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domingo, 11 de mayo de 2008

Ya explicamos el origen de las Terras Pretas y su relación con una civilización perdida de la Cuenca Amazónica, así como sus rasgos más relevantes y distribución geográfica. Como hemos comentado, son suelos antrópicos muy fértiles 1ue contrastan con la pobreza en nutrientes y carbono, tipos de los suelos naturales de la zona (Acrisoles, Ferralsoles y Arenosoles, entre otros). Sin embargo sus propiedades no residen en los elevados contenidos de carbono que atesoran, si no en su propia naturaleza, ya que se son muy ricos en substancias carbonosas, enormemente resistentes a mineralización. Tanto es así que tales compuestos alcanzan miles de de años de antigüedad. Todo ello ha despertado un gran interés en la comunidad científica internacional desde al menos cuatro vertientes distintas.

 

 

Terra Preta

Fuente: European Tropical Forest Research Network


 

Por un lado, si logra entenderse su estructura y especialmente la forma en la que los elaboraron los aborígenes del Amazonas, podríamos aplicar una nueva (o vieja, mejor dicho) generación de fertilizantes de fantásticas propiedades que posibilitarían la puesta en cultivo de zonas que actualmente no lo son debido a la mala aptitud de sus suelos, ya sean de zonas áridas o tropicales. Hablando en general, podríamos decir que se trataría de aprovechar áreas marginales y/o restaurar suelos degradados.

 

Del mismo modo, la estabilidad del carbono de las Terras pretas permitiría practicar una agricultura con un elevadísimo potencial para el secuestro de carbono, ya que su tasa de residencia en el suelo supera con creces a la de cualquier fertilizante o enmienda orgánica utilizados por nuestra civilización.

 

 

 

Terra Preta: Vista del alto contenido de carbono

de sus horizontes superficiales

 

Más aun, su elevada capacidad y eficiencia de retener los nutrientes del suelo evitaría aplicar las enormes cantidades de fertilizantes con que juega la agricultura productivista, por lo que disminuiría drásticamente los problemas de contaminación de tierras y aguas que generan. Recordemos también los enormes gastos de combustibles fósiles que requiere la fabricación de estos últimos.

 

Finalmente, la estructura de sus sustancias carbonosas (que a menudo retienen la apariencia del material del que proceden) es enormemente porosa, favoreciendo la retención del agua en grandes cantidades, por lo que puede hablarse de una notable eficiencia en el uso de los recursos hídricos.

 

Los estudios iniciados por Bruno Glaser y Johanes Lehmann, han contribuido recientemente a mejorar nuestra comprensión sobre las enigmáticas propiedades de las Terras pretas, de cuyos artículos se ha nutrido el detallado capítulo que sobre ellas se encuentra escrito en la Wikipedia Inglesa.  [2], [8], [12]  ,[13], [14] ,[15].

 

 

 

¿Serían así los hornos en donde los aborígenes

fabricaban el carbón con el que fertilizaban sus tierras?

Fuente: Terra gallería.com

 

En suahili se ha denominado a este tipo de carbono “biochar (“bio” de biológico y char de charcoal, o carbón). Hablamos de una degradación térmica de la biomasa de del tipo de la “pirólisis” (oxidación lenta). Esta técnica, utilizada para la producción de bioenergía (a partir de residuos orgánicos de todo tipo), deja un subproducto que no es otra cosa que el biochar, por lo que numerosas empresas se han lazado a analizar la viabilidad de producirlo y comercializarlo. Se trataría de recuperar pues una de las tecnologías más antiguas que se conocen con vistas a solucionar los graves problemas ambientales y agrarios que afectan a la civilización moderna. Lehman, en una entrevista sobre el tema nos informa de que, en principio, no existe problema tecnológico alguno para producir el biochar, también conocidos por algunos como agrichar.  En cualquier caso, debemos señalar que la producción de biochar puede realizarse localmente por los agricultores, lo cual abarataría más aun el proceso, a la par que evitaría los gastos energéticos asociados al transporte de fertilizantes. Lo que Johannes deja claro en su entrevista es que, aun no se sabe si esta enmienda, posee las mismas propiedades, con independencia de la composición del material bruto de partida, o por si por el contrario habría que partir de un tipo de residuos concretos. De hecho, un reciente estudio llevado a cabo en Suecia muestra que el biochar que aplicaron distaba mucho de atesorar las propiedades de los de las Terras pretas, en todos los aspectos previamente aludidos. En consecuencia lo que podamos comprar hoy, no tiene porque ser una receta milagrosa. Seamos precavidos.   

