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sábado, 01 de noviembre de 2008

Como ya analizamos en otro post, la etnoedafología nos narra que los pueblos aborígenes del centro y norte de Europa, utilizaban un sistema de abonado orgánico con vistas a incrementar la fertilidad de los suelos naturales y ponerlos así en cultivo. Tal gestión, sin el uso del arado, se remonta hasta la “Edad del Bronce”, y fue muy extendida durante el medievo. De hecho, aun quedan rastros heredados, tanto en la Europa Septentrional como posiblemente en el norte de la Península Ibérica.  Estos suelos antrópicos generados por la adición continuada de materia orgánica, restos de cerámica, etc., podían llegar a alcanzar un espesor del horizonte A que superaba el metro de profundidad, quedando el resto del perfil sepultado. Otros detalles adicionales pueden encontrase en el mencionado post.  Hoy elevaremos un poco el nivel del discurso con vistas a mostraros los criterios básicos sobre los que la WRB crea un tipo de horizonte al que se denomina plácico o plágico, que da cuenta de aquellos suelos alterados premeditadamente por las actividades humanas que hemos narrado.

 

 

Plaggen soils. Fuente: Antiquity Journal


 

Con vistas a alcanzar nuestro propósito haremos uso de la versión en español de la WRB (2006-2007) traducida por nuestra amiga Mabel Susana Pazos. Omitiremos los detalles más técnicos, ya que pueden encontrarse en el Manual. Ya os hemos comentado, que una cuestión es que los suelos poseen rasgos plácicos, y otra bien distinta que cumplan todos los requerimientos para que tal horizonte orgánico se pueda clasificar como tal. Un horizonte semejante es el denominado “térrico”, por lo que también incluimos su descripción, al objeto que podáis comparar sus similitudes y diferencias.  Adelantemos tan solo que estos últimos poseen colores más relacionados a los del material parental, por cuanto la cantidad de materia orgánica que se añadía era menor y también se lo enmendaba con otro tipo de materiales minerales. Personalmente albergo dudas acerca de si los plácicos se situaban más cerca de los cauces fluviales y los térricos en ambientes menos favorables hídricamente para la producción vegetal, o si se trata abiertamente de sistemas de gestión distintos. Dicho de otro modo, lo que yo me pregunto es sí cohabitaron ambos, o si por el contrario, tales manejos corresponden a culturas y edades diferentes. ¿Por qué?. No termino de explicarme la razón de la enorme proporción de restos cerámicos y otros artefactos lejos de las aldeas, tanto en ellos como en las Terras pretas.

 

 

 

Paisaje en donde se encontró el perfil del

suelom plácico en un estudio geoarqueológico.

Fuente: Antiquity Journal.

 

Es cierto que los suelos plácicos fueron generados por prácticas ancestrales, mientras que los térricos pueden darse en la actualidad. Ahora bien, como ya señalé en el post aludido, ciertas prácticas de gestión campesina en Galicia, se asemeja mucho a las narradas para los horizontes plácicos en la literatura, por lo que el umbral entre lo “etno” y las “practicas tradicionales” resulta ser un tanto difusa. Eso sí, como podréis leer abajo, los horizontes térricos atesoran una mayor cantidad de nutrientes y una menor acidez. Quizás por ese motivo, (mayor fertilidad) las dosis de enmiendas necesarias para alcanzar una buena producción fueran menores. En ese caso, sería la geoarqueología, junto a la geografía de suelos, las que debieran analizar en profundidad las cuestiones (conjeturas) que previamente os he planteado. Finalmente, comentemos que el hecho de la mezcla de horizontes que se cita para los horizontes térricos pudiera ser derivada del uso de aperos de labranza más contundentes, cuando no de algún tipo de arado. Sinceramente no soy experto en el tema.  

 

Vayamos pues sin más retrasos a ver que nos narra la WRB sobre el tema (eliminando los detalles más técnicos), no sin antes decirlos que no he encontrado fotos en la Web sobre ninguno de los dos.

 

Juan José Ibáñez

 

Horizonte plágico

Un horizonte plágico (del holandés plag, tierra vegetal, sod) es un horizonte superficial mineral negro o pardo inducido por el hombre que se ha producido por abono continuo y prolongado. En tiempos medievales el heno y otros materiales se usaban comúnmente como cama para el ganado y el abono se desparramaba en los campos de cultivo. Los materiales minerales aportados por este tipo de abonado eventualmente producían un horizontes engrosado (en algunos sitios tanto como 100 cm o más de espesor) que es rico en carbono orgánico. La saturación con bases es típicamente baja.

 

Criterios de diagnóstico

Un horizonte plágico es un horizonte superficial mineral y: tiene una textura arenosa, arenosa franca, franco arenosa o franca, o una combinación de ellas; y contiene artefactos, pero menos del 20 por ciento, tiene marcas de pala por debajo de 30 cm de profundidad u otras evidencias de actividad agrícola por debajo de 30 cm de profundidad; y (….) tiene un contenido de carbono orgánico de 0.6 por ciento o más; y ocurre en superficies con tierras localmente sobreelevadas; y (…)

 

Identificación de campo

El horizonte plágico tiene colores parduzcos o negruzcos, relacionados con el origen de los materiales inciales. Su reacción es ligeramente a fuertemente ácida. Muestra evidencias de operaciones agrícolas como marcas de pala así como antiguas capas de cultivo. Los horizontes plágicos están por encima de suelos enterrados aunque la superficie original puede estar mezclada. El límite inferior es típicamente claro.

