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miércoles, 05 de noviembre de 2008

Cuando la prensa patria anunció El año Internacional del Planeta Tierra, o los suelos no estaban incluidos, o tan solo de manera tangencial. Busqué propaganda en suahili y aparecía por todas partes. Insisto en que los periodistas españoles, en su mayoría, detestan tanto los suelos como yo a ellos. Una y otra vez esconden cualquier noticia relacionada con ellos más allá del subsuelo, negándole al ciudadano lo que en otros países no dudan en divulgar (confabulación judeo-masónica que decía un caudillo muy famoso del que prefiero olvidarme). Y aunque no os lo creáis, muchos días no me apetece discutir ni criticar. Por tanto me olvidé del tema. Sin embargo, la IUSS hizo sus deberes y elaboró un boceto divulgativo. Apareció el primero en inglés, luego en otras muchas lenguas y por fin lo ha hecho en español. Sin embargo, desconocía que hubiera uno trabajo más extenso en nuestro idioma. Lo he localizado casualmente en Internet. No tengo clara su procedencia, por lo que pido disculpas. Se trata de una traducción de otro original en suahili escrito por: David Dent (Países Bajos, jefe); Alfred Hartemink (Países Bajos), John Kimble (Estados Unidos), con agradecimientos a Rudi Dudal (Bélgica) y Donald Sparks (Estados Unidos). Ya he hablado de casi todos ellos en esta bitácora. Se trata de una documentación que puede ser de mucha ayuda para la divulgación y docencia de la edafología por lo que os ofrezco los enlaces para que los podáis bajar, leer o repartir.

 

 

 

El Suelo-Epidermis Viva de la Tierra

Fuente: Página Web de la IUSS


El documento de la IUSS lleva por título:El Suelo-Epidermis Viva de la Tierra”, mientras que el de los autores mentados Los Suelos: La Piel Viva de la Tierra. Obviamente debe tratarse de la misma iniciativa en distintos formatos, por que de no ser así….. Lógicamente se aprende más del extenso, que del editado por la IUSS en color, por cuanto el último es demasiado escueto (a penas 2 páginas). En cualquier caso, aquí os los dejo para quien pudiera estar interesado. ¡Que los disfrutéis!   

 

Juan José Ibáñez

16:46 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

¿Podemos Salvarla? Así comienza uno de los capítulos que el monográfico del mes de Noviembre de 2008 publicó Nacional Geographic España. La traducción a nuestro idioma de esta revista lleva dos meses de retraso respecto a la versión original inglesa. Ya hablamos en su momento del contenido de aquella en nuestro post: El Futuro Descansa Bajo Nuestros Pies: Nuestra Buena Tierra .... Sin embargo permitirme un pequeño inciso. Mientras que en la edición suahileña el tema aparecía en portada, el la española la han relegado al final, sustituyendo la foto de aquella por “El último Neandertal”. Lamentablemente, me da la impresión que quedan algunos en las editoriales españolas. Desde luego, de este homínido no dependerá nuestro futuro, mientras que del suelo sí. En este país de corruptela urbanística generalizada (“Spanish crisis”), hasta en las editoriales se considera que el suelo solo sirve para ser sellado por los sinvergüenzas del “ladrillazo”. En España los suelos no serán mediáticos, mientras que los homínidos extinguidos nos rescatarán de nuestras miserias. ¡Así vamos!. No obstante, por mucho que no lo parezca cuando se visiona la portada se trata de un monográfico dedicado al suelo. Como ya comentamos el que una revista con millones de ejemplares lo reconozca y publicite puede ser un síntoma de un punto de inflexión en la edafología. Ese que parecen querernos robar a los hispanoparlantes.

 

 

Monográfico sobre el suelo. Noviembre 2008

Nacional Geographic España


 

No me extenderé mucho hoy, ya que os comenté sus contenidos en aquel post. Al margen de las impresionantes fotos, que como siempre saca a la luz Nacional Geographics, los textos están bastante bien. Os recomiendo a todos que os lo compréis, a pesar del flaco favor que han hecho a la edafología los sesudos responsables de la versión española. En su página Web aparece en abierto el caso de Haití, ejemplo palmario de cómo la mala gestión del suelo acarrea a la larga miseria y pobreza (posiblemente aquí nos tengamos que comer los ladrillos para rescatar el tesoro subyacente; los odontólogos se frotan las manos). Leerlo por favor, pinchando el enlace de Nacional Geographic que os he proporcionado arriba. Una vez más, el título del artículo de la versión española aparece ligado a deforestación. Pero Haití no perdió sus suelos por la deforestación en si misma, sino porque los suelos que protegían se perdieron arrastrados por la erosión. Vamos que la edición española vuelve a patinar y confundir al ciudadano. Y lamento decir todo esto ya que es una excelente revista de divulgación.

