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lunes, 17 de marzo de 2008

Esta claro que sin querer, nos hemos metido en este Universo Invisible en el tema tres personas con formación y criterios distintos.  Esto es enriquecedor para todos. Vamos aquí  dar mi visión básica sobre las algas

 

Filogenéticamente se clasifican en 16 líneas. Cada una atiende a criterios como su composición de la pared celular (si la tienen), los pigmentos fotosintéticos con los que opera y sus acompañantes, o las formas orgánicos en que acumula su energía de reserva. Otros son la carencia o existencia (y distribución en su caso) de los flagelos, la estructuración del núcleo (cuando hay membrana nuclear), del cloroplasto (o donde acumulen o no los pigmentos fotosintéticos), del pirenoide, y de la mancha ocular (orgánulo constituido por una gran concentración de lípidos, cuando lo tengan). 

Para puntualizar los “jaleos” de la clasificación, las algas procarióticas, (sin membrana nuclear), pertenecen al reino Móneras. Las formas unicelulares de las algas eucarióticas, que tienen núcleo limitado por una membrana, se incluyen en el reino Protistas, al igual que las líneas filogenéticas con formas pluricelulares, aunque según ciertas clasificaciones estas últimas se incluyen en el reino Vegetal.


Aunque la mayoría de las algas son microscópicas como las diatomeas también las hay que son visibles a simple vista (marinas y de agua dulce). Las algas pueden estar tanto en el agua como en el exterior (son colonizadores natos del suelo) y algunas pueden vivir en simbiosis con hongos formando los líquenes. Ciertas algas han evolucionado hacia la pérdida de su capacidad fotosintética.

 

Las algas se diferencian de los briofitos (musgos y hepáticas), que también carecen de tejidos complejos, en que sus células reproductoras se originan en estructuras unicelulares y no pluricelulares.

 

A efectos de adaptar las clasificaciones algológicas a los medios de agua dulce y edáficos,  Round 1973, Parra & Bicudo 1996. establecen dos comunidades genéricas, básicas, que se corresponden con las algas dulceacuícolas planctónicas y bentónicas, pudiendo reconocerse en ambas sus subcomunidades. Al fitoplancton corresponde a la comunidad de organismos microscópicos fotosintetizadores que se hallan en suspensión en las aguas y que pueden ser delimitadas ecológica y fisionómicamente. Al fitobentos corresponde al complejo de comunidades algológicas fotoautotróficas que viven asociadas a un sustrato del fondo de los cuerpos de aguas.

 

Así en el fitobentos se pueden distinguir las siguientes subcomunidades:

 

(a)    algas epipélicas, crecen en los sedimentos de ríos, lagos etc.

(b)   algas epilíticas, crecen sobre superficies rocosas;

(c)    algas epifíticas, crecen sobre superficies vegetales,

(d)   algas epizoicas, crecen sobre superficies animales;

(e)    algas endófitas, crecen dentro de las células o tejidos vegetales;

(f)    algas episámmicas, crecen sobre los granos de arenas.

 

Estos autores incluyen una comunidad independiente la que se denomina metafiton, integrada por algas que se encuentran agregadas en la zona litoral, la cual no está estrictamente adherida a un sustrato ni es verdaderamente planctónica. Hoy. el término perifiton, generalmente hace referencia a una microflora algal que crece sobre un substrato, ya sea natural o artificial.