 

Características adicionales

En la mayoría de los casos la textura es arenosa o arenosa franca (…). El contenido de P2O5 (extractable en ácido cítrico 1‑por ciento) en horizontes plágicos puede ser alto, con frecuencia mayor de 0.25 por ciento dentro de los 20 cm desde la superficie, pero frecuentemente más del 1 por ciento. Debido al abandono de la práctica, los contenidos de fosfato pueden haber disminuido considerablemente, y ya no pueden tomarse como de diagnóstico para el horizonte plágico. Pueden observarse suelos enterrados en la base del horizonte aunque el mezclado puede oscurecer el contacto.

 

Relaciones con algunos otros horizontes de diagnóstico

Pocas características del suelo diferencian al horizonte térrico del plágico. Los horizontes térricos generalmente muestran una actividad biológica alta, tienen reacción del suelo neutra a ligeramente alcalina (pH [H2O] normalmente es mayor de 7.0), y pueden contener calcáreo libre.

 

El horizonte plágico tiene muchas características en común con horizontes úmbricos, y con frecuencia se requiere evidencia de actividad humana, tal como marcas de pala o sobreelevación de la superficie para distinguir entre los dos.

 

 

Horizonte térrico

 

Descripción general

Un horizonte térrico (del latín terra, tierra) es un horizonte superficial mineral inducido por el hombre que se desarrolla a través de la adición por un período de tiempo largo, de abonos terrosos, compost, arena de playa o barro. Se construye gradualmente y puede contener piedras, distribuidas y clasificadas al azar.

 

Criterios de diagnóstico

Un horizonte térrico es un horizonte superficial mineral y tiene un color relacionado con el material de origen; y contiene menos de 20 por ciento de artefactos (en volumen); y tiene una saturación con bases ….. del 50 por ciento o más; y ocurre en superficies de tierras localmente sobreelevadas; y no muestra estratificación pero tiene una diferenciación textural irregular; y tiene una discontinuidad litológica en su base (…).

 

Identificación de campo

Los suelos con un horizonte térrico muestran una superficie sobreelevada que puede inferirse por observaciones de campo o a partir de registros históricos. El horizonte térrico no es homogéneo, pero los subhorizontes están completamente mezclados. Comúnmente contiene artefactos tal como fragmentos de cerámica, restos culturales y rezagos que son típicamente muy pequeños (menos de 1 cm de diámetro) y muy desgastados.

 

Relaciones con algunos otros horizontes de diagnóstico

Pocas características del suelo diferencian al horizonte térrico del plágico. Los horizontes térricos comúnmente muestran una alta actividad biológica, tienen reacción del suelo neutra a ligeramente alcalina (…), y puede contener calcáreo libre, mientras que los horizontes plágicos tienen reacción del suelo ácida. El color del horizonte térrico está fuertemente relacionado con el material de origen. Pueden observarse suelos enterrados en la base del horizonte aunque la mezcla puede disimular el contacto.

15:26 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)

Los que nos sufrís con frecuencia sabéis que, aunque esta bitácora versa sobre suelos y medio ambiente, también de vez en cuando, intentamos ofreceros nuestra versión sobre temas otros temas de actualidad. Muchos de ellos se desvían “aparentemente” de los objetivos principales. Sin embargo, bastantes de vosotros entendéis que en nuestra sociedad, globalizada o bobalizada, todo esta relacionado, desde la economía al medio ambiente. Al fin y al cabo, el deterioro de la biosfera que estamos legando a nuestros descendientes es fruto de un sistema económico injusto, no equitativo e insustentable. Hace unas semanas, escribimos sobre un caso que nos llamó la atención, y que llevaba por título: “Foros Contra el Poder Económico. En ellas os narrábamos que un joven catalán (Enric Durán) había mostrado la sencillez con la que se puede extraer créditos de los bancos españoles (y que por cierto parecen ser de los más seguros del mundo en estos momentos), sin desmelenarse. El y sus colegas tienen un blog denominado “Crisis”, en donde esta y otras historias son narradas en un denodado intento de mostrar las veleidades del capitalismo, así como las sinrazones de la crisis financiera actual, que está obligando según varios de sus antiguos defensores a refundar el capitalismo (¡Qué Dios nos pille confesados!). Enric y este impresentable administrador nos escribimos unos pocos mails antes de colgar aquél post.

 

 

 

José Saramago demanda responsabilidades

a los líderes del capital por generar la crisis actual


 

No hace mucho tiempo recibí otra notificación de “Crisis” en la  nos anunciaba que a pesar de haber auto-denunciado su tropelía, la justicia no había ido a por él. En otras palabras, que se embolsó (y repartió en fines benéficos) medio millón de Euros que no va a devolver, y nadie le ha acusado de nada. Como veremos a bajo, de su puño y letra electrónica, no era tan extraño que algo así sucediera. Tal hecho nos demuestra el “silencio de los depredadores” cuando no les interesa airear sus vergüenzas y desvergüenzas. La razón de tal “callada por respuesta es de perogrullo. Si la banca va a por el, denunciándolo, el tema devendrá en un affaire altamente mediático. Por tanto, saldría a la luz la ligereza con la que emplean el dinero que allí depositan los ciudadanos. Pero tal tema no resulta conveniente para su imagen e intereses. En consecuencia, no mejor airar el caso y dar esa menudencia monetaria por perdida. ¡Menos mal que la justicia funciona!: ¿verdad? Pues bien, terminaremos este post con sus propias palabras. Pero antes, hablaremos de otra noticia muy diferente aunque directamente relacionada y que tampoco tiene desperdicio. Esta apareció en una revista de economía “Cinco Días”, escrita por un profesor José Ramón Pin de Arboledas, profesor del IESE Business School, y que llevaba por título, “El síndrome SAV frente al síndrome HAP”.

