LoginRSS 2.0 Feed

lunes, 01 de diciembre de 2008

Recién regresado a las gélidas temperaturas que actualmente padecemos en la Península Ibérica, tras asarme de calor en el Valle Central y los Andes Meridionales Chilenos y una andadura “fresquita, ventosa y lluviosa” por la Patagonia”, me pongo de nuevo a escribir en esta bitácora (los últimos ocho post estaban ya preparados). Después de casi tres semanas de estancia en ese fantástico país, traigo algunas noticias muy importantes. Pero esas serán motivo de otros post. Hoy hablaremos sobre la vital importancia de los congresos pequeños, es decir a los que acude una audiencia de expertos muy reducida, aunque de gran calado.

 

 

 

Foto oficial de la Conferencia Internacional

Soil classification 2008.

El bajito de abajo con vaqueros y camiseta blanca ,

no es otro que el impresentable administrador de esta bitácora


 

Siempre he preferido este tipo de eventos a los mundiales y/o que movilizan a una gran cantidad de colegas ¿Razón?: Están casi todos los que deben hacerlo y no lo hacen los que tan solo van de jarana y/o a hacer negocios. Al Congreso “Soil Classification” 2008: Soils a Work of Art of the Nature”, organizado por la IUSS, WRB (FAO), USDA, la Universidad de Chile (de varias sedes), etc., solamente acuden los que verdaderamente se encuentran interesados por el presente y futuro de las clasificaciones de suelos. Allí se encontraban los responsables del núcleo duro de la WRB, los actuales en la materia de la USDA (que nos espetaron un gran bombazo) y otros edafólogos de gran prestigio como mi amigo Victor Targulian (actual Medalla Dokuchaiev, que es algo así como el Premio Nóbel que ofrece la IUSS cada cuatro años). Éramos pocos (como ya ocurrió en Hungría y Rusia en los dos congresos precedentes), todos interesados por el tema, todos accesibles y con ganas de intercambiar experiencias. En total unos 60 u 80. A la excursión post-congreso no llegamos ni a cuarenta. Charlas animadas, todo tipo de sugerencias, amabilidad por doquier, buen humor y muchas risas. Y a ello hay que sumar la excelente organización de los anfitriones chilenos (Manuel Casanova, Walter Lucio y un largo etc. de amigos nuevos que vas encontrando y cuyos nombres podéis verlos aquí, en la página Web de esta Conferencia Internacional. Ya se han colgado para los interesados, la mayor parte de las conferencias en este enlace. Supongo que las otras se podrán visionar pronto.

 

En los Talleres de trabajo de campo, pre y post congreso, francamente interesantes, los defensores y padres de la USDA Soil Taxonomy y WRB, entre otros, mostraban y debatían como deben clasificarse los suelos de acuerdo a sus respectivos productos. Otros como Targulian y yo mismo, comentábamos entre nosotros las ventajas de las taxonomías de tipo más genético, como lo Rusa respecto a las ya mencionadas. Muchas charlas y críticas hubieran dado lugar a reacciones crispadas en congresos más multitudinarios. El ser pocos, receptivos, compartir viaje y mesas para la inexorable nutrición, más un poquito de vino…… transforman las diferencias de puntos de vista en agradables conversaciones. Tampoco nadie mejor que los arquitectos y/o guardianes de las diferentes posiciones para informarte de tus dudas personales. ¿O no?

 

Lamentablemente soy el único españolito que asiste a estos eventos en los últimos ocho años. Lamentable. Allá cada cual a la hora de gastar sus fondos, pero este tipo de experiencias, junto a los mejores de tu especialidad, con los que compartir casi todo, son imborrables. Pero es meridiano que si un tema no está de moda, los “fundiraptors” y “turistas”, se desvían hacia donde está la “pasta” y el poder. ¡Que alivio!

 

Y mañana comenzamos con una gran sorpresa. Se trata de un tema de gran calado que personalmente venía defendiendo desde hace años……..

