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lunes, 02 de marzo de 2009

Árboles Frutales y Rotación de Cultivos.

El cultivo de hortalizas bajo árboles frutales favorece según Fukuoka que el número de plagas de insectos sea bajo. Aquellas, junto a árboles acompañantes como árboles de efecto “abono”, “rompevientos” y una combinación de perennes y caducifolios así como las “malezas de malas hierbas” ayudan a mantener el equilibrio entre plagas las y los depredadores naturales de éstas. Además, enfermedades importantes y plagas como escarabajos longicornes e insectos cóccidos son provocados por variables como la disminución de vigor del árbol, pobre ventilación, penetración de la luz inadecuada, o una combinación de ellas. La fertilidad del suelo generada por el método previamente descrito, contribuye pues a limitar los daños reseñados (cobertura diversa de árboles, hortalizas, abono verde., etc.)

 

 

Policultivo. Fuente Permacultura cañadulce


 

Usando los métodos de “cultivo natural”, sostiene Fukuoka, que para los árboles frutales se crea, realmente, un huerto “tridimensional”. Todos los elementos dispares del huerto: árboles frutales, árboles de abono, árboles rompevientos, árboles perennes y caducifolios, cobertura de abono verde, hortalizas, cereales y “malas hierbas” quedan dentro de lo que Fukuoka considera como cultivo rotativo. Según sus propias palabras:

 

Más que un simple lugar para cultivar fruta, el huerto llega a ser una comunidad orgánicamente integrada que incluye aves de corral, ganado y por supuesto seres humanos. Y si un huerto natural puede ser organizado y explotado así, como un simple y sencillo microcosmos, no hay razón para pensar que no se podría vivir de él autosuficientemente. Mirando con igual objetividad el caso de los insectos, a los que el ser humano clasifica _sólo según su criterio_ en insectos beneficiosos o perjudiciales, la gente verá que este Mundo es un Mundo de coexistencia y beneficio mutuo, y llegará a comprender que los métodos de cultivo que reclaman grandes aportes de fertilizantes y de energía sólo pueden servir para despojar al terreno de su fertilidad natural.”

 

Dicho de otro modo, Fukuoka nos enseña como en un agroecosistema muy diversificado, que emula a un ecosistema natural, los inputs que hoy dañan el medio ambiente y nuestra propia salid son prácticamente innecesarios. Así, aun incluso aunque obtuviéramos menores cosechas (y no suele ser el caso), sus relaciones costo/beneficio podrían justificarse. Y que decir si hablamos de la multitud de agricultores autárquicos que viven en los países en vías de desarrollo……. Alimentos sanos, independencia de las pavorosas multinacionales agroalimentarias tipo Montsanto, etc.   

 

 

Porte de un naranjo según sus cuidados

 

Establecimiento y preparado del Huerto de Frutales

Pueden ser usados los mismos métodos de los que se hacen uso en la reforestación. No debería limpiarse ni alisarse con máquinas el terreno porque trastorna y deteriora la capa superficial rica en humus. Los terrenos “pelados” pierden la riqueza de los horizontes superficiales de los suelos.

 

Tras un desbroce, los troncos, ramas, hojas se acumulan en el propio terreno, a la espera de que se descompongan de forma natural. Esta materia orgánica aportará nutrientes a los árboles frutales, ayuda a reprimir el crecimiento de malas hierbas (o mejor dicho de especies vegetales que compiten con las que benefician al huerto sin aportar nada a cambio), evita la proliferación de microorganismos nocivos en el medio edáfico y enriquecen y mejora, en general, el terreno. Nótese que las tendencias actuales a utilizar los residuos agrícolas para la obtención de biocombustibles de segunda generación, rompen topa la dinámica natural del reciclado de nutrientes que defiende Fukuoka, por lo que más pronto que tarde tendrán que ser fertilizados, eutrofizando el ambiente (suelos y aguas) de una forma insalubre para los ecosistemas naturales y la salud humana.

