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miércoles, 01 de octubre de 2008

Jorge Gabriel Rodríguez Reyes MDH I.C.

Ingeniero y Periodista, México

 

”La humanidad esta viviendo una época de crisis social y económica a escala sin precedentes que conduce a un rápido empobrecimiento de grandes sectores de la población mundial.” Tal afirmaba ya el Profesor en Economía de la Universidad de Ottawa Michel Chossudovsky autor del libro La Globalización de la Pobreza: The Globalization of Poverty (1997), editado en español por la Editorial Crítica (2007), y que también se ha traducido ya a más de los 20 principales idiomas del mundo. Aún no se observaba la actual estampida humana de África y Sudamérica a Europa ni de Centroamérica y México a EEUU.

 

 

 

Migración africana a Europa. Fuente: iesdepastoriza.edu.xunta.es/.../


 

Esta globalización de la pobreza, se inició en el mundo con la crisis de la deuda de 1980 y por la imposición por el Fondo Monetario Internacional (FMI) de reformas letales para la economía de muchos países, por las que se condicionan préstamos siempre y cuando se favorezcan medidas en beneficio de políticas neoliberales, las cuales desde 1980 han llevado al colapso de las agriculturas nacionales. Ya que al entrar libremente productos subsidiados por gobiernos como USA, a competir deslealmente con productos nacionales, estos productores quiebran. En los Estados menos ricos, por su economía, los ciudadanos dan la espalda a productos nacionales que pueden tener precios justos, pero no competitivos con los de productos subvencionados.

 

“El hambre--dice- es el resultado del proceso de “liberación de mercados” (Tratados de Libre Comercio) que reestructuró la economía global, y no es como nos han hecho creer los medios masivos, causados por el crecimiento de la demanda de reservas alimenticias a corto plazo, sino que tiene causas estructurales muy profundas y antiguas.

 

Debes portarte bien no debes despreciar sus esfuerzos

 

 

 

El Fondo Monetario Internacional del que puede decirse de todo

 menos que colabore generosamente a paliar la pobreza en el mundo.

 

La pobreza y la malnutrición crónicas ya existían mucho antes, hoy solo se han puesto en evidencia dramáticamente.  Ya que los incrementos han golpeado a naciones empobrecidos de antiguo, que apenas tienen medios para subsistir.

 

 Los precios de alimentos se han incrementado un promedio de 40 % en Haití en menos de un año, se ha duplicado el precio del arroz. En Bangladesh miles de obreros textiles han protestado en las calles pidiendo mayores salarios debido al alza de alimentos, en donde también el precio del arroz se ha duplicado. Igual ha sucedido al norte del Cairo (Egipto) poe cuento los alimentos han subido 40% el año pasado, como también ha ocurrido en Costa de Marfil, Bolivia, Perú, México, Indonesia, filipinas, Paquistán, Uzbekistán, Tailandia, Yemen, Etiopia y la mayor parte de naciones sub-sahelianas.”

 

De acuerdo con la FAO, los precios de los granos se han incrementado 88% desde marzo del 2007. Solo el precio del trigo se ha incrementado 181% en 3 años, y en general se ha duplicado el precio del arroz en todo el mundo. En Tailandia el precio del arroz más popular ha subido de $198 la tonelada en 2003, a $ 1,000 en abril de 2008. En Haití el precio del arroz se duplicó en una semana. Todo lo cual es catastrófico para los 2600 millones de pobres alrededor del mundo que sobreviven con menos de $ 2 dólares al día. Por tanto miles de millones simplemente no están comiendo.

 

Así, de hecho, estos aumentos en los precios de granos, son sin duda resultado de negocios especulativos. Todo es resultado de la manipulación de los precios del mercado. Primero se inflan los precios artificialmente en las bolsas de Nueva Cork y Chicago. En esta última reside la entidad más grande del mundo que hace transacciones especulativas con instrumentos como las opciones, opciones a futuro y los fondos indexados. Y todo ello sin comerciar realmente con los granos. Son solamente opciones de que subirá o no el precio de tal grano. Subiendo y bajando a su gusto, los precios para alcanzar mayores ganancias. Así generan volatilidad, inestabilidad y mayor especulación. Pero esto se ha estado realizando en todo el mundo, generando una elevación sin precedente. Debido sobre todo a la ausencia de leyes que controlen dichos procesos.

