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sábado, 10 de enero de 2009

De sobra es conocido por todos vosotros que los contenidos en la Web española son más que escasos, en comparación con los que se ofrecen en inglés, por ejemplo. La responsabilidad es de todos los hispanoparlantes. En cualquier caso, los que saben del tema no dudan de que están cambiando los hábitos de los estudiantes, empero ni docentes ni instituciones se han percatado de la magnitud del problema. ¡Siempre retrasados, siempre vagos y siempre protestando! ¡Aspectos criticables del carácter latino! Afortunadamente también atesoramos virtudes. Sin embargo, existe otra seria dificultad añadida. Y esta no solo afecta exclusivamente a la Web española, sino al mundo de Internet en su conjunto. Y es que a pesar de todo, la Web atesora muchos más contenidos de los que los cibernautas suelen encontrar con los buscadores (hecho que nadie lo duda). Ya sabemos que, desde ciertos puntos de vista, la WWW es un caos. Ahora bien, los diseñadores de páginas Web y los que alimentamos la información del ciberespacio tenemos parte de la responsabilidad. Los buscadores tipo Google, tienen una lógica, (muy bien guardada como un tesoro por sus responsables, aunque si se saben los criterios básicos) pero nosotros la soslayamos y luego protestamos. Tal hecho no sólo afecta a los blogs, redes sociales y modestas páginas institucionales, sino también a las grandes y más visitadas. Veamos unos pocos ejemplos, y proporcionemos algunos consejos.

 

 

 

Caos en Internet: Fuente Blog Letterbommb


 

El Título Importa Tanto como el Contenido (para ser leído)

Si uno no entiende la lógica de los buscadores, difícilmente puede encontrar exactamente lo que desea, o esperar a que otros encuentren lo que personalmente pretendes ofrecer. Y uno de los primeros y persistentes problemas surge cuando se dan títulos a los contenidos. Nos gusta epatar con los encabezamientos. OK. Ahora bien, tengamos en cuenta que cuanto más original sea, el titular “probablemente” más difícil de detectar será. Nos guste o no, una buena parte de las webs y blogs académicos son visitados por ciudadanos que desean saber de un cierto tema y con un nivel determinado de dificultad. En otras palabras, no son seguidores asiduos, sino ocasionales. Pensar y redactar títulos que se ajusten a los temas que deseamos publicitar resulta ser pues de vital importancia (la prensa científica se obstina por hacer todo lo contrario). También debe entenderse que numerosos cibernautas son menos expertos que nosotros en los contenidos que buscan, por lo que un cierto nivel de redundancia en los vocablos que anuncian un tema es recomendable. Pongamos un ejemplo.

 

Pensaba desde hace tiempo escribir un par de post sobre los suelos de la Pampa Húmeda, junto con mi amigo Gustavo Moscatelli. Resulta, que bajo su verdor subyace una geomorfología (y por tanto unos tipos de suelos condicionados por ella) muy singular. Se trata de enormes extensiones de campos de dunas que pueden rivalizar con los mayores de la actualidad a nivel mundial. Empero se encuentran maquillados por la vegetación. Pues bien, si los títulos sugerentes sirvieran, yo encabezaría el primer post como: “Lo que la Pampa Esconde”. Ahora bien, bajo este título, tan solo los lectores habituales y algunos cibernautas fanáticos de los misterios entrarían vía buscadores. Muchos de los últimos además nos insultarían, por cuanto resultarían defraudados por el tema tratado. Por tanto, uno debe recapacitar de estrategia y explicitar lo mejor posible el estudio que se va a exponer. Mejoraríamos cambiando el título  por: “Los mares de Dunas Fósiles que la Vegetación de la Pampa Esconde”. Pierde gracia pero es más efectivo. Obviamente se puede ser aun más contundente, pero también mentiroso. Se trata de una actitud que, consciente o inconscientemente, aparece también en los encabezamientos de muchas notas de prensa científica. Y así. podríamos titular el mencionado post de esta forma: “Descubiertos Inmensos Mares de Dunas bajo la Pampa”. Efectivamente tal hecho es así, pero fue primicia hace muchos años. Tendencioso a todas luces, aunque también útil. A todos aquellos que atesoren un poco de honradez yo se lo desaconsejaría, por cuanto fomenta el caos, pero también las falacias. Resumiendo, si uno quiere ser leído debe entender que para la racionalidad de los buscadores, el continente es casi tan importante como el contenido, mal que nos pese. Esperemos que la futura Web Semántica  (o Web 3.0) solucione este problema.  Sin embargo, hoy por hoy, ahí está y es insoslayable.

 

Los Libros de Libre Acceso y los Contendidos Electrónicos en la Web  

En otras ocasiones se está interesado en colgar un libro o monografía. Aquí el título no se puede alterar, lo cual cuando es un tanto esotérico devendrá en problema. Sin embargo, existe también una estrategia para soslayarlo. El procedimiento consiste en colgarlo en Internet tal cual, para luego en la misma página desglosarlo en “trocitos temáticos”. Supongo que pensaréis en el índice. ¡Pues va a ser que no! Con harta frecuencia los encabezamientos de los capítulos también son ambiguos. Así pues, yo recomendaría hacerlos más claros y explícitos para poner después (al final) de ellos el cacareado “capítulo X”, “Capítulo Y”…… Pero para ser más contundente, defiendo que los anexos en los que se expresan al final de la monografía los vocablos que aparecen en el texto, tras ciertas “modificaciones”, serán un mejor reclamo. Es decir, a la hora de colgar un contenido científico-técnico en Internet hay que analizar más estos últimos productos que los índices por capítulo al uso para los libros en formato papel. Muchos cursos on-line adolecen de este problema, recibiendo muchas menos visitas que las que merecerían.