 

Bicudo (1996) nos muestra una distribución de géneros y especies de algas en aguas dulces  que es un buen índice de lo que ocurre en los Humedales de España (Ministerio de Medio Ambiente)

 

Clase

Lagos de Chile

Humedales de España

 

géneros

Especies

géneros

Especies

Chlorophyceae

101

905

34

23

Xhantophyceae

23

63

3

2

Cyanophyceae

18

123

18

10

Euglenophyceae

16

103

11

8

Chysophyceae

14

72

2

2

Dynophyceae

7

31

 

 

Cryptophyceae

6

20

6

4

Rhodophyceae

2

2

 

 

Charophyceae

2

6

 

 

Bacilariofíceas

(Diatomeas)

 

 

36

27

 

Según Meeting (1981), en las aguas dulces de Chile los grupos algales mayoritarios son las cianofíceas y clorofíceas, a los que siguen, diatomeas, xantofíceas, euglenofíceas y rodofíceas.  Frente a ello, los humedales de España presentan en sus suelos una distribución claramente distinta, no solo porque en éste las algas son más pequeñas, y estructuralmente más simples que las acuáticas, sino porque están afectados por factores ambientales distintos.

 

Así Fogg (1956) y Brock (1973) nos indican que un valor limitante es el pH del medio.  Cuando los valores de pH son bajos, las algas verdes son el grupo dominante, aunque se pueda encontrar alguna cianofícea si el pH no es inferior a 4. Starks et al (1981) sitúan ese límite en pH 5,7.  En general son moderadamente adaptables al cambio de ambiente y logran persistir en medios alcalinos y desérticos. Tienden a concentrarse en los horizontes de superficie, aunque también puedan encontrarse en profundidades de hasta un metro, donde parece que algunas especies pueden seguir proliferando, en total ausencia de luz.

 

Aunque es difícil hacer recuento de algas en el suelo, dada su diversidad morfológica y asociativa, generalmente se admiten densidades entre 100 y 50.000 unidades/g de suelo, aunque más de 10.000 se considera anormal (estos son límites amplios).

 

Las algas, se encuentran en los suelos fértiles, ricos en bases con nitrógeno y fósforo disponibles, y tienden a ser escasas en suelos arenosos estériles y ácidos. Contribuyen a solubilizar a los minerales del suelo, acelerando así el proceso de intemperización del suelo. En los suelos pratenses, las algas son las primeras captadoras de P de la necromasa de gramíneas. Se está estudiando con gran interés, la capacidad celulolítica que tienen determinados grupos de algas.

 

Cuando se trata de suelos de zonas templadas, solo las clorofíceas (algas verdes), las diatomeas y las verde-azuladas, abundan (en este orden), mientras que en suelos tropicales predominan las verde-azuladas frente a las diatomeas; las clorofíceas dominan en campos vírgenes y las cianofíceas en suelos cultivados y en tierra abonada o de pasto.

 

En ambientes libres de vegetación, las algas cianofíceas, como fotolitotrófas, juegan un crítico papel de pioneros e impulsores iniciales de los ciclos biogeoquímicos, dada su extraordinaria facilidad para fijarse y alterar las rocas. Sobre cuya superficie generan un manto de materia orgánica rica en nutrientes minerales. Sobre ella continuarán su actuación, bacterias y hongos dejando el campo abonado para la aparición de plantas superiores.  Así, las algas aparecen pronto sobre arenas desnudas, o tras los incendios y erupciones volcánicas y otros lugares desprovistos de vida como desiertos o depresiones polvorientas de origen antrópico.  Rápidamente forman costras algales y una capa gelatinosa sobre la que las cenizas o las partículas texturales finas y libres se cohesionan. Son los primeros pasos en la formación de estructuras agregacionales de suelos. Y es una actuación que, evitando la erosión, permite la instalación de angiospermas si el clima lo permite.

 

Sin embargo, las algas no se pueden considerar, al menos por ahora, como contribuyentes apreciables a las muchas transformaciones bioquímicas necesarias para la fertilidad del suelo, pues, en su lucha heterotrófica con bacterias, hongos y actinomicetos, salen perdiendo.