 

Como Opera El Banco Mundial

 Un “Mercado libre de granos” impuesto por el Fondo Monetario Internacional IMF y el Banco Mundial destruye la economía campesina y mina la “seguridad alimentaria”. Malawi y Zinbawe, por ejemplo, fueron naciones prósperas con excedentes de granos, Rwanda era autosuficiente en alimentos hasta 1990, cuando el FMI ordenó con un “dumping” saturar su mercado doméstico con los excedentes de granos de Estados Unidos, precipitando a sus pequeños campesinos a la quiebra”. Señala Chossudovsky.

 

Las Agroindustrias

Existen además las enormes agroindustrias mundiales. Estas empresas controlan los mercados de granos, las inversiones en el campo, las semillas y los alimentos procesados. Más aun, incluso tienen satélites espías para que en tiempo real, saber la  magnitud de las cosechas de los diferentes países y así especular con las ventas a futuro Rudolf Stramh (Porque somos tan pobres). Por ejemplo Cargill Inc. Tiene más de 140 afiliadas y subsidiarias alrededor del mundo que controlan alto porcentaje de los negocios de granos.

 

Los Dueños del Mundo

 

 

 

Las Multinacionales de la agroindustria han sido acusadas

de ser un lobby tan pernicioso como la farmaindustria, entre otros.

 

Las Semillas Genéticamente modificadas

Las llamadas trangénicas, en realidad son semillas modificadas genéticamente con el propósito de crear dependencia a favor de sus fabricantes, que son las grandes corporaciones de biotecnología, como MONSANTO. Estas firmas, gracias a los tratados del WTO no tienen restricciones para entrar a naciones en desarrollo e imponer sus semillas transgénicas, debido a que tienen “propiedad y derechos intelectuales” sobre ellas. Tales semillas destruyen la biodiversidad, como el caso de México, donde existía gran variedad de tipos de maíz, que tienden a desaparecer por la homogeneización de los transgénicos para crear un mercado cautivo dependiente de MONSANTO.

 

Etiopía aceptó que estas firmas la entrega de semillas transgénicas a campesinos que habían sufrido sequías, en la forma de apoyos condicionados por el Banco Mundial en “programas de alimentación“. Pero los campesinos, al levantar su cosecha, descubrieron que “no podían replantarlas de nuevo” pues debían de pagar derechos a MONSANTO, además de que podían cosechar solamente si usaban los fertilizantes, insecticidas y herbicidas producidos y distribuidos por la misma empresa. De esta forma, los campesinos afectados fueron encadenados al sistema mundial gobernado por la citada multinacional.

 

Este modo de proceder, duplicado de nación en nación, ha roto con el proceso natural por el cual los campesinos guardaban sus semillas cosechadas para replantarlas en la próxima siembra. Como resultado, se endeudaron permanentemente con los productores de semillas modificadas genéticamente y, así a escala mundial, hemos propiciado la globalización del hambre.

 

No resulta extraño que debido a todos estos factores sin control internacional, el planeta sufra de hambre como nunca en su historia.

 

 Así pues, el entramado de este sistema obliga a que el campesino deba comprar un paquete y no un mero producto: semillas más herbicida. Por ejemplo el “Roundup Ready” semilla trangénica y herbicida de glyfosfato,

 

Montsanto ya controla mediante este mecanismo el 20% del mercado de las semillas, absorbiendo tan solo en 1998, cuatro firmas biotecnológicas. Sin embargo, ha debido enfrentarse a grupos opositores a los transgénicos como Greenpeace que tacha a sus mercancías de insalubres y peligrosas para la salud humana.

 

Cuando ya la reiterada corporación había perdido la batalla en América del Sur, Brasil abrió sus fronteras a la soya transgénica y a su herbicida Roundup, comercializada en México como FAENA. Cuando ya Monsanto empezaba a cobrar derechos por estas cosechas, la sociedad Terra de Direitos (Tierra de Derechos), con base en Curitiba Brazil protestó. Hoy en Brasil se investiga por corrupción al congresista que facilitó tal trama.

 

El “Delirium Tremens” Energético: El Etanol

El etanol es una gasolina derivada de vegetales principalmente del maíz. Se ha venido considerando una notable alternativa para la gasolina derivada del petróleo. Al grado que se pronostica una bonanza para las inversiones en las agroindustrias.

 

Monsanto y Syngenta acaban de anunciar un maíz trangénico mucho más eficiente. Cargill y Renessen han elaborado un producto llamado, “Mavera High-Value Corn”. Que tiene un código genético que elevara la producción del aminoácido lysina. El campesino de esta forma, se encontrará necesariamente obligado a vender su cosecha a MAVERA a una planta operada por Renessen para lograr alta productividad. De esta forma Renessen fija el precio de la semilla, MONSANTO vende los agroquímicos, Renessen fija el precio al que se comprará la cosecha y venderá la gasolina, y el agricultor deberá absorber todo el riesgo. Todo en beneficio del monopolio Renessen-Monsanto-Cargill.