 

Desde aquí, mi agradecimiento a todos y en especial a los organizadores chilenos que hicieron lo imposible para que todo saliera a la perfección.  ¿Mi Charla?. Bueno, pues gustó a muchos. Ya os presentaré, para que juguéis interactivamente desde vuestro PC, la geometría hiperbólica de USDA-Soil Taxonomy (sus guardianes actuales quedaron encantados y quedamos en……).

 

Juan José Ibáñez         

15:53 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

miércoles, 05 de noviembre de 2008

Cuando la prensa patria anunció El año Internacional del Planeta Tierra, o los suelos no estaban incluidos, o tan solo de manera tangencial. Busqué propaganda en suahili y aparecía por todas partes. Insisto en que los periodistas españoles, en su mayoría, detestan tanto los suelos como yo a ellos. Una y otra vez esconden cualquier noticia relacionada con ellos más allá del subsuelo, negándole al ciudadano lo que en otros países no dudan en divulgar (confabulación judeo-masónica que decía un caudillo muy famoso del que prefiero olvidarme). Y aunque no os lo creáis, muchos días no me apetece discutir ni criticar. Por tanto me olvidé del tema. Sin embargo, la IUSS hizo sus deberes y elaboró un boceto divulgativo. Apareció el primero en inglés, luego en otras muchas lenguas y por fin lo ha hecho en español. Sin embargo, desconocía que hubiera uno trabajo más extenso en nuestro idioma. Lo he localizado casualmente en Internet. No tengo clara su procedencia, por lo que pido disculpas. Se trata de una traducción de otro original en suahili escrito por: David Dent (Países Bajos, jefe); Alfred Hartemink (Países Bajos), John Kimble (Estados Unidos), con agradecimientos a Rudi Dudal (Bélgica) y Donald Sparks (Estados Unidos). Ya he hablado de casi todos ellos en esta bitácora. Se trata de una documentación que puede ser de mucha ayuda para la divulgación y docencia de la edafología por lo que os ofrezco los enlaces para que los podáis bajar, leer o repartir.

 

 

 

El Suelo-Epidermis Viva de la Tierra

Fuente: Página Web de la IUSS


El documento de la IUSS lleva por título:El Suelo-Epidermis Viva de la Tierra”, mientras que el de los autores mentados Los Suelos: La Piel Viva de la Tierra. Obviamente debe tratarse de la misma iniciativa en distintos formatos, por que de no ser así….. Lógicamente se aprende más del extenso, que del editado por la IUSS en color, por cuanto el último es demasiado escueto (a penas 2 páginas). En cualquier caso, aquí os los dejo para quien pudiera estar interesado. ¡Que los disfrutéis!   

 

Juan José Ibáñez

16:46 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

¿Podemos Salvarla? Así comienza uno de los capítulos que el monográfico del mes de Noviembre de 2008 publicó Nacional Geographic España. La traducción a nuestro idioma de esta revista lleva dos meses de retraso respecto a la versión original inglesa. Ya hablamos en su momento del contenido de aquella en nuestro post: El Futuro Descansa Bajo Nuestros Pies: Nuestra Buena Tierra .... Sin embargo permitirme un pequeño inciso. Mientras que en la edición suahileña el tema aparecía en portada, el la española la han relegado al final, sustituyendo la foto de aquella por “El último Neandertal”. Lamentablemente, me da la impresión que quedan algunos en las editoriales españolas. Desde luego, de este homínido no dependerá nuestro futuro, mientras que del suelo sí. En este país de corruptela urbanística generalizada (“Spanish crisis”), hasta en las editoriales se considera que el suelo solo sirve para ser sellado por los sinvergüenzas del “ladrillazo”. En España los suelos no serán mediáticos, mientras que los homínidos extinguidos nos rescatarán de nuestras miserias. ¡Así vamos!. No obstante, por mucho que no lo parezca cuando se visiona la portada se trata de un monográfico dedicado al suelo. Como ya comentamos el que una revista con millones de ejemplares lo reconozca y publicite puede ser un síntoma de un punto de inflexión en la edafología. Ese que parecen querernos robar a los hispanoparlantes.