 

Colgar Material No Basta: El Desinterés de las Instituciones

Muchas instituciones nacionales e internacionales se han acogido acertadamente a la política de colgar sus libros, documentos y material gráfico en Internet. Pero el problema reside en que, tras varios años, siguen sin ser visibles para la inmensa mayoría de los cibernautas. En mi caso, he podido constatar que la plétora de páginas Web que mantienen la FAO y la USDA, por citar tan solo dos ejemplos, son un caos en el peor sentido del palabro. Ni siendo experto puedes conocer todo el material que atesoran (y por lo que me he podido percatar ellos tampoco). Por tanto, la política de colgar debe ser seguida por otra que acentúe su visibilidad. Y eso es así por el bien de todos. Pero pongamos otro ejemplo.

 

En el ámbito de las ciencias naturales y el medio ambiente, la demanda de información (en particular por los estudiantes más jóvenes) sobre biomas, zonas ecológicas y regiones biogeográficas es impresionante. Juan Pedro Zaballos, asiduo colaborador de esta bitácora, se encarga de escribir post esporádicos sobre los biomas. ¿Razón?. O los colgábamos, o nos veríamos obligados a retirar muchos post sobre geografía de suelos del mundo, dado que ellos buscaban biomas y/o vegetación, encontrándose en su lugar con suelos (esa maldita edafología). No es que estos últimos no sean buscados y leídos, pero obviamente no con la misma intensidad y ansias. Poco o nada encontraba de interés sobre zonas ecológicas, hasta que descubrí, casi por casualidad, un libro de la FAO muy interesante que dio lugar a un post: “Zonas Ecológicas Globales: Libro de Libre Acceso en Internet”. Sin embargo, estaba escrito en la lengua del imperio, es decir en suahili, lo cual nos dejaba escaso margen de maniobra para redactar post destinados a los chavales de habla hispana. No entendía la razón de que no hubiese sido escrito en castellano. Pues bien, tardé más de 4 horas en dar con “un” capítulo aislado” y tan solo vía Google. Por las páginas institucionales de la FAO me fue imposible. Finalmente, conseguí al día siguiente (y no sin tenacidad) encontrar el material entero en castellano y desglosado, aunque no era exactamente equivalente a la versión inglesa, debido a que el título (que versaba sobre “recursos forestales”, en contraposición al inglés que explicitaba “zonas ecológicas”) y el contenido global de la monografía eran distintos. Ya he publicado en primer post sobre el tema “Zonas Ecológicas del Mundo por Continentes (FAO 2000)”. ¿Qué hacer con el material restante, sabiendo que muchos jóvenes se encontrarán ávidos de tenerlo a su disposición? Si fuera un tramposo, resumiría, quitaría párrafos, añadiría otros, citaría el texto original colateralmente y bla, bla, bla.  Pero no lo voy a hacer así. Hay ya demasiado fulero en este mundo, incluyendo el ciberespacio. La estrategia consistirá en señalar donde está el libro y su enlace, para a renglón seguido dividirlo en partes, cambiar los títulos y fusilar las partes del texto de nuestro interés tal cual está.  Muchos os preguntaréis: ¿Pero porque no citas el manuscrito original en Español y acabas con el asunto? Por la sencilla razón de que los jóvenes estudiantes son muy impacientes, pasando a la primera dificultad a otra página Web o blog que les evite (eso creen ellos) pérdidas de tiempo innecesarias. Una de dos o lo fusilo, o lo modifico sibilinamente, o lo cito. Si apuesto por la última solución, el post solo será bajado por un escaso número de personas adultas. Si tomo la primera, no puedo considerarme honesto. En consecuencia, si me propongo que el material tenga visibilidad debo aceptar la segunda posibilidad. Y no creáis que así me ahorraría mucho trabajo, aunque me reste méritos. Resulta que hay que borrar el formato original para adecuarlo al blog, colorear los párrafos interesantes, buscar fotos (trabajo tedioso a donde los hubiera), transponer filas y columnas de todas las tablas (son ampliamente apaisadas y el blog tan solo las admite alargadas verticalmente), etc. , etc.

 

Resumiendo, si mi “compromiso social por la ciencia es divulgar”, debo abandonar ciertas querencias, entender como funciona Internet y adecuar mis tareas a las constricciones que el sistema impone actualmente. Si todos hicieran lo mismo (incluidos títulos y demás), las búsquedas en Internet serían más fáciles, mientras muchos blogs y páginas Web que actualmente apenas reciben vistas las tendrán en aluvión. Espero que esta nota sirva de orientación a algunos.

 

Juan José Ibáñez

14:35 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

En otoño de 2006, Gustavo Moscatelli me realizó una pregunta desconcertante sobremanera. No he logrado encontrar tal el correo electrónico, aunque sí otros posteriores que envió relacionados con el tema. Gustavo quería saber si el “sustrato de los embalsados” podía o debía considerarse como un suelo. Por aquél entonces, no tenía ni la más ramota idea de lo que era un “embalsado”. Ahora ya sé un poco más, auque perdí la oportunidad de verlos cuando viajé a Argentina. Los tenía al lado. ¡Lástima! Se trata de islas o ecosistemas flotantes cerca de algunos deltas fluviales, que se sustentan en un entramado de raíces y sedimentos ricos en materia orgánica. Pero su principal característica es que “flotan” e incluso pueden desplazarse. Personalmente, pensé que era un trema fantástico. Del mismo modo, llegué a la conclusión de que, efectivamente, el substrato debía considerarse como suelo, con independencia de que las taxonomías de suelos actuales los tuvieran en cuenta. Cuando me realizó la pregunta no era así, aunque hoy sí. Ya habaremos del tema en el próximo post.    Y si, son Suelos!, Gustavo. He tardado dos años en poder ponerme a escribir sobre ello. Pero hoy hablaremos someramente de estos interesantísimos e idiosincrásicos ecosistemas.

