografía y en la aplicación para las mediciones de la trigonometría, topografía y  geodesia, nueva instrumentación como el reloj de péndulo y el sextante, figuras como Cassini y Newton,  dan un enorme empuje. Las triangulaciones y su densificación avanzan en el siglo XVIII, configurando una cartografía más precisa, en el orden planimétrico, pero también mejora la expresión del relieve en los nuevos planos y mapas que se estaban elaborando entonces,  con el empleo de los puntos acotados, las líneas estructurales, el sombreado, las líneas de máxima pendiente, las curvas de configuración horizontal del terreno y las curvas de nivel. Luego, en el s. XIX, el método de las normales, la difuminación, las tintas hipsométricas o combinaciones y sobre todo la sistematización de la Proyección Acotada sustituyen o complementan a los anteriores.

En definitiva, la presencia de las vías pecuarias en la cartografía contemporánea no deja de ser un hecho heredado, muy diversa en cuanto a las escalas empleadas, pero cada vez con más protagonismo. Las causas entendemos que están ligadas a la complejidad y a la sistematización cada vez mayor de las ciencias en general, pero sobre todo a la gran revolución tecnológica de los últimos años.

Por estas razones es necesaria la creación y centralización de un fondo cartográfico avanzado relacionado con esta temática, dispuesto para uso de investigadores e interesados. Es imprescindible la divulgación y el conocimiento de un patrimonio histórico original, que será la garantía de su preservación.

 

 

19:40 | gestionado por Tomás Ramón Herrero Tejedor | Enviar comentario (1)

viernes, 18 de abril de 2008

Es interesante observar algunas representaciones poco conocidas, relativas a planos históricos, y que ya hacían referencia a trazados vitales de la trashumancia, nos consta que existen archivos con abundante información en este sentido, desgraciadamente en manos particulares y poco o nada accesibles.


              En este apartado, se recuerda, en cuanto a la elaboración o formación de la cartografía, de cómo las directrices eran marcadas por Ordenanzas, Comisiones y Reglamentos, siempre bajo auspicio militar, siendo principalmente el siglo XIX el referente para encontrar documentos ya sistematizados desde la óptica de la proyección acotada y que fué brevemente analizada en el anterior comentario.

            Ha sido una época de cambios convulsos; para este tema, el punto de inflexión es la desaparición formal de la Mesta en 1836, sustituida por la Asociación General de Ganaderos del Reino. La decadencia que arrastraba dicha institución es un dato relevante en la hora de la inversión y de enfrentar los costes de la formación de una cartografía propia.

            Los militares y los cartógrafos se centraron más en la incorporación de técnicas de elaboración y métodos de precisión para los elementos vertebradores y verdaderos protagonistas del territorio, que en recopilar y destacar itinerarios pastoriles; ésta cuestión, por entonces, sonaba a un pasado que para muchos era oscuro.

            A continuación, se pueden observar una serie de figuras que representan distintos lugares de la Comunidad Autónoma de Madrid. Con un doble objetivo: de una parte ver el tratamiento que los caminos y en especial las vías pecuarias han tenido en dichas representaciones, de otra, percibir la evolución en conjunto de dichas construcciones gráficas en los dos últimos siglos.

 

Antigua representación de la Cañada Real Galiana en Pinto

 Antigua representación de la zona estudiada (Cañada Real Galiana – Pinto)

 

Antigua representación de la Cañada Real Galiana en Pinto

 Antigua representación de la zona estudiada (Cañada Real Galiana – Pinto)

 

Primera hoja del MTN 1:50000 publicada por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1875 

  Primera hoja del MTN 1:50.000 publicada por el Instituto Geográfico y Estadístico en 1.875

 

 

Hoja del MTN 1:50000 publicada por el Instituto Geográfico 

 Hoja del MTN 1:50.000 publicada por el Instituto Geográfico

 

Plano parcelario de la zona de Pinto (Cañada Real Galiana)

Plano parcelario de la zona de Pinto (Cañada Real Galiana)

 

Fragmento del MTN E 1/25000 donde se representa el tramo de VP CRPinto

Fragmento del MTN E 1/25.000 donde se representa el  tramo de VP estudiado

 

Plano topográficode un tramo de la Cañada Real Soriana, levantado a finales del XIX