 

 

 

Monográfico sobre el suelo. Noviembre 2008

Nacional Geographic España. Haití y los suelos

 

Haití y la Republica Dominicana conforman una unidad insular, fragmentada por los desafortunados imperios coloniales. Pero los ciudadanos del segundo país deben dar las gracias que no les pasara lo que a sus vecinos. Como disponemos de los datos de suelos, hablaremos detalladamente del tema en otro post. Lo dicho, aunque me cueste decirlo, os sugiero que compréis el número aludido de esta revista en castellano, a pesar de su desprecio por la edafología, que no es más que síntoma de su ignorancia (al contrario que la edición original en suahili). Os dejo con unos párrafos que aparecen en este enlace:

 

Juan José Ibáñez

 

Tierra fértil, tierra yerma: el futuro está en el Suelo que pisamos

Tierra fértil, tierra yerma: el futuro del suelo

PÁG. 54 / NOVIEMBRE 2008 http://www.nationalgeographic.com.es/articulo.jsp?id=1740706.

 

 

El futuro del mundo depende de nuestra capacidad para proteger nuestros suelos. Las explotaciones intensivas han disminuido la superficie de suelo cultivable, agravando la escasez de alimentos. Por Charles C. Mann; fotografías de Jim Richardson

 

Un caluroso día de septiembre, agricultores de todo el estado se reúnen en torno a unas máquinas enormes. Segadoras-trilladoras, empacadoras, subsoladores, cultivadoras, arados de disco y todo tipo de tractores se pueden encontrar en la feria anual de maquinaria agrícola de Wisconsin. Pero las estrellas de la muestra son las grandes cosechadoras, bautizadas con nombres de coche deportivo (Claas Jaguar 970, Krone BiG X 1000…) y pintadas con colores brillantes. Cada máquina pesa 15 toneladas y lleva unos neumáticos de la altura de un hombre. Cuando visité la feria el año pasado, la firma John Deere permitía al público probar su tractor 8530, una maravilla electromecánica tan sofisticada que no tenía ni idea de cómo manejarla. Pero mi ignorancia no era ningún problema, porque el tractor se conduce solo, orientándose por satélite. Me quedé sentado allí arriba, feliz y contento en la cabina con aire acondicionado, mientras las ruedas enormes avanzaban por la tierra.

 

Los granjeros miran ufanos las máquinas que avanzan retumbando por los maizales. A la larga, sin embargo, podrían estar destruyendo su propio sustento. La capa arable del Medio Oeste norteamericano, una de las mejores tierras de cultivo del mundo, se compone de terrones sueltos y heterogéneos con gran cantidad de bolsas de aire entre ellos. Las máquinas grandes y pesadas, como las cosechadoras, apisonan la tierra húmeda y la convierten en una masa indiferenciada, casi en un bloque impenetrable, en un proceso llamado compactación.

15:55 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)

Como ya hemos comentado en post anteriores, los horizontes del suelo suelen ser blandos, es decir, susceptibles de ser arados (aunque algunos no sean muy propicios para ello), cavados, etc. Sin embargo, en ocasiones, se endurecen incluso más que numerosas rocas compactas, debido a la cementación por ciertos compuestos que se acumulan  en ellos. Cuando esto ocurre, la hidrología y morfología del perfil cambian por completo. Así, por ejemplo, la circulación del agua se ralentiza cuando topa con ellos, pudiéndose generar problemas de hidromorfía y encharcamientos superficiales tras fuertes lluvias. Del mismo modo, puede elevarse la escorrentía superficial que, en casos extremos, llega a erosionar por completo los horizontes superiores más deleznables, aflorando los endurecidos a la superficie. Más aun, cuando se cultivas suelos en donde este tipo de horizontes no se encuentran a bastante profundidad, la germinación de plantas es afectada o impedida. Abundan en ambientes áridos y semiáridos aunque también aparecen en otros biomas. Hablaremos hoy pues de los horizontes endurecidos y su clasificación.

 

 

 

Paisaje de badland en los que algunas colinas resisten

mejor la erosión que otras por tener en su superficie

un horizonte endurecido. Fuente: Natural

History Museum (UK). Concurso a las mejores fotografías.