 

 

 

Paisaje de los embalsados: Los Esteros del Iberá pertenecientes a la

provincia de Corrientes, poseen una extensión de 1.400.000 hectáreas

y conforman son el segundo Humedal más grande de Sudamérica. Con el

paso del tiempo, antiguos cauces, o lechos abandonados del Río Paraná

formaron esta independiente y compleja  red de humedales integrada

por bañados, esteros, lagunas, embalsados y cursos de origen pluvial.

Fuente: Visiting Argentina.com


Cuando le interpelé a Moscatelli sobre que eran esa cosa llamada “embalsados” me contesto lo siguiente (tan solo reproduzco aquí ciertos párrafos):

 

Moscatelli 14 octubre de 2006

 

La obtusa pregunta provenía de alguien que decía estar muy de acuerdo contigo y uno de los enlaces, tal vez el primero que mencionaba, era tu blog. Por eso me permití enviártela. Mi interés por los embalsados procede de mis conversaciones con una amiga ecóloga, Patricia Kandus, quien con un conjunto de biólogos y esas "yerbas", logró que una parte de las islas de nuestro delta (Río de la Plata) fueran declaradas reserva de biosfera. Teniendo en cuenta las larguísimas discusiones que hemos leído entre ustedes acerca de los suelos de las ciudades (Arnold incluido), pensé que el tema de los embalsados (que considero más "natural" que el asfalto), era un buen tema de discusión. El tema es simple.

 

Los ríos arrastran material en suspensión, que en determinado momento soportan vegetación y se transforman en una especie de islas flotantes o "barcos" de limo y pasto (algunos de los cuales soportan árboles). En ellos se refugian algunos ciervos, entre otros bichos (fauna autóctona) ya que obviamente nunca son cubiertos por el agua.

 

 

 

Embalsados 1. Fuente: Esteros de Iberá Corriente

 

 

¿Se puede denominar suelo a "eso"?. Es solo una pregunta que no requiere una larga respuesta sino una simple consideración conceptual. No deseo de ninguna manera meterte en más líos de los que dices que tienes, al contrario, pensaba que eran cuestiones acerca de las que te gusta discutir.

 

 

 

Embalsados quemados por un incendio natural con una laguna en medio

 

Está claro  que no debí contestarle muy bien. No es inusual que Gustavo (hasta hace poco Director del Instituto de Suelos del INTA, Valcárcel, Argentina) espete, de vez en cuando, preguntas así, como para ponerme en apuros. Me pilló desprevenido. Seguidamente volvió a enviarme otra descripción, que curiosamente he encontrado en esta página Web.

 

Los embalsados tienen origen en los camalotales, sobre cuyo entretejido vegetal se deposita tierra aportada por el viento y arrastrada en suspensión por el agua, formando así una primera capa que posibilita el arraigo y crecimiento de distintas especies de plantas, incluso árboles. Constituyen por lo tanto verdaderas "costas flotantes"; sus desprendimientos dan lugar a "islas flotantes", cuyos movimientos son dirigidos por el viento y las corrientes. Como decíamos, en los sectores más firmes pueden incluso sostener vegetación arbórea (Laurel, Ceibo, Curupí) aunque las asociaciones de pajas son ampliamente dominantes (Totora, Peguajó, Espadaña, Paja brava y otras). Los esteros de este sistema son característicos y ocupan grandes extensiones. Son un depósito de agua estancada con una profundidad que varía entre uno y tres metros, cubierto por una cantidad de plantas acuáticas, que surgen muchas veces desde su fondo, con pajonales en los bordes; o bien son formaciones flotantes que ocultan la superficie del agua como los embalsados y los camalotales. Estos últimos se forman en los esteros y en las orillas de ríos y lagunas. Están compuestos por plantas flotantes como el Aguapé, Irupé, el Repollito y las Lentejas del agua.

 

Es obvio que la pregunta de Gustavo tenía sentido, el tema era apasionante y la discusión estaba garantizada. Pero es que no sabía nada de este tipo de ecosistemas. Tardé tiempo en informarme, y aun así no me encontraba seguro de espetar algún disparate. ¡Lo siento querido amigo! Pero continuemos. En esta otra página Web se comenta lo siguiente:

 

 

Paisaje de Delta con embalsados en

la Municipalidad de San Fernando Argentina

 

Los embalsados son verdaderas islas flotantes de vegetación y sedimentos acumulados, sobre las que crecen comunidades mixtas de pajonales e incluso algunas plantas leñosas. No existe aún literatura científica descriptiva de este tipo de ambientes del Bajo Delta a excepción de relevamientos preliminares realizados por el PCP en la región del Delta frontal. Se pueden encontrar en el interior de ciertas islas grandes y poco modificadas en las proximidades del estuario del Río de la Plata. Se cree que podrían constituir la principal área de refugio para el ciervo de los pantanos durante los eventos de inundaciones extraordinarias producidas por las mareas del Río de la Plata cuando soplan fuertes vientos del sudeste (“sudestadas”), ya que al subir las aguas los embalsados flotan brindando refugio a la fauna. Estos episodios afectan notablemente a la vida silvestre, son un disturbio natural que se hace notar significativamente durante los ciclos de “El Niño”. El drenaje de los pajonales interiores mediante canalizaciones, habría hecho desaparecer otros embalsados que tiempo atrás existieron en otras áreas. Según la información suministrada por pobladores locales, la disminución de las poblaciones de ciervo de los pantanos en la región, estaría estrechamente ligada a la desaparición de los embalsados. Esta área tiene importancia adicional en la época de nacimiento de crías de ciervo de los pantanos: en una de las campañas del PCP se encontraron numerosas 'camas' de pequeño tamaño dentro de este ambiente. Los embalsados del Delta del Paraná también están críticamente amenazados y deber considerarse como prioritarios al momento de implementar estrategias de conservación en la ecorregión.