 

 

 

Porte de las árboles frutales según su cuidado

 

Un pie de la capa superficial del suelo alberga los suficientes nutrientes suficientes para mantener los árboles frutales durante diez años sin fertilización (posiblemente tres pies para treinta años). Así pues, es factible el uso del rico y fértil suelo de un bosque natural para el cultivo sin fertilizantes ni agroquímicos. Así, de acuerdo a Fukuoka es positivo el siguiente procedimiento: A intervalos iguales a lo largo de los límites de una colina se excavan hoyos razonablemente profundos, rellenándose después de materia orgánica tosca, para plantar finalmente sobre estos lechos los retoños de frutales.

 

Los cítricos pueden ser desarrollados a partir de retoños injertados con rizomas. Los árboles crecidos a partir de semillas, cuando se tiene gran cuidado, se desarrollarán más rápidamente. Los manzanos pueden ser usados como injertos de manzano enano, aunque también es interesante sembrar semillas directamente y dejar crecer los vástagos jóvenes con su forma natural. De este modo, obtendremos árboles con frutos de diferentes tamaños y formas. La variedad enriquece y ante la alternancia de cosechas o plagas asegura que hallemos variedad de fruta.

 

Excavados grandes hoyos entre tocones y raigones talados por todos los lados se plantan retoños no podados y semillas de frutos, dejándolo todo desatendido igual que en las reforestaciones. Al crecer “malas hierbas”, matorrales bajos y serpollos de los tocones tendremos que segar dos veces por año con una hoz grande las “malas hierbas” y “maleza” en general. Los residuos son importantes: no se trata de desechos, sino de fertilizantes naturales.

 

 

Porte de árboles caducifolios según su cuidado

 

Aunque Fukuoka es contrario a la esclavitud de la poda, también reconoce la necesaria rectificación de los vástagos jóvenes trasplantados con vistas a corregir la organización de las ramas. Tal práctica resulta beneficiosa ya que, si se seca el extremo o si se ha recortado demasiado el sistema de raíces, puede surgir un número anormalmente grande de serpollos, por lo que las ramas se entrelazarían y se enredarían. A fin de que los árboles frutales se acerquen más a su forma natural deberán despuntarse lo antes posible renuevos y brotes que surjan en puntos no naturales. Debería tenerse paciencia a la hora de podar, prestando atención y protección al árbol para que adquiera de por sí la forma natural.

 

Ejemplos de formas naturales (Fukuoka profundiza mucho más allá del propósito de este artículo):

 

Naranjo Satsuma de maduración precoz

forma piramidal baja

Naranjo Satsuma de maduración tardía

forma cónica alta, como el ciprés

Naranjo de verano, Pampelmusa, Dióspiro, Castaño, Peral, Manzano, Níspero de El Japón

forma cónica alta, como el cedro

 

Cinco o seis años después, cuando los árboles se cargan de fruta, puede resultar interesante excavar con azadón el lado del árbol que mira a la colina y formar escalones a modo de terrazas con un sendero por la ladera. Una vez construidas y recolocada la “maleza”, original podemos plantar “malas hierbas blandas” como álsine, Fallopia japonica y garrachuelo, y luego trébol.

 

Debe evitarse a toda costa el monocultivo: cultívense árboles frutales caducifolios y perennes y entre ellos árboles que servirán de abono vegetal ayudando a su vez a proteger el suelo. Todos ellos dependen del ambiente en donde se ubica el huerto. Fukuoka propone varios como: La acacia (leguminosa), mirtos (ácido fosfórico y potasa), alisos y Podocarpus. También serían convenientes árboles grandes y robustos y plantas trepadoras como vides, akebia, grosella silvestre de China, así como leguminosas productoras de abono vegetal. De este modo, plantas forrajeras y verduras semisalvajes pueden ser cultivadas en abundancia y dejar a las aves y al ganado bovino circular libremente por el huerto, haciendo un uso tridimensional completo del espacio, “un Paraíso en La Tierra”.

 

Con el propósito de gestionar el suelo y promover la conversión de los materiales expuestos a la intemperie, así como los procedentes del lecho rocoso en un medio edáfico enriquecido en materia orgánica y nutrientes que permita para cultivar cosechas sin fertilizantes, el método de Masanobu Fukuoka hace uso de cultivo de recubrimiento, superando el problema de los fertilizantes que a la larga empobrecen o dañan la edafosfera. Pero como ya hemos reiterado en otras ocasiones las especies a emplear bien pueden ser autóctonas de cada ambiente geográfico concreto. Salvo excepciones, existen otras muchas que pueden cumplir los objetivos marcados en abundancia.

