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domingo, 21 de diciembre de 2008

El bosque templado caducifolio es uno de los biomas que se extienden al sur de la taiga o bosque boreal, cuando ya las temperaturas son menos frías y las precipitaciones mas abundantes. Pero este bioma ya no ocupa una franja continua a lo largo de las masas continentales del hemisferio norte, como ocurría con la tundra y la taiga, sino que se extiende por los extremos de los continentes, en donde es mayor la influencia oceánica (éste es el motivo por el que estos bosques escasean en el interior de Norteamérica y de Eurasia, donde el clima es mucho más seco y continental). Aparecen entre los 55º y los 30º de latitud, encontrándose sus mayores extensiones en el oeste y centro de Europa, en el este de Asia (China nororiental y Corea) y en la mitad este de Norteamérica.

 


Mapa de los bosques caducifolios mundiales bajo clima templado



Hoy en día se conservan pocos restos inalterados de estos bosques, pues la mayoría de las  regiones por donde se extendían han estado densamente pobladas desde hace cientos de años. Grandes extensiones están completamente desforestadas y ocupadas por campos de cultivo, infraestructuras y ciudades; y la mayoría de los bosques que quedan han sido utilizados y transformados por las prácticas forestales. En China desaparecieron hace miles de años debido a la agricultura intensiva, por lo que en Asia oriental los mejores bosques, mas o menos intactos, se encuentran en las montañas de Corea. En Europa, donde las brechas importantes en estos bosques se empezaron a abrir en la Edad Media,  persisten algunas pequeñas áreas poco alteradas como reservas naturales (muchas de ellas se conservaron por ser antiguos cotos de caza de los señores feudales o por haber sido protegidas por las monarquías como reservas forestales para la construcción de las grandes flotas de barcos de los siglos XVII y XVIII). En Norteamérica la apertura de grandes claros en estos bosques no tuvo lugar hasta comienzos del siglo XIX, y es aquí donde se conserva la mayor masa forestal inalterada de bosque caducifolio templado, en las Montañas Apalaches.    

 

 

Bosque de hayas (género Fagus) en otoño en Europa  

 

Estos bosques, al contrario que los bosques de coníferas de la taiga, están dominados por altos árboles de hoja ancha (robles, arces, hayas,..) que dejan caer todos los años sus hojas durante el invierno (bosques caducifolios).  Es característico de este bioma el cambio tan espectacular que sufre la vegetación a lo largo de las cuatro estaciones del año, tan claramente diferenciadas en estas latitudes medias.

 

Se desarrolla bajo climas templados, pero todavía relativamente fríos, como son el clima  de tipo continental húmedo (en el este de Norteamérica y de Asia y en Europa central y oriental) y en menor extensión bajo el clima marítimo de costa oeste ( en Europa occidental), donde las temperaturas son más suaves. Los inviernos son, por tanto, fríos (aunque no tanto como en la taiga) y los veranos cálidos, mientras que las precipitaciones son abundantes (750 a 1500 mm anuales) y bien distribuidas a lo largo del año. En este bioma son fundamentales las precipitaciones en verano, estación en la que es máxima la evapotranspiración y mayor la demanda de agua del suelo. Por lo general solo se produce un pequeño déficit de agua a finales de verano, mientras que en primavera existe un alto excedente de agua en el suelo.