 

 

 

Ciervo de los pantanos sobre un embalsado

en los esteros de Iberá. Fuente:Argentour.com

 

Del mismo modo, en este otro enlace se nos habla sobre el hábitat de los ciervos de los pantanos, aunque como vemos en alguna foto hay “animalitos” un poco más preocupantes, al menos en apariencia:

 

 

El hábitat típico del ciervo de los pantanos son los pajonales inundables, las lagunas bien vegetadas y los esteros con embalsados. Prefiere cuerpos de agua de 30 a 70 centímetros de profundidad. La dinámica de los ecosistemas donde habita lo obliga a desplazarse estacionalmente, acomodándose a los distintos niveles de agua presente. Los pajonales flotantes en el interior de ciertas islas le dan refugio durante los períodos de inundación En el Pantanal (Brasil), se han reportado desplazamientos de más de 50 km. en busca de hábitats favorables (Schaller & Vasconcelos, op. cit.). Excelente nadador, puede cruzar con cierta facilidad ríos anchos y caudalosos como el Paraná Guazú o el Paraná de las Palmas. Esta especie se encuentra únicamente en Sudamérica, en una serie de núcleos poblacionales inconexos. El principal se encuentra al sudoeste de Brasil, en el Pantanal y el Mato Grosso y también se lo puede encontrar en el este de Bolivia y Paraguay y sudeste del Perú.

 

 

 

Algunos habitantes inquietantes de los embalsados

 

En la Argentina sus dos principales poblaciones están localizadas en los esteros del Iberá (provincia de Corrientes) y en el bajo Delta del Paraná (provincias de Buenos Aires y Entre Ríos). También quedarían relictos menores en el este de la provincia de Formosa, en la provincia de Chaco, en el noreste de Santa Fe. En el Delta del Paraná, donde se concentra la acción del PCP, habita principalmente el interior de las islas menos modificadas y con baja presencia humana. Grandes pajonales, lagunas, ceibales y embalsados interiores son su ambiente natural además de algunas grandes forestaciones de álamos y sauces que cubren gran parte de las islas de esa región.

Finalmente, para quien desee información adicional os incluyo estos pasajes escritos en el blog “Posada Ibera Pora”:

Aunque a simple vista parezca solamente una sucesión de espejos de agua, el Iberá está compuesto por una gran variedad de paisajes. En las áreas más bajas, las lluvias depositan sus aguas en los esteros y lagunas que caracterizan estos sectores. En las zonas más elevadas, pequeños remanentes de selvas paranaenses, palmares e interminables pastizales interrumpidos por algunas isletas de monte, cobran protagonismo. Aunque intrínsecamente distintos, estos ambientes están estrechamente ligados entre sí y albergan a más de 4.000 especies de animales y plantas.

 

 

 

Posible Embalsado arbolado

Colegio Yapeyú


Lagunas y embalsados: Sólo en los esteros del Iberá, donde la profundidad alcanza los 5 metros, se forman embalsados; que son islas flotantes compuestas por restos orgánicos atrapados por una trabazón de raíces, que flotan en las lagunas gracias a su bajo peso específico. La diversidad de especies que habitan estas islas es muy alta, encontrándose desde planta carnívoras, musgos propios de turberas, helechos y totoras, hasta árboles de gran porte como ombúes (Phytolacca dioica) y laureles amarillos (Nectandra angustifolia). Los espejos de agua no tienen un borde definido, ya que son parte de esa gran cubeta de 500.000 hectáreas continuas, pero mantienen sus formas gracias a un embalsado firme, generalmente de más de un metro de espesor, que flota en el mismo sitio con la ayuda del viento y el oleaje. Cuando la sequía se prolonga y las aguas descienden, este embalsado se pega al suelo cortando la circulación de agua. Cuando las aguas vuelven a subir, el manto se despega del suelo, se parte y da lugar a numerosos riachos que dejan circular el agua hacia el río Corriente. (…)


 El río Corriente y sus bancos de arena: Todo el Iberá desagua a través del río Corriente, un río de llanura que se desliza dando curvas y depositando las arenas que lentamente ha transportado de aguas arriba. Los cambios en los niveles de agua hacen que la vegetación no crezca demasiado, ni permanezca un tipo de comunidad específica. Así, por momentos parece una gran laguna, por momentos un bañado y por momentos un pajonal intercalado con bancos de arena, que le dan ese toque de paisaje inestable y dinámico.

Publicado por Latitud 29 en 4:24

 

 

 

Esquema de la Dinámica de los embalsados Según FAO:

Mecanismo de suelta de masas de vegetación flotante

llamadas “embalsados” duran- te el ciclo de crecida:

(A) estanques con “embalsados” en la fase de crecida;

(B) la vegetación obstaculiza el desagüe después de la

crecida; (C) la misma situación durante las lluvias; (D) los

“embalsados”irrumpen en el río. (Según Bonetto, 1975)

 