 

 

Políticos debatiendo como salir de la crisis financiara.

Pobrecitos, están cansados (Rotativo Público Octubre 2008)

 

José Ramón, desde una escuela de negocios, acusa a los líderes de la economía mundial de sufrir el síndrome SAV (soberbia, avaricia y vanidad), cuando debían atesorar el síndrome HAP (humildad, austeridad y prudencia), demandando un juramento hipocrático de los estudiantes antes de que comiencen a trabajar. En su análisis reflexiona sobre la falta absoluta de ética profesional de los líderes de las financias mundiales. Por cierto, mi admirado José Saramago clama (como lo hice yo en un post precedente, y nuestro amigo Enric de una manera combativa), que se exijan responsabilidades a los mequetrefes que nos han llevado con su síndrome SAV a la situación actual. A pesar de todo, como ya vimos en nuestro post: “La Crisis Financiera e Hipotecaria Internacional: Guía Visual para Entender Fácilmente el Problemalo que han hecho muchos de ellos es celebrar, con los fondos de los ciudadanos, suntuosas y escandalosas comilonas la llegada del dinero de los contribuyentes (vía gobiernos) para volverles a robar. Si José, que razón tienes, ni ética ni vergüenza.  Comencemos ya con la descripción del problema de este honesto profesor (que a diferencia de otros defiende el capitalismo, pero basado en una ética profesional al servicio de la sociedad). Es decir, lo contrario que los grandes magnates de la trampa y usura, que piensan que los indefensos ciudadanos estamos para obedecer sus viles intereses.

 

 

 

Blog “Crisis”

 

 Juan José Ibáñez

   

El síndrome SAV frente al síndrome HAP

EE.UU. ya lo ha decidido. El barco de su economía sostendrá su vela con fondos de contribuyentes. La Unión Europea ha tomado una decisión: que cada barco aguante la suya, aunque coordinados. Todos quieren recobrar la confianza en las instituciones financieras para evitar el desplome del sistema. Pero ninguno está hablando de pedir responsabilidades a los autores del desaguisado.

FUENTE | Cinco Días

 

¿Qué ha pasado? Pues, ya lo vengo diciendo, no son sólo los Gobiernos los responsables. Lo son, en todo caso, por omisión, al no prever lo que podía ocurrir. Pero las decisiones que han dado lugar a la situación han sido tomadas en los despachos de algunas grandes entidades financieras. Y las han tomado influidos por el síndrome SAV. Es decir, imbuidos de soberbia, avaricia y vanidad. Soberbia que les ha llevado a creerse los amos del mundo, capaces de construir sistema a su servicio. Avaricia porque, partiendo de buenos emolumentos, siempre querían más. Sus sistemas retributivos estaban diseñados para estimular su avaricia, independientemente de los riesgos futuros. Vanidad: aparecer en los papeles, tener premios al mejor financiero, dictar conferencias; todo a mayor gloria de sí mismos, para crearse un valor personal en ese exclusivo mercado laboral. Lo curioso es que esta vez no se han transgredido las leyes, no hay fraude legal en sentido estricto, hay falta de ética profesional.


Se puede decir que esto sólo ocurría con unos pocos, pero eran la élite, los admirados, aquellos que creaban el modelo a seguir. Los demás no aparecían, no porque no quisieran, sino porque no podían, pero tenían latente el síndrome. Una élite con efectos mundiales, dada la situación de sus empresas. Desde las atalayas de los grandes mercados financieros influían en el resto del mundo. Maduros financieros que dirigían pléyades de jóvenes agresivos. Todos formados en las mejores escuelas de negocios, dominando el inglés y las técnicas de financiación.


¿Qué habrán aprendido? Yo, como profesor, intento que al síndrome SAV opongan el HAP (humildad, austeridad y prudencia). No sé si lo he conseguido; pero lo que está claro es que en el conjunto de la sociedad financiera estas tres virtudes no parecen brillar mucho. Hoy, 24 de octubre, el IESE celebra su Asamblea de Alumnos en Madrid. En el programa figuran grandes temas relativos a la globalización. Técnicamente interesantes, económicamente importantes. En medio de ellos, Michael Camdessus, gobernador honorario del Banco de Francia, y Jaanne Halan, de la Universidad de Oslo, con la moderación de mi compañera, la profesora Nuria Chinchilla, disertarán sobre: Valores éticos y desafíos en un sistema global.


Mi maestro y añorado profesor Pérez López siempre me dijo que él creía que los directivos deberían hacer un juramento al estilo del hipocrático de la profesión médica. Si de los médicos depende la salud física humana, de los directivos depende la salud económica, laboral y, a veces, también la física de sus colaboradores y la sociedad en general. ¿Por qué no exigirles una responsabilidad similar?


Los formadores de directivos deben entonar el mea culpa. No se ha hecho suficiente hincapié en la importancia de la ética. Se ha escrito mucho sobre ello, pero lo importante es aterrizar. Destacar que la Ética, con mayúscula, sólo es posible mediante la adquisición de virtudes, que se adquieren con repetición de actos. Actos prudentes que tengan en cuenta las posibles consecuencias, para los demás y sí mismo, de las decisiones tomadas. Actos austeros que incluyan el convencimiento de que la riqueza tiene un fin social y que de nada vale ser el más rico del cementerio. Actos humildes basados en el deseo de escuchar a los otros, comprender sus razones y saber que de nada sirve la pompa si no responde a un sentido de servicio.