Autor en la propia foto

 


 

Si bien en las taxonomías de suelos su discriminación, caracterización y clasificación es “relativamente” sencilla, no ocurre lo mismo cuando se busca información sobre ellos. Las razones estriban en las diversas nomenclaturas que aparecen en la bibliografía. Algunos expertos los clasifican anteponiendo un vocablo sobre su naturaleza y terminándolo con las letras “creta”. Así por ejemplo, si los horizontes endurecidos se deben a la acumulación y cementación de horizontes hipercálcicos se habla de “calcreta”, cuando lo es la sílice de “silicreta”, y así sucesivamente. Sin embargo, lamentablemente y por tradición, no es inusual que en un mismo texto aparecen diferentes vocablos para referirse a cada uno de ellos: petrocálcico, duripanes, corazas ferruginosas, etc. Este modo de proceder es bastante común, dificultando la búsqueda de información a los no iniciados. Desafortunadamente, la Web en castellano es pobre en contenidos sobre la materia y adolece de este último problema. La WRB (2006), como clasificación de suelos distingue cuatro tipos:

 

Horizonte petrocálcico

Horizonte petrodúrico

Horizonte petrogípsico

Horizonte petroplíntico

 

“Petro”, de piedra en latín, ya nos indica que pueden llegar a ser tan duros o a veces más que una piedra.  Hablaremos con detenimiento de ellos más abajo. Comenzaremos con una descripción muy genérica de los horizontes endurecidos para los no iniciados, teniendo en cuenta que lo que recogemos del enlace abajo indicado, no significa la presencia de horizontes endurecidos en el sentido que utilizamos los edafólogos profesionales, sino más bien como lo entienden los profanos.

 

 

Gipsisol con horizonte petrogípsico

Fuente: ISRIC

 

Así según aparece en la bitácora “Joe Bloggs”:

 

Las causas de la mala emergencia de las plántulas pueden ser la formación de costras superficiales, especialmente en suelos de alto contenido de arena fina, o la formación de una estructura masiva, compactada y dura en suelos endurecidos cuando se secan después de una lluvia fuerte. La textura de los suelos endurecidos varía de liviana hasta mediana (…).

 

Se pueden reconocer los suelos endurecidos en base a su estructura masiva y consistencia dura en el estado seco, y por la dificultad o imposibilidad de cultivarlos hasta que sus perfiles hayan sido mojados otra vez. Se han definido estos suelos como "suelos no disturbados ni marcados por la presión del dedo, a 0,10 m debajo de la superficie en un perfil seco, al contenido de la humedad del aire," (Mullins et al., 1990).

 

Para solucionar el problema de los suelos endurecidos y aflojarlos es necesario hacer labranzas antes de la siembra. En estos suelos es prácticamente imposible hacer labranzas en el estado seco, aún con arado de discos, porque los discos no penetran. Se puede aflojar el suelo en el estado friable con una o dos pasadas del arado de cincel seguido por una pasada del vibrocultivador. Si el agricultor no tiene estos implementos se puede aflojar el suelo con una pasada del arado de discos seguido por una o dos rastreadas, pero estas labranzas dejarán el suelo desnudo y muy susceptible a la erosión y al encostramiento. Sin embargo, el aflojamiento de los horizontes masivos y endurecidos no asegura que los suelos no vayan a compactarse otra vez cuando se sequen después de una lluvia fuerte, restringiendo la emergencia de las plantas jóvenes.

 

Las condiciones perjudiciales para el crecimiento y funcionamiento de las raíces son la compactación causada por laboreos o por procesos naturales, suelos endurecidos, agregados grandes y duros que no son penetrables por las raíces, la falta o el exceso de humedad, la falta de fósforo, o la presencia de tóxicos como aluminio o manganeso.

 

Para situaciones donde la baja infiltración está causada por la presencia de suelos masivos y endurecidos es necesario aflojar el suelo con una labranza. En África occidental hay evidencia que una arada a la salida de las lluvias afloja el perfil y favorece la infiltración de la lluvia en la próxima época. Sin embargo, esta práctica causa la inversión del suelo que podría provocar problemas físicos y/o químicos si las características del subsuelo no son deseables. Para estos suelos, suelo sería más aconsejable la labranza vertical que no invierte el suelo.