Conclusiones

Los embalsados son verdades islas flotantes y ecosistemas con suelo y vegetación que además pueden moverse, tanto horizontal como verticalmente. Gustavo nos hablaba del Bajo Delta del Río Paraná aunque también parecen acaecer en otros lares de Suramérica. Aunque tan solo sea una fantasía que se aleje de la cruda realidad, me imagino ver pasar ante mi vista estas “islas flotantes” con sus árboles y ciervos emergiendo como si tal cosa. Serían algo así como las caravanas con las que cargan los coches de ciertos turistas (es decir una pequeña casa en movimiento). Sin embargo, me viene a la mente un film basado en una preciosa novela se Saramago, en la que se veía como el Peñón de Gibraltar se desprendía del resto de la Península Ibérica. Las fronteras entre el mundo terrestre y el acuático resultan a menudo desconcertantes, retando (desafiando) a los científicos a poner a prueba sus modelos conceptuales simplistas. Ya vimos algunos ejemplos en post anteriores como el siguiente: Las Extraordinarias Sorpresas del Universo de los Suelos: Representaciones Canónicas y Singulares. Ya hablaremos de los suelos de los embalsados en nuestro próximo post. Ahora bien, si bien pueden y deben ser considerados suelos, también nos alberga otra sorpresa que no me había narrado Gustavo. En periodos de sequía, se “pegan” con el suelo del lecho fluvial (que ya es considerado como pedotaxa en varias de las nuevas taxonomías de suelos) y en los húmedos se “despegan” poniendo por medio un horizonte de agua ¿?. Cuando hablamos de suelos superpuestos en edafología, lo hacemos para referirnos a otra serie de estructuras. Empero dos suelos “actuales” que se pegan y despegan, resulta alucinante en nuestro ámbito.

 

Juan José Ibáñez

13:47 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)

Ya hemos hablado en otras ocasiones, en nuestro Curso Básico de Filosofía y Sociología de la Ciencia de la propuesta de Thomas Kuhn [ver post 33, 34, 35, 36, 37]. Sinceramente, se trata de uno de mis modelos favoritos de comprender la “dinámica de la ciencia”. Aunque su teoría sigue interesando a muchos, también son numerosos los filósofos que la atacan. En este post presentaré una defensa de las tesis de Tomás basada en lo que denomino problemas de escala. Con tal motivo, apelaré a una mera nota de prensa (ésta parece estar bien tratada, para variar un poco) que recientemente apareció en el rotativo el País y que llevaba por título ¿Y Si No Hubo Principio? Se trata de una excelente narración, pero que yo habría titulado como “Una Ciencia y Dos Paradigmas”.  En otras palabras, en principio, si se admite que una ciencia puede trabajar durante décadas bajo el paraguas de dos paradigmas incompatibles podría alegarse que la dinámica de las revoluciones científicas que propone Kuhn se encontraría refutada, o como mínimo bajo sospecha. ¿Existen tales disciplinas? ¡Pues va a ser que sí! ¿Cuáles? Como mínimo la Física. Pero entonces, ¿que paradigmas cohabitan?: Estos serían la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica. Sin embargo, no creo que tal dilema ponga en riesgo la propuesta de Kuhn acerca de los cambios de paradigma científicos.  Veamos cual es el tema, ya que tiene su enjundia.

 

 

 

Cosmos: Fuente:  I Am A Kosmosian

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Vengo reiterando que ante los recalcitrantes y bizantinos debates que surgen entre los defensores de las diferentes escuelas de filosofía de la ciencia, yo defiendo un saludable pluralismo epistemológico. En otras palabras, diferentes perspectivas ofrecen una imagen más amplia y holística que pertrecharse tan solo en una descalificando las demás. Y así os he ido presentando las propuestas más populares de esta rama de la filosofía. 

 

La noticia que tomamos prestada hoy del rotativo El País explica brevemente como la física actual pivota sobre dos paradigmas incompatibles. Si la Teoría de la Relatividad es cierta, no pueden serlo los principios sobre los que se sustenta la mecánica cuántica actual, y viceversa. ¿Como debe entonces reaccionar la comunidad científica?. Los físicos han abordado el tema de una manera eficaz y sin estridencias (lamentablemente, no podríamos decir lo mismo de otras ramas de la ciencia ante tal tipo de debates). Vayamos pues a la nota de prensa para continuar después mostrando nuestro punto de vista. Pero antes os incluimos los post precedentes sobre la obra de Kuhn, que si bien no es necesario repasarlos, si es más que recomendable.

 

1.        La Filosofía de la Ciencia de Thomas Kuhn: Las Teorías como Estructuras Paradigmáticas

 

2.       Thomas Kuhn: Los Paradigmas y la Ciencia Normal

 

3.       Los Cambios de Paradigma en Ciencia: Las Crisis y Revoluciones de Thomas Kuhn

 

4.       Función de la Ciencia Normal y las Revoluciones Científicas en la Filosofía de Thomas Kuhn

 

5.       ¿Existe Progreso Acumulativo en Ciencia?: Una Afirmación Puesta en Entredicho por Thomas Kuhn con su Dilema de la Inconmensurabilidad

 

 

 

Cosmos: Fuente:  I Am A Kosmosian

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¿Y si no hubo un principio?

Javier Sampedro - Madrid - 28/12/2008

 

La cosmología cuántica de bucles suma argumentos frente a la teoría del Big Bang - Nuestro universo pudo surgir del colapso de otro preexistente.

 

El Big Bang no es la única noción del origen del cosmos compatible con la física actual. La denominada cosmología cuántica de bucles (loop quantum cosmology) está sumando argumentos a favor de una segunda posibilidad: que nuestro universo emergiera del colapso de un universo preexistente. La teoría ha llegado ahora al punto de madurez necesario para hacer predicciones que pueden someterse a prueba experimental. De confirmarse, el Big Bang habría sido en realidad un Big Bounce (o gran rebote), y el cosmos no vendría de un punto de infinita densidad, sino de una sucesión de expansiones y contracciones tal vez eterna, sin principio ni final.