Esperemos que sepamos transmitirlo con más éxito que hasta la fecha. El futuro del capitalismo, la libertad individual y el crecimiento económico dependen, curiosamente, de la ciencia ética.

 

Mnisfe


Autor:   José Ramón Pin Arboledas (Profesor del IESE)

 

 

Puesto que se ha demostrado quienes son los que roban, pronto volveré a la actividad pública. Blog De Enric Duran

redaccio — Vie, 17/10/2008 - 10:46: Comunicado de Enric Duran un mes despues del 17 de septiembre.

 

 

Portada del Blog “Crisis”

 

Puesto que se ha demostrado quienes son los que roban, pronto volveré a la actividad pública. Hoy hace un mes que di a conocer mi acción de expropiación de casi 500.000 euros a 39 entidades financieras y todavía no se ha confirmado ninguna denuncia en contra mía. Las informaciones que se hicieron públicas en algunos medios de comunicación no se han traducido en ningún proceso judicial.

 

Este hecho, junto con el silencio mediático de políticos y banqueros en relación al tema, me hace sospechar que quizás están dispuestos a no acusarme para que no se hable más de ello.
Qué motivo podría haber, si no, para no denunciarme? Si creen que es un delito no lo deberían denunciar, ¿cómo es el deber de un buen ciudadano?

 

Quizás ya es demasiado evidente para la gente quienes son los verdaderos delincuentes. Y es que cosas muy graves han pasado alrededor de la crisis financiera internacional desde que la publicación CRISIS vio la luz. El titular de la portada del 17-S: Crees que los bancos te roban? Ha sido respuesto sin medias tintas por las ayudas de mes de 2 billones de euros que EEUU y los países de la UE han garantizado a la banca privada, con dinero que es de los ciudadanos o que los perjudicará a través de la deuda pública, es decir de la inflación.

 

Mientras los agujeros de los bancos se apuntalan con dinero público, la mayoría de los principales inversores y ejecutivos del sector financiero han visto engordar su patrimonio personal con ingresos miles de veces por encima respecto las personas trabajadoras.

 

Así pues, los acontecimientos han hecho quedarse cortas las denuncias que hacíamos el 17 de septiembre. Ya no son sólo los banqueros, sino que se ha demostrado que políticos y banqueros van de la mano, para expoliar la riqueza de la gente. Banqueros financian políticos, políticos financian banqueros. Delante de estas evidencias parece claro que mi acción de insumisión bancaria ha despertado demasiadas simpatías y muestras de apoyo entre la sociedad civil como para ser denunciada por unas entidades financieras totalmente desprestigiadas (y con razón).

 

¿Son conscientes los poderes financieros que si de mi acción salgo judicialmente inmune será una clara demostración de que la banca ha perdido toda legitimidad y que esta la tenemos los que luchamos para transformar la sociedad? ¿O quizás se creen que la gente no se enterará?

 

Que no se equivoquen. Si los poderes fácticos pretenden silencio, es que debemos hacer ruido y lo tendrán. Este atraco a mano armada, en que se ha convertido la crisis financiera actual, está indignando a cada vez más gente. Millones de personas endeudadas están viviendo el agravio de ver como se los abandona, por no hablar de la gente que se muere de hambre, mientras se ayuda a los ricos. Todos hemos visto de qué parte están los gobiernos.

 

Entretanto, desde el poder nadie quiere reconocer que la verdadera solución pasa por el cambio de sistema. El capitalismo dependiente del crecimiento exponencial está agotado porque hemos llegado a los límites del consumo de los recursos naturales y se ha demostrado con la crisis actual que la especulación financiera sin una base real, acaba convirtiéndose en nada. Ninguna supervisión ni control convertirá el dinero virtual en energía o comida. Desde la gente y especialmente desde los movimientos sociales cada vez más personas lo tenemos claro: las soluciones de verdad pasan por el decrecimiento y la justicia social.

 

Para llegar a estas soluciones hace falta abolir el sistema financiero actual. La liquidez que necesitan las personas y los sectores productivos se puede cubrir de otras maneras. No necesitamos bancos privados ni empresas financieras. Por mi parte, delante de la falta de denuncias y para poder estar activo en las movilizaciones sociales en esta coyuntura histórica en que nos encontramos, pronto saldré de la clandestinidad y volveré a la actividad pública.

Enric Duran


Insumiso a la banca, 17 de octubre del 2008.

 

Pd: Por si todavía hay quien duda de que mi acción sea cierta, en mi bloc podéis encontrar un video y un documento que lo prueban.

 

Otros post de esta bitácora relacionados con el tema de la crisis financiara internacional

La Crisis Financiera e Hipotecaria Internacional: Guía Visual para Entender Fácilmente el Problema

Crisis Económica y Cambio Climático versus Blogs y Pobreza en el Mundo

Globalización de la Pobreza o la Pobreza Globalizada

Crisis Económica: Políticos Españoles, Izquierda, Derecha y Propaganda

14:10 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Como ya comentamos al hablar de los suelos pedregosos, con independencia de cómo se clasifiquen los edafotaxa, el tamaño de las partículas del suelo varía enormemente, entre muchos órdenes de magnitud. En este post os expondremos dos clasificaciones. En mi modesta opinión, se trata de un tema que ha sido “relegado” a un segundo plano en la literatura edafológica. No obstante, las dimensiones de los clastos que sobrepasan el tamaño de la tierra fina, merece una especial atención, por cuanto influye enormemente tanto en la génesis de los suelos, su ecología y capacidad de uso. También es cierto que este último aspecto ha sido considerado más seriedad que los dos primeros. La verdad es que lo que me pareció que iba a resultar fácil de escribir, se convirtió en un tema más que espinoso, debido a la dificultad de la traducción de los vocablos anglosajones al castellano. Me explico.