Plano topográfico de un tramo de una Cañada Real Soriana, levantado a finales del siglo XIX

 

 

Plano topográficode un tramo de la Cañada Real Soriana, levantado a finales del XIX

Plano topográfico de un tramo de una Cañada Real Soriana, levantado a finales del siglo XIX

 

  Hoja del MTN 1:50000 publicada por el IGN en 1953

   Hoja del MTN 1:50.000 publicada por el Instituto Geográfico en 1953

 

 

 Croquis de un tramo de la Cañada Real Soriana en 1877

Croquis de un tramo de la Cañada Real Soriana en 1.877

 

Encargo de Proyecto de Clasificación de la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer (Toledo) 

  Encargo de Proyecto de Clasificación de la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer  (Toledo)

 

Encargo de Proyecto de Clasificación de la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer (Toledo) 

Encargo de Proyecto de Clasificación de la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer  (Toledo)

 

Encargo de Proyecto de Clasificación de la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer (Toledo) 

 Encargo de Proyecto de Clasificación de la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer  (Toledo)

 

 Referencia instrumental empleada a finales del XIX en la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer (Toledo)

 Referencia instrumental empleada a finales del XIX en la Cañada Real Soriana en Corral de Almaguer (Toledo)

 

  Presentación actual y típica de un plano con representación de trazados de vías pecuarias

 Presentación Actual (Cañada Real Galiana en Pinto-Madrid)

 

20:31 | gestionado por Tomás Ramón Herrero Tejedor | Enviar comentario (0)

viernes, 11 de abril de 2008

 

Hemos efectuado en comentarios anteriores un repaso analítico de la representación del territorio y de las vías pecuarias a lo largo de los últimos siglos, siempre recordando y contrastando el paralelismo del desarrollo cartográfico y, en él, la situación de los itinerarios cañariegos. Por unas u otras razones que se han tratado, existen evidencias claras de que estos caminos no han tenido el protagonismo desde la óptica de la representación gráfica que luego más adelante si se ha manifestado.
Ha sido en el último siglo y medio cuando la elaboración de los planos se ha sistematizado y perfeccionado; en dicho periodo éstos trazados son incluidos en los mapas topográficos nacionales o regionales, además de contar con todo un compendio de levantamientos topográficos y planos de detalle, coincidencia o no del desarrollo y enseñanza universal, entre otros, del sistema de planos acotados.

Concepto, Origen y Evolución del Sistema de Planos Acotados

             Se denomina sistema de planos acotados a la representación del espacio mediante una sola proyección, cilíndrica ortogonal, sobre un solo plano, generalmente el horizontal. La indefinición del espacio producida por la existencia de una única proyección se suple mediante la inclusión en la representación de unas cotas numéricas, de donde recibe el nombre de sistema acotado, respecto a un plano de cota cero llamado plano de REFERENCIA o COMPARACIÓN1.

            Para el Profesor Gentil, los orígenes debemos buscarlos en el Renacimiento, en los mapas de Leonardo Da Vinci (1452-1519); luego la época de los descubrimientos y el desarrollo de la ingeniería militar que en los puntos anteriores he referido desembocarían en el concepto expuesto y la expresión gráfica mediante las curvas de nivel, que dan sentido al sistema.

             

Las Curvas de Nivel y los primeros hombres y planos que las emplearon

           

            La idea de representar geométricamente el relieve sucede cuando se convirtieron las curvas de configuración horizontal en verdaderas curvas de nivel, llamadas también líneas altimétricas, hipsométricas o hipsoisas, y que, en el caso de señalar profundidades marinas o lacustres, se denominan batimétricas o isobatas. Siempre son curvas que unen los puntos de igual cota del terreno y son el resultado de la intersección de planos horizontales con dicho terreno, separados entre sí, por un valor que se denomina equidistancia, que vendrá dada en función de la escala del plano y de la diferencia de altitud de la zona a representar.

            Filer les courbes” es la expresión francesa para definir la técnica mencionada; al principio con una brújula nivelante y un jalón daban cota a diferentes puntos situados en un terreno, luego unían los de igual cota y así formaban línea a línea el plano, que reflejaba tanto la planimetría como la altimetría. En la segunda mitad del siglo XIX, los geógrafos incorporan a los planos el aspecto gráfico de la geomorfología, principalmente aquellas características gráficas que explican la formación del relieve por la erosión fluvial; ello ayudaría a dibujar las curvas con un matiz más real y a la interpolación entre puntos acotados de las líneas principales de ruptura, las divisorias, las vaguadas, hoyas, mogotes y laderas.