 

La cosmología cuántica de bucles tiene la capacidad, al menos en principio, de iluminar aquellas regiones del pasado hasta donde ni siquiera alcanza la gran teoría actual del espacio, el tiempo y la gravedad, que es la relatividad general de Einstein. Las ecuaciones de Einstein se deshacen en el origen del universo, que por ello constituye una "singularidad" matemática, un punto de densidad infinita que no puede explicarse por la teoría de la relatividad de Albert Einstein.

 

La relatividad general es uno de los dos pilares en los que se fundamenta la física actual. El otro es la mecánica cuántica. En rasgos generales, la primera describe las grandes escalas -el comportamiento de planetas, estrellas, galaxias y sus interacciones gravitatorias-, y la segunda rige en el mundo subatómico. Ambas son teorías de enorme capacidad predictiva, que han superado las pruebas experimentales más exigentes a las que se han sometido en sus respectivos ámbitos.

 

Pero son incompatibles entre sí, y los físicos han ensayado dos grandes aproximaciones teóricas para superar esa discrepancia, es decir, para agrupar la relatividad y la mecánica cuántica bajo un marco más profundo capaz de acogerlas sin contradicciones. Una de ellas, es la teoría de cuerdas, y otra la gravedad cuántica de bucles, en la que se basa la nueva cosmología del gran rebote.

 

La gravedad cuántica de bucles ha sido desarrollada por Abhay Ashtekar, Lee Smolin, Carlo Rovelli y otros físicos desde la década de los años ochenta. Su principal cualidad es que el espacio no es un continuo a pequeña escala: al igual que la materia y la energía, el espacio está formado por cuantos indivisibles si uno lo examina muy de cerca.

 

Cada uno de esos paquetes de espacio mide sólo unos 10^-35 (10 elevado a menos 35) metros cuadrados, una magnitud inapreciable a las escalas habituales, pero suficiente para evitar las paradojas matemáticas de la "singularidad": espacio cero implica una densidad y una gravedad infinitas en el origen del universo, pero si el espacio no puede llegar jamás a ser cero, la gravedad tampoco tiene que ser infinita allí. Eso permite a las ecuaciones de la gravedad cuántica de bucles explorar las regiones del pasado que estaban prohibidas para la relatividad de Albert Einstein.

 

Cuando Ashtekar y su equipo desarrollaron hace dos años unas detalladas simulaciones por ordenador del universo descrito por las ecuaciones de la gravedad cuántica de bucles -es decir, desarrollaron la cosmología cuántica de bucles-, ocurrió algo inesperado. "Me quedé sobrecogido", narra Ashtekar en el último número de la revista New Scientist.

 

El físico estaba observando la simulación correr hacia atrás en el tiempo, con el universo volviéndose cada vez más pequeño y denso en energía mientras se aproximaba al momento del Big Bang. Eso era lo esperable. Pero, en lugar de colapsarse en un punto de densidad infinita -la singularidad del Big Bang-, la simulación del cosmos rebotó y empezó a expandirse de nuevo. Si las ecuaciones eran correctas, nuestro universo no venía del estallido de un punto, sino del rebote de un universo anterior en proceso de compresión: un Big Bounce.

 

La cosmología cuántica de bucles no pinta un universo eterno salvo por unas oscilaciones de tamaño a las que pudiéramos llamar "convencionales" en ningún sentido tranquilizador. Si la teoría resultara ser correcta -lo que está por ver-, el universo anterior al nuestro se habría contraído hasta alcanzar una densidad monstruosa, de 5x10^96 kilogramos por metro cúbico (la llamada densidad de Planck), antes de rebotar y dar lugar a la fase actual de expansión.

 

Ninguna civilización podría sobrevivir a una cosa semejante, por ejemplo. Lo que hace notable a esta teoría es su capacidad para sortear los infinitos de la singularidad, o para esquivar las paradojas matemáticas derivadas del espacio cero. Por lo que se refiere a la metafísica, un Big Bounce no parece muy distinto de un Big Bang de pleno derecho. Y sólo la gravedad podría detener y revertir la actual expansión del cosmos para dar lugar a un nuevo ciclo cósmico. La materia del universo no parece ser suficiente para ello, y la mayoría de los modelos siguen prediciendo una expansión acelerada e irreversible.

 

¿Rebotará nuestro cosmos?

Que el universo invierta o no su tendencia actual, para iniciar una compresión que pueda conducir al próximo rebote, depende críticamente de dos profundos misterios: la materia oscura y la energía oscura, que constituyen el 95% de lo que existe.

 

La materia normal consiste en estrellas y -sobre todo- gas incandescente situado entre las galaxias que forman cada cúmulo galáctico. Pero la suma de las galaxias y el gas no da la masa suficiente para mantener el cúmulo unido por la atracción gravitatoria entre sus partes. De ahí la necesidad teórica de la materia oscura (el 20% del universo).

 

El otro misterio, la energía oscura que forma el 75% restante del cosmos, tiene la más curiosa de las historias en la física teórica. Según la relatividad general -la teoría de la gravedad que Albert Einstein descubrió en 1916, tras 10 años de lucha intelectual-, los objetos deforman el espacio y el tiempo (el espaciotiempo) de su entorno, como una bola de petanca deforma una cama elástica. Si hay otra bola de petanca rodando por las proximidades, la deformación hará que caiga en espiral hacia la primera (y viceversa). Esas danzas geométricas de los objetos en caída libre por las curvaturas del espaciotiempo son la gravedad.

 

Pero la relatividad general tenía un problema grave que Einstein no pudo ignorar: si los cúmulos de galaxias deforman la cama elástica del espaciotiempo, el universo debería colapsarse pendiente abajo. Como en 1916 el Universo era estático, Einstein inventó una fuerza o presión repulsiva (imaginen un ventilador situado debajo de la cama elástica) que viniera a compensar las deformaciones causadas por las bolas. La llamó constante cosmológica, y eligió su magnitud de manera arbitraria y cuidadosa para que el universo pudiera seguir siendo estático a gran escala.

