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lunes, 23 de junio de 2008

En nuestro último post hasta la fecha, ya os comentamos como una encuesta realizada sobre la percepción que tienen los investigadores el fenómeno emergente de las redes sociales había caído en nuestras manos. Como ya indicamos, se trata de material confidencial, por lo que no podemos exponer los resultados. Hoy terminaremos comentando someramente el escaso interés que despiertan en este colectivo los blogs y las wikis. 

 

 

 

Redes sociales en Internet

Fuente: Social Colligatio

 

Como era de esperar, si todo el fenómeno de las redes sociales y el acceso abierto era visto con una mezcla de esperanza, escepticismo y temor, los blogs y las wikis no tienen gran aceptación en la comunidad científica, y en especial de aquellos que sobrepasan los 45 años.  De este modo, la mayoría de los encuestados respondieron que no las utilizaban. En cualquier caso, Las wikis eran bastante menos interesantes para ellos que los blogs. Tan solo ¼ decía leer o participar en blogs.

 

Por lo que respecta a las redes sociales científicas, la más popular era “Nature Network” seguida de “Biomed Network”, para pasar seguidamente a otras no directamente relacionadas con su actividad laboral como Facebook y MySpace. Y eso que en el post anterior ya dijimos que en su inmensa mayoría decían usarla estrictamente con fines profesionales (sin comentarios).

 

Cuando a los encuestados se les interrogó que mejoras eran más necesarias en las redes sociales, estos contestaron que en primer lugar la posibilidad de facilitar las búsquedas, es decir, tácitamente reconocían la necesidad de disponer pronto de la denominada Web 3.0 o semántica. El siguiente tema al que prestaban mayor la atención resultó ser la de conocer la actividad de otros expertos de su área de interés (¿socios para proyectos?, ¿novedades en su ámbito de interés?; ¿espionaje blando?). Tras este, mostraron que el tercer objetivo era analizar las líneas de investigación de colegas concretos. Finalmente, manifestaron que desearían que la  información que colgaran estuviera más segura (protegida), así como que mejorase la posibilidad de detectar con rapidez ofertas de trabajo.

 

Otra de las preguntas formuladas fue: “que esperaban de las redes sociales para el quinquenio venidero”. Aquí las preferencias estaban muy repartidas, es decir no se decantaron más por unas que por otras. En cualquier caso, la comunicación y colaboración, así como promocionar su carrera profesional encabezaban el ranking. Sorprende que se interesaran en tercer lugar por el análisis critico de los resultados de investigación de sus colegas, dando a entender que los contenidos por un paper aceptado en una revista de revisión por iguales no garantizaran su calidad (opinión personal). El cuarto ítem que despertó su curiosidad resultó ser la diseminación de los resultados, la búsqueda de fondos de financiación e incluso publicitar lo antes posible sus propias investigaciones.

 

Me llamó mucho la atención las diapositivas finales en las que se mezclaban eclécticamente ocho comentarios concretos procedentes de otros tantos investigadores de Inglaterra (3), Estados Unidos (1), Irlanda (1), Canadá (1) España (1) y Malasia (1). Uno había comentado que no tenía ni idea del movimiento en acceso abierto (irlandés), mientras que el norteamericano despreciaba este tipo de tecnologías (¿?) y los tres ingleses no las consideraban como alternativas de calidad a los procedimientos vigentes. No obstante, uno de ellos creía que la calidad de los productos de las redes sociales podía mejorar añadiendo un botón para que los internautas votaran sobre la “excelencia” del trabajo expuesto. Por el contrario, el malayo y el español, apostaban fuertemente por una  ciencia en acceso abierto. El que los seis anglosajones fueran los menos receptivos que los otros dos encuestados solo cabe atribuirlo a una elección fortuita (sabemos que si un país apoya firmemente las redes sociales, este es EE.UU., aunque no puede decirse lo mismo de los ingleses), al igual que la incondicional apuesta del español (casi nadie de mis colegas sabe lo que es un  blog y el mío les molesta) y el asiático. Ahora bien reconociendo la anglofilia de la ciencia, a uno le entre el temor de que (…..). Más aun, el hecho de que el comentario del español resultara ser el “mío” (…) da mucho más que pensar aun. ¡Qué casualidad! En cualquier caso, diríase que mostraba el mundo al revés, y no quiero ser mal pensado. Digamos que fue por casualidad ¿Vale?   (…)    

 

Resumiendo, los contenidos de este post y el anterior, podemos concluir que la comunidad científica parece poco receptiva al valor de las redes sociales, wikis y blogs. Como vimos en el post anterior, el relevo generacional debiera cambiar esta perspectiva, aunque no sabemos si mayoritariamente o no. Del mismo modo, parece arrastrase una inercia dependiendo de los hábitos de las distintas disciplinas implicadas. Así, los investigadores procedentes de las ciencias duras (padres de la Web en muchos aspectos) fueron los más abiertos, mientras que los de las ciencias de la vida los más recalcitrantemente cerrados. Sin embargo, debemos tener en cuenta los sesgos de este tipo de encuesta y en especial a los que hice mención en mi post anterior. Reitero que por mucho que vociferen lo contrario, los científicos somos muy conservadores y poco proclives a la adaptación de las nuevas tecnologías, a no ser (…) que nos permitan extraer ventajas a la hora de publicar ISI papers.

 

Sinceramente lamento no exponer los resultados, por cuento nos hubiéramos entretenido mucho, a la par que algunos lectores podrían haber extraído sus propias conclusiones, que no necesariamente deben coincidir con las mías.

 

 

Juan José Ibáñez     

11:25 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Hace unas semanas una editorial científica me envió un cuestionario sobre el tema que da pié al título de este post. No soy partidario de perder mucho tiempo ante el creciente alud de este tipo de solicitudes que atosiga a los investigadores. Pero el asunto me llamó especialmente la atención. Los demandantes comentaban que aquellos que contestaran recibirían una copia de las conclusiones. El otro día recibí un e-mail con los resultados, si bien se advertía que se prohibía hacer uso de estos. ¡Qué lástima! En cualquier caso os narraré los rasgos más sobresalientes, por cuanto resultan ser bastante jugosos. Espero que tal síntesis (muy somera y personal) no sea una violación del acuerdo

 

 

 

Mapa mundial de redes sociales

Fuente: Mujer TIC

 

La editorial en cuestión es una de las más importantes. Sin embargo, este tipo de sondeos me generan serias dudas, debido a que solo suelen contestar los “interesados”. Y este último vocablo debe entenderse desde dos puntos de vista distintos. Por un lado, si a un investigador no le interesa el tema, raramente suele responder. Como corolario, es lógico suponer que han contestado fundamentalmente los científicos que están al tanto sobre estos temas. Sin embargo, también es cierto que la información fue requerida por una editorial clásica y muy poderosa. Ellos tienen sus archivos sobre todos aquellos que publicamos allí. Por tanto, los más temerosos pueden responder pensando en lo que el organismo demandante desea escuchar. Pues bien, a pesar de estos datos, que no debéis olvidar, estas son “mis” conclusiones acerca de “sus” estadísticas.

 

Más del 50% de los investigadores encuestados reconocen la importancia que están adquiriendo las redes sociales durante los últimos cinco años. El 25% considera que adquirirán aun más protagonismo en el futuro. Un porcentaje similar dice que ya hace uso de las mismas en la actualidad. Estos últimos son fundamentalmente los más jóvenes (menores de 45 años), lo cual nos informa de una brecha generacional, como era de esperar. La mayor parte de los encuestados que contestaron afirmativamente señalan que seguirán publicando por las vías tradicionales de la revisión por pares en formato papel. Sin embargo, también reconocen que las redes sociales y el acceso abierto abre nuevas rutas de comunicación, colaboración e incluso pueden ser útiles para determinar la verdadera calidad de los artículos científicos. Suele considerarse que estos nuevos instrumentos que ofrece la Web tienen sus inconvenientes. A pesar de ello, la mayor parte de los consultados piensan que son resolubles a corto plazo.

 

Y aquí el interesado debe tener en cuenta la edad media de los “jóvenes investigadores” que acceden a una plaza fija en sus respectivos países. En España ronda los 40, siendo frecuente que se acerquen o sobrepasen el umbral de los 45. En consecuencia, ya se encuentran en el límite del grupo de edad más receptivo. En otras palabras, se accede una posición fija cerca de la ancianidad en la percepción de la relevancia de las TIC. Del mismo modo, a partir del 50, según la encuesta, casi nadie se encuentra interesado. Mutatis mutandi, este impresentable administrador adolece de un grave síndrome de Peter Pan (inmadurez afectiva y profesional). ¡Jesús, que panorama!.    

 

Como era de prever los investigadores que tuvieron a bien responder eran los más jóvenes, mientras que el número decrecía rápidamente con la edad (de nuevo observamos la brecha digital que ha generado el open access entre los científicos, en función de su edad. La procedencia de los encuestados era fundamentalmente académica, siendo muy escasos los que provenían de organismos gubernamentales y/o del sector privado.

 

Sorprenden un tanto las estadísticas sobre su actividad, ya que la mayor parte que apoyaba la redes sociales eran “investigadores”, que ya pertenecían al staff, mientras que los jefes de departamentos, profesores asociados y jóvenes estudiantes (doctorandos) soslayaron participar. Un dato intrigante proviene del hecho de que los participantes que se consideraban profesores (docentes) prestaron poco interés por el tema. Materia de reflexión, por cuanto serían los principales favorecidos de una ciencia asequible a todos. Los bibliotecarios tampoco resultaron ser muy participativos.

 

A la pregunta sobre las razones del interés sobre las redes sociales, en orden decreciente de importancia, las respuestas fueron las siguientes: encontrar información de interés > analizar la investigación que realizan sus de sus colegas > permanecer al día sobre las últimas novedades > buscar socios > mantenerse en contacto con amigos y colegas. Del mismo modo ¾ de los consultados comentaron que su interés por las redes sociales era estrictamente profesional. Desde luego no iban a alegar que buscaban pareja o páginas porno, ¡digo yo!.

 

Pero el dato más interesante, en mi opinión deviene del campo de investigación de los consultados, es decir de los interesados. Casi la mitad practicaban las ciencias duras, apareciendo en segundo lugar los ingenieros, así como los expertos en ciencias de la salud. A larga distancia quedaron los  practicantes de las ciencias humanas y sociales.  Sin embargo, la sorpresa mayúscula consistió en comprobar que, en la cola del pelotón, y muy retrasados respecto a todos los anteriores, estaban los expertos en ciencias de la vida (biólogos moleculares, y otra gente de mal vivir).

 

Este último hecho viene a ratificar el talante diferencial de los investigadores según la disciplina que profesen. Casi todos sabéis que los físicos son muy colaborativos, así como de su vital importancia en el surgimiento de Internet. También se han puesto a la cabeza del movimiento en acceso abierto. Del mismo modo vengo defendiendo que la política de publica o perece ha sido impuesto desde las ciencias de la vida. Son ellos los que más publican en revistas indexadas, a los que les beneficia preferentemente este tipo de sistema y del que sacan más provecho. Ya lo he denunciado en muchos post. Reitero que no tengo nada contra estas disciplinas (soy biólogo), pero si contra su manera de percibir la actividad científica. Digamos de paso, que son también el colectivo más denunciado por el fraude científico (parece que con vistas a publicar todo vale). Posiblemente sean ellos también los que más oposición opongan (y/o lo están haciendo en mi opinión) a la revolución del Open Access. Todos aquellos que creemos en él, debemos intentar de convencer a estos biólogos de que el futuro pasa por cambiar “su modelo de negocio”, es decir, la visión que tienen de la práctica social de la ciencia. Dada la situación de hegemonía que atesoran en la ciencia española, no debe extrañarnos el escaso apoyo institucional que ha recibido el movimiento “open access” (siempre a remolque de lo que se dicte por la Unión Europea).   

 

Pero, ¿que consideran los científicos sobre los Blogs y las Wikis? Este tema lo trataremos en otro post.  En cualquier caso, terminemos señalando que tal información no invita al optimismo, a no ser que se dicten normas desde arriba (políticos) hacia abajo (científicos). Diga lo que se diga, nuestra comunidad es muy conservadora.

 

Juan José Ibáñez

11:23 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)