 

Sin embargo, esta desiderata nos dice muy poco de los verdaderos horizontes endurecidos, ya que mientras en algunos es totalmente imposible labrar (por ejemplo, ferricretas o corazas ferruginosas) en otros no es conveniente por las propiedades químicas de sus constituyentes. El autor de estas líneas, ha tenido también en cuenta factores texturales y estructurales de ciertos suelos que dificultan su laboreo, así como posiblemente la denominada “suela de labranza”. Esta ultima es el resultado de la compactación del suelo bajo a la profundidad a la que no llega el arado, debido al peso de los aperos de labranza y en especial de la maquinaria pesada. 

 

 

 

Ferricretas bauxíticas (parecidas a las aquí narradas)

Fuente: Weathering Mantles

 

Si atendemos tanto a su dureza como a los ambientes en los que aparecen con más asiduidad, no debe extrañarnos que a menudo se utilicen como materiales de construcción de las casas en los países menos desarrollados que padecen de aridez. Muchos de ellos son más duros que una roca, mientras que bajo los ambientes áridos y semiáridos escasea la vegetación leñosa y por tanto la madera para permitir construir casas. Tal aplicación se acentúa en las extensas llanuras (a menudo crátones) en los que los materiales parentales subyacen a muchos metros de profundidad y no pueden ser recuperados para la realización de los hogares. Fijaros, por ejemplo, que el vocablo “plintos”, del que después hablaremos, significa ladrillo en griego. De hecho ya escribimos sobre tal actividad en un post anterior que podéis leer pinchando aquí.

 

 

 

Horizonte petrocálcico. Fuente: Aridic soils

Of United States and Israel.

 

Seguidamente, abordaremos una descripción somera según la WRB de 2006. No incluiremos los denominados criterios de diagnóstico (y tan solo comentarios muy escuetos sobre su identificación en el campo), por cuanto aparecen en el propio manual de la WRB, siendo tan solo son empleados para una descripción rigurosa de los edafotaxa. Nos contentaremos con ofreceros una explicación más amena, siempre teniendo en cuenta que al hacer uso de una taxonomía edafológica, los susodichos criterios son imprescindibles. 

 

 

Horizonte petrodúrico. Fuente: Aridic soils

Of United States and Israel.

 

Horizonte petrodúrico

Un horizonte petrodúrico (del griego petros, roca, y latín durus, duro), también conocido como duripán o dorbank (Sudáfrica), es un horizonte subsuperficial, generalmente de color rojizo o pardo rojizo, que está cementado principalmente por sílice secundaria (SiO2, presumiblemente ópalo y formas microcristalinas de sílice). Los fragmentos secos al aire de horizontes petrodúricos no se disgregan en agua, aún después de remojado prolongado. El carbonato de calcio puede estar presente como agente cementante accesorio.

 

Un horizonte petrodúrico tiene una consistencia muy a extremadamente firme en húmedo, y es muy o extremadamente duro en seco. Puede tener lugar efervescencia luego de aplicar HCl 1 M, pero probablemente no es tan vigorosa como en horizontes petrocálcicos que se ven muy similares. Sin embargo, pueden ocurrir en conjunto con un horizonte petrocálcico.

 

En climas áridos y secos los horizontes petrodúricos pueden ocurrir asociados con horizontes petrocálcicos, en los que pueden gradar lateralmente, y/u ocurrir en conjunto con horizontes cálcico o gípsico a los que normalmente suprayacen. En climas más húmedos los horizontes petrodúricos pueden gradar lateralmente en horizontes frágicos.

 

Digamos que, cuando se cumplen ciertas condiciones concretas, los suelos con tales horizontes pueden dar lugar a los edafotaxa que la WRB denomina Durisoles, pero tales tipos de suelos son definidos si atesoran tanto un horizonte dúrico como petrodúrico. Por tanto, no todos ellos poseen necesariamente el mencionado en último lugar. Más concretamente y debido a que su denominación ya indica una cierta “dureza, os exponemos a continuación una breve descripción de los dúricos, que dicho sea de paso, son el origen de los petrodúricos bajo ciertas condiciones de los factores formadores del suelo.

 

 

Escarpe:Colina al fondo de un horizonte petrodúrico

Frenando la erosión de la colina.

