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miércoles, 03 de diciembre de 2008

Ya os hemos comentado en varios post como, poco a poco, se va comprendiendo mejor la gran importancia de los materiales trasportados por el viento, y en especial de las grandes tormentas de polvo que suelen acompañarlas en numerosas ocasiones, cuando proceden de ambientes áridos y semiáridos. Un fascinante ejemplo lo mostramos en esta contribución: “El misterio de los Iberulitos”. Del mismo modo os hicimos saber como, algunos expertos norteamericanos en ciencias atmosféricas, defienden que en los años que llegan más tormentas de polvo sahariano al atlántico de huracanes, las costas del caribe sufren menos huracanes y de menor intensidad. También deberemos hablar algún día de la lluvia de organismos vivos que pueden transportar a grandes distancias y depositarse en el suelo por la acción del agua y viento. Varios de ellos son patógenos, como veremos hoy. Tal hecho, desafía las doctrinas actuales a la hora de dar cuenta de la trasmisión de diversas enfermedades infecciosas, tanto para el hombre, como en las que afectan a animales y vegetales generando pestes. El 16 de Noviembre de 2008, mientras yo casi me despeño en los Andes (ya os lo narraré un día, porque casi no lo cuento), el Rotativo “El País” se hacía eco de la siguiente noticia (escrita por Rafael Méndez): “El virus que llega con el viento”. Veamos de que trata, ya que atesora su interés.

 

 

 

El virus que llega con el viento

Fuente: El País 16 De Noviembre 2008


 

Las tormentas de polvo ya son de por sí insalubres para el ser humano, por cuanto los aerosoles que contienen generan graves problemas respiratorios en personas más sensibles, como lo son ancianos, criaturas, alérgicos, asmáticos, etc. Todos sabemos que muchos microorganismos patógenos se trasmiten por el aire. Ahora bien a largas distancias ya es otro asunto menos investigado. Se ha mostrado que viento y agua arrastran hasta el suelo abundantes y diversos tipos de microorganismos (además de esporas, polen y otros cuerpos biogénicos), algunos de los cuales podrán ser patógenos. Sin embargo, este último hecho probablemente no ha recibido la atención que merece. Si realmente los mosquitos transmisores de los brotes epidémicos de la lengua azul que afectan al ganado (ver noticia a bajo) han viajado cientos de Km. con las arenas sahelianas o saharianas, cabe sospechar que otros muchos puedan hacerlo, con independencia de que sean patógenos de vegetales, animales y el propio ser humano. Puritita “Guerra Biológica Natural”. No inventamos nada. Esta línea de investigación resulta ser, a efectos prácticos, una “terra incógnita”.  Quizás un análisis más detalladazos de los aludidos iberulitos nos pudiera mostrar una forma compleja de vehicular biomaterial potencialmente peligroso. ¿Podrían también trasportar las corrientes de aire algunas de las denominadas especies invasoras? Vayamos pues a la noticia sin mayores demoras. Lo del cambio climático ni lo comento ya que es la coletilla pseudocientífica que cubre todo tipo de noticias con vistas a darles mayor visibilidad. Eso si lo de ¿salgamos a tomar el aire!………. ¡Cuidado!.

 

Juan José Ibáñez

 

El virus que llega con el viento

En el año 2000, los ganaderos de Menorca y Mallorca se enfrentaron a una enfermedad que desconocían. Sus ovejas perdían fuerza, sufrían altas fiebres e infecciones pulmonares. A menudo, perdían las crías. Tuvieron que sacrificar miles de ovejas e inmovilizar el ganado para evitar que la "rara enfermedad" de la que hablaba la prensa saltase a la Península. Al principio nadie lo sabía, pero después de casi 40 años la lengua azul había vuelto a España. Y esta vez, para quedarse.



El catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid José Manuel Sánchez Vizcaíno recuerda que el Gobierno y los expertos estaban convencidos de que ese brote llegó desde Cerdeña, "que llevaba meses con casos". La idea dominante era que la enfermedad había llegado de alguna forma extraña, probablemente en barco. Sin embargo, Sánchez Vizcaíno y su equipo acaban de dar con la clave de la aparición de ése y de los focos posteriores. El 24 de julio de 2000, los satélites de la NASA fotografiaron una gran nube de polvo que viajaba de Túnez a Cerdeña, y que la cola de la nube tocó Baleares. "Estamos convencidos de que esa nube de polvo dejó alguna carga de virus en las islas. Como era menor que en Cerdeña, tardó más en aparecer la enfermedad, y por eso parecía posterior". Vizcaíno presentó este verano en un congreso de veterinarios europeos sus conclusiones. "Se creía que el mosquito que transmite el virus de la lengua azul viajaba ayudado por el viento, pero no estaba relacionado directamente con las nubes de polvo sahariano", explica Vizcaíno.