 

 

Bosque de robles (género Quercus) en invierno en  Europa    

Los suelos mas característicos de estos bosques de frondosas caducifolias son los suelos pardos forestales. Mientras que en el bioma de la taiga el proceso más característico que sufrían los suelos era el de podsolización, en este caso, bajo clima templado y bosque de frondosas, el proceso más característico es el empardecimiento. Por encima del sedimento sin alterar o roca madre (horizonte C) sobre la que se forma el suelo nos encontramos con una capa (horizonte B) de alteración del material que, en este caso, presenta coloraciones pardas debidas a la liberación de óxidos de hierro. Por encima de este horizonte (de espesor variable, pero normalmente de menos de 1 m de espesor) presentan un horizonte superficial de acumulación de materia orgánica (A1), que le da un color más oscuro, y que suele ser de poco grosor (unos pocos cm). Sobre él la hojarasca se descompone rápidamente (humus de tipo mull) y no se acumula en la superficie, al contrario de lo que vimos que ocurría en la taiga, donde la hojarasca de las coníferas se acumula como materia orgánica poco transformada. Estos suelos pardos pertenecen, según la clasificación de suelos que utilicemos, al grupo de los ocrepts (de color ocre o parduzco) dentro de los inceptisoles ( según la Soil Taxonomy), o al de los cambisoles (según la clasificación de la FAO).Luvisoles, Cambisoles y Acrisoles (de no existir actividad volcánica, en cuyo caso aparecerían los Andosoles) son los suelos más característicos, cuando no han sido erosionados (Leptosoles, Regosoles, etc.). Abundante información de los suelos por biomas puede encontrarse en nuestra categoría “Geografía de Suelos y Megaedafología”.

 

 

Bosque mixto de hoja caduca y coníferas en Canadá

 

 

Bosque de alerces en la Taiga de Canadá

 

En las zonas limítrofes con la taiga, donde aparecen bosques mixtos de caducifolios y de coníferas, estos suelos pardos y grises lavados presentan procesos de podsolización que los acercan a los podsoles  de los bosques boreales o alpinos de coníferas. Estos procesos de podsolización y acidificación del suelo, también pueden ser importantes en los bosques caducifolios de las zonas templadas, principalmente cuando las rocas son pobres y ácidas, como ocurre cuando son ricas en cuarzo (cuarcitas, areniscas, granitos) o cuando los bosques se degradan y son invadidos por matorrales acidófilos como los brezales.

 

En general, y debido a su buena provisión de agua y a que son bastante productivos con moderadas cantidades de fertilizantes, los suelos pardos forestales han sido históricamente muy cultivados (aunque no son tan favorables a la agricultura ni tan fértiles como los suelos de las praderas de las zonas templadas).   

 

Sobre estos suelos, en general profundos y fértiles, y bajo estas condiciones climáticas templadas y húmedas, la vegetación está dominada por los árboles caducifolios. Sin embargo, dentro de estas latitudes templadas, cuando el clima se hace más frío y los suelos son menos profundos, como ocurre en las altas montañas, son las coníferas las que vuelven a dominar el paisaje. De forma análoga los bosques caducifolios se pueden encontrarse en las montañas de las zonas climáticas templadas más cálidas situadas a más bajas latitudes, al producirse un incremento de las precipitaciones con la altura. También se pueden extender como bosques de ribera o de galería por climas más secos y cálidos, como son los mediterráneos, los semidesérticos e incluso en los desiertos, pues en las orillas de los ríos disponen de suelos profundos y con humedad edáfica suficiente.

 

 

Bosque pluriespecífico y maduro de caducifolios en Japón

 

Las hojas de la mayoría de los árboles que forman estos bosques son anchas y delgadas, lo que facilita mucho la fotosíntesis durante la estación de crecimiento (que dura aproximadamente 6 meses), aunque también hacen que el árbol transpire mucha agua. Con este tipo de hojas si la vegetación quiere limitar al mínimo la pérdida de agua, debe desprenderse de ellas.

 

Cuando llega el otoño, el acortamiento de las horas de luz estimula, en los árboles y muchos arbustos, la retirada de la clorofila que da el color verde a las hojas, lo que hace que se vean otros pigmentos secundarios (xantofilas, carotinas,..) y que las hojas tomen colores rojos, naranjas o amarillos, tan característicos de estos bosques en otoño. Posteriormente se produce su caída y la entrada en el período de reposo invernal de la vegetación.