 

 

Monográfico sobre el suelo. Noviembre 2008

Nacional Geographic España


 

No me extenderé mucho hoy, ya que os comenté sus contenidos en aquel post. Al margen de las impresionantes fotos, que como siempre saca a la luz Nacional Geographics, los textos están bastante bien. Os recomiendo a todos que os lo compréis, a pesar del flaco favor que han hecho a la edafología los sesudos responsables de la versión española. En su página Web aparece en abierto el caso de Haití, ejemplo palmario de cómo la mala gestión del suelo acarrea a la larga miseria y pobreza (posiblemente aquí nos tengamos que comer los ladrillos para rescatar el tesoro subyacente; los odontólogos se frotan las manos). Leerlo por favor, pinchando el enlace de Nacional Geographic que os he proporcionado arriba. Una vez más, el título del artículo de la versión española aparece ligado a deforestación. Pero Haití no perdió sus suelos por la deforestación en si misma, sino porque los suelos que protegían se perdieron arrastrados por la erosión. Vamos que la edición española vuelve a patinar y confundir al ciudadano. Y lamento decir todo esto ya que es una excelente revista de divulgación.

 

 

 

Monográfico sobre el suelo. Noviembre 2008

Nacional Geographic España. Haití y los suelos

 

Haití y la Republica Dominicana conforman una unidad insular, fragmentada por los desafortunados imperios coloniales. Pero los ciudadanos del segundo país deben dar las gracias que no les pasara lo que a sus vecinos. Como disponemos de los datos de suelos, hablaremos detalladamente del tema en otro post. Lo dicho, aunque me cueste decirlo, os sugiero que compréis el número aludido de esta revista en castellano, a pesar de su desprecio por la edafología, que no es más que síntoma de su ignorancia (al contrario que la edición original en suahili). Os dejo con unos párrafos que aparecen en este enlace:

 

Juan José Ibáñez

 

Tierra fértil, tierra yerma: el futuro está en el Suelo que pisamos

Tierra fértil, tierra yerma: el futuro del suelo

PÁG. 54 / NOVIEMBRE 2008 http://www.nationalgeographic.com.es/articulo.jsp?id=1740706.

 

 

El futuro del mundo depende de nuestra capacidad para proteger nuestros suelos. Las explotaciones intensivas han disminuido la superficie de suelo cultivable, agravando la escasez de alimentos. Por Charles C. Mann; fotografías de Jim Richardson

 

Un caluroso día de septiembre, agricultores de todo el estado se reúnen en torno a unas máquinas enormes. Segadoras-trilladoras, empacadoras, subsoladores, cultivadoras, arados de disco y todo tipo de tractores se pueden encontrar en la feria anual de maquinaria agrícola de Wisconsin. Pero las estrellas de la muestra son las grandes cosechadoras, bautizadas con nombres de coche deportivo (Claas Jaguar 970, Krone BiG X 1000…) y pintadas con colores brillantes. Cada máquina pesa 15 toneladas y lleva unos neumáticos de la altura de un hombre. Cuando visité la feria el año pasado, la firma John Deere permitía al público probar su tractor 8530, una maravilla electromecánica tan sofisticada que no tenía ni idea de cómo manejarla. Pero mi ignorancia no era ningún problema, porque el tractor se conduce solo, orientándose por satélite. Me quedé sentado allí arriba, feliz y contento en la cabina con aire acondicionado, mientras las ruedas enormes avanzaban por la tierra.

 

Los granjeros miran ufanos las máquinas que avanzan retumbando por los maizales. A la larga, sin embargo, podrían estar destruyendo su propio sustento. La capa arable del Medio Oeste norteamericano, una de las mejores tierras de cultivo del mundo, se compone de terrones sueltos y heterogéneos con gran cantidad de bolsas de aire entre ellos. Las máquinas grandes y pesadas, como las cosechadoras, apisonan la tierra húmeda y la convierten en una masa indiferenciada, casi en un bloque impenetrable, en un proceso llamado compactación.