 

 

 

Las partículas de suelos y sedimentos varían

en su tamaño en muchos órdenes de magnitud.

Fuente: Geolgical Survey of Ireland

 

Si bien la traducción de ciertas palabras resulta trivial, no puede decirse lo mismo de otras. Y más concretamente me refiero a los clastos de mayor tamaño. Muchos de los vocablos empleados en “suahili” no tienen una correspondencia clara con los que existen en lengua castellana, y más concretamente me refiero a los de “cobble”, “pebble y “gravel”. Como podréis observar, lo mismo ocurre al comparar las clasificaciones más utilizadas hoy en día. Pero me temo que el problema puede llegar a ser aun peor, por cuanto los vocablos coloquiales que las designan en español pueden ser empleados de diferente manera en diversos países hispanoparlantes. Por estas razones, y en vista que los diccionarios en suahili tampoco me sacaban de dudas ,contacté con dos colegas. Suponía que ellos aclararían mis inquietudes, pero no fue así, por las mismas razones que pululaban en mi mente. Debemos dar las Gracias a José María García Ruiz (Instituto pirenaico de ecología, Zaragoza, CSIC España) y Alfred Zinck (Profesor de investigación retirado del ITC). Ambos colegas ya han aparecido en esta weblog y lamento que perdieran más tiempo del que me imaginaba para poder contestarme. Ellos también se mostraron confusos. Por todo ello dejaré el término en “Suahili” en una de ellas y los traduciré al castellano como pueda. La otra os la muestro tan solo en castellano o español. Reitero que la importancia de los clastos mayores ya fue explicada en el mencionado post sobre los suelos pedregosos.

 

La primera clasificación ya viene en la Wikipedia inglesa, pero no la he encontrado en la española. Se basa en la propuesta realizada por  W. C. Krumbein, (Krumbein & Sloss 1963), que resulta ser la modificación de otra anterior de un tal Wentworth. La segunda mostrada fue consensuada en el seno de la Unión Americana de Geofísica (norteamericana, para ser más precisos). Comprobareis que ambas son muy parecidas si bien la segunda es más detallada. Tanto una como otra, no utilizan el diámetro de las partículas, o granos, sino sus valores logarítmicos. Se trata de un tema de interés, pero que no analizaremos aquí por ser más técnico. Finalmente, señalemos que una partícula no corresponde necesariamente con un mineral concreto (aunque así suele suceder con las de menor tamaño), sino que puede albergar varios distintos en su seno, cementados por otras de menos tamaño (generalmente de tipo coloidal). Comencemos pues por la propuesta de Krumbein, según Wikipedia, si bien la traducción es mía. Los tamaños de grano son dados en milímetros, con la excepción de los más finos que lo son en micras.   

 

 

Rango de tamaño

en milímetros

Clase agregada
(Wentworth)

Otros nombres

 en ingles

Traducción al Español

> 256 mm

Boulder

 

Bloque o bolo

64–256 mm

Cobble

 

canto

32–64 mm

Very coarse gravel

Pebble

Grava muy gruesa

16–32 mm

Coarse gravel

Pebble

Grava gruesa

8–16 mm

Medium gravel

Pebble

Grava media

4–8 mm

Fine gravel

Pebble

Grava fina

2–4 mm

Very fine gravel

Granule

Grava muy fina

1–2 mm

Very coarse sand

 

Arena muy gruesa

0.5–1 mm

Coarse sand

 

Arena gruesa

0.25–0.5 mm

Medium sand

 

Arena Media

125–250 µm

Fine sand

 

Arena Fina

62.5–125 µm

Very fine sand

 

Arena muy fina

3.9–62.5 µm

Silt

Mud

Limo

< 3.9 µm

Clay

Mud

Arcilla

< 1 µm

Colloid

Mud

Coloide

Clasificación del American Geophysical Union

para materiales sedimentarios

 

Grupo

Clase

Tamaño en mm

Bolos

Bolos muy grandes

2048-4096

 

Bolos grandes

1024-2048

 

Bolos medianos

512-1024

 

Bolos pequeños

256-512

Cantos

Cantos grandes

128-256

 

Cantos pequeños

64-128

Gravas

Grava muy gruesa

32-64

 

Grava gruesa

16-32

 

Grava mediana

8.0-16

 

Grava fina

4.0-8.0

 

Grava muy fina

2.0-4.0

Arenas

Arena muy gruesa

1.0-2.0

 

Arena gruesa

0.5-1

 

Arena mediana

0.25-0.5

 

Arena fina

0.125-0.25

 

Arena muy fina

0.0.62-0.125

Limos

Limo grueso

0.031-0.062

 

Limo mediano

0.016-0-031

 

Limo fino

0.008-0.016


Limo muy fino

0.004-0.008

 Arcilla

Arcilla gruesa

0.002-0.004

 

Arcilla mediana

0.001-0.002

 

Arcilla fina

0.0005-0-001

 

Arcilla muy fina

0.00024-0.0005

 

Pero el tema no queda aquí, ya que estas clasificaciones, muy simple atesoran una estructura formal de gran interés. Ya habaremos de este tema en otro post.