 

Hierbas usadas como cultivo de recubrimiento del suelo en huertos

(En negrita hierbas importantes de recubrimiento)

usos

estación cultivo

 

 

 

fam. Leguminosas (abono vegetal)                             

árboles frutales contra “malas hierbas”

todo el año

trébol “ladino”, trébol rojo/blanco, trébol carmesí, trébol subterráneo, alfalfa, meliloto

árboles frutales / hortalizas verano control “malas hierbas primavera”                           

invierno/primavera

 

primavera

Medicago arabica

 

regaliz silvestre chino

control “malas hierbas primavera” ABONO VEGETAL

invierno/primavera

altramuz, guisante jardín, haba gruesa

control “malas hierbas verano” ABONO VEGETAL

primavera/verano

cacahuete, semilla soja, semilla adzuki

árboles hoja caduca/perenne control “malas hierbas primavera”

invierno/primavera

Algarroba común, algarroba vellosa, algarroba común de siembra

control “malas hierbas primavera”

primavera

Trébol japonés, semilla de zarza

 

 

 

fam. Crucíferas                            

árboles frutales control “malas hierbas invierno”

otoño/invierno

daikon, nabo, mostaza de la India, otras mostazas, col china, semilla colza, otras hortalizas

 

 

 

fam. Gramíneas

árboles frutales hoja caduca

 

primavera/verano

Ballico italiano, grama de huerta

frutos vides control “malas hierbas verano”

verano/invierno

primavera

Phleum pratense, avenas silvestres, cereales de invierno

 

Se cultiva como especie principal el trébol “ladino” y como secundarios otras hierbas tales como alfalfa, altramuz y Medicago arabica. Para acondicionar los estratos profundos se plantan árboles fertilizantes como Acacia mearnsii, Myrthus y Podocarpus.

 

El Trébol “ladino” (o trébol rastrero: Trifolium repens): es adecuado para huertos de cítricos y frutales de hoja caduca. Es recomendable realizar la siembra en hoyo a principios de otoño (o tardía para evitar el ataque de insectos) sin cubrir la superficie del suelo. También se puede esparcir al vuelo entre las “malas hierbas” moribundas a finales de otoño o en primavera. El trébol se manipula como un césped, debido a la posible emergencia de “malas hierbas” perennes (como acedera o diente de león), así como plantas sarmentosas o trepadoras (convólvulo, cogón, helechos, etc.). Tal estructura vegetal precisa siegas más frecuentes. También pueden esparcirse cenizas de madera o carbón. Al cabo de 2 o 3 años todas las “malas hierbas” habrán sido desplazadas y habrá mejorado el suelo, al menos hasta una profundidad de 45 centímetros.

 

La Alfalfa: resulta recomendable para ambientes más áridos, ya sea en áreas cálidas donde el trébol pierde vigor en verano, o áreas frías y secas, donde lo mezclaremos con alfalfa. La alfalfa crece bien en diques de tierra y mejora el suelo a profundidades superiores a los 2 metros. Robusta y perenne sirve de alimento de tipo forrajero. El altramuz puede ser usado en verano. Nótese que estas últimas tres plantas son leguminosas, es decir fijadoras de nitrógeno atmosférico gracias a su simbiosis con rizobios. Por ello mejoran el balance carbono/nitrógeno del suelo, favoreciendo el desarrollo de otras especies vegetales, la descomposición de la materia orgánica y la constitución de comunidades de microorganismos del suelo más activas a la hora de reciclar los nutrientes de la necromasa.

 

Medicago arabica: es útil en el control de “malas hierbas” de primavera e invierno (se marchita en verano, volviendo a crecer en otoño). Se trata de una especie valiosa en la rotación de cultivos, precediendo a hortalizas de verano.