 

Esta es una de las razones por las que en México se elevo el precio de la tortilla 400%.

 

Gestionado por Régulo León Arteta

15:55 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)

No hace falta ser ningún talento, tan solo conocer un poquito la falta de cultura de los políticos españoles en materia científica. Por mucho que la Sr. Ministra y otros miembros del Gobierno reiteraran que no se iba a recortar la financiación en I+D+i, a pesar de la crisis, llegaron los nuevos Presupuestos Generales del Estado y bofetada al canto. Cuando comenzaron con sus cánticos de sirena: ¡Qué no, que no;! que vamos a seguir invirtiendo ¡tanto o más!, ya les reté en el post que escribí a mediados de junio: "La Investigación en España en Tiempos de Crisis: La Hora de la Verdad" . Efectivamente, comenté que no se lo creían ni ellos. Así ha sido. No tengo porqué dudar  de las buenas intenciones de la ministra responsable. De lo que sí dudo, y lo reitero una vez más, es de la cultura de nuestros gobernantes. Cuando les quitas el fraudulento chollo del ladrillazo (por favor lean ustedes esta vergonzante noticia, después de las recientes tropelías de corrupción urbanística) y la economía comienza a ir mal, aquí nadie parece entender  que lo que se construye en 5 años (que ha sido muy poco en materia de ciencia), se derriba en uno.

 

Lo más preocupante del caso es que la última legislatura del PSOE terminó del mismo modo. ¿No han aprendido nada?. No se han percatado lo que costó volver a elevar “un poco” el nivel de la I+D+i en este santo país. Como ven, no han extraído lección alguna. Malos estudiantes de remate. No se trataba de profetizar, sino que como dice el refrán: Más sabe el diablo por viejo que por diablo. ¿Alguien se creyó que no iban a frenar el gasto en ciencia, innovación y desarrollo tecnológico? ¡Yo no! Y poco más que decir. Xavier Pujol Gebellí, como casi siempre, nos ofrece una aguda visión de esta “España cañí de charanga y pandereta”, en su última columna de opinión aparecida hoy en el boletín de noticias mi+d. Lleva por título. “Pobres de nuevo”. Recomiendo su lectura a todos. Una y mil veces Xavier, cada vez que algo vaya mal ocurrirá lo mismo. Un paso adelante y un paso atrás. Como siempre.  ¡Sube, baja, sube, baja, sube, baja!; porque si sigues subiendo bajarás más deprisa.

 

Juan José Ibáñez

Crónica de una España Negra

 


PD: Por alguna extraña razón el post “La Investigación en España en Tiempos de Crisis: La Hora de la Verdad”, no logro enlazarla al texto tras siete intentos (¡lo juro!). Supongo que será por un fallo del sistema porque si no…… habría que pensar en algo peor. Si este también falla, tan solo hace falta poner el título entero entre comillas en vuestro motor de búsqueda, e inmediatamente la encontraréis.

11:11 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Ya hemos hablado en otros post precedentes sobre los suelos de las zonas húmedas, estén o  no permanentemente sumergidos bajo el agua. También escribimos en varias ocasiones acerca de las devastadoras consecuencias de las inundaciones. Sin embargo, cuando son estacionales, también tienen el efecto benéfico de fertilizar con nutrientes y sedimentos, los suelos de los deltas y tramos bajos de los cauces. Sobre ellos se edificaron grandes civilizaciones (como la de Egipto en el Nilo) y vive una considerable parte de la población mundial. Los humedales costeros parecen ser, además, defensas naturales que almacenan el agua sobrante de las inundaciones río abajo o río arriba (subida del nivel causado por huracanes y tsunamis). Al mismo tiempo, filtran los contaminantes dejando un agua más limpia. La superficie mundial de estos ecosistemas húmedos ha mermado considerablemente debido a su uso para la agricultura, turismo y piscifactorías, generando que los territorios aledaños sean más vulnerables frente a los desastres naturales comentados. Debe quedar bien claro que el vocablo “desastre natural” debiera siempre entenderse como perturbaciones de gran magnitud que afectan a los intereses humanos, ya que en muchas regiones del planeta los ecosistemas conviven y son efecto, de sus repercusiones.