 

Juan José Ibáñez

13:17 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Las partículas minerales del suelo pueden ser clasificadas de diversas maneras. Así, por ejemplo, podemos emplear criterios mineralógicos, densidades, formas, volúmenes, etc. Sin embargo, el tamaño es una de las más comunes. De hecho, los triángulos texturales son indispensables para la caracterización y clasificación de los suelos. El problema estriba en que muchos de ellos también poseen gravas, cantos y bloques de gran tamaño. Estos últimos también son contemplados por los expertos, existiendo unos criterios para su descripción, a la par que otros de diagnóstico con vistas a dar cuenta de los suelos muy pedregosos en las taxonomías edafológicas. Generalmente, suele decirse que las piedras (clastos sería un vocablo más preciso), en el sentido más amplio del término, se comportan como “materiales inertes”. Sin embargo, el criterio básico que utilizamos mayoritariamente consiste en analizar las fracciones minerales de menor tamaño, es decir estimar los porcentajes de arena, limo y arcilla. Una vez conocidos, hacemos uso de los triángulos texturales aludidos. No obstante, con independencia de que los tamaños más gruesos sean considerados inertes, cabría objetar que tal calificativo es en cierta medida ambiguo y confundente. Veamos a lo que nos referimos antes de mostraros dos clasificaciones distintas de “todas las fracciones minerales del suelo” en otro post.

 

 

Suelos pedregosos. Fuente: Historia de la Gastronomía


 

Los suelos pedregosos son muy abundantes a lo largo y ancho del planeta. Obviamente, algunos tipos contienen pocos fragmentos mayores de 2 milímetros (que es el límite superior de tamaño sobre el que se calculan los porcentajes de arena, limo y arcilla). No obstante, otros los poseen en abundancia incluso con bolos o bloques de miles de quilos de peso, que llegan a contactar entre si, haciendo incluso muy difícil la extracción de muestras para realizar los análisis de laboratorio y más aun el uso de las denominadas “cajas de Kubiena” (o artefactos similares), con vistas a obtener muestras inalteradas sobre las que analizar su estructura finamente (microedafología o micropedología).

 

Es cierto que desde diversos puntos de vista, los aguijaros, gravas, etc., pueden considerarse inertes, es decir “no reactivos”, para la mayor parte de los procesos morfogenéticos. Sin embargo, tal apreciación puede dar lugar a confusiones a todos aquellos que no son profesionales. Ya os comentamos en varios post relacionados con la biomasa y necromasa de los suelos, así como en otros relacionados con su física, que incluso las raíces de la planta y su biota determinan la estructura del suelo. Por ejemplo, en las zonas de contacto de las raíces circula generalmente más agua, y se infiltra a mayor velocidad. Por tanto, estimar el comportamiento hidráulico de los suelos en laboratorio resulta ser una tarea francamente difícil, mientras que los resultados obtenidos son de dudosa validez. Lo mismo ocurre con las fracciones pedregosas. Así, por ejemplo, no es inusual que por los bordes de muchos de estos clastos circule más agua y penetre más rápidamente en los suelos que aquella que permea por la matriz mineral de tierra fina (incluyendo por tanto en este último caso los porcentajes de arena, limo y arcilla).

 

 

 

Suelos pedregosos. Fuente: Wynboer

 

Por otro lado, el espacio útil de un suelo para la exploración radicular, en su búsqueda constante de agua y nutrientes, no es la misma en un edafotaxa sin piedras que en otro en donde estas ocupan el 80% de su volumen (por citar tan solo una cifra).  Por las mismas razones, tal pedregosidad (junto a la textura estimada como os hemos comentado) también es importante con vistas a poder determinar el potencial que tiene un medio edáfico para almacenar agua, materia orgánica y nutrientes, así como albergar a una nutrida biota, etc. Ya os hablamos de estos temas el los siguientes post:

 

¿Cuanto Mide un Metro Cuadrado de Suelo?

Cómo la roca se convierte en suelo: Las Propiedades de las rocas y los Suelos (El Esponjamiento)

El Dilema de la Medida de la Superficie de Un Suelo y el Concepto de Capacidad de Carga

 

Por todo ello, es lógico que os preguntéis porqué no se estiman con más rigor y precisión las fracciones gruesas. La razón es más que obvia, y de naturaleza logística. Cuando se recogen muestras de suelo (uno o varios kilos), suele evitarse incluir las fracciones más groseras, por cuanto en tal caso necesitaríamos muchos más material con vistas a extraer la matriz sobre la que llevar a cabo los análisis de laboratorio, ya que de no hacerse así, deberían acarrearse cientos de kilos, en ciertos casos. Más aun, imaginaros un perfil del suelo que tiene un 90% de bloques (o bolos) de gran tamaño (a veces de cientos de kilos): ¿Cómo nos los llevamos al laboratorio? De hecho, algunos de tales edafotaxa son imposibles de abrir con azada, ya que esta rebota en piedras o pedruscos descomunales, por lo que debemos cavar calicatas con el auxilio de maquinaria pesada (excavadoras) o de instrumentos fabricados “ex profeso”.  Una vez abiertas, lo único que se puede hacer es estimar someramente el volumen de las diferentes fracciones groseras a partir de una apreciación visual del perfil. Tal procedimiento no deja de ser una cuantificación muy prosaica en un plano de lo que acaece a nivel tridimensional en el medio edáfico. En consecuencia, nos vemos obligados a resignarnos y proceder como os he narrado.  Eso si, nunca debemos olvidarnos de tal limitación a la hora de investigar la estructura y dinámica del medio edáfico, o su capacidad de uso.