 

Acacia mearnsii: aparte de su papel fertilizante (también es una leguminosa), se trata de una planta leñosa que se asocia bien con cultivo de vegetales de recubrimiento del suelo. Esta especie mejora los horizontes profundos, atesorando una acción anti-ácaros por atraer a áfidos y cóccidos que dan apoyo a poblaciones crecientes de mariquitas (es decir promueve la aparición natural de antagonistas y depredadores de la microfauna que puede dañar el cultivo si se presentan en poblaciones abundantes. Fukoka recomienda, cuando es posible, cinco acacias por cuarto de acre de terreno, esparcidas entre los frutales. El mismo autor a usado tal estrategia con vistas a la mejora de suelos degradados o con propiedades deficientes: esparce simientes por doquier y tras 5 o 6 años corta y entierra en zanjas profundas del huerto los troncos y productos de la roza (propiciando una dinámica que en un bosque natural ocurriría con mayor lentitud).

 

Nociones básicas sobre preparación del terreno con un recubrimiento vegetal

Siempre debemos comenzar por estudiar y entender las condiciones locales del entorno, como ya se ha comentado. Un cultivo de trébol permanece vigoroso unos 6 o 7 años, 10 años con unos buenos cuidados, ralentizando después su crecimiento, y como corolario no pudiendo impedir la emergencia de “malas hierbas”. Principalmente Fukuoka, para las condiciones de Japón en las que trabajó encontraría trepadoras y rastreras tales como kudzu y convólvulo, así como otras de hoja perenne (por ejemplo acederas), que si no interfieren en las labores de granja son favorables para enriquecimiento y desarrollo del terreno. Si el trébol falla tras probar la replantación se puede cambiar a un recubrimiento de hortalizas.

 

Insistimos una vez más que Los recursos genéticos a utilizar en los cultivos, ya sea para el consumo, o como plantas mejorantes de los cultivos de cobertura que pretenden mejorar la calidad del suelo dependen en gran medida de las condiciones locales. Todas las plantas emergen por alguna razón. Una sucesión de hierbas tiene lugar a lo largo de los años según el suelo se hace más rico. Sembrando semillas de hortalizas de la misma familia de las “malas hierbas” que crecen en el huerto pueden, eventualmente, desplazarlas”.

 

Una cobertura de “malas hierbas” actúa igual, aunque da más problemas en la siega, el cultivo de hortalizas entre “malas hierbas” también es una poderosa técnica de mejoramiento del suelo: pueden ser cultivadas simplemente esparciendo en el huerto semillas de crucíferas en otoño, solanáceas en primavera y leguminosas a principios del verano.

 

Se necesitan de 5 a 10 años para conseguir 15 centímetros de espesor de suelo superficial con vegetales de cobertura (sin que ello signifique que el hortelano no pueda extraer productos de valor hasta esa fecha). No obstante, a cambio de este precioso tiempo y el ahorro de fertilizantes químicos que arruinan nuestros suelos, Masanobu Fukuoka nos regala una agricultura en la que la tierra vive fértil a lo largo del tiempo, sin labrar, ni escardar, ni abonar.

 

Control de enfermedades y plagas

Los cultivos más susceptibles a ataques son los que han sido “mejorados” artificialmente reduciendo su resistencia a cambio de otros bienes que tarde o temprano descapitalizarán. Las variedades más próximas a sus antepasados naturales son más resistentes y no requieren de pesticidas.

 

Árboles frutales de hoja perenne

FUERTE RESISTENCIA

 

 

Mirica cerifera

 

 

Fortunella

 

 

MODERADA RESISTENCIA

plaga principal

control

Níspero de El Japón

Escarabajo longicorne

Gorgojos

cogidos a mano

Naranjo japonés de verano

Insectos cóccidos

bolsas para cubrir frutas

Naranjo Iyo, Pampelmusa

Insectos cóccidos

depredadores naturales

DÉBIL RESISTENCIA (requiere uso

pesticidas)

 

 

Naranjo Satsuma

Insectos cóccidos

depredadores naturales

Naranjo dulce

Escarabajo longicorne

cogidos a mano

 