15:55 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)

Como ya hemos comentado en post anteriores, los horizontes del suelo suelen ser blandos, es decir, susceptibles de ser arados (aunque algunos no sean muy propicios para ello), cavados, etc. Sin embargo, en ocasiones, se endurecen incluso más que numerosas rocas compactas, debido a la cementación por ciertos compuestos que se acumulan  en ellos. Cuando esto ocurre, la hidrología y morfología del perfil cambian por completo. Así, por ejemplo, la circulación del agua se ralentiza cuando topa con ellos, pudiéndose generar problemas de hidromorfía y encharcamientos superficiales tras fuertes lluvias. Del mismo modo, puede elevarse la escorrentía superficial que, en casos extremos, llega a erosionar por completo los horizontes superiores más deleznables, aflorando los endurecidos a la superficie. Más aun, cuando se cultivas suelos en donde este tipo de horizontes no se encuentran a bastante profundidad, la germinación de plantas es afectada o impedida. Abundan en ambientes áridos y semiáridos aunque también aparecen en otros biomas. Hablaremos hoy pues de los horizontes endurecidos y su clasificación.

 

 

 

Paisaje de badland en los que algunas colinas resisten

mejor la erosión que otras por tener en su superficie

un horizonte endurecido. Fuente: Natural

History Museum (UK). Concurso a las mejores fotografías.

Autor en la propia foto

 


 

Si bien en las taxonomías de suelos su discriminación, caracterización y clasificación es “relativamente” sencilla, no ocurre lo mismo cuando se busca información sobre ellos. Las razones estriban en las diversas nomenclaturas que aparecen en la bibliografía. Algunos expertos los clasifican anteponiendo un vocablo sobre su naturaleza y terminándolo con las letras “creta”. Así por ejemplo, si los horizontes endurecidos se deben a la acumulación y cementación de horizontes hipercálcicos se habla de “calcreta”, cuando lo es la sílice de “silicreta”, y así sucesivamente. Sin embargo, lamentablemente y por tradición, no es inusual que en un mismo texto aparecen diferentes vocablos para referirse a cada uno de ellos: petrocálcico, duripanes, corazas ferruginosas, etc. Este modo de proceder es bastante común, dificultando la búsqueda de información a los no iniciados. Desafortunadamente, la Web en castellano es pobre en contenidos sobre la materia y adolece de este último problema. La WRB (2006), como clasificación de suelos distingue cuatro tipos:

 

Horizonte petrocálcico

Horizonte petrodúrico

Horizonte petrogípsico

Horizonte petroplíntico

 

“Petro”, de piedra en latín, ya nos indica que pueden llegar a ser tan duros o a veces más que una piedra.  Hablaremos con detenimiento de ellos más abajo. Comenzaremos con una descripción muy genérica de los horizontes endurecidos para los no iniciados, teniendo en cuenta que lo que recogemos del enlace abajo indicado, no significa la presencia de horizontes endurecidos en el sentido que utilizamos los edafólogos profesionales, sino más bien como lo entienden los profanos.

 

 

Gipsisol con horizonte petrogípsico

Fuente: ISRIC

 

Así según aparece en la bitácora “Joe Bloggs”:

 

Las causas de la mala emergencia de las plántulas pueden ser la formación de costras superficiales, especialmente en suelos de alto contenido de arena fina, o la formación de una estructura masiva, compactada y dura en suelos endurecidos cuando se secan después de una lluvia fuerte. La textura de los suelos endurecidos varía de liviana hasta mediana (…).

 

Se pueden reconocer los suelos endurecidos en base a su estructura masiva y consistencia dura en el estado seco, y por la dificultad o imposibilidad de cultivarlos hasta que sus perfiles hayan sido mojados otra vez. Se han definido estos suelos como "suelos no disturbados ni marcados por la presión del dedo, a 0,10 m debajo de la superficie en un perfil seco, al contenido de la humedad del aire," (Mullins et al., 1990).