 

Resultaba extraño que tantos arrozales tropicales hayan estado suministrando cosechas sin mostrar síntomas de agotamiento en nitrógeno, sin descubrir que la película de algas verde-azuladas que se desarrollan sobre los arrozales, estaba compuesta de especies fijadoras de nitrógeno. Algunas especies pueden excretar hasta el 40 % del N fijado, en forma de compuestos orgánicos solubles. Así, las algas adquieren un papel especialmente importante en este medio agroacuícola particular, donde pueden llegar a fijar entre 15 y 50 kg/ N2/Ha.... y además aportan a las raíces el O2 merced a su función clorofílica (consumiendo el CO2 del agua).  Si además hay suficiente fósforo y el pH es superior a 6, la población principal está compuesta por cianofíceas.

 

En este post solo escribiré de cuatro grupos de algas terrestres para no aburrirles demasiado (aunque pienso especialmente en un profesor (a) que pedía ayuda por Internet, para preparar sus clases sobre algas):

 

Algas Clorofíceas de color verde, son muy antiguas (aparecen hace más de 2.000 millones de años), Y son predecesoras de las plantas verdes terrestres por tener clorofilas a y b y como compuesto de reserva al almidón.

Existen algas son unicelulares (móviles o no), coloniales y pluricelulares filamentosas (ramificadas o no).

Las especies unicelulares móviles se desplazan gracias a los flagelos, lo que les asemeja a los flagelados vegetales, pero se diferencian en su reproducción sexual. Las especies inmóviles pueden generar células reproductoras móviles, es decir, zoosporas. Ambos tipos pueden vivir aisladas o reunirse en colonias. A menudo, éstas tienen forma determinada y un número fijo de células, todas ellas iguales, constituyendo un cenobio o una comunidad celular. Muchos clorofitos unicelulares se agrupan en filamentos y son visibles como el musgo de río o verdín de charca.

Se reproducen de forma vegetativa (por fragmentación y división celular), asexual (esporas y zoosporas), y sexual (conjugación); y en muchas especies se da la alternancia de generaciones.

La mayoría posee paredes celulares con dos capas, una interna de celulosa y otra externa con pectina, sustancia blanca amorfa que producen algunas plantas. Un género tiene las paredes celulares impregnadas con una forma de carbonato de calcio llamada aragonito y contribuye de modo importante a la formación de los arrecifes de coral.

Las algas verdes se localizan en suelos húmedos, adheridas a las plantas terrestres (algunas de éstas son parásitas), e incluso en la nieve y el hielo.

Cuando la población de caráceas (algas de agua dulce) aumenta demasiado provocan mal olor y en charcas y lagos contaminados por nitratos y fosfatos aparece en el agua una espuma densa y maloliente y se produce un drástico descenso del oxígeno disponible, necesario para otras formas de vida acuática.

Algunas especies terrestres de algas viven en simbiosis con los hongos (líquenes).

 

Algas Cianofíceas de forma globosa, su color varía desde el azul-verdoso hasta rojo o púrpura dependiendo de la proporción de pigmentos liposolubles especiales: la ficocianina y aloficocianina (azul) y la ficoeritrina (rojo), que ocultan el color verde de la clorofila a (no tienen clorofila b). Aquella se encuentra deslocalizada en todo el citosol pues carecen de cloroplastos. Al carecer de núcleo, el centroplasma hace sus funciones, con un límite impreciso (el cromatoplasma periférico coloreado).

Su nutrición  es por lo general fotoautotrófica, (precisan solo de luz, agua, iones y CO2). Sin embargo en la oscuridad pueden ser heterótrofos facultativos, tomando energía de la oxidación del C orgánico.

Ciertas formas tienen vida independiente, pero la mayoría se agrega en colonias o forma filamentos. Se reproducen por esporas o por fragmentación de los filamentos pluricelulares.

Ocupan hábitats muy diversos. Abundan en la corteza de los árboles, rocas y suelos húmedos donde realizan la fijación del N2. Algunas coexisten en simbiosis con hongos conformando los líquenes.

En la actualidad, junto con las Chlorophyta, son las algas que ocupan los suelos removidos o quemados, reduciendo el peligro de erosión. En tods los suelos, su capacidad para formar películas mucilaginosas, además de ligar partículas, retienen la humedad, sin interferir en el drenaje de las aguas. Esto les confiere el apodo de "formadoras de suelos".