Árboles frutales de hoja caduca

FUERTE RESISTENCIA

enfermedad o plaga principal

control

Ciruelo, Albaricoque, Membrillo chino, Albaricoque japonés, Higuera, Akebia, Grosella silvestre china, Vid silvestre, Cerezo, Dióspiro(astringente), Granado, Azufaifo, Olivo silvestre, Grosellero, Gingko, Nogal

 

 

Puntos negros

 

Avispas

 

 

Plantas asociadas

MODERADA RESISTENCIA

 

 

Melocotón nectarino

Taladradores árboles

Plantas asociadas

Castaño

Taladradores árboles

Avispas agallas castaño

limpiar alrededores

variedad resistente

Dióspiro (dulce)

Oruga del Dióspiro

limpiar alrededor árbol

DÉBIL RESISTENCIA

 

 

Melocotón

Taladradores árboles

Plantas asociadas

bolsas para cubrir frutas

Manzano

Taladradores árboles

Plantas asociadas

Peral

Oxidación/Mohos

variedad resistente

Vid

Escarabajos

atraer y matar

 

Xabier Abalo.

Comentarios adicionales de Juan José Ibáñez

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Introducción

Se considera a Sergei N. Winogradsky, como el padre de la microbiología de suelos. Tal “presupuesto fundacional obedece a que en 1888, ubicado en Zúrich, arrancó una línea de investigación, de los hasta entonces desconocida, acerca de os procesos de la nitrificación, identificando los géneros Nitrosomonas y Nitrosococcus. Ambos taxa oxidan amonio a nitrito, mientras que Nitrobacter, oxida nitrito a nitrato, (wikipedia 31-01-2009). Los nitratos son la forma más común de absorción del nitrógeno por las raíces de la mayor parte de las plantas. El nitrógeno es un elemento químico fundamental para la elaboración de los aminoácidos, que a su vez pueden ensamblarse en proteínas. Ambos básicos para una alimentación saludable.

 

Por Régulo León Arteta

 

 

 

Nitrosomonas  Fuente: jk169.k12.sd.us


 

Las nitrosomonas parecen personajes malos de película barata de ciencia ficción, pero es mucho lo que les debemos. Así, aunque las bacterias han formado parte de la vida microbiana edáfica, desde hace muchos millones de años (desde que posemos hablar de una edafosfera propiamente dicha), como también virus, hongos, algas y protozoarios, se les ha prestado más atención como personajes malditos del drama cotidiano de la vida. Solamente unas pocas bacterias, como muchos otros seres vivos bajo ciertas condiciones, son agentes causales de enfermedades de plantas y animales. Con todo, estos vecinos que habitan en abundancia bajo nuestros pies, pueden considerarse de forma similar como nuestros esclavos. ¿Acaso no, trabajan de por vida elaborando alimentos para las plantas, e indirectamente para los animales y entre ellos los humanos? Sin embargo, lo hacen sin recibir el más mínimo apoyo y menos aún reconocimiento. Tampoco estos hechos merecen protestas multitudinarias o de “grandes personalidades”, por lo que no aparecerán en el National Geographic o en otras revistas de divulgación ambiental.

 

 

Nódulos de Rhizobium en tréboles

 

No ocurre lo mismo con las especies del género Rhizobium, es decir los simbiontes que ponen a disposición de las plantas leguminosas el nitrógeno atmosférico que luego consumimos en forma de esas proteínas indispensables para nuestra existencia, tanto vegetal como animal. Estos últimos fueron los primeros microorganismos que se comercializaron en la agricultura. Y aunque la microbiología como la fertilidad de los suelos, son quizás los campos de la ciencia del suelo más antiguamente conocidos en el medio agrícola, lo han sido en forma distorsionada.

 




Por otra parte, aunque ya aprovechamos comercialmente al menos 20,200 de sus metabolitos, la mayoría constituyen antibacterianos, fungicidas, antitumorales, antivirales, antiparasitarios, inmunomoduladores y una multitud de productos farmacológicos. Probablemente los antibióticos que recientemente le recetaron en el consultorio médico tienen sus raíces en organismos de origen edáfico. No dude que hasta su galeno desconozca este hecho. Pero en el resto de estos vecinos distantes también se incluyen sideróforos, algicidas y hasta herbicidas, como lo veremos posteriormente.