 

 

 

Delta Okawango. Fuente: Eyes of Africa


 

Últimamente, se viene cuestionando si tales efectos benéficos pudieran tener una contrapartida negativa, por cuanto emiten considerables cantidades de metano a la atmósfera. Sin embargo, debemos recordar al mismo tiempo que estos ecosistemas secuestran también considerables cantidades de carbono. Tal debate se me antoja como un grave error de apreciación por cuanto, somos la especie humana la que ha incrementado alarmantemente las emisiones de este potente gas de invernadero al aire, mientras cada vez atesoramos menos humedales (y por lo tanto emiten menos a nivel global). ¿Porqué “cuestionamos su papel y no el nuestro? Los efectos benéficos mentados, “de ser ciertos” sobrarían para contrarrestar los presuntamente negativos, si tenemos en cuenta una gran multitud de factores. El 25 de Septiembre de 2008, los boletines de noticias Terradaily y Sciencedaily se hicieron eco de los resultados de un estudio que intentaba analizar el efecto de las inundaciones sobre las emisiones de gases por los humedales. La noticia llevaba por título: Flooding Might Help Lower Gas Emission From Wetlands. Es decir, las inundaciones disminuyen las emisiones de metano por los humedales. Personalmente, me pareció de lo más lógico. Y sobre este tema vamos ha redactar unas líneas hoy.

 

 

 

Delta Okawango. Fuente: Eyes of Africa

 

El agua encharcada y la materia orgánica que se acumula en los humedales, suele estar poco oxigenada cuando el ecosistema disfruta de una gran actividad biológica que lo consume. Bajo estas condiciones, que generalmente se producen en las estaciones más favorables para la vida), se generan pues ambientes anóxicos (deficientes en oxígeno disuelto) que dan lugar a una descomposición anaerobia de la materia orgánica, siendo esta la que libera el metano a la atmósfera. Generalmente, en estos ecosistemas, el nivel de las aguas fluctúa de acuerdo con el caudal de los ríos o fuentes que los alimenten (también pueden ser de origen freático). Cuando estos tienen crecidas el agua vuelve a oxigenarse, reduciendo las emisiones del susodicho gas. Pues bien, los investigadores que firman el estudio que ha dado lugar a la noticia que abajo exponemos en suahili, han emulado estas fluctuaciones de caudal artificialmente, mostrando que las riadas mayores son las que mejor actúan en este sentido. Obviamente, era de esperar que en el verano (del hemisferio norte) incremente la actividad biológica y las condiciones de carencia de oxígeno. No se trata de ningún descubrimiento espectacular. A falta de consultar otras fuentes, yo hubiera anticipado algo parecido. Lo mismo podría decirse respecto a que los bordes de las lagunas emitan más metano que las aguas más profundas, en donde con toda seguridad, sus sedimentos albergan menos materia orgánica, biomasa y actividad biológica (la noticia no habla de ello). En cualquier caso, resulta un tanto sorprendente que esta nota de prensa (desconozco si se ha tenido en cuenta en la publicación científica original) soslaye que si actualmente muchos humedales emiten más metano por no recibir “agua oxigenada” en grandes cantidades, se debe a que los embalses y represas que jalonan los grandes cauces fluviales lo impiden. Se trata de un efecto negativo de estas infraestructuras, no solo sobre las emisiones de los humedales, sino también de la fertilización que comentamos en el primer párrafo. Si deseamos emular a los ecosistemas deberíamos cambiar el modelo de ingeniería hidráulica que actualmente desplegamos sobre los sistemas superficiales terrestres. Posiblemente lo más interesante del estudio sean las cifras, pero no la sustancia.

 

 

 

Humedales e Inundaciones Información satelital

Fuente: Te papa atawbai

 

 

 De todos los modos, el estudio viene bien con vistas a enfatizar ciertos aspectos de las inundaciones. Si actualmente hacen tanto daño a la humanidad no es por su dinámica intrínseca, sino porque generamos infraestructuras e incrementamos la densidad de población en áreas que naturalmente sufren perturbaciones periódicas frecuentes del tipo de los huracanes, tsunamis, inundaciones, etc. Justamente los humedales parece que ayudan a paliar sus efectos, pero al eliminarlas, los habitantes de estas áreas podrían quedar más expuestos a sus devastadores efectos. Antaño los nativos que allí vivían entendían mejor las fuerzas de la naturaleza y no osaban intentar burlarlas. Hoy no es así y pagamos las consecuencias de nuestra arrogancia.  Os dejo ya con la noticia para los amantes de las cifras, no sin antes señalar que algunos expertos no tienen tan claros el efecto tampón de los humedales litorales, como ya analizaremos en otros post. .   