Fuente: Arckaringa Hills State Heritage Area

 

Horizonte Dúrico

 

El horizonte dúrico (del latín durus, duro) es un horizonte subsuperficial que presenta nódulos o concreciones débilmente cementados hasta endurecidos por sílice (SiO2), presumiblemente en forma de ópalo y formas microcristalinas de sílice (durinodes). Los durinodes con frecuencia tienen revestimientos de carbonato que tienen que ser removidos con HCl antes de disgregar los durinodes con hidróxido de potasio (KOH). (…) Los durinodes secos no se disgregan apreciablemente en agua, pero el remojado prolongado puede resultar en descamación de laminillas muy finas y en algo de disgregación. En corte transversal la mayoría de los durinodes son aproximadamente concéntricos, y pueden observarse filamentos concéntricos de ópalo bajo lupa de mano. En regiones áridas los horizontes dúricos ocurren asociados con horizontes gípsico, petrogípsico, cálcico y petrocálcico. En climas más húmedos los horizontes dúricos puede gradar en horizontes frágicos.

 

Horizonte Petrocálcico

 

Un horizonte petrocálcico (del griego petros, roca, y latín calx, calcáreo) es un horizonte cálcico endurecido, que está cementado por carbonato de calcio y, en algunos sitios, por carbonato de calcio y algo de carbonato de magnesio. Es de naturaleza masiva o laminar, y extremadamente duro. (…) endurecimiento o cementación, al menos parcialmente por carbonatos secundarios, hasta el grado de que los fragmentos secos no se disgregan en agua y las raíces no pueden entrar excepto a lo largo de fracturas verticales (…)de la capa; y consistencia extremadamente dura en seco de modo que no puede ser penetrado por pala o barreno; y (…)

 

En regiones áridas los horizontes petrocálcicos pueden ocurrir asociados con horizontes (petro‑) dúricos en los cuales pueden gradar lateralmente. Los horizontes petrocálcico y dúrico se diferencian por el agente cementante. En horizontes petrocálcicos el carbonato de calcio y algo de magnesio constituye el principal agente cementante mientras que puede haber algo de sílice accesoria. En los horizontes dúricos la sílice es el principal agente cementante, con o sin carbonato de calcio. Los horizontes petrocálcicos también ocurren asociados con horizontes gípsicos o petrogípsicos.

 

Cuando los horizontes hipercálcicos se vuelven endurecidos, tiene lugar la transición al horizonte petrocálcico, cuya expresión puede ser estructuras masivas o laminares. En regiones secas y en presencia de soluciones del suelo o freáticas ricas en sulfato, los horizontes cálcicos ocurren asociados con horizontes gípsicos. Los horizontes cálcico y gípsico generalmente (pero no en todos lados) ocupan posiciones diferentes en el perfil de suelo debido a la diferencia en solubilidad del carbonato de calcio y el yeso, y normalmente pueden distinguirse uno de otro con claridad por la diferencia en morfología. Los cristales de yeso tienden a ser aciculares, con frecuencia visibles a simple vista, mientras que los cristales de carbonato de calcio pedogenético son de tamaño mucho más pequeños.

 

Horizonte petrogípsico

 

Un horizonte petrogípsico (del griego petros, roca, y gypsos) es un horizonte cementado que contiene acumulaciones secundarias de yeso (CaSO4.2H2O). Endurecimiento o cementación al menos parcialmente por yeso secundario, hasta el grado de que los fragmentos secos no se disgregan en agua y no pueden entrar las raíces excepto a lo largo de fracturas verticales (…). son duros, blancuzcos y compuestos predominantemente por yeso. Los horizontes petrogípsicos antiguos pueden estar coronados por una capa laminar fina de yeso precipitado recientemente (…) muestra una microestructura compac­ta con sólo una pocas cavidades. La matriz está compuesta de cristales de yeso lenticulares en empaquetamiento denso con pequeñas cantidades de material detrítico. (…) A veces son visibles trazas de actividad biológica (pedotúbu­los).

 

Como el horizonte petrogípsico se desarrolla a partir de un horizonte gípsico, los dos están estrechamente ligados. Los horizontes petrogípsicos ocurren frecuentemente asociados con horizontes cálcicos. Las acumulaciones cálcicas y gípsicas generalmente ocupan posiciones diferentes en el perfil de suelo debido a que la solubilidad del carbonato de calcio es diferente a la del yeso. Normalmente pueden distinguirse claramente uno de otro por su morfología (…)

 

Horizonte Petroplíntico

 

Un horizonte petroplíntico (del griego petros, roca, y plinthos, ladrillo) es una capa continua, fracturada o rota de material endurecido, en la cual el Fe (y en algunos casos también Mn) es un cemento importante y en la cual la materia orgánica está ausente, o sólo presente en trazas. (…) Es una lámina continua, fracturada o rota de fuertemente cementados a endurecidos, conectados de (a) nódulos rojizos a negruzcos; o (b) moteados rojizos, amarillentos a negruzcos en patrón laminar, poligonal o reticulado (…)

 

Los horizontes petroplínticos son extremadamente duros, generalmente capas de color pardo herrumbre a pardo amarillento, que pueden ser, o bien masivas, o mostrar un patrón nodular interconectado, o reticulado, laminar o columnar que encierra material no endurecido. Pueden estar fracturados o rotos.