 

 

 

Lombrices Eisenia foetida

Fuente: www.inta.gov.ar/barrow/lombricultores/lomb.jpg

 

Aún a nivel mundial, es muy poco lo que conocemos de la microbiota del suelo, a pesar de los intentos de divulgación que a tal respecto realizó Mc Calla y seguidores, como Tirado y Echegaray (1969) y Martín, según Aceves (1979). Con todo, aún no conocemos y estamos muy lejos de hacerlo, la totalidad de unas de nuestras viejas y vecinas conocidas; las bacterias del suelo, y menos aún su red de relaciones tróficas, metabólicas y ecológicas. Estas últimas son indispensables para que el suelo realice sus mal denominadas funciones ecológicas.

 

 

Sí tenemos conocimiento de que la microfauna y la macrofauna están íntimamente asociadas, como los nemátodos y rotíferos que se alimentan de pequeñas partículas donde se incluyen protozoarios, bacterias y levaduras. Por tal razón se les denomina detritívoros, aunque en realidad consumen microorganismos. Así la popularizada lombriz roja de California, resulta ser archiconocida por excretar el producto conocido como lombricomposta, un abono orgánico de primera calidad. Para los zoólogos es la Eisenia foetida, que requiere para su desarrollo una dieta alimenticia basada en protozoarios y principalmente de bacterias. En otras palabras, su publicitada y comercializada labor es iniciada, para variar, por esos esclavos desconocidos llamados microorganismos. Mención aparte merecen los endocomensales y parásitos obligados, como los ciliados intestinales de los oligoquetos, flagelados de las termitas y las gregarinas de los gusanos de tierra. Son de hecho muchos de los microorganismos, incluidos en el microbioma intestinal de tales invertebrados, los que realizan la mayor parte de la tarea del reciclado de nutrientes por descomposición de la materia orgánica, ya sea de forma libre o en los micro-ecosistemas endógenos de los pequeños animales del suelo tales como las lombrices.

 

  

 

Steve Hiltner. Fuente:

www.towntopics.com/oct0307/ProfilesHiltner.jpg 

 

Rizosfera.

En 1904 Hiltner acuñó el término de rizósfera para denominar el volumen del suelo influenciado por las raíces. Los estudios con carbono del suelo indican que las raíces en los matorrales, los segundo y tercer metro era 77% del observado en el primer metro; mientras que en los bosques y pastizales eran del 56% y 43%, respectivamente.

 

Es conveniente resaltar que los estudios de suelos alcanzan generalmente una profundidad máxima de 2m. En otras palabras la rizósfera y el secuestro de carbono fueron mucho tiempo subestimados. Tal problema ha sido tratado en profundidad en varios post previos incluidos en nuestra “categoría biomasa y necromasa de los suelos”, por lo que no abundaremos mucho en el tema.  El carbono orgánico del suelo (SOC, por su siglas en Suahili) en los primeros 20 cm respecto al primer metro, variaron de 29% en los matorrales de clima frío árido, a 57% en los bosques fríos húmedos. Mientras que para un clima dado, siempre fue más profundo en los matorrales, intermedio en pastizales, y más superficial en bosques. Los biomas con mayor cantidad de raíces (SOC) entre 1 y 3 m fueron las selvas perennifolias y las sabanas tropicales, Jobbágy y Jackson (2000). Esta situación es un indicador, de que no solo hemos subestimado cotidianamente el carbono orgánico del suelo, sino también la importantísima actividad biológica de una parte importante de la rizosfera. No está por demás enfatizar que los sumos sacerdotes del calentón global, nunca han prestado importancia a la materia orgánica del suelo e indirectamente a la biota edáfica. Gravísimo error que ha dado lugar a la búsqueda de otros “sumideros perdidos” (así los denominaban), cuando gran parte del problema procedía de que no atendíamos a lo que ocurría bajo nuestros pies. Hay que mirar al suelo cuando se anda, incluso en ciencia.

 

 

 

Esteban Jobbágy Fuente: unsl.edu.ar/contenidos1/tapa.jpg

 

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