Pues sí, se trata de análisis serios y concienzudos en los que también se involucraron científicos de la talla del gran estadístico Fisher. Numerosos estudios demuestran que gigantes de la ciencia, como lo son incuestionablemente: Newton, Galileo, Darwin, Mendel, Pasteur, Millican y Freud, han sido descubiertos, con el transcurso del tiempo, con las “manos en la masa”. En cualquier caso, sus acciones fraudulentas muestran una regularidad incuestionable. ¿Cuál es? Ahora la mostraremos.

Mendel
De nuevo partimos del libro de Horace Freeland Judson: Anatomía del Fraude Científico. Horacio no ha realizado los estudios ni mostrado nada nuevo, tan solo se ha remitido a compilar las historias de la bibliografía. He leído varios de estos casos y algunos que no cita él en otras monografías, como es el caso de Galileo y otro de Darwin relacionado con su Teoría de la evolución. No podemos endiosarlos, ni crear mitos. La historia parece rescribirse para que la ciencia, como otras actividades tenga héroes y mitos. Algo hay en nuestra psiquis que demanda este tipo de figuras, más aun hoy, cuando los valores religiosos se encuentras socialmente en decadencia (y esto lo escribe un agnóstico como yo). Sería un tema a estudiar. Empero ahora, un momento en el que tanto se encumbra la figura de Darwin, habría que decir que se trata del caso más feo de todos los mentados arriba.

Newton
¿Cuál fue el patrón de irregularidad en el que cayeron?: Muy simple. Ellos desarrollaron intelectualmente una conjetura, luego realizaron los experimentos adecuados para mostrarla. O compilaron evidencias como Darwin, y eliminaron todo rastro de los datos o evidencias que no se ajustaban a su teoría. Algo también muy frecuente en la actualidad. En el libro de Horacio podéis encontrar abundantes detalles. No os cito otros, por cuanto tardaría algunos días en compilar la información en mi biblioteca personal sobre historia, filosofía y sociología de la ciencia (desde 1988 soy asiduo lector de estos temas). También os digo que, de hacerlo, aparecerían muchos más nombres de científicos de tal talla.
La cuestión, para mí es de lo más elemental. Estaban tan seguros de que se encontraban en lo cierto que no dudaron (o poco) en amañar los resultados. Insisto estaban totalmente seguros. Algunos de vosotros podríais justificar tal “defectillo”, como han intentado hacer otros autores. Ahora bien, ¿cuantos otros investigadores, menos ilustres, debieron estar totalmente seguros, hicieron lo mismo y sus conjeturas quedaron refutadas? Con toda seguridad muchos, muchísimos más. Por tanto puedo entenderles, pero no justificarles. Tampoco es una abominación descubrir esta información por cuanto les humaniza en lugar de entronizarles como mitos de una rectitud insuperable. El talento nadie lo puede cuestionar, su rectitud, ya es otra cosa.


Darwin y Galileo
Como he mentado conocía detalles de Darwin, bastante reprochables, algunos de los cuales os he comentado como en esta nota. Empero el caso que describe con todo detalle Horacio es mucho más grave y concierne a una obra posterior a la teoría de la evolución. En 1872, trece años después de la primera edición de “El Origen de las Especies”, Darwin publicó el libro que llevaba por título “La Expresión de las Emociones en el Hombre y en los Animales”. Para ello hizo uso al parecer, por primera vez, de la fotografía (nueva tecnología por entonces) en los estudios científicos. Ahora bien la forma en que amañó las imágenes, retocándolas todo lo que hiciera falta para corroborar su tesis me pareció de lo más fraudulento, por mucho que Horacio hable de “pecadillo”. Una cosa es eliminar unos datos que no encajan y otra manipular del modo “tan bestial”como lo hizo aquel material.
De Freud no hablo, ya que casi todo el mundo cuestiona si el psicoanálisis en una ciencia. Empero su caso entra más, a demás de en el tema del fraude, en materia de legislación criminal. Vamos que hoy iría a la cárcel y por varios años.
Un caso personal: Un día consulté con un científico experto en estadística unas dudas que tenía sobre los resultados de unos datos multivariantes. Su respuesta fue la siguiente: ¡Si tienes dudas con el tipo de análisis multivariante a utilizar, prueba varios y escoge el que más te guste (es decir que se ajuste a tu conjetura)!. ¡Si algunos datos se desvían, no te comas el “coco”, elimínalos! Este investigador había publicado numerosos trabajos ayudando a otros colegas cuando tales análisis, a finales de los 80, comenzaron a aplicarse (en España) en ecología y otras ciencias medioambientales. Lo que no sé es sí los investigadores que le entregaron los datos eran conscientes de su pensamiento (y posiblemente obra) o no. El caso es que estoy seguro que no era consciente del fraude que cometía, de eso os puedo dar fe. Esta práctica la he visto realizar en varias ocasiones y por diversos investigadores. Cada uno que extraiga sus propias conclusiones.
Juan José Ibáñez