            La plancheta declinada y el taquímetro como instrumentos más sofisticados van mejorando la toma de datos, siempre con el problema que presentaba la representación geométrica de las altas cumbres, justo hasta que aparece la fotogrametría aérea en escena, también en la última parte del siglo XIX.

            El relieve es definido de forma coherente mediante curvas de nivel si el número de éstas es tal que la altitud de un punto cualquiera se obtiene con la precisión deseada, mediante interpolación lineal entre las dos curvas en que está comprendido. Dicha representación geométrica permitirá además el cálculo de pendientes, la interpolación de cotas, el dibujo de perfiles, el cálculo de volúmenes en el movimiento de tierras y, en definitiva, todo un conjunto de operaciones básicas en cualquier proyecto relacionado con el terreno.

            Un elemento clave en la expresión gráfica final es la elección de la equidistancia entre las curvas de nivel; en la figura siguiente se aprecia cómo  equidistancias de 10 m, de 50 m, y de 20 m ofrecen un resultado diferente al ojo del observador, entendiendo como más coherente la equidistancia de 20 m.

Representación de un terreno con diferentes equidistancias  

 

 

 Representación de un terreno con diferentes equidistancias

 Representación de un terreno con diferentes equidistancias.

           

            Por otra parte, las curvas de nivel bien representadas evocan con rapidez en el observador el terreno al que se refieren, curvas muy próximas para fuertes pendientes, pero además es necesario que estén bien encajadas, cuestión que sucede principalmente en relieves que desde la óptica geomorfológica se encuentran bien estructurados. Por el contrario, cuando las curvas se separan para expresar terrenos menos accidentados o semiplanos o poco estructurados, la sensación final no ayuda a imaginarse esa realidad.

            El efecto plástico resulta parecido en dos mapas de la misma región si la relación de equidistancias es igual a la relación de denominadores de las escalas respectivas, pero es diferente si esta condición no se respeta2.

            En diferentes ocasiones se ha intentado aumentar la plasticidad de las curvas, bien reduciendo la equidistancia, acentuando así la iluminación cenital, bien reforzando el trazo proporcionalmente a la pendiente o a la orientación, también introduciendo el efecto de iluminación oblicua. Todo esto se opone al obstáculo de la visibilidad, al igual que sucedía con el sistema de las normales, lo cual indica que para cartografía topográfica no es recomendable; distinto es el caso de la cartografía temática.

            El regruesamiento de las curvas de nivel se ve inicialmente en trabajos del siglo XIX efectuados por el Ordenance Survey del Reino Unido.

            Para el Profesor León Casas, la finalidad esencial de las curvas de nivel es la de dar una definición geométrica del terreno y que, con carácter accesorio, en terrenos de relieve favorable puedan, de una manera discreta, introducir sensación de volumen. Si se desea reforzar esa sensación, resulta indispensable recurrir a métodos diferentes y más apropiados, o bien introducir el empleo de “aditivos” de tipo artístico, susceptibles de paliar las carencias que las curvas de nivel presentan en este aspecto, salvaguardando al mismo tiempo sus ventajas específicas. Dependiendo de que se le otorgue más importancia a la expresión morfológica del relieve o que, por el contrario, se quiera evidenciar los niveles de altitud, se utilizarán, respectivamente, los procedimientos de difuminación o el tono de los colores hipsométricos3.

            Nicolás Samuelsz Cruquius (1678-1754) fue un Ingeniero Hidrógrafo de Holanda, miembro de la Royal Society of London; junto  a Melchior Bolstra (1704-1776), también holandés de la región de Frisia, elaboraron un mapa de los ríos Merwede y Mouse con sondas de profundidad y los accidentes del lecho, como se puede observar en la figura, reproducción de la lámina 28 contenida en un libro del profesor de Trabajos Gráficos de la Escuela Politécnica de París L.l Bardin “Geometrie Descriptive. La Topographie enseignée par des plans-reliefs et des dessins, avec texte explicatif”, editado en París en el año 1855.

            Cruquius fue el precursor de la representación de los fondos marinos mediante líneas batimétricas, que luego también se utilizarían en superficie, como hemos visto.