El desarrollo de las Cyanophyta elevan, por fijación, la cantidad de sustancias nitrogenadas en el suelo. Así, Nostoc commune, aumenta entre un 30 y un 40% el contenido nitrogenado en suelos alcalinos, según se observó en el norte de India.

Ciertas especies (géneros no filamentosos como Microcystis y filamentosos como Nostoc, Aphanizomenon) viven en la superficie de los estanques formando las “flores de agua”. Cuando hace calor, algunas especies forman extensas floraciones (blooms) en la superficie de charcas y estanques, que a veces son tóxicas. En aguas tropicales poco profundas, las matas de algas llegan a constituir unas formaciones curvadas llamadas estromatolitos, cuyos fósiles se han encontrado en rocas formadas durante el precámbrico, hace más de 3.000 millones de años. Esto sugiere el papel tan importante que desempeñaron cambiando la atmósfera primitiva, rica en CO2, por la mezcla oxigenada que existe actualmente. 

 

Algas Bacilariofíceas (diatomeas) son organismos unicelulares, asociables en colonias con forma de tallo o ramificadas.

Presentan células completas.  Así, su membrana, está constituida por celulosa impregnada con silicatos, formando un caparazón (frústulo). Se compone de dos piezas que encajan una en otra por sus bordes, como una caja y su tapadera. En muchas diatomeas existe una línea sinuosa que recorre la valva (rafe) que va de un nódulo extremo a otro, interrumpida por un nódulo central. El Si les confiere rigidez y origina patrones de estrías, esculpidos de manera complicada, que suelen servir como rasgos para su identificación. Sus conformaciones están sirviendo de modelo para los vehículos aeroespaciales, por su elevada resistencia a la presión externa.

El citoplasma contiene el pigmento verde clorofila pero se mezcla con la xantofila (de color amarillento), la carotina y con la fucoxantina ofrecen a las diatomeas su apariencia castaño-dorada con una pigmentación similar, a la de las algas pardas. Además tienen un núcleo bien definido por su membrana, cromatóforos, dos vacuolas que se reparten el contenido citosólico, etc. la energía se acumula en componentes grasos formando gotículas de aceite.

Su reproducción habitual es por división celular. Las cubiertas se separan y cada mitad segrega otra un poco más pequeña que encaja con la anterior. Las divisiones celulares sucesivas van produciendo células de menor tamaño, hasta que se alcanza una talla mínima. Periódicamente se originan células de la talla del organismo original por reproducción sexual.

Se encuentran principalmente en charcas de agua dulce o en las capas superficiales de los océanos, donde constituyen un componente principal del plancton del que depende la vida marina; y en suelos húmedos. Pueden flotar formando parte del plancton o fijarse a rocas u otras superficies. Su expansión esta a veces limitada, cuando precisan de vitaminas para su desarrollo. Muchas se fijan fuertemente a soportes, lo que facilita su cultivo en forma de agregados.  Ambos hecho son útiles para quien las cultivan “ex situ” con destino a la alimentación de animal.   Algunas son estenotermas o estenohalinas..

 

Los restos fósiles de las conchas de las diatomeas se llama tierra de diatomeas, que se usa como abrasivo y filtrante. Existen dos tipos de diatomeas:

·         Céntricas: tiene la valva circular y las grabaduras o estrías van desde el centro hasta los bordes. Tienen rafe (hendidura que pone en comunicación el exterior y el interior de la celula) y las grabaduras parten a menudo de la grieta longitudinal y se disponen a ambos lados de ella, como en un pluma de un pájaro.  Presentan forma de tambor (Cyclotella: indicadora de alta contaminación del agua), o cilíndricas (Melosira). Junto a los flagelados vegetales conforman la mayor parte del plancton.