 

Para solucionar el problema de los suelos endurecidos y aflojarlos es necesario hacer labranzas antes de la siembra. En estos suelos es prácticamente imposible hacer labranzas en el estado seco, aún con arado de discos, porque los discos no penetran. Se puede aflojar el suelo en el estado friable con una o dos pasadas del arado de cincel seguido por una pasada del vibrocultivador. Si el agricultor no tiene estos implementos se puede aflojar el suelo con una pasada del arado de discos seguido por una o dos rastreadas, pero estas labranzas dejarán el suelo desnudo y muy susceptible a la erosión y al encostramiento. Sin embargo, el aflojamiento de los horizontes masivos y endurecidos no asegura que los suelos no vayan a compactarse otra vez cuando se sequen después de una lluvia fuerte, restringiendo la emergencia de las plantas jóvenes.

 

Las condiciones perjudiciales para el crecimiento y funcionamiento de las raíces son la compactación causada por laboreos o por procesos naturales, suelos endurecidos, agregados grandes y duros que no son penetrables por las raíces, la falta o el exceso de humedad, la falta de fósforo, o la presencia de tóxicos como aluminio o manganeso.

 

Para situaciones donde la baja infiltración está causada por la presencia de suelos masivos y endurecidos es necesario aflojar el suelo con una labranza. En África occidental hay evidencia que una arada a la salida de las lluvias afloja el perfil y favorece la infiltración de la lluvia en la próxima época. Sin embargo, esta práctica causa la inversión del suelo que podría provocar problemas físicos y/o químicos si las características del subsuelo no son deseables. Para estos suelos, suelo sería más aconsejable la labranza vertical que no invierte el suelo.

 

Sin embargo, esta desiderata nos dice muy poco de los verdaderos horizontes endurecidos, ya que mientras en algunos es totalmente imposible labrar (por ejemplo, ferricretas o corazas ferruginosas) en otros no es conveniente por las propiedades químicas de sus constituyentes. El autor de estas líneas, ha tenido también en cuenta factores texturales y estructurales de ciertos suelos que dificultan su laboreo, así como posiblemente la denominada “suela de labranza”. Esta ultima es el resultado de la compactación del suelo bajo a la profundidad a la que no llega el arado, debido al peso de los aperos de labranza y en especial de la maquinaria pesada. 

 

 

 

Ferricretas bauxíticas (parecidas a las aquí narradas)

Fuente: Weathering Mantles

 

Si atendemos tanto a su dureza como a los ambientes en los que aparecen con más asiduidad, no debe extrañarnos que a menudo se utilicen como materiales de construcción de las casas en los países menos desarrollados que padecen de aridez. Muchos de ellos son más duros que una roca, mientras que bajo los ambientes áridos y semiáridos escasea la vegetación leñosa y por tanto la madera para permitir construir casas. Tal aplicación se acentúa en las extensas llanuras (a menudo crátones) en los que los materiales parentales subyacen a muchos metros de profundidad y no pueden ser recuperados para la realización de los hogares. Fijaros, por ejemplo, que el vocablo “plintos”, del que después hablaremos, significa ladrillo en griego. De hecho ya escribimos sobre tal actividad en un post anterior que podéis leer pinchando aquí.

 

 

 

Horizonte petrocálcico. Fuente: Aridic soils

Of United States and Israel.

 

Seguidamente, abordaremos una descripción somera según la WRB de 2006. No incluiremos los denominados criterios de diagnóstico (y tan solo comentarios muy escuetos sobre su identificación en el campo), por cuanto aparecen en el propio manual de la WRB, siendo tan solo son empleados para una descripción rigurosa de los edafotaxa. Nos contentaremos con ofreceros una explicación más amena, siempre teniendo en cuenta que al hacer uso de una taxonomía edafológica, los susodichos criterios son imprescindibles. 

 

 

Horizonte petrodúrico. Fuente: Aridic soils

Of United States and Israel.