            Philippe Buache (1700-1764), geógrafo e hidrógrafo francés, siguió con la idea anterior y representó parte del Canal de la Mancha y norte de Alemania, exponiendo dicho método en la Academia de Ciencias de París en 1737, 1752 y 1771, publicándolo en 1752 en la revista de la Academia “Histoire de l`Académie Royale des Sciences” bajo el título Essai de Geographie Phisique.

            Marcellín Du Carla-Bonifas (1738-1816), estudió el relieve terrestre, sobre todo el concerniente a las montañas, tuvo en este hombre un iniciador, a la vez que continuaba los conceptos de los hidrógrafos anteriores; su método fue publicado en 1780 con la ayuda del ingeniero geógrafo y censor real para la Geografía Jean-Luis Dupain-Triel (1722-1805), con el título Méhode nouvelle pour exprimer rigouresement sur les cartes terrestres et marines les hauteurs et les configurations du terrain.

            Como autor de la Carta de propone que cada departamento del Imperio se ocupe del levantamiento de nivelaciones más importantes, para luego centralizarlas en la capital, someterlas a la misma escala y enlazar así todo el reino de Francia.  Así, decía, se obtendrían numerosas ventajas, tales como presentar el nivel de todos los puntos conocidos y poder compararlos, proyectar y elaborar proyectos, tales como la dirección de las grandes rutas y caminos más importantes, conducciones de agua, canales de navegación, embalses, etc.

            Luis XV crea en 1748 l` École du Génie Militaire en Méziérs, en este Centro Gaspard Monge (1746-1818), autor de la sistematización de la Proyección Diédrica, formó parte de la Comisión que examinaba a los alumnos de nuevo ingreso, siendo profesor de Física, de Matemáticas y de Geometría Descriptiva.

  

Isobatas del lecho del río Merwede. Cruquius-Bolstra. 1729-1730.

 

            En este caso son interesantes las Ordenanzas del Real Cuerpo de Ingenieros de España de 1803, dictadas por Carlos IV; en ellas se reglamentan los estudios de los ingenieros militares en tres cursos, con la asignatura de Dibujo presente en cada año. Además contenía un prolijo articulado y, por ejemplo, en el Titulo II del Reglamento Cuarto, tenía por objeto “el método a observar en el levantamiento de mapas y planos”. Para las cartas se establecían las escalas de 48 leguas por pie de Burgos para las de todo el reino; 24 leguas por pie para las provincias y 12 para los partidos.

            Al final del articulado de la Ordenanza se añadía la lámina, con setenta y cinco signos convencionales a utilizar en la representación de los detalles planimétricos; a partir de ahora la mayoría de los planos comienzan a diversificar la simbología caminera, con la inclusión de caminos carreteros, de herradura, de sendas y veredas, etc.

            La normativa cartográfica para el Cuerpo del Estado Mayor fue configurándose al principio con la formación de itinerarios gráficos y descriptivos en 1847, después con el reconocimiento militar y topográfico de los principales caminos y el levantamiento de planos de población, (1859), la formación del Mapa Itinerario Militar de 1863 y el reconocimiento de ferrocarriles de 1865.

            El día 12 de diciembre de 1881 se publicaron las instrucciones para la ejecución de los Trabajos Topográficos y Estadísticos. Se disponía que, en todo plano que abarcase una extensión de más de seis kilómetros cuadrados, debería hacerse una triangulación preliminar, determinándose, en todos los casos, las altitudes mediante barómetros de bolsillo. El relieve se representaría por curvas de nivel, siendo la equidistancia el número de millares del denominador de la escala expresado en metros (para un plano a escala 1/10.000, serían 10 metros.)

            Hay que señalar que en esta época el dibujo en colores a pluma sustituye a la acuarela con pincel y se empiezan a ver cotas de puntos culminantes, expresadas en pies, luego en metros, ya que se introduce poco a poco el sistema métrico decimal y se inicia la reproducción industrial de la cartografía militar en colores por el método litográfico establecido en el Depósito de la Guerra por su Reglamento de 1847.