 

 

 

Viña en un perfil muy pedregoso

Fuente: WineWares

 

Generalmente, los suelos muy pedregosos eran difíciles de labrar y aun lo son si no hacemos uso de un despedregado (eliminar las fracciones más gruesas, como los cantos grandes y en especial los bolos o bloques de piedra). Es habitual al arar, y en especial con maquinaria, que vayan aflorando a la superficie los mencionados clastos. No es inusual ver por las mesetas de España, apilamientos de grande piedras en medio de los campos de cultivo. Obviamente, no se acumulan solos, sino que el agricultor lo hace al ir despedregando la tierra (también en profundidad), amontonándolos en sitios seleccionados.

 

 

 

Suelo pedregoso de tipo canchal.

Fuente: Contenido de escolar

 

En cualquier caso, resulta importante entender y caracterizar toda la fracción de elementos minerales groseros, por lo que en un próximo post os incluiremos dos de las clasificaciones más utilizadas. La cantidad y tamaño de las piedras es un aspecto muy importante para determinar la capacidad de uso de los suelos, siendo consideradas, cuando abundan en demasía, un serio factor limitante para su puesta en cultivo.  Pero del mismo modo, si leéis el contendido de los tres post que os mostramos con anterioridad, entenderéis hasta que punto pueden afectar también a la dinámica del suelo, capacidad de albergar vida, retener agua y nutrientes, etc.  

 

 

Viñedos sobre suelos pedregosos, Fuente: Todo Vino

 

Para finalizar, debemos comentaros que las piedras o clastos, al mojarse, también absorben una cierta cantidad de agua. ¿Cuánta? Depende de la naturaleza, volumen y porosidad de las mismas. Su grado de alteración también suele ser importante (cuanto más lo estén más porosas suelen volverse). Así, por ejemplo, no es lo mismo un gran bolo de cuarcita compacta no alterada, que otro mucho más poroso, como una arenisca o la propia cuarcita muy intemperizada o meteorizada. De todo ello, ya os hablaremos en otros post.  Para finalizar, digamos que comienza a pensarse que los agregados de átomos que no llegan al tamaño de arcilla y que competen a los “nanomundos” (los estudiados por las nanociencias y nanotecnología), pueden atesorar una gran importancia, aunque aun sabemos muy poco de ellos.

 

 

Juan José Ibáñez

 

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La Estructura del Suelo por Antonio López Lafuente

12:05 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (8)

En nuestra carpeta sobre etnoedafología y conocimiento campesino, hemos redactado numerosos post, haciendo especial énfasis en los manejos tradicionales del suelo de las culturas aborígenes americanas. Ya es hora de que comencemos a hablar también de algunas de las europeas. Como podréis observar en este post, en la antigüedad, los pueblos de todo el mundo realizaban prácticas muy semejantes, siendo muchas de las diferencias detectadas producto del medio ambiente en donde habitaban. La principal diferencia estriba del uso del arado, que comenzó en oriente próximo y el sur de Europa hace varios miles de años. Por estas razones, muchas prácticas ancestrales desaparecieron. Es de esperar que la geoarqueología las vaya rescatando del olvido. Sin embargo, hasta la edad media, en el centro y norte de Europa, sus moradores se encontraban muy retrasados en su evolución cultural. Así, vestigios de sus usos del suelo perduraron hasta tiempos relativamente recientes. Hoy hablaremos de uno de ellos. Se trata de los denominados suelos “plácicos” o “plágicos”. Observaréis que, en muchos aspectos, a ambos lados del atlántico, los principios básicos para mejorar las condiciones del medio edáfico partían de los mismos principios.

 

 

Suelo plácico con restos de artefactos y materiales carbonosos

Isla de Fair. Fuente: Ben Pears

 

De hecho, si se conoce más sobre ciertos tipos de suelos antrópicos de unas culturas que de otras se debe más a la tradición e inercia científica que a su importancia. Mientras en Iberoamérica, las Terras Pretas despertaron mucha atención de los expertos desde hace varias décadas, en Europa fueron los denominados suelos plácicos o plágicos. Curiosa contraste: del “placer” al “plagio”. Pero entremos ya en materia.

 

Como mínimo, existen suelos antrópicos desde el nacimiento de la agricultura, es decir a partir del neolítico. Los denominamos como tales debido a que su estructura, dinámica y evolución estuvo o está condicionada por las actividades humanas.

 

Ya hablamos de las Terras Pretas en los siguientes post:

  

Terras Pretas: Propiedades y Fertilidad (Biochar o Agrichar)

Secuestro de Carbono, Usos del Suelo y Reforestación

Terras Pretas del Amazonas: Distribución y Características Generales

Francisco de Orellana y la Cultura Perdida del Amazonía: Del Origen de las Terras Pretas a los Fertilizantes del Futuro

 

 

Sobre los Antrosoles o suelos antrópicos podéis consultar este enlace, que pertenece al curso on-line que ofrece la Universidad de Extremadura y que también es de libre acceso en Internet. En especial, os resultará más relevante el contenido que podréis alcanzar pinchando en este hipervínculo: ”horizontes antrópicos”.