El mosquito que transmite la enfermedad y que trae en jaque a ganaderos y autoridades se llama culicoide y es diminuto. "Se pueden ver nubes en la carretera. Son negros y muy pequeños y, a veces, si uno va en coche y se para, se acercan porque buscan el calor". De forma natural pueden volar unos 60 kilómetros, pero dentro de las grandes nubes -las que llevan suficiente virus para causar un brote- vuelan cientos de kilómetros entre la arena.


Vizcaíno y su equipo analizaron miles de datos sobre las nubes de polvo del desierto que desde 2004 han llegado a España. Son bien conocidas porque el Barcelona Supercomputing Center tiene un programa informático sobre el movimiento de las partículas de arena para predecir la contaminación en las ciudades. Además de la nube de 2000, que introdujo en España el serotipo 1 de la enfermedad, vieron que en la llegada del serotipo 4 en 2004 y del serotipo 1 en 2006 seguían un patrón común: "Había un brote de estos serotipos en el norte de África, una gran intrusión de polvo y a las semanas un brote en España, en las zonas climáticamente aptas para el mosquito".


Blanco y en botella. "Creemos que hemos identificado con precisión qué nubes de polvo trajeron esos brotes", señala Vizcaíno. Y concluye: "El viento es nuestro peor enemigo para los brotes que vienen de África".


El director general de Recursos Agrícolas y Ganaderos del Ministerio de Medio Ambiente y Rural, Carlos Escribano, explica que España está en una de las peores zonas. Por el norte y en camión llegan los serotipos que desde hace cuatro años azotan el norte de Europa. Y es que la enfermedad, transmitida por un mosquito tropical, estaba ascendiendo ayudada por el calentamiento. Y por el sur y gracias al polvo del desierto, llegan los serotipos africanos. Para los primeros se pueden poner controles en la frontera. Para los segundos no hay nada que hacer. La información ya se está aplicando: "En cuanto tenemos un foco miramos el satélite". El ministerio busca si las semanas anteriores ha entrado polvo que arrastra enjambres de mosquitos. Esa información puede servir para acelerar la vacunación en determinadas zonas.


Por eso, erradicar la lengua azul parece una lucha condenada, como explica Vizcaíno: "Cuando controlamos un serotipo llega otro desde África, ya que no podemos frenar el viento. La mejor opción que tenemos es diseñar vacunas polivalentes, que sirvan para varios serotipos". Con la globalización y el calentamiento los científicos creen que vendrán más enfermedades (unas nuevas y otras viejas). La fiebre del valle del Rift, que afecta al ganado, pero también a las personas, y para la que no hay vacuna, puede ser la siguiente.


Autor:   Rafael Méndez

15:44 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)

Hace ya casi dos años que escribimos un post titulado: ¿Deben Considerarse Suelos los Sedimentos de los Fondos Oceánicos?. En él defendíamos que sí, como ya hicimos antes en una publicación anterior libre en la Web si se pincha aquí. De hecho la WRB y ciertas clasificaciones nacionales han dado cabida a lagunas someras continentales, ambientes intermareales etc. Pero la cuestión sigue abierta. Hace unas dos semanas en la siguiente conferencia que se impartió en Soil Classification 2008: Classification, Mapping and interpretation of subaqueous soils, los autores pertenecientes a la USDA (C. Diztler, R. J. Ahrens, K. Hipple, M.C. Rabenhorst and M. H. Stols) nos informaron que ya existe una propuesta formal con vistas a inclkuirlos en la USDA-Soil Taxonomy. Son muchos los lectores que me devolcióan la pregunta: ¿Si o no?. En mi modesta opinión así era, pero las últimas decisiones de mis colegas están corroborando lo que ya dije hace ocho años, tanto sobre este tema como sobre la iniciativa denominada ECZ con vistas a incluir también el regoloto (ver post incluidos en la categoría (La Zona Crítica Terrestre y el Futuro de la Edafología). Veamos los que nos dicen sus proponentes, a la hora de pretender incorporar a la taxonomía de suelos mentada dos subórdenes: Wassents y Wassists (con seis y tres grandes grupos respectivamente).

 

 

 

Foto de tres perfiles de suelos mostrados por Diztler et al.