 

Esta pérdida de las hojas y parada del crecimiento vegetal, que tanta importancia tiene en la fisonomía y estructura de la vegetación  y de todo el ecosistema, se debe a la combinación del efecto de las bajas temperaturas (posibles daños por heladas), baja luminosidad en invierno por la corta duración del día (poca luz para realizar la fotosíntesis) y a la dificultad de tomar agua del suelo al encontrarse muchas veces congelada (aunque antes de que se congele, cuando el suelo se encuentra por debajo de los 4ªC, los árboles ven ya muy dificultada la absorción del agua).

 

Los árboles que forman estos bosques en las distintas regiones del Hemisferio Norte (Este de América del Norte, Europa y Este de Asia) son muy parecidos entre sí (lo que también ocurre con el resto de la flora, tanto arbustos como herbáceas), tratándose, a menudo, de especies próximas pertenecientes a los mismos géneros: robles (Quercus ), hayas (Fagus ), castaños (Castanea ), carpes (Carpinus), tilos (Tilia ), arces (Acer ), abedules (Betula) y nogales (Juglans). Algunos géneros solo aparecen en Norteamérica (en donde hay una mayor diversidad de bosques caducifolios) como ocurre con los tuliperos (Liriodendron) y las pacanas (Carya). Cuando los terrenos se encuentran peor drenados, y en las orillas de los ríos, los bosques caducifolios pasan a estar formados por alisos (Alnus ), alamos (Populus), sauces (Salix), fresnos (Fraxinus) y olmos (Ulmus).

 

También pueden encontrarse algunas coníferas (pinos, tsugas, abetos) dentro de estos bosques caducifolios, siendo más abundantes en ciertos tipos de sustratos (rocosos, arenosos,.) y cuando los bosques son aclarados o talados. Distinto es el caso de los bosques mixtos de coníferas y caducifolios (región de los Grandes Lagos en Canada, Este de Europa, Sur de Siberia, norte de Corea y Japón), que bordean por el norte a los bosques caducifolios, y donde la proporción de coníferas es mucho mayor. Estos bosques representan una amplia zona de transición entre el bosque templado caducifolio y la taiga.

 

 

Foto artística de un bosque templado otoñal

 

Por debajo del estrato arbóreo se encuentra otro estrato de árboles pequeños y de arbustos con poca densidad, pero que se hacen mucho más abundantes en los márgenes y claros de los bosques (orla forestal). Entre estos arbolillos y arbustos, podemos destacar los serbales (Sorbus ), los avellanos (Corylus), los piornos o escobones (Genista, Cytisus ), y muchas espinosas como los rosales, endrinos y zarzas (Rosa, Prunus, Rubus ). Casi todas son también  caducifolias, pudiendo destacar entre las pocas especies perennifolias de estos sotobosques a los acebos (Ilex ) y a los tejos (Taxus ). En cuanto al estrato herbáceo, se encuentra muy influenciado por el ciclo de brotación y caída de las hojas. En la primavera, antes de que en los altos árboles se extiendan las hojas, la luz del sol calienta e ilumina el suelo, momento que es aprovechado por muchas herbáceas (anémonas, primaveras, diversas bulbosas,..) para crecer y florecer.

 

Entre la fauna destacan los comedores de frutos secos como nueces y bellotas,  tan abundantes en estos bosques (ardillas), y los omnívoros (mapaches, osos, jabalíes, diversas aves), aunque también hay herbívoros (ciervos, castores,..) y carnívoros (zorros, lobos, gatos monteses,..), estos últimos tradicionalmente muy castigados por el hombre. La hibernación no es tan frecuente como en la taiga, aunque algunas especies si hibernan durante los meses más fríos (osos) y muchos mamíferos presentan adaptaciones a la vida arbórea.