·         Pennadas: en general son alargadas o elípticas, en forma de bizcocho y de “S”; En general carecen de rafe. Entre las rafídeas aparece el género Nitzschia, que forma colonias en forma de estrella.  En los humedales españoles, es el segundo grupo de algas mas abundante, tras las clorofíceas. Uno de los géneros es la Navícula, cuyas especies sirven como bioindicadoras. (Navícula rhynocephala: contaminación moderada, N. Cruyptocephala; contaminación intensa).

 

Algas Xantofíceas son algas unicelulares del reino de los protistas (unas 600 especies) de color verde-amarrillo brillante que crece en los terrenos húmedos y en aguas dulces retenidas.

Respecto a sus pigmentos, las xantofíceas carecen de fucoxantina (castaño) pero poseen abundante clorofila c, razón de su color.

Se asemejan a las clorofíceas o algas verdes microscópicas... pero las xantofíceas que también son fotosintetizadotas, almacenan sus reservas energéticas en forma de aceites o como leucosina.

Son unicelulares con un solo núcleo, muchas son monoflageladas, o se agrupan en colonias con forma ramificada o filamentosa.

Su pared celular contiene sílice y están constituidas en forma de dos paredes cilíndricas donde una se introduce apenas un poco dentro de la otra.

La gran mayoría se reproducen tanto por división celular como por fragmentación, apareciendo en algún momento la producción de esporas. Aunque se ha observado reprodución sexual en los xantofíceas, esto es cierto sólo en un par de especies (Botrydium y Vaucheria).

Trybonema es una de las algas filamentosas que está compuesta por numerosas células. La Vaucheria, clasificada hasta hace un tiempo como alga verde, está formada por un túbulo microscópico muy ramificado. El Botrydium crece sobre los suelos húmedos. Sus células parecen bolitas amarillas.

 

Saludos cordiales,

 

Salvador González Carcedo

15:51 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)

Todo el mundo tiene cierta comprensión de a lo que uno se refiere cuando hablamos de biodiversidad. Sin embargo, a la hora de ser definida por los expertos, nos encontramos con múltiples perspectivas del concepto. Me he topado con una de un tal McNeely y otros (1990) que nos definen la biodiversidad como el paraguas conceptual que engloba la variedad de la naturaleza incluyendo el número y frecuencia de ecosistemas, el de especies y genes representados por un conjunto de organismos, etc. Estos son el resultado del proceso evolutivo manifestándose en todos los niveles jerárquicos de la vida.

 

 

Arrecife Coralino Fuente pinchando el título


 

Aunque no entremos más en el ejercicio de definir, ni a mostrar nuestras consideraciones sobre los distintos tipos de índices propuestos con vistas a estimar la biodiversidad histórico-evolutiva y la ecológico-funcional, que no vienen a ser sino dos caras de la misma moneda (además de que por ser números carecen de poco o nulo valor conceptual), nos reduciremos a reseñar que en general miden la heterogeneidad del sistema (cantidad y proporción de distintos elementos, expresión del reparto de recursos y energía, etc.). Aunque entre los índices más populares está la diversidad alfa que da cuenta de la riqueza en especies, aquí uno se tropieza de nuevo con la definición de especie que será ahora de suma importancia, ¿cómo incluir en esta  diversidad a familias enteras de microorganismos?

 

Hay numerosos estudios correlacionando la biodiversidad con distintos factores. Las condiciones ecológicas más estables de los ambientes oceánicos tropicales propician, como en tierra, una mayor diversificación (el Indo-Pacífico tropical, que no sufrió grandes perturbaciones tectónicas ni glaciaciones pasa por ser el más biodiverso que existe), existiendo en el interior de estos oasis distintos ambientes con zonas más estables y zonas sometidas a perturbación. Pero no faltan los estudios que relacionan las perturbaciones con aumentos de biodiversidad, ¿cómo nos comemos eso? Con mucha filosofía.