 

Los horizontes petroplínticos están estrechamente asociados con horizontes plínticos a partir de los cuales desarrollan. En algunos lugares, los horizontes plínticos pueden trazarse siguiendo capas petroplínticas, que se han formado, por ejemplo, en cortes de caminos. La baja relación entre Fe extractable en oxalato ácido (pH 3) y Fe extractable en ditionita-citrato separa al horizonte petroplíntico de los panes de hierro, hierro de turbas (bog iron), y horizontes spódicos endurecidos que ocurren, por ejemplo, en Podzoles, los que además contienen una buena cantidad de materia orgánica.

 

Los horizontes petroplínticos evolucionan a partir de otros denominados pisoplínticos, que a su vez lo hacen (según las condiciones locales) de los plínticos. Pero lo mismo ocurre con los demás aquí mostrados: los horizontes hipercálcicos pueden dar lugar a los petrocálcicos, los gípsicos a petrogípiscos, los dúricos a petrodúricos, etc. etc. Añadiremos en este caso algunos comentarios a cerca de los horizontes pisoplínticos que pueden ayudar a entender este tipo de transiciones (de blando a petro), a pesar de no sufrir tal endurecimiento. 

 

Horizonte pisoplíntico

 

Un horizonte pisoplíntico (del latín pisum, arveja, guisante, y griego plinthos, ladrillo) contiene nódulos que están fuertemente cementados a endurecidos con Fe (y en algunos casos con Mn). Un horizonte pisoplíntico tiene: 40 por ciento o más del volumen ocupado por nódulos discretos, fuertemente cementados a endurecidos, rojizos a negruzcos con un diámetro de 2 mm o más; y (…). Un horizonte pisoplíntico es el resultado de un horizonte plíntico que se endurece en forma de nódulos discretos. La dureza y la cantidad de nódulos lo separa también del horizonte férrico. (…). El horizonte plíntico con nódulos se ha desarrollado bajo condiciones redoximórficas causadas por agua temporariamente estancada y muestra un patrón de color stágnico. El horizonte plíntico con moteados en patrón laminar, poligonal, vesicular o reticulado se ha desarrollado bajo condiciones oximórficas en la franja capilar del agua freática. En este caso, el horizonte plíntico muestra un patrón de color gléyico con colores oximórficos y en muchos casos tiene por debajo un horizonte blancuzco. En muchos horizontes plínticos, no hay condiciones reductoras prolongadas.

 

Si el horizonte plíntico endurece a una lámina continua (que luego puede romperse o fracturarse), se vuelve un horizonte petroplíntico. Si los nódulos alcanzan 40 por ciento o más del volumen y endurecen separadamente, se vuelve un horizonte pisoplíntico. Si los nódulos o moteados que endurecen por exposición a humedecimiento y secado repetidos no alcanzan el 15 por ciento del volumen, éste puede ser un horizonte férrico si  (…).

 

Consideraciones finales

 

Como habréis podido observar, en casi todas las descripciones se menciona a los ambientes áridos y semiáridos. Sin embargo, sus orígenes pueden ser distintos. Por ejemplo los petrogípsicos suelen generarse en biomas más áridos por lo general que los petroplínticos. Los primeros aparecen fundamentalmente bajo climas muy desérticos, mientras que los segundos lo hacen en zonas subtropicales semiáridas y/o desertizadas. Por su parte, los petrocálcicos abundan también en ambientes mediterráneos secos.

 

Sin embargo, debido a su extrema dureza, y a menudo resistencia a la erosión, pueden acaecer en otros biomas que en el pasado sufrieron aridez aunque actualmente no (o es menos intensa). Se trataría de relictos de climas pasados. Por ejemplo, en el centro de España, lo son casi todos como los horizontes mencionados, con la excepción de los petrocálcicos, que pueden desarrollarse naturalmente. También es cierto que algunos paleosuelos de tipo pisoplíntico, como los de superficies pliocena de tipo Raña pueden dar lugar a petroplínticos si son diseccionados por causas naturales u antrópicas en la actualidad. A pesar de todo, su asociación general a los ambientes áridos y semiáridos es patente como lo demuestra que muchos aparezcan simultáneamente en un mismo paisaje de suelos.