 

'La trampa' de Einstein

La trampa de Einstein equivale a pedir a una pelota que se quede parada sobre el aro de la canasta (no es una metáfora: la ecuación es exactamente la misma). Es casi seguro que la pelota entrará o se saldrá, y lo segundo equivale a la expansión cósmica que observamos.

 

La energía oscura -el motor de esa expansión acelerada- parece ser justo esa constante cosmológica inventada por Einstein, sólo que sin la trampa de la canasta. La constante fue descartada por el físico alemán -"el mayor error de mi carrera", dijo- cuando se descubrió la expansión del universo, pero ha sido recuperada en tiempos recientes al saberse que ésta era acelerada.

 

Sinceramente no de cuentas veces se ha puesto en boca de Einstein (con acierto o desafortunadamente) frases de la guisa: “el mayor error de mi carrera”. Pero si diera todas por válidas, parecería que el pobre Don Alberto sentía que iba de resbalón en resbalón. Pero vayamos al grano.

 

El Problema del Árbol de las Ciencias

Tanto la relatividad, como la mecánica quántica parecen aportar los dos puntos extremos de la escala de tamaños que hoy reconoce la física actual. Desde lo más diminuto hasta las dimensiones globales del cosmos. Curiosamente la que concierne al mesocosmos, es decir la más cercana a nuestras percepciones se encuentra muy poco articulada. Ambas partieron de empresas científicas distintas, y casi coincidiendo en el tiempo. Las dos has sido enormemente fructíferas y siguen atesorando un gran poder predictivo. Es decir siguen siendo útiles para el progreso de la ciencia, a nivel teórico y práctico. Tanto una como otra funcionan aisladamente, formando la mayor parte de los físicos dos comunidades distintas de intereses. Pero la física es la ciencia más madura y ordenada que atesora la ciencia en la actualidad. En consecuencia, hubiera sido irracional que sus respectivos practicantes se hubieran dedicado a darse de bofetadas (como ocurre en otros dominios del saber con exasperante frecuencia).  Ellos han actuado de un modo mucho más pragmático y efectivo. Mientras que la mayor parte de los investigadores se vuelcan en el avance de sus respectivas disciplinas, unos cuentos aventureros hacen de puente, analizando como resolver tal anomalía. Descubrir una Teoría unificada que abarque al macrocosmos y microcosmos. Ojalá se actuara del mismo modo en otras ciencias menos duras y maduras. ¿Pero puede existir dos paradigmas para una misma ciencia? ¡Alto!. ¿Hablamos de una misma ciencia? He aquí uno de los meollos de la cuestión: ¿en parte sí y en parte no? Resulta, que el árbol de las ciencias es un tanto difuso: repleto de ciencias, disciplinas, subdisciplinas, ramas, especialidades, subespecialidades, y bla, bla, bla. Empero nadie se ha dedicado a poner orden, de tal modo que la jerarquía deviene en anarquía conceptual. Cada uno utiliza los vocablos como le viene en gana. Por ejemplo, ¿es la nanociencia una subdisciplina de la física o una ciencia en sí misma? Por tanto, a la hora de debatir esta “aparente paradoja kunhiana”, habría que precisar los términos del debate.

 

 

 

Cosmos: Fuente:  I Am A Kosmosian

Blog muy recomendado por la belleza de sus imágenes

 

Dos Patrones Conocidos en la Gravedad Quántica de Bucles

Una de las premisas y otra de las predicciones fenomenológicas de la teoría mentada, han sido tratadas profundamente en esta bitácora, por cuanto conciernen a ámbitos del conocimiento muy dispares, a saber:

 

  • El dilema continuo discreto de materia y emergía
  • La pauta o regularidad de las pulsaciones

Sobre el primer ítem hemos hablado hasta la saciedad y lo seguiremos haciendo. Pero expliquemos un poco a que nos referimos. ¿Son los pedotaxa o tipos de suelos una realidad, o un fraccionamiento subjetivo de la mente humana? ¿Puede la vegetación fragmentarse en unidades discretas (como la hace la fitosociología; entre otras escuelas) o se trata de nuevo de un artefacto y varía de forma continua. Obviamente existen muchos ejemplos más. Pues bien, la gravedad cuántica de bucles, al reemplazar el continuo por unidades discretas (reificar o cosificar), obtiene también resultados discretos desde ciertos puntos de vista. En efecto, un universo en el que alternan procesos de expansión y contracción, difiere conceptualmente de una tendencia continua, ya sea estabilidad, contracción o expansión del cosmos. Y de este modo emerge la pauta de las pulsaciones.

 

La imagen mental que personalmente abstraigo de la narración aquí plasmada consiste en un universo que funciona a golpes de latidos. Desde el punto de vista de las ciencias de la complejidad, diríase que pasamos de un atractor puntual a otro de ciclo límite, lo cual también resulta interesante. En cualquier caso, las predicciones, como vemos son francamente diferentes de las que nos venía proponiendo la física actual. Tal patrón de pulsaciones” aparece como conjetura en otros ámbitos del saber. Pongamos un mero ejemplo (entre otros muchos) más acorde con el contenido de esta bitácora.   Hablamos del Ciclo de Wilson en el contexto de la Teoría de la Tectónica de Placas.