 

 

 

Bosque de Hayas meridionales (Nothofagus)

Termas de Chillán Chile. Foto. Juan José Ibáñez

 

En las regiones templadas existen otro tipo de bosques que no pertenecen al bioma de los bosques templados caducifolios. Cuando el clima sigue siendo templado y húmedo, pero más cálido, encontramos los bosques templados perennifolios, mucho más diversos que los caducifolios. Pueden estar formados, en los climas templados y frescos, por coníferas perennifolias  como ocurre en los espectaculares bosques costeros del Pacífico norteamericano, o formando bosques mixtos de coníferas y planifolios perennes como las hayas o robles meridionales (Notophagus) como ocurre en el Sur de los Andes y en Nueva Zelanda, y que ya comentamos con la taiga. Otras veces, en climas templados más cálidos, predominan los árboles de hoja ancha perennifolios, como ocurre con los bosques de magnolios (Magnolia)  del sudeste de Estados Unidos, los bosques del sur de Japón y Sudeste de China, la laurisilva macaronésica o  los bosques de eucaliptos (Eucaliptus) australianos. Aunque estos últimos bosques perennifolios de hoja ancha o laurisilvas son incluidos por algunos autores en los bosques templados, desde el punto de vista climático se consideran más de clima subtropical que templado.

 

 

J. P. Zaballos

15:44 | gestionado por Juan José Ibáñez

 

La utilización de suelos salinos con fines agropecuarios es del máximo interés, dada la gran extensión que cubren los suelos naturalmente salinos, así como los salinizados debido a un deficiente sistema de irrigación. El boletín de noticias Science Centric” publicó en diciembre de 2008 un interesante nota que llevaba por título: “Salt water irrigation: Study shows it works”, basada en un artículo recientemente aparecido en la revista Agriculture, Ecosystems and Environment. De acuerdo a sus autores resulta posible su explotación utilizando una planta forrajera tolerante a la sal en combinación con otra bioacumuladora de la misma, que tras ser incinerada es convertida en jabón. Tal manejo es acompañado por la irrigación con aguas salobres. La primera especie resulta ser Panicum turgidum, (una especie de gramínea típica de los ambientes desérticos) la segunda no es explicitada, pero hay muchas. Tal actividad puede ser muy interesante con vistas a paliar la producción de alimentos, y en especial en los biomas áridos y semiáridos del planeta, es decir en donde más suele necesitarse.

 

 

 

Panicum turgidum


 

Panicum turgidum parece ofrecer con tales sistemas de manejo a una producción nada despreciable, que podría aumentar más cuando se ajusten las dosis de fertilizantes adecuadas. Esta planta no absorbe la sal y es rica en proteínas. Sin embargo, al irrigar con aguas salobres, la concentración de sales en un suelo ya de por sí salino, podría aumentar, dañando la fertilidad física (deterioro de la estructura edáfica) y química del suelo, ya se por sí salino. Con vistas a evitar tal problema, los autores proponen pues la inclusión de otra(s) especies que aunque no sean palatables, acumulan las sales es sus tejidos, evitando así que se precipiten en el suelo. Como hemos mencionado, luego de cumplir su misión son recolectadas e incineradas, siendo el producto resultante apto para producir jabón. Al parecer se pueden obtener varias cosechas anuales, lo que ya de por sí añade más valor a este sistema de gestión.

 

 

Pastoreo actual en ambientes áridos.

Fuente. Revista Ecosistemas

 

El estudio parece en sí muy interesante, y de resultar cierto podría paliar el hambre en amplias regiones del planeta con una dieta principalmente carnívora, en caso de pueblos autárquicos. Obviamente, también puede entrar en el mercado de exportación para poder adquirir otros alimentos vegetales. Sin embargo, el estudio tan solo cubre un año, por lo que habrá que esperar a analizar como responde el agroecosistema tras varios ciclos anuales. Finalmente, los investigadores no se resisten a poder “tocar los genes” de Pánicum (panicum me producen ellos). Lo que desconozco es en que ambientes y tipos de suelos puede crecer esta especie. Sería raro que fuera viable en casi todos los suelos salinos del mundo irrigados por cualquier clase de aguas salobres. En cualquier caso la publicación parece interesante y habrá que profundizar más en el asunto. Os dejo ya con la noticia en suahili.  