 

Cambiamos de tercio para volver luego a las perturbaciones. La biodiversidad del Planeta Tierra tiende a aumentar de los Polos al Ecuador (aunque no para todos los grupos taxonómicos), del mismo modo que lo hacen la producción primaria y la de biomasa. En el caso de los ecosistemas coralinos son una de las áreas de productividad primaria bruta más altas del Planeta y resultan ser ambientes oligotróficos. Los nutrientes escasean a merced de la alta demanda, como ocurre con el mantillo de las selvas tropicales, por su rápida movilización. Otro caso de oligotrofia en los océanos corresponde a los fondos oceánicos, posiblemente debido a su estabilidad, o falta de perturbaciones, a lo largo del tiempo. Y es que, parecen ser otros hábitats que atesoran una gran biodiversidad (hay que buscarse la vida!) Pero allí la energía escasea, sin luz ni autótrofos, por lo que las estrategias son distintas. Una elevada disponibilidad de recursos en el ambiente favorece una mayor biomasa pero también la dominancia ecológica (pocas especies se reparten la mayor parte del botín, como en las “Curvas de Willis” con las que nos castiga inmisericordemente Juanjo, un día sí y otro también). Y todo esto viene a colación de las perturbaciones, porque se afirma que los sistemas oligotróficos tienden a presentar mayor biodiversidad en ausencia de factores regresivos de la sucesión como fertilizaciones (por ejemplo las surgencias) y otras perturbaciones. Un caso particular es la eutrofización, que produce de manera general un aumento de la biomasa y un empobrecimiento de la biodiversidad. Y ahora recuerdo algún estudio que relacionaba la pesca con el enriquecimiento de los fondos marinos. Y recuerdo aquellas “playas” (caladeros) muy trabajados en Galicia y Gran Sol que acaban plagadas de Actinauge spp.

 

 

Surgencias termales: puntos muy ricos en diversidad de especies

Fuente pinchando en el texto

 

Al afrontar el estudio de las regiones zoogeográficas marinas se ha comprobado que en las subdivisiones los fenómenos ecológicos y oceanográficos importan más que procesos históricos a la hora de  generar una mayor heterogeneidad espacial y diversidad a escala geográfica reducida.  Luego el correr de las aguas determinará como se ha de conservar aquella, y es ahí  en donde entran los criterios de estabilidad del ambiente a lo largo de su historia evolutiva. Por último, decir que los distintos autores asumen que las tendencias coinciden con las propuestas de Margalef de que la diversidad es baja en comunidades transitorias, explotadas (pesca-agricultura) o bajo condiciones fluctuantes.

 

 

 

Manglar en Florida. Fuente Wikipedia

 

Yo la cosa la veo desde un prisma humano; en las latitudes de climas cálidos el Sol provee de forma constante y todos se disponen a recibir, porque hay mucha energía que aprovechar (materializar), montando sus chiringuitos por doquier, cada uno a su manera. De hecho generan tantos que pronto van surgiendo nuevas formas de ganarse la vida entre tanta competencia, siendo fuente de nuevas especializaciones. En climas menos bondadosos, los chiringuitos tienen menos competencia, por lo que van sobreviviendo a lo largo de las estaciones (fluctuantes: oscilación en las perturbaciones), con su forma más generalista de aprovechar la energía. Lo mismo sucede para otros factores como pueden ser la carga de nutrientes del sistema. Si de repente llegan aportes de nutrientes (materia-energía) del exterior, de otro sistema, eso favorecerá los chiringuitos menos especializados que tendrán más entre lo que escoger, por ser sus tácticas de supervivencia más generales.

 

¿Y que hay de los sustratos?

Como hemos leído en artículos en esta weblog los fondos marinos entrarían, con sus coincidencias y divergencias, en la definición laxa de suelos. Nos encontramos con fondos marinos costeros y oceánicos (según pertenezcan o no a la plataforma continental o de islas); de la zona eufótica (donde se pueden sostener procesos fotosintéticos) y de la afótica (que depende del aporte de otros sistemas o se desarrollan ecosistemas quimiosintéticos particulares) y otras clasificaciones más o menos prácticas. Nos centraremos en la descripción de la biodiversidad béntica (del griego benthos: “fondo marino”) de los ecosistemas costeros y de la zona fótica, por no extendernos mucho, y por ser suficientemente ilustrativo.