 

Se han comentado muchas propiedades sorprendentes de las Terras pretas, como la de incrementar su volumen, autoregenerarse, transmitir sus propiedades a las capas inferiores del suelo que subyacen bajo la antropogénicamente creada, etc. (Williams W. Woods, Southern Illinois University). Con toda honestidad no he tenido acceso a leer la ingente cantidad de información que al respecto atesoran tanto Internet, como la propia literatura científica, por lo que debo ser cauto y hasta un tanto escéptico frente a tales prodigios. Más concretamente la Wikipedia Española recoge el siguiente comentario:

 

El geógrafo William Woods ha descubierto al menos un caso en el que la terra preta es capaz de regenerarse con el tiempo. En una finca de Brasil los campesinos extraen la tierra negra para venderla como abono a las explotaciones vecinas pero se han dado cuenta de que, si dejan una capa de unos 20 cm en el suelo, al cabo de 20 años el estrato de terra preta vuelve a alcanzar su espesor inicial. Woods cree que este fenómeno es debido a los microorganismos que habitan en la terra preta.[1]

 

Y también en la página Web Amazonía el misterio de la Tierra Negra, puede leerse lo siguiente:

 

Los investigadores brasileños del Instituto Nacional de Investigación Amazónica (INPA), pero también las distintas universidades norteamericanas y alemanas examinaron esta terra preta. Las pruebas de cultivo confirmaron su extraordinaria fertilidad comparada a la del suelo ordinario. Bruno Glaser, de la Universidad de Bayreuth, a saldo que la magia del carbón destaca de su estructura porosa que le permite almacenar, y en consecuencia de retener en el suelo las sales mineral generalmente lavadas por las lluvias. Este carbón de madera alberga también a una microflora mucho más eficaz para la vegetación que el de un suelo ordinario. Pero hay aún más increíble: esta terra preta parece reproducirse como un organismo vivo!. Brasileños que comercializaban esta tierra explicaron al arqueólogo Bill Woods que bastaba con dejar una capa de 20 centímetros en superficie para que, veinte años más tarde, el suelo subyacente se encuentra previsto de las mismas virtudes.

 

Básicamente, la formación de una Terra preta incluye:

 

  • La incorporación de la sustancia carbonosa oxidada lentamente
  • La adición de materia orgánica fresca y nutrientes

 

Aun se desconoce si la cerámica que incluían los aborígenes, u otras sustancias detectadas, atesora algún rol en las propiedades de estos suelos. Lo que si que parece claro es que la ecología del suelo cambia drásticamente. Por un lado su actividad biológica se dispara, pero también la composición de especies y grupos tróficos, aumentando las poblaciones bacterianas en detrimento de arqueas y hongos. Bruno Glasser, en el artículo que enlazamos abajo, sugiere que la gran porosidad  (esponjamiento) de las sustancias carbonosas incrementa la superficie útil para albergar comunidades microbianas y por tanto, su capacidad de carga, como ya os explicamos hace algún tiempo en los post enlazados.  Finalmente, cabe añadir que los indígenas añadían espinas de pescado (ricas en fósforo), huesos y otros productos que al descomponerse liberaban los nutrientes, que a la postre eran retenidos por el biochar.

 

 

 

¿Serían así los hornos en donde los aborígenes

fabricaban el carbón con el que fertilizaban sus tierras?

Fuente: Web Picaza, Dr. Reddy

 

En 2007, Bruno Glasser escribió un interesante artículo sobre las propiedades de las sustancias carbonosas de las Terras pretas en la revista Phil. Trans. R. Soc. B, que puede bajarse libremente de Internet. También se han estudiado las propiedades de las cerámicas que contienen.