 

Juan José Ibáñez

 

Salt water irrigation: Study shows it works

 

Boletín de Noticias “Science Centric 

 

Take an arid field riddled with salty soil. Irrigate it with salty water. Plant a salt-tolerant grass along with a salt-sucking companion plant and what do you get? If you're a Brigham Young University research team, you raise a crop that successfully replaces corn as cattle feed.

 

Their research highlights the promise of using salty water to turn the salty soil in the world's arid regions into sustainable agricultural land. Just published online in the journal Agriculture, Ecosystems and Environment ahead of the February issue, the study identified a plant that could thrive in yet-unusable lands near the coasts in much of the world. But don't throw away your salt-shakers - the beef from the cattle raised on it tastes just the same as the meat you're used to.

 

'It seems odd that salty soil and salty water could produce useful crops, but that's what this study showed,' said Brent Nielsen, chair of BYU's microbiology and molecular biology department and corresponding author on the study. 'It's exciting to share in work that directly benefits people who need to find more land in order to produce the food and income they need to survive.'

 

The research team focused on a plant called Panicum turgidum that can grow in salty conditions. They measured its protein content and determined that it could be a suitable alternative to existing cattle feed. Then they tested its growth potential when irrigated with the salty water found in the area. They showed that Panicum grew so fast it could be harvested almost monthly. Overall, with limited fertiliser, they produced 60,000 kilograms per hectare during the yearlong study. Nielsen is confident that further studies that determine the best ratios of fertiliser will boost that number over 100,000 kilograms.

 

The researchers also used nature to preserve a sustainable growing environment. Panicum is a 'salt excluder,' meaning it survives salty conditions by keeping salt out of its system, which most other plants can't do. Although this allows Panicum to grow on salty water, the extra salt deposited by irrigation would render the soil too salty for even this hardy plant. So the researchers found that planting a companion crop that is a 'salt accumulator' prevented the soil from getting too salty. The other plant sucked up the extra salt, then was harvested and burned and the ashes turned into soap. After the yearlong study, the levels of salt in the soil were virtually unchanged.

 

The Balochistan region of southern Pakistan, where Nielsen's collaborators conducted the test, is one of the world's driest places, and the underground water supply is 'brackish' or salty because of its proximity to the Indian Ocean.

 

There is a strong demand for fodder to feed the cattle that are a main source of income in the region, so a crop that can grow successfully in these conditions 'would have enormous impact on the quality of life in local communities,' said Ajmal Khan, a professor at the University of Karachi, director of the Pakistani research team and first author on the paper.

 

The Panicum was fed to cattle, and the cattle grew as big or bigger as those fed corn, with similar amounts of protein in their meat. As world populations grow and agricultural land is threatened, this new approach can open up more crops for both livestock and humans, Nielsen said. 'By being able to transfer production of animal feed closer to the coasts, where you have these salty soils, more useful agricultural lands can be free for vegetable and grain production for human consumption,' he said.

 

Now that Nielsen and his research colleagues have established that their approach works, they are taking a closer look at how the plant uses 'tricks of nature' to survive a salty environment. Then the researchers want to explore breeding those traits into more traditional food crops. Another possibility is discovering the genes that help it tolerate salt and genetically engineering other plants to do the same. Nielsen's collaboration with Khan and his other Pakistani colleagues grew out of Khan's multiple stints at BYU under the guidance of now-retired BYU scientist Darrell Weber. Khan, whose wife Bilquees Gul earned her Ph.D. at BYU and is also a coauthor on the study, said he hopes to 'continue 23 years of very useful association with BYU.'

 

Source: Brigham Young University

14:13 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)