 

Los Ecosistemas Litorales de Fondos Rocosos son ambientes de alta energía por oleaje y corrientes intensas en donde predominan los procesos erosivos, esa tensión natural se traduce en biocenosis muy diversificadas; por su escasa profundidad permiten la penetración de la luz por lo que basan su producción en macroalgas bénticas (puede ser muy elevada) y aportes exógenos. En su estructura trófica domina la herbivoría y la filtración. Según Margalef, su diversidad aumenta a medida que lo hace su consolidación, así como con la profundidad.

 

 

 

Diversidad de hábitats y biodiversidad de substratos

Fuente (Pinchando en el título)

 

Los Ecosistemas Litorales de Fondos Arenosos y Fangosos son áreas de acumulación de sedimentos con alta energía por aportes o deposiciónes alóctonos, no son sustratos estables para productores primarios pero acogen biomasas significativas de filtradores. Margalef señala que la biodiversidad de estos fondos es mayor que la de medios pelágicos (del griego pélagos: “mar abierto”, hace referencia a la columna de agua por oposición al bentos) adyacentes por la función estabilizadora del sustrato (receptor y acumulador de materia orgánica). También aumenta la biodiversidad con la profundidad.

 

Los Ecosistemas de Manglar se forman en depósitos costeros tropicales llenos de sedimentos marinos o fluviales con influencia de aguas dulces y donde se desarrolla un bosque anfibio adaptado a medios salobres y suelos fangosos anóxicos. Dominan los trituradores y filtradores y suele ser área de cría para muchas especies. Como sistemas sometidos a tensión natural por constantes fertilizaciones y acúmulo de materia orgánica, no tienen una diversidad alfa muy elevada.

 

Los Ecosistemas de Pastos Marinos o Praderas de Fanerógamas se forman sobre fondos arenosos y fangosos costeros asociados a algas y animales. Propician el acúmulo de sedimentos hasta casi emerger, fase en la que puede ser invadidas por manglar propiciando el avance de la tierra. Debido a su origen terrestre muy pocos animales marinos las consumen directamente, siendo su gran productividad aprovechada en forma de detritus.

 

 

 

Arrecifes coralinos y su gran biodiversidad

(fuente: pinchando el Título)

 

Los Ecosistemas Coralinos exigen temperaturas mayores de 20ºC, salinidades altas del rango de 36 %0 , pocos sedimentos, alta luminosidad, corrientes y oleajes fuertes y aguas oligotróficas (¿las exige o las ocasiona?). Con la productividad primaria bruta más alta del Planeta, por su prolongada constante historia geológico-evolutiva y su avanzada organización desarrollan unas altísimas biodiversidades.

 

 

 

Relación biodiversidad biomasa y eutroficación

(fuente: Pinchando el Título)

 

Los Ecosistemas de Esturarios son unos de los ecosistemas más productivos de la naturaleza. Existe un aporte de aguas dulces fértiles con sedimentos así como la influencia marina (salinidades fluctuantes). Tienen elevadas biomasas pero con dominancia de ciertos grupos. La biodiversidad es muy baja como resultado de la variabilidad ambiental.

 

La importancia de la biodiversidad estriba en que es “la propiedad” por excelencia de los ecosistemas, ya que englobaría al conjunto de elementos del sistema e indicaría sus relaciones numéricas, pudiendo representar por así decirlo la medida biológica” de esos ecosistemas, con todas las deficiencias que suponga tal simplificación. Eso ha hecho suponer que tal medida o concepto asociado podría indicar propiedades del sistema. Así nos encontramos con términos como resiliencia definida en Wikipedia como sigue:

 

“En ecología de comunidades y ecosistemas, el término resiliencia indica la capacidad de estos de absorber perturbaciones, sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad, es decir, pudiendo regresar a su estado original una vez que la perturbación ha terminado. En ese sentido, se observa que comunidades o ecosistemas más complejos (que poseen mayor número de interacciones entre sus partes), suelen poseer resiliencias mayores ya que existen una mayor cantidad de mecanismos autoreguladores.