 

Juan José Ibáñez

15:30 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)

 

La verdad es que sois legión los que me solicitáis, ayuda para realizar un trabajo, una tesis, un informe etc. Y siempre os digo lo mismo: el día tiene 24 horas, gasto varias en la Weblog y debo cumplir con mis obligaciones laborales. En otras palabras, escapa a mis recursos y fuerzas ofreceros tal tipo de colaboración. Muchas veces, conteste o no me queda mal sabor de boca. Ya hace tiempo que edité un post a cerca de Como Investigar y Redactar un Trabajo de Edafología. Se trataba un Documento que aparece en la interesante página sobre suelos del Dr. Rossiter del ITC (Holanda) escrito en español. Os lo podéis bajar pinchando en el enlace precedente. De nuevo, el Instituto Nacional de Ecología de México (INE), del que ya os he hablado, ha puesto en su página Web, una nueva monografía que lleva por título: “Pequeño Manual de Apoyo para Redactar textos Ambientales. En realidad no es tan “pequeño”, sino más bien bastante detallado. Aconsejo a los nuevos profesionales, así como a aquellos que deban realizar documentos en  sus últimos años universitarios que leáis ambos, ya que parte de vuestro futuro profesional dependerá de cómo comuniquéis vuestros estudios. La ciencia tienen sus normas pare ello, y en ciertos sentidos son distintas de las empleadas en otras profesiones. Por tanto necesitáis conocerlas y cuanto antes mejor.

 

 

 


Ya hemos comentado que el libro es extenso. Por esta razón, el INE lo pone a vuestra disposición en formato pdf para bajárselo completo, aunque ofrece otra alternativa. Para todos aquellos que no disponen de Internet en banda ancha y/o su PC no atesora excesiva potencia, podéis acceder a cada capítulo por separado, ya que la opción anterior puede tardar mucho tiempo en capturarse, o dejaros el computador bloqueado. Ya que tal situación no es recomendable cuando se carece de las mencionadas facilidades informáticas (banda estrecha, PC de escasa potencia, etc.). Abajo, en la presentación del libro de Ana María Sanchez Mora, os incluyo el índice y reseña. Cada capítulo esta hipervinculado, por lo que tan solo debéis pinchar sobre ellos para capturarlos. Lo dicho, es esencial que aprendáis las “reglas del juego” a la hora de diseminar la información científica y técnica por escrito. Os jugáis mucho en ello. Por tanto espero que, al menos, tengáis  a bien atender a mis comentarios. Agradezcamos a Ana María su trabajo, y al INE por editarlo de forma gratuita en la Web. Ciao.

 

Juan José Ibáñez

 

 

Pequeño Manual de Apoyo para Redactar textos Ambientales.

 

Autora: Ana María Sánchez Mora; 2008. (En Prensa)

 

Resumen:
Esta obra es una magnífica y muy útil herramienta para quienes laboramos en el sector ambiental, así como también para los estudiantes, los investigadores y el personal de organizaciones de la sociedad civil relacionados con el tema.

 

Índice:
Presentación
Prefacio
Agradecimientos
SOBRE LAS ENTRADAS
1. EL PROCESO DE ESCRIBIR
ll. TEMAS DE REDACCIÓN
lll. MAL USO Y ABUSO
RECOMENDACIONES FINALES
BIBLIOGRAFÍA
ÍNDICE ANALÍTICO

Reseña:
Es evidente que la redacción de textos -oficios, cartas, notas informativas, artículos, proyectos, informes de trabajo, documentos oficiales, etc.- deja mucho que desear en muchos sectores y el ambiental no es la excepción. Aprender a comunicar de manera más correcta, precisa y clara los temas y problemas relacionados con nuestro entorno natural y con su gestión contribuirá a la cultura de cuidado y de respeto al ambiente, a la vez que facilitará y hará más eficiente la redacción de cualquier tipo de textos.