 

La Wikipedia Española también nos informa de lo siguiente:

 

Origen

Origen antropogénico

La teoría más aceptada actualmente es que la terra preta amazónica es el producto de la actividad de las sociedades humanas que habitaron la región antes de la llegada de los europeos.[3] (…) La prueba más clara de su origen antropogénico es la presencia de cerámica en su seno. Otro indicio es que las parcelas de terra preta suelen coincidir con poblados humanos actuales o pasados.[7] (…)

 

Debido a su elevado contenido de carbón vegetal se cree que estos suelos podrían ser el producto de una técnica indígena denominada «tala y carbonización» (slash-and-char en inglés), consistente en someter la madera a una combustión incompleta a baja temperatura. Esta técnica es diferente de la «tala y quema» usada por los agricultores brasileños actuales, en la cual la madera se quema completamente dejando sólo cenizas en el suelo. Las cenizas son arrastradas fácilmente por el agua de lluvia, quedando el suelo desprovisto de nutrientes y estéril. Con la carbonización, por el contrario, el carbón vegetal formado retiene los nutrientes y conserva la fertilidad.[1]

 

Aplicaciones actuales y futuras

La FAO ha analizado las implicaciones productivas y culturales de la terra preta y ha sugerido que la misma podría servir de base para desarrollar nuevos modelos de agricultura sostenible en la actualidad.[2]

 

La terra preta contiene más carbono que el suelo amazónico normal (150 g C/kg frente a 20-30 g C/kg) y además sus estratos son muchos más espesos. Por ello, la cantidad de carbono almacenada en una hectárea de terra preta es mucho mayor que la de una hectárea de suelo normal. Dado que el almacenamiento de carbono en el suelo es uno de los mecanismos clave para la reducción de la concentración de CO2 en la atmósfera, la producción y uso de terra preta podría convertirse en un medio significativo para luchar contra el efecto invernadero, además naturalmente de aumentar la productividad agrícola.[3]

 

La tercera ventaja que podría aportar la terra preta es una reducción de la contaminación del agua potable por nitratos debidos al uso excesivo de fertilizantes.[10]

 

Sin embargo, está resultando difícil recrear terra preta con la tecnología actual. Los experimentos muestran que no basta con fabricar carbón vegetal y añadirle excrementos animales, ya que en ese caso la fertilidad declina a partir de la tercera cosecha mientras que la productividad de la auténtica terra preta se mantiene estable.[11]

 

Y en este otro enlace que alberga de Wikipedia se comenta

 

¿Un nuevo modelo para la agricultura sostenible de hoy?

Hoy en día, el acceso a estas tierras negras está limitado por los reclamos de tierras y por los cambiantes sistemas de tenencia de la tierra que hacen que estas prácticas de enriquecimiento de la fertilidad del suelo ya no existan. Sin embargo, las investigaciones actuales apuntan a reproducir la formación de estos suelos en nuevas zonas sin agotar los recursos del entorno y en términos de décadas en lugar de siglos. Si esto es posible, los científicos creen que Terra Preta podría servir de modelo para el desarrollo de prácticas agrícolas intensivas en el trópico, de alto rendimiento pero sustentables.

Fuente: W. Sombroek (comunicación personal); Bechtold, 2001

 

 

Ya tan solo nos resta explicar las propiedades bioquímicas de estas sustancias carbonosas, así como la conmoción e interés que está despertando todo este asunto entre la comunidad científica y la actividad empresarial. Todo ello nos dará lugar a que, por último, debamos comentar ciertas consideraciones éticas que están siendo pasadas por alto.

 

Juan José Ibáñez

 

Continuará……….

 

Post anteriores relacionados con el tema

 

Francisco de Orellana y la Cultura Perdida del Amazonía: Del Origen de las Terras Pretas a los Fertilizantes del Futuro

 

Terras Pretas del Amazonas: Distribución y Características Generales

15:25 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)