 

Horizonte petrodúrico

Un horizonte petrodúrico (del griego petros, roca, y latín durus, duro), también conocido como duripán o dorbank (Sudáfrica), es un horizonte subsuperficial, generalmente de color rojizo o pardo rojizo, que está cementado principalmente por sílice secundaria (SiO2, presumiblemente ópalo y formas microcristalinas de sílice). Los fragmentos secos al aire de horizontes petrodúricos no se disgregan en agua, aún después de remojado prolongado. El carbonato de calcio puede estar presente como agente cementante accesorio.

 

Un horizonte petrodúrico tiene una consistencia muy a extremadamente firme en húmedo, y es muy o extremadamente duro en seco. Puede tener lugar efervescencia luego de aplicar HCl 1 M, pero probablemente no es tan vigorosa como en horizontes petrocálcicos que se ven muy similares. Sin embargo, pueden ocurrir en conjunto con un horizonte petrocálcico.

 

En climas áridos y secos los horizontes petrodúricos pueden ocurrir asociados con horizontes petrocálcicos, en los que pueden gradar lateralmente, y/u ocurrir en conjunto con horizontes cálcico o gípsico a los que normalmente suprayacen. En climas más húmedos los horizontes petrodúricos pueden gradar lateralmente en horizontes frágicos.

 

Digamos que, cuando se cumplen ciertas condiciones concretas, los suelos con tales horizontes pueden dar lugar a los edafotaxa que la WRB denomina Durisoles, pero tales tipos de suelos son definidos si atesoran tanto un horizonte dúrico como petrodúrico. Por tanto, no todos ellos poseen necesariamente el mencionado en último lugar. Más concretamente y debido a que su denominación ya indica una cierta “dureza, os exponemos a continuación una breve descripción de los dúricos, que dicho sea de paso, son el origen de los petrodúricos bajo ciertas condiciones de los factores formadores del suelo.

 

 

Escarpe:Colina al fondo de un horizonte petrodúrico

Frenando la erosión de la colina.

Fuente: Arckaringa Hills State Heritage Area

 

Horizonte Dúrico

 

El horizonte dúrico (del latín durus, duro) es un horizonte subsuperficial que presenta nódulos o concreciones débilmente cementados hasta endurecidos por sílice (SiO2), presumiblemente en forma de ópalo y formas microcristalinas de sílice (durinodes). Los durinodes con frecuencia tienen revestimientos de carbonato que tienen que ser removidos con HCl antes de disgregar los durinodes con hidróxido de potasio (KOH). (…) Los durinodes secos no se disgregan apreciablemente en agua, pero el remojado prolongado puede resultar en descamación de laminillas muy finas y en algo de disgregación. En corte transversal la mayoría de los durinodes son aproximadamente concéntricos, y pueden observarse filamentos concéntricos de ópalo bajo lupa de mano. En regiones áridas los horizontes dúricos ocurren asociados con horizontes gípsico, petrogípsico, cálcico y petrocálcico. En climas más húmedos los horizontes dúricos puede gradar en horizontes frágicos.

 

Horizonte Petrocálcico

 

Un horizonte petrocálcico (del griego petros, roca, y latín calx, calcáreo) es un horizonte cálcico endurecido, que está cementado por carbonato de calcio y, en algunos sitios, por carbonato de calcio y algo de carbonato de magnesio. Es de naturaleza masiva o laminar, y extremadamente duro. (…) endurecimiento o cementación, al menos parcialmente por carbonatos secundarios, hasta el grado de que los fragmentos secos no se disgregan en agua y las raíces no pueden entrar excepto a lo largo de fracturas verticales (…)de la capa; y consistencia extremadamente dura en seco de modo que no puede ser penetrado por pala o barreno; y (…)

 

En regiones áridas los horizontes petrocálcicos pueden ocurrir asociados con horizontes (petro‑) dúricos en los cuales pueden gradar lateralmente. Los horizontes petrocálcico y dúrico se diferencian por el agente cementante. En horizontes petrocálcicos el carbonato de calcio y algo de magnesio constituye el principal agente cementante mientras que puede haber algo de sílice accesoria. En los horizontes dúricos la sílice es el principal agente cementante, con o sin carbonato de calcio. Los horizontes petrocálcicos también ocurren asociados con horizontes gípsicos o petrogípsicos.