Juan José Ibáñez

 

Flooding Might Help Lower Gas Emission From Wetlands

by Staff Writers; Columbus OH (SPX) Sep 25, 2008


River floods and storms that send water surging through swamps and marshes near rivers and coastal areas might cut in half the average greenhouse gas emissions from those affected wetlands, according to recent research at Ohio State University.

 

The average levels of methane emissions in the deepest water of the wetlands over the course of the study were 6 pounds of carbon per day in the pulsing year and almost 12 pounds of carbon per day during the steady-flow year A study suggests that pulses of water through wetlands result in lower average emissions of greenhouse gases over the course of the year compared to the emissions from wetlands that receive a steady flow of water.

 

The study compared the emission of methane from wetlands under two different conditions, one with a pulsing hydrology system designed to resemble river flooding and one with a steady, low flow of water. The research showed that in areas of deeper water within the wetlands, methane gas fluxes were about twice as high in steady-flow systems than they were in pulsing systems. Methane emissions from edge zones, which are sometimes dry, were less affected by the different types of conditions. Methane is the major component of natural gas and is a greenhouse gas associated with global warming. While the Environmental Protection Agency estimates that human activities are responsible for about 60 percent of methane emissions worldwide, wetlands are among the natural sources. Bacteria that produce methane during the decay of organic material cause wetlands to release the gas into the atmosphere.

 

The study by Ohio State University scientists is part of ongoing research comparing pulsing vs. steady-flow conditions in two experimental wetlands on the Columbus campus. "Pulsing refers to a number of different conditions in wetlands - river pulses that happen on a seasonal basis, two-per-day coastal tides, and the rare but huge ones, like hurricanes or tsunamis," said William Mitsch, the study's senior author and  (…). "Our point is that the healthiest systems and the ones with the lowest emissions of greenhouse gases are those that have these pulses and that are able to adapt to the pulses." The research was published in a recent issue of the journal Wetlands. Often called the "kidneys" of the environment, wetlands act as buffer zones between land and waterways. They also act as sinks - wetlands filter out chemicals in water that runs off from farm fields, roads, parking lots and other surfaces, and hold on to them for years.

 

The study examined methane fluxes over a two-year period during which researchers created two different kinds of conditions in two 2.5-acre experimental wetlands. In 2004, scientists used pumps to deliver monthly pulses to create conditions in the wetlands resembling natural marshes flooded with river water. In 2005, researchers pumped approximately the same amount of water but maintained a constant flow of water through the wetlands to mimic less dynamic hydrologic conditions. In addition to methane emissions, the study also investigated other processes such as denitrification, sedimentation, and aquatic productivity.

 

The pulsing hydrology experiment was maintained and methane levels were measured approximately twice monthly over the two study years (…). During both years, more methane was emitted during the summer than during other seasons in all portions of the wetlands, with emissions about four times higher during summer in the edge zones. Consistently wet areas released more gases in the spring than did edge zones under both conditions.

 

(…). The emissions were at their highest during the summer of the steady-flow year, when the amount of methane released from the deepest part of the wetlands averaged 18.5 milligrams of carbon per square meter of wetland surface per hour. With these wetlands covering about 5 acres, the emissions amounted to an estimated 20 pounds of carbon per day. That level was twice as high as the summertime methane emissions measured from the deepest area of the wetlands during the year of pulsing conditions.

 

The average levels of methane emissions in the deepest water of the wetlands over the course of the study were 6 pounds of carbon per day in the pulsing year and almost 12 pounds of carbon per day during the steady-flow year. The researchers suggested that slightly warmer soil temperatures and less fluctuation in water levels during the steady-flow year created conditions that promoted the production of methane. A simultaneous study of carbon collection in the wetlands showed that the different water conditions had no significant effect on how much carbon was stored by the wetlands. Many experts suggest that the benefits of wetlands' carbon storage capacity offset any damage resulting from their methane emissions.

 

Mitsch noted that pulses from storms not only help dissipate one negative effect of wetlands, but also serve as a reminder of how wetlands function to absorb the surge. "If we didn't have salt marshes and mangroves in subtropical and tropical coastal areas of the United States, it's safe to say these current storms would have even more damaging effects," he said. “When you lose wetlands, you've lost a place for floodwater to go," Mitsch noted. "Mother Nature is better at withstanding these pulses than we are. Whether it's a flooding river or a hurricane, no matter what those pulses are, if there's a natural ecosystem to absorb them, then we as humans would be safer."

10:09 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)