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lunes, 05 de enero de 2009

Francisco Bautista Zúñiga

 

Durante la reciente conferencia internacional sobre clasificación de suelos realizada en Santiago de Chile y al termino de mi presentación titulada “Sistema de clasificación de suelos maya yucateco y su relación con la WRBse me acercaron unos chicos que ayudaban en la organización del evento, jóvenes agrónomos que, entre otras cosas, hicieron dos comentarios: a) primera vez que oigo la palabra etnopedología; b) suena interesante pero en Chile no se podrìa aplicar porque casi no hay indigenas. Ya en el aeropuerto estuve reflexionando sobre los comentarios y esa reflexión es la que generó esta contribución a este web blog.

 


Fco. Bautista junto a Mabel Susana Pazos en un

Cafetín de Santiago de Chile. Foto: Juan José Ibáñez


 

La etnopedología es una parte de la etnoecología, así que comenzaremos por definir la etnoecología como el estudio transdisciplinario de como la naturaleza es percibida por la gente con base en sus creencia y conocimientos para manejar los ecosistemas, paisajes y recursos naturales teniendo en cuenta sus significados simbólicos y representaciones, en otras palabras, la etnoecología permite el reconocimiento del valor cultural del complejo creencia-cuerpo-práctica para la apropiación intelectual y material de los ecosistemas o mejor dicho de los paisajes. Dentro de la etnoecología se encuentra la etnopedología, transdisciplina que explora las relaciones, sinergias y retroalimentaciones entre el conjunto de símbolos, conceptos, percepciones y usos de los suelos.

 


 

Figura 1. La trilogía cosmovisión-cuerpo-práctica

para el manejo del ecosistema o del paisaje

Fuente: Barrera y Toledo, 2005.

 

Tanto la etnoecología como la etnopedología son transdisciplinas. Esta aclaración nos obliga a definir la disciplina como una ciencia con un objeto de estudio claramente definido (Biología, Química, Antropología, etc.). La interdiciplina es la unión de disciplinas para atender problemas concretos, no solo objetos de estudio (por ejemplo la vida en el caso de la biología), como por ejemplo, la física-médica y la mecatrónica. La transdisciplina se encarga de incorporar conocimientos no científicos para el mejor y más completo entendimiento de los fenómenos, en este caso hay un objeto de estudio desde varias disciplinas; existe el interés por la atención a problemas prácticos relacionados con el objeto de estudio; y se incorporan el saber cultural de las comunidades humanas.

  ¿La etnopedología es una ciencia nueva?

Partiendo de las definiciones anteriores ahora es necesario decir que la etnopedología no es una transdisciplina nueva y para muestras tres ejemplos:

1)       En México, el Dr. Ortiz-Solorio durante 25 años ha publicado junto con sus estudiantes y colaboradores una gran cantidad de artículos y tesis sobre etnopedología con enfoques de clasificación, geografía, y agronómicos, tanto por campesinos como por culturas autóctonas. Puede decirse que ha hecho escuela etnopedológica en México.

2)      En algunas universidades mexicanas como el Colegio de Postgraduados, la Universidad de San Nicolás de Hidalgo y la Universidad Nacional Autónoma de México (Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental) y se imparte la etnopedología como materia, tanto a nivel de licenciatura como a nivel de posgrado o al menos como parte del temario de una materia más general.

3)      Barrera y Zinck publicaron en 2000 un libro en el que recopilan una gran cantidad de trabajos realizados en el mundo sobre la etnopedología, siendo esta monografía una prueba de su antigüedad y de su revalorización.

Entonces, si la etnopedología no es nueva y no la han escuchado los jóvenes edafólogos, debí de haber dicho que es porque no se ha difundido, porque la comunidad científica recientemente comienza a utilizarla y revalorarla, porque no hay profesionales que la enseñen, y porque no es fácil enseñarla ni practicarla.

 

¿Donde puede hacerse etnopedología?

Para realizar estudios etnopedológicos se requiere acercarse a alguna comunidad humana con tradición en el manejo de los suelos, es decir, en cualquier parte en la que los suelos sean utilizados de manera común y se tenga tradición en su manejo. Esto incluye cualquier parte del mundo, los países desarrollados, y los que están en camino de lograrlo, por supuesto Chile entre ellos.