 

Cuando los horizontes hipercálcicos se vuelven endurecidos, tiene lugar la transición al horizonte petrocálcico, cuya expresión puede ser estructuras masivas o laminares. En regiones secas y en presencia de soluciones del suelo o freáticas ricas en sulfato, los horizontes cálcicos ocurren asociados con horizontes gípsicos. Los horizontes cálcico y gípsico generalmente (pero no en todos lados) ocupan posiciones diferentes en el perfil de suelo debido a la diferencia en solubilidad del carbonato de calcio y el yeso, y normalmente pueden distinguirse uno de otro con claridad por la diferencia en morfología. Los cristales de yeso tienden a ser aciculares, con frecuencia visibles a simple vista, mientras que los cristales de carbonato de calcio pedogenético son de tamaño mucho más pequeños.

 

Horizonte petrogípsico

 

Un horizonte petrogípsico (del griego petros, roca, y gypsos) es un horizonte cementado que contiene acumulaciones secundarias de yeso (CaSO4.2H2O). Endurecimiento o cementación al menos parcialmente por yeso secundario, hasta el grado de que los fragmentos secos no se disgregan en agua y no pueden entrar las raíces excepto a lo largo de fracturas verticales (…). son duros, blancuzcos y compuestos predominantemente por yeso. Los horizontes petrogípsicos antiguos pueden estar coronados por una capa laminar fina de yeso precipitado recientemente (…) muestra una microestructura compac­ta con sólo una pocas cavidades. La matriz está compuesta de cristales de yeso lenticulares en empaquetamiento denso con pequeñas cantidades de material detrítico. (…) A veces son visibles trazas de actividad biológica (pedotúbu­los).

 

Como el horizonte petrogípsico se desarrolla a partir de un horizonte gípsico, los dos están estrechamente ligados. Los horizontes petrogípsicos ocurren frecuentemente asociados con horizontes cálcicos. Las acumulaciones cálcicas y gípsicas generalmente ocupan posiciones diferentes en el perfil de suelo debido a que la solubilidad del carbonato de calcio es diferente a la del yeso. Normalmente pueden distinguirse claramente uno de otro por su morfología (…)

 

Horizonte Petroplíntico

 

Un horizonte petroplíntico (del griego petros, roca, y plinthos, ladrillo) es una capa continua, fracturada o rota de material endurecido, en la cual el Fe (y en algunos casos también Mn) es un cemento importante y en la cual la materia orgánica está ausente, o sólo presente en trazas. (…) Es una lámina continua, fracturada o rota de fuertemente cementados a endurecidos, conectados de (a) nódulos rojizos a negruzcos; o (b) moteados rojizos, amarillentos a negruzcos en patrón laminar, poligonal o reticulado (…)

 

Los horizontes petroplínticos son extremadamente duros, generalmente capas de color pardo herrumbre a pardo amarillento, que pueden ser, o bien masivas, o mostrar un patrón nodular interconectado, o reticulado, laminar o columnar que encierra material no endurecido. Pueden estar fracturados o rotos.

 

Los horizontes petroplínticos están estrechamente asociados con horizontes plínticos a partir de los cuales desarrollan. En algunos lugares, los horizontes plínticos pueden trazarse siguiendo capas petroplínticas, que se han formado, por ejemplo, en cortes de caminos. La baja relación entre Fe extractable en oxalato ácido (pH 3) y Fe extractable en ditionita-citrato separa al horizonte petroplíntico de los panes de hierro, hierro de turbas (bog iron), y horizontes spódicos endurecidos que ocurren, por ejemplo, en Podzoles, los que además contienen una buena cantidad de materia orgánica.

 

Los horizontes petroplínticos evolucionan a partir de otros denominados pisoplínticos, que a su vez lo hacen (según las condiciones locales) de los plínticos. Pero lo mismo ocurre con los demás aquí mostrados: los horizontes hipercálcicos pueden