 

Existe una página Web sobre los suelos antrópicos de esta naturaleza plaggen soils” en donde se explican sus propiedades, contextos paisajísticos e historias, aunque lamentablemente se encuentra escrito en Suahili. Más aún, se comparan con las Terras Pretas amazónicas, lo cual aumenta nuestro interés. Más concretamente me refiero a esta: Fertile Soil = Terra Preta + Plaggen Soil. La Wikipedia inglesa también tiene esta entrada para los “Plaggen Soil”, aunque es muy pobre en contenido. En ella se asegura que aparecieron en la edad media. ¡Falso!. Se han rastreado al menos hasta la edad del Bronce (miles años atrás). Al sistema de gestión lo denominan “plaggen cultivation”, o lo que es lo mismo “cultivos plácicos o plágicos”. Wikipedia nos informa de nuevo que la práctica consistía en cortar fragmentos de turba que utilizaban como cama o lecho del ganado, que de este modo se enriquecía con la materia fecal de los animales (más nutrientes esenciales, como nitrógeno y fósforo). Finalmente, tal mezcla de residuos era añadida a los campos periódicamente, generando horizontes orgánicos de gran espesor (a veces de más de un metro) que terminaban por sepultar los perfiles de suelos naturales.  Un dato interesante es que hoy se sabe que en Orkney tales tipos de suelos antrópicos fueron creados en los siglos XII y XIII, permaneciendo tales prácticas vigentes hasta la década de 1960 en algunas islas de Shetland.  Se trata de edafotaxa muy fértiles desde el punto de vista agrícola.

 

 

 

Suelos plácicos en Escocia

 

Ya sabemos que muchos anglosajones parecen ir siempre por el mundo con un complejo de superioridad asqueante. La descripción que ofrece la Wikipedia inglesa está más que distorsionada. Ya hablamos que se encuentran vestigios desde la edad del Bronce. Sin embargo, es “totalmente falso” que tan solo se utilizara turba, pudiéndose añadir otros restos vegetales. Efectivamente, los materiales turbosos han sido de mucha utilidad en ciertas regiones de Europa, como Irlanda, Escocia u Holanda, pero no en otras, debido a su escasez. Y aquí viene la falacia. Nosotros debemos prender inglés, pero la mayor parte de ellos desprecian la literatura en español, todo se lo atribuyen a ellos. Y este hecho más que arrogancia demuestra ignorancia. Veámoslo.

 

 

 

Posibles artefactos en un Suelo Plágico al sur de Groenlandia

Fuente: Antiquity Journal

 

La mayor parte de la península Ibérica pertenece al bioma Mediterráneo. Sin embargo el norte de España no. Allí el bioma imperante es el templado húmedo-oceánico. Nosotros también tocamos la gaita, como los escoceses.  Pues bien, las prácticas tradicionales de la “España Atlántica” (Galicia, Asturias Cantabria y país Vasco) eran similares. De hecho, cuando era joven visité aldeas en donde se recogía matorral del monte (especialmente el tojo, una leguminosa, en Galicia), se utilizaba como cama de ganado y luego se aplicaba como enmienda a los huertos. A estos suelos los anglosajones los denominan “Kitchen soils” (suelos de cocina). Sin embargo, tal circunstancia no impide que prácticas similares se llevaran a cabo en cultivos de secano, no solo de regadío. El que no se detecten hoy no significa nada. De hecho, los paisanos de estas regiones son celtas, como los de centro Europa y poseen rasgos culturales que les emparientan. Con toda seguridad, existieron en secano en el norte de España e incluso más al sur, con la llegada de los Celtas a Iberia.

 

 

 

Antiguos horizontes antrópicos enriquecidos en

materia orgánica sepultados por arenas calcáreas

en ambientes semiáridos del Sahel, al borde del

desierto del Sahara (oeste de África)

 

Pero como veis, el reconocimiento de que la materia orgánica mejoraba la calidad de los suelos es tan antigua como la humanidad neolítica, por cuento aparece en pueblos aborígenes de Europa, África, Asia y América.  Más aun, todos estos suelos antrópicos ellos poseían restos de cerámica, aspecto que me intriga sobre manera, ya que puede ser comprensible en pequeños huertos (colindantes a los poblados), como los de Galicia o los de la cultura Zapoteca de México (entre otras muchas), pero no en extensiones amplias del tipo en donde pueden encontrarse las Terras Pretas o los propios suelos plácicos. Lo que conocemos de los zapotecas, en este sentido, podéis repasarlo en los siguientes post.    

 

WRB, Edafología Especulativa y Culturas Mesoamericanas ¿Antrosuelos o Tecnosuelos Prehistóricos?

Paisajes Agrarios Artificiales del México Preazteca: Riego, Terrazas y Suelos Artificiales en los Valle de Oaxaca y Tahuacán

El Nacimiento de las Civilizaciones y El Sistema Suelo-Planta-Agua: El Caso de las Culturas Mesoamericanas

 

 

Otra semejanza intrigante proviene del hecho de que, cuando no se trata de cultivos aterrizados, como los de los aludidos zapotecas, se encuentren frecuentemente asociados a ligeras elevaciones del terreno, como las Terras pretas y los suelos plácicos o plágicos. Entiendo las razones que ofrecen algunos antropólogos americanos, pero no tengo claras las causas posibles en Europa, a no ser que siempre estuvieran asociadas a lechos de inundación fluvial (como ocurría en el amazonía).

 

Otro rasgo interesante de los suelos antrópicos, muy estudiado en los plácicos es su elevado contenido en fósforo asimilable. Este elemento aparece en una concentraciones más elevadas que en los edafotaxa naturales. Tal hecho indica que deberían haberse añadido otros materiales  (¿huesos del ganado?; sinceramente no lo sé).  Como en América,  los suelos plácicos no eran arados, utilizando los agricultores utensilios más primitivos, con cierto parentesco a los que he leído sobre la materia en la literatura etnoedafológica suramericana. En le próximo post hablaremos de forma más técnica acerca de los horizontes plácicos.

 

Juan José Ibáñez     

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