La etnopedología se debería desarrollar en todo el mundo ya que hay que recordar que el conocimiento detallado del perfil no es suficiente para saber su funcionamiento, por cuento con la descripción del perfil se pueden identificar los procesos formadores pero es posible que los procesos actuales aún no hallan logrado manifestarse en la morfología del perfil o que simplemente se desconozca la intensidad de dichos factores formadores. En otras palabras, al analizar el perfil no es posible saber la intensidad de diversos procesos como son: la desecación-humedecimiento, la descomposición de la hojarasca, la liberación de CO2 a lo largo del año, los flujos de materia y energía, la respuesta a las aplicaciones de diversos tipos de fertilizantes, las especies vegetales de mejor crecimiento, entre muchos otros.

Realizar estudios etnopedológicos no es fácil ni barato, se requiere tener una relación buena, intensa, de amistad con las comunidades humanas locales para seleccionar a los informantes clave con mayores conocimientos sobre el objeto de estudio, en este caso el suelo. En el supuesto caso de no contar con conocidos en las comunidades humanas locales es necesario hacer uso de técnicas de obtención de información, como son los talleres participativos, las encuestas, la observación participante, registro etnográfico y otras para corroborar la información obtenida.

La etnopedología no es exclusiva de países con comunidades humanas indígenas, en México hay muchos ejemplos de estudios etnopedológicos realizados con campesinos mestizos (con raíces españolas e indígenas), con agricultores sin raíces indígenas, entre otros. En Chile se podrían realizar estudios etnopedológicos en la isla de Pascua con fuerte tradición polinesia, con los inmigrantes españoles, portugueses, italianos y alemanes que llevan ya muchos años de establecimiento en Chile.

 

 

Figura 2. Ejemplo de una metodología en estudios etnopedológicos

 

Se podría pensar que los inmigrantes llegan con una cultura que no conoce las nuevas tierras y que por lo tanto no tendría sentido explorar sus conocimientos edafológicos; sin embargo, esas comunidades humanas llevan ya un caudal de conocimientos que prueban, corroboran y adaptan a las nuevas condiciones para mejorarlos, generándose así nuevas formas de uso y de conocimiento edáfico.

A diario, observa uno cambios y semejanzas en los usos y costumbre de todo tipo, por ejemplo, este fin de semana asistí a una boda entre una Moreliana (Morelia, Michoacán México) y un descendiente de Oaxaqueños (Oaxaca, México). Los Oaxaqueños dieron una muestra de sus bailes (danzas) “tradicionales” llamadas chilenas que son muy parecidas a los bailes “típicos” de los guasos chilenos llamados cuecas, ¿Que pasa? Sucede que hace muchos años una inmigración de chilenos se estableció en Oaxaca México llevando consigo su cultura y logrando establecer algo de ella en Oaxaca. Seguramente los hijos de la nueva pareja tendrán influencia Oaxaqueña, Chilena, Purepecha y Española, el mestizaje continúa y las culturas seguirán cambiando.

Otro ejemplo es la presencia de una comunidad maya en Michoacán México a más de 2400 km de distancia de la península de Yucatán, su tierra natal. Seguramente esta comunidad maya ha utilizado sus conocimientos edafológicos de las zonas de karst con los omnipresentes Leptosoles y los ha adaptado a las condiciones volcánicas de Michoacán con sus Andosoles predominantes. Los conocimientos de este tipo de inmigrantes se enriquecen.

 


 Figura 3. Los diferentes analistas hacen diferentes

observaciones y a menudo ambas son complementarias

 

En Cuba después del periodo “especial” y al dejar de contar con el apoyo de la extinta Unión Soviética, tuvieron que retomar una gran cantidad de conocimientos “antiguos” como el uso de mantillos, cultivos de cobertera y uso de arado con tracción animal ante la falta de fertilizantes y combustible para los tractores. Afortunadamente contaban con personas mayores de edad que fungieron como los maestros de los jóvenes agrónomos. Como mucho de ese conocimiento técnico y científico no fue reportado, ni publicado, pudo haberse perdido; sin embargo, se conservó en la memoria de quienes lo practicaron por mucho tiempo. Ese es conocimiento etnoagronómico y etnopedológico.

Es así que, estimados jóvenes colegas, la moraleja de este cuento es: la etnopedología no es una novedad y si pueden hacerse estudios etnopedológicos en todas partes del mundo; es recomendable y necesario unir esfuerzos entre edafólogos, geógrafos, agrónomos, antropólogos y las comunidades humanas locales para captar la sabiduría en el manejo de sus suelos, el conocimiento puede ser étnico, campesino, campirano, rural, local, agrícola, forestal o como le deban llamar.

16:34 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)