            Es el momento de la sistematización de la proyección acotada y a ello contribuyen hombres como Francisco-José Noizet Toullet (1792-1885), quien en 1823 da a conocer Mémorie sur la Géometrie appliquée au dessin de la fortification, y expresa la necesidad de disponer de un método de expresión mediante el cual se puedan transmitir, de forma clara, precisa y evidente, las ideas entre personas.

            El sistema fue evolucionando tomando personalidad propia, apoyándose en la geometría descriptiva; para los franceses, este sistema acotado es Géometrie Cotée, fundamentos propios que le caracterizan y le diferencian de los demás. “Fácil es figurarse lo embarazoso que será la resolución gráfica, por el método de dos proyecciones, de toda cuestión geométrica en la que entren en combinación datos cuyo desarrollo en un sentido cualquiera sea excesivamente grande con relación a sus demás dimensiones”4. El autor del primer libro publicado sobre el sistema acotado fue el Capitán Ángel Rodríguez Arroquia en 1850, con 106 páginas. Es un tratado sobre la Proyección Acotada, en la onda del francés I. Bardin, Profesor de la Escuela de Artillería de Metz y autor en 1838 de Leçons élementaires sur la representation des cors a l´aide d´un seul plan de projection et de cotes de distance; suivies d´applications.

            Señalaba Arroquia que la representación de superficies que no obedecen a ninguna ley de generación no eran aptas para su definición gráfica mediante el sistema diédrico.

            Bernabé Brissón (1777-1828), que formó parte del equipo científico de G. Monge, introduce los términos “faîte” y “thalweg” para divisorias y vaguadas. También Louis Puissant (1769-1843), profesor de matemáticas en la Escuela Imperial, Coronel del Cuerpo Real de Ingenieros-Geógrafos, ha sido un insigne geodesta francés cuya obra se ha estudiado hasta bien entrado el siglo XX, siendo sus trabajos más conocidos: Traité de Géodésie y Traité de Topographie, dárpentage et de nivellement (1807).

Insiste en el concepto de “líneas de mayor pendiente” como aquellas que son perpendiculares a todas las demás, con doble curvatura, cualidad que se conserva al proyectarlas sobre el plano de comparación.

            La presencia del relieve bien ejecutado es ya un hecho en la nueva cartografía; nuevas técnicas y materiales van confirmando este hecho, el sombreado continuo, la aplicación de la litografía, las tintas hipsométricas “normalizadas”, de tal forma que se puede concluir en distintas combinaciones para dicha representación:

Curvas de nivel + difuminación

Curvas de nivel + tintas hipsométricas

Difuminación + tintas hipsométricas

Curvas de nivel + normales

Tintas hipsométricas + normales

Difuminación + normales

            Para el geógrafo René Cuenin, la solución más válida es “una representación simultánea del terreno mediante curvas de nivel, difuminación y tintas hipsométricas”, procedimiento que responde tanto a condiciones de tipo geométrico como de expresividad.

            En definitiva, la escuela francesa y sus tratados fue seguida de cerca por los españoles, principalmente en los siglos XVIII y XIX. La trashumancia ha sido un hecho evidente también en nuestro vecino país y por tanto han existido y existen “les chemins de la trashumancie”; de hecho, en algunos mapas regionales franceses aparecen, pero sin la relevancia histórica que tienen y han tenido en España, con lo cual nunca han coronado ni calado en el entorno cultural, muy distinto al caso español.

                                  

  

                                                         Representación con un solo plano de proyección

 

 

 Complemento de Geometría Descriptiva (sistema de acotaciones)


Complemento de Geometría Descriptiva (sistema de acotaciones)

 



1 Gentil Baldrich, J.Mª. Método y aplicación de representación acotada, p.8. Cuadernos EGA-2-1989.Universidad de Sevilla

2 Cuenin, R. Cartographie Générale. París, 1972, p.209.

3 León Casas, M.A.   El Sistema de Planos Acotados: Historiografía de un convencionalismo gráfico y su aplicación en el ámbito de la ingeniería civil, Tesis Doctoral,  p. 556, Universidad de Granada, 2000

 

4 Rodríguez Arroquia, Á. Complemento a la Geometría Descriptiva. Empleo de un solo plano de proyección valiéndose del Sistema de Acotaciones para servir de aplicación de los principios generales de la ciencia a la Superficies Irregulares y como preliminar a la Topografía y a la Desenfilada. P. 5,  Madrid. 1850.

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lunes, 07 de abril de 2008