12:31 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)

Ya os comentamos en este post que el  Instituto Nacional de Ecología de México (INE), mantiene una excelente política editorial, publicando libros sobre el medio ambiente, tanto en formato papel (de pago) como en el digital (de libre acceso). El otro día, en su boletín con sus novedades editoriales, encontré otros dos que pueden ser de interés para alguno de vosotros. Estoy preparando una serie de post por adelantadazo para los más masoquistas, es decir los asiduos a esta bitácora. La razón estriba en que debo realizar un viaje a Chile de algunas semanas (si Dios quiere, porque me han comenzado a aflorar problemas como las setas en otoño), por lo que no podría mantener el ritmo actual de editar al menos cuatro o cinco contribuciones semanales. También necesito un poco de descanso ciberespacial tras tres años de trabajo interrumpido en esta iniciativa. En consecuencia, entre otras materias, os voy a proporcionar nuevos libros de libre acceso en Internet, es decir sin tener que desembolsar ni una moneda. El primero de ellos lleva por título: Micorrizas Arbusculares en Ecosistemas Áridos y Semiáridos y fue escrito por Arcadio Monroy Alta y colaboradores.

 


Ya sabéis de sobra, gran parte de vosotros, la enorme importancia de las micorrizas en el ecosistema suelo y el desarrollo vegetal. Por tanto, me limitaré a recomendároslo y exponer abajo el índice para mostrar sus contenidos. Os lo podéis bajar pinchando en los enlaces que llevan su título tras rellenar un pequeño cuestionario en un minuto. Espero que al meno le echéis un vistazo. Merece la pena.

 

Juanjo Ibáñez

 

Micorrizas Arbusculares en Ecosistemas Áridos y Semiáridos

Editores: Arcadio Monroy Ata, Noé Manuel Montaño Arias, Rosalva García Sánchez y Sara Lucía Camargo Ricalde., México, 2008, 1ª Edición

 

Índice:
Prefacio
Prólogo
Directorio de autores

Árbitros revisores

Agradecimientos
Introducción

PARTE 1 Micorrizas arbusculares: diversidad y función

 

Capítulo 1. Biodiversidad funcional de los hongos micorrícicos arbusculares en zonas áridas y semiáridas

Capítulo 2. Diversidad de hongos micorrizógenos arbusculares asociada a la diversidad de plantas

Capítulo 3. El papel de las micorrizas arbusculares en la nutrición por P en plantas de ambientes áridos y semiáridos

Capítulo 4. Micorriza arbuscular y manejo de cultivos bajo sequía


Capítulo 5. Revisión de los factores potenciales que influyen en una reducida dependencia micorrícica entre las plantas anuales del norte del desierto Chihuahuense


PARTE II. Micorrizas arbusculares en los ecosistemas áridos y semiáridos: estudios de caso


Capítulo 6. Los glomales de las planicies del desierto de Sonora


Capítulo 7. Las micorrizas como componentes biológicos de islas de recursos en el desierto de Sonora


Capítulo 8. Interacciones micorrícicas en la Reserva de la Biosfera de Mapimí: hongos micorrizógenos arbusculares y su asociación con gramíneas del desierto Chihuahuense


Capítulo 9. Hongos micorrícicos arbusculares asociados a especies vegetales y matorrales del Valle del Mezquital, Hidalgo, México


Capítulo 10. Microorganismos asociados a la rizosfera de una población de Neobuxbaumia tetetzo establecida en una zona árida del estado de Puebla, México


Capítulo 11. Micorrizas arbusculares en ecosistemas de sabana venezolanos


Capítulo 12. Interacciones de micorrizas arbusculares-planta-ambiente en un hospedero silvestre, Vangueria infausta, del desierto de Kalahari, Sudáfrica


Capítulo 13. Micorrizas arbusculares de islas de fertilidad de mezquite de dos matorrales semiáridos: su efecto en la morfología de Bouteloua curtipendula


Capí­tulo 14. Estado nutrimental y crecimiento de plantas micropropagadas de nopal (Opuntia albicarpa Scheinvar cv. \"Reyna\") colonizadas con tres cepas seleccionadas de endomicorrizas


Capítulo 15. Crecimiento y nutrición de maguey mezcalero (Agave angustifolia Haw.) bajo condiciones de micorrización arbuscular

 

Reseña:
Este libro manifiesta el cómo se está actualizando constantemente el conocimiento sobre las micorrizas, señala que aún en ambientes estresantes como lo son las zonas áridas y semiáridas las micorrizas juegan en ellos un papel muy importante en la absorción de nutrientes, en el crecimiento y propagación de las plantas, en el mantenimiento de la biodiversidad e incluso en el manejo de cultivos.

11:33 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (9)