 

Wilson, propone que los continentes se fragmentan y fusionan, hasta alcanzar un único supercontinente de forma más o menos cíclica. De ser así, el corazón de La Tierra, es decir el núcleo terrestre también se comportaría como los latidos de un corazón, es decir, mediante pulsaciones. No hay todavía datos que corroboren tal conjetura, ya que tan solo conocemos (eso creo) dos supercontinentes en el pasado. Si el final del sistema solar acaece en unos 4.500 millones de años más, y la propuesta de Wilson se corrobora, desde luego el corazón tectónico atesora de una vida muy corta. ¿4, 5 pulsaciones?. En cualquier caso, tal brevedad no invalida el patrón, ya que este abarca desde el origen casi su origen hasta el final de una Tierra (sistema) regida por la mentada tectónica de Placas. Se trata de su “ciclo de vida”.

 

La Filosofía de Kuhn No se Encuentra Refutada por los Dos paradigmas Actuales de la Física

Don Tomás defiende que un paradigma vigente, es decir bajo el paraguas en el que trabajan los científicos durante los periodos de ciencia normal, comienza a acumular anomalías pronto. Sin embargo, la comunidad científica se resiste a cambiarlo (y aun así a regañadientes) hasta que las anomalías son tan numerosas y palmarias que sus partidarios tienen que claudicar. Ahora bien, para que tal hecho ocurra debe existir una alternativa rival muy bien corroborada. Este no es el caso que nos ocupa. Hasta el presente, ni la Teoría de Supercuerdas, ni la  Gravedad Quántica de Bucles han sido corroboradas suficientemente como para constituirse en verdaderas alternativas y desplazar a los dos antiguos paradigmas incompatibles. Más aún, estos últimos siguen atesorando un gran potencial heurístico, es decir, produciendo nuevas predicciones exitosas. E aquí lo que he convenido en denominar en numerosas ocasiones la irracionalidad de la racionalidad científica. A menudo, teorías que se sabe deben ser falsas (en el caso que nos ocupa una de ellas o las dos al mismo tiempo) sostienen su utilidad, mientras que las nuevas, aun en fase seminal no (incluso aunque fueran mejores que las actuales). Por tanto, la comunidad científica reacciona manteniéndose en el paradigma que da lugar a su ciencia normal, a la espera de novedades.

 

Dicho de otro modo, no se puede achacar fallo alguno a la teoría de Kuhn en este caso, sino más bien todo lo contrario. Los físicos se encuentras comportándose de acuerdo a la Tesis de Don Tomás. Empero la Física, como ciencia muy madura, atesora cualidades de las que carecen otras, como la biología, sin ir más lejos. Ellos saben que deben esperar nuevos resultados, así como que estos posiblemente tan solo aterricen cuando se disponga de nuevos dispositivos experimentales (telescopios mucho mejores, etc.). Empero aquí el Gran Colisionador de Hadrones, posiblemente, de los frutos apetecidos, al profundizar en la textura de la materia-energía y por tanto también del espacio-tiempo.

 

Ojalá otras ciencias funcionaran con tanto orden y cordura. Sin embargo, la forma actual en que deviene la indagación científica, sometida al nefasto lema de “publish or perish” comienza lamentablemente a hacer estragos en la comunidad de expertos implicados. Ya hablaremos de ello en otro post.  Una vez más me he extendido demasiado. Lo lamento.

 

Juan José Ibáñez  

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13]

El Círculo de Viena y el Positivismo Lógico [41]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25, 26]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

Las Teorías Científicas Como Estructuras Complejas

La Filosofía de Imre Lakatos  [28, 29, 30, 31, 32]

La Filosofía de Thomás Kuhn [33, 34, 35, 36, 37, 71]

Filosofías Radicales de la Ciencia: Feyerabend y más  [38]

Filosofía de la Ciencia versus filosofías científicas [39]

¿Es la mente fractal? [40]

¿Filosofía Cuántica? [42]

Seredipidad o Serendipia y la Lógica de los Descubrimientos Científicos [43]

El Dudoso Estatus de los Ciencia Modelos de Simulación Predicativos [44]

Filosofía de la Tecnología y Ortega y Gasset [45]

Los Conceptos y Sus Limitaciones: Vivir en la Incertidumbre [46]

Nominalismo, Realismo y Conceptualismo: Sobre el significado de concepto [47]

Pensamiento Analógico y Pensamiento Digital: Acerca de lo Continuo y lo Discreto [48]

El Discurso Científico, Conceptos Contrarios y Jean-Marc Lévy-Leblond [49]

Sobre Ciencia, Filosofía de la ciencia y religión: [50]

Clasificaciones, la Percepción del Mundo y el Progreso Acumulativo de la Ciencia [51]

El Concepto de Especie, Tipos de Suelo y la Filosofía de la Ciencia: Realismo Promiscuo [52]

Números mágicos [53]

Bruno Latour y los Estudios Sociales de la Ciencia [54, 55, 58, 59, 60]

Reduccionismo epistemológico y ontológico (las teorías del todo) [56]

Sobre lo continuo y lo contiguo  [57]

Tipos de Conceptos Científicos: [61, 62, 63]

Leyes, teorías, conjeturas e hipótesis en Ciencia [64]

Concepto y tipos de Modelos Científicos [65]

La Crisis de las Ciencias Taxonómicas  [66]

Las Incertidumbres de la Ciencia: Ajustes a los Modelos de Regresión Estadística  [67]

Los Fracasos Experimentales y Su Valor en Ciencia  [68]

Relaciones Causa-Efecto en la Práctica Científica  [69]

La Mente Humana Como Reflejo del Mundo Natural (y Viceversa)  [70]

Clasificación de las ciencias (el caótico árbol del conocimiento)  [72]

Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: Los Tópicos Impregnantes  [74]

Pensamiento Cualitativo y Pensamiento Cuantitativo en la Práctica Científica  [75]

Concepto de clasificación para los más jóvenes [73]

 

 

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