Fuente: enlace en el texto


 

Ya os hablamos del valor de los congresos pequeños, y podéis observarlo. La raíz del vocablo propuesto para los dos taxa de suborden procede del elemento Wass” (del alemán wasser = agua), subvenido el criterio de diagnóstico a emplear una presión positiva de la columna de agua que los recubre mayor o igual a 21 h/d en todos los años. Reitero que pinchando el enlace del título podéis bajaros en un pdf el contenido de la charla y comprobar la veracidad de lo que os comento. De acuerdo también a los autores, los Wassents podrían correlacionarse con los Fluvisoles subacuáticos, mientras que los Wassists lo serían con los Histosoles subacuáticos de la WRB. Desconozco si los números entre paréntesis del pdf de la conferencia (ver abajo la lista) corresponden con el número de grupos de cada gran grupo u a otro criterio (lo lamento, pero no me percaté de ellos in situ). 

 

 

 

Pradera de Zoostera marina. Fuente: The Seadoc Society

 

Por tanto los grandes grupos de cada uno de estos subórdenes serían los siguientes:

 

• Wassents

– Frasiwassents (7)

– Psammowasents (5)

– Sulfiwassents (6)

– Hydrowassents (5)

– Fluviwassents (5)

– Haplowassents (4)

• Wassists

– Frasiwassists (3)

– Sulfiwassists (3)

– Haplowasists (3)

 

Necesitaría conocer toda la información, con vistas a entender la magnitud de estos cambios, así como sus posibles repercusiones sobre el futuro de la edafología. Por ejemplo, no escuché si tal como están definidos podrían afectar solo a las zonas fóticas (que reciben la luz solar), las plataformas continentales o a todos los sedimentos oceánicos. Ya iré preguntándoselo a los autores para daros cuentas de ello. Seguidamente, para los que no domináis el suahili os muestro todos los argumentos esgrimidos en la fantástica presentación de los autores.

 

Mencionan que la financiación fue posible gracias a la intervención de un senador de apellido “Read” (es decir que era ilustrado) al conseguirles 400.000 dólares para el trabajo y cartografía de la zona. Seguidamente, Diztler (y colaboradores), comentó que tras recapitular sus datos, así como los de algunos autores precedentes, los sedimentos marinos cumplían con los criterios de Simonson para poder ser considerados suelos (ver post conceptos formales de Suelos: Jenny versus Simonson), es decir atesoran procesos edafogenéticos activos. Seguidamente mostraron una modificación de la ecuación de los factores de esto de Jenny, en la que el relieve era sustituido por la batimetría y el régimen de flujo de las aguas (ver post conceptos formales de Suelos: Jenny versus Simonson). Diztler y colaboradores, también dijeron comprobar que existía una fuerte correlación entre relieve y edafotaxa, por lo que también la propuesta era conforma al denominado paradigma suelo-paisaje (soil-landscape paradigm).

 

Diztler y colaboradores, también abordaron los problemas logísticos que tuvieron que superar con vistas a la toma de muestras y de otras variables de interés, mostrando por ejemplo, “bicicletas” modificadas para medir las batimetrías (ver su contribución).

 

Finalmente, abordaron las razones “externas” que justifican que las taxonomías de suelos deban contemplar los suelos subacuáticos, como la estabilidad y salud de unos ecosistemas cada vez más deteriorados (por el impacto humano: aguas residuales, contaminación por agroquímicos, removilización de sedimentos por creación de infraestructuras, etc.), restauración de los ambientes degradados, respuesta a la contaminación de los diferentes taxa (salud humana, consumo de alimentos que allí se generan, turismo), análisis de los procesos de degradación generados por la piscicultura y el cultivo de mariscos, detección de lugares adecuados para instalar este tipo de factorías, etc. etc.

 

Como en el caso de la ya mencionada zona crítica terrestre, esta propuesta fue mencionada en el capítulo de libro que os proporciono, y que realicé en colaboración con Jaume Boixadera en el año 2000 (publicado en el 2002). Muchos amigos me comentaron que se trataba de una utopía. Sin embargo, como vemos, el tiempo da y quita razones. Rudy Dudal hace pocos meses me comentó que mis propuestas estaban teniendo éxito, con independencia de que fluyeran explícitamente aceptadas o no. Pero al fin y al cabo aquí están escritas y las podéis leer.

 

Ibáñez, J.J. and Boixadera, J. 2002. The search for a new paradigm in pedology: a driving force for new approaches to soil classification. In: Micheli, E. Nachtergaele, F. Jones, R. J. A. and Montanarella, L. (editors). Soil Classification 2001, (pp. 93-110), EU JRC, Hungarian Soil. Sci. Soc., FAO, 248 pp. EU, Italy.

 

Para finalizar, tan solo dejar en el aire una pregunta. ¿De cubrir todo los sedimentos oceánicos, podríamos hablar de un verdadero cambio de paradigma en edafología. La respuesta, a la luz de la filosofía de la ciencia, os la ofreceré en muy breve plazo.

 

Juan José Ibáñez

9:23 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)