 

La resiliencia se define como la capacidad de un sistema para retornar a las condiciones previas a la perturbación (Fox y Fox, 1986; Pimm, 1984; Keeley, 1986). Para calcularla en un intervalo determinado de tiempo se realiza el cociente entre las medidas antes y después de la perturbación de cualquier variable descriptora del ecosistema (Tilman y Downing, 1994) (…)

 

La capacidad de resiliencia de un ecosistema está directamente relacionada con la riqueza de especies y el traslapo de las funciones ecológicas que estas tengan. Es decir, que un sistema con mayor diversidad y  cuyos integrantes mantengan más funciones ecológicas será capaz de soportar de mejor manera una perturbación especifica.”

 

Aunque también hay estudios que parecen demostrar lo contrario; y por ejemplo ecosistemas más biodiversos como los coralinos sufren mayores alteraciones en presencia de enfermedades o especies exóticas, por lo que suelen tener la consideración de frágiles. ¿Qué relación tendrá con la biodiversidad?. Debemos suponer que una cuestión son las perturbaciones periódicas, que un ecosistema internaliza para dar su debida respuesta, y otra bien distinta las que son nuevas para la comunidad ecológica, por lo que estas no están preparadas para enfrentarse. Aunque la literatura al respecto no resulta ser excesivamente precisa, cabe suponer que el aumento de biodiversidad se genera tras el primer tipo de perturbaciones, mientras que para las segundas (por ejemplo, la contaminación actual de los océanos o el intercambio artificial de elementos _especies_ de un ecosistema a otro _enfermedades tropicales y/o especies exóticas_) ocurre lo contrario.

 

Seguramente la respuesta esté en la teoría de sistemas y en el nuevo paradigma científico del que Juanjo nos da cuenta. En este nuevo marco adquiere importancia la definición de los sistemas como las propiedades ya no tanto de las partes como de los conjuntos hasta el total: pues es necesario dar cabida a las propiedades emergentes por asociación. Los seres vivos se definen como sistemas abiertos en estados estables lejos del equilibrio (estado de equilibrio dinámico). Por su parte los ecosistemas difieren de los organismos individuales en que son sistemas mayoritariamente (aunque no totalmente) cerrados con respecto al flujo de materia, mientras se muestran abiertos al flujo de energía cuya principal fuente es el Sol, que se transforma en energía química por fotosíntesis que impulsa la mayoría de los ciclos ecológicos (otras variantes son los ecosistemas quimiotróficos o los que necesitan de aportes externos de ecosistemas fotosintéticos). De esta forma se intuye que las perturbaciones tienen algo que ver con estos flujos de materia: que la escasez inmediata de materia supone la mayor diversificación de la vida y/o viceversa que su exceso supone una menor diversidad. O se puede ver al revés: una mayor diversidad moviliza todo lo disponible y lo integra en el flujo de materia a expensas de un mayor flujo de energía... Pero, y esa diversidad de los fondos marinos oligotróficos? Otra forma de la materia es la forma viva, y que en éste último caso además de materia se incluye en el sistema un nuevo elemento con un patrón que habrá de ser asumido por el sistema y que como hemos comprobado con la observación de la naturaleza suele terminar con la desaparición de elementos y por lo tanto diversidad (especies/enfermedades exóticas... vendrían a ser lo mismo). Aunque no conozco debidamente la estructura y dinámica de los ecosistemas terrestres, deberíamos preguntarnos:  ¿Obedecen los incrementos de biodiversidad de los ecosistemas sumergidos y emergidos, más o menos a los mismos patrones? Dejo la respