Enviado el viernes, 03 de marzo de 2006 16:13
La UNEP publicó en 1992 el World Atlas of Desertification 2ED. Los autores encargados de editar el atlas fueron N. J. Middleton y D. G. S. Thomas. En este atlas, a todo el color, se exponía la grave amenaza de desertificación en grandes extensiones del planeta. Se dio por sentado que era una de las grandes amenazas ambientales del Siglo XX y XXI. Sin embargo, los mismos autores, revirtiendo el orden de sus nombres (Thomas and Middleton) escribieron dos años después un libro en donde se analizaba el tema en toda su crudeza: Desertification: Exploding the Myth. Los autores del Atlas, asombrosamente arremetían contra el mismo, así como con todo lo relacionado al Convenio de las Naciones Unidas. Mentaban la mala calidad de los datos y el mapa, el politiqueo y camarillas que rodeaba todo el tema, como se habían inflado las cifras, etc. etc. De poco parece haber valido, ya que la UNEP en 1997 lanzó una segunda edición.
Por su parte, algunos de los antiguos participantes en los macroproyectos Medalus (Mediterranean Desertification and Land Use 1991-1999) hacían lo mismo. Así, por ejemplo, A. T. Grove y O. Rackhman en el año 2001 publicaron la monografía "The Nature of Mediterranean Europe: An Ecological History". Se trata de otro terrible alegato contra el mito de la desertificación".
También cabe señalar que las medidas agroambientales, tomadas por la UE en las zonas de Europa afectadas por la desertificación, en lugar de frenarla (de existir) parecen haber fracasado, al fomentarla. Vamos que la cosa no estaba nada clara a ningún nivel.
Desertificación: Mito o realidad. Un colega francés me comentaba que, tras hablar con un político de la misma nacionalidad con vistas a sensibilizarlo sobre las amenazas ambientales contra los suelos de Europa, este le interrogó sobre el tema de la desertificación. El mencionado colega le hizo ver las dudas que comenzaban a surgir sobre el concepto y la magnitud del problema. Por su parte el político, indignado (alguna vez que otra hasta llevan toda la razón) le espetó: Ósea que os pasasteis mucho tiempo intentando convencernos sobre tal amenaza, el gobierno invirtió una cuantiosa financiación para su estudio y ahora pretendéis convencernos de todo lo contrario? ¿Que credibilidad tenéis?
Tanto en España como en la UE, la investigación sobre desertificación ha pasado de ser un tema muy vigente a un segundo plano. Sigue apareciendo el vocablo en alguna que otra agenda, pero la mayor parte de financiación de la investigación va por otros derroteros. No podemos decir lo mismo a nivel mundial, por cuento las convenciones de la ONU pretenden en gran medida, "de facto" ser mecanismos de ayuda al tercer mundo. Dos escalas: dos actitudes. Eso sí cada tras sequía u olas de calor, asociados al ahora más que popular cambio climático, surge el tema de la desertificación en medios de comunicación, y algunos científicos nos vuelven a "deleitar" con la misma "cantinela": la grave magnitud del problema.
Y sin embargo, sigue siendo políticamente incorrecto ser crítico contra el fenómeno de la desertificación. A veces la coherencia científica acarrea graves problemas a sus defensores. Que hipocresía.
Continuará (..)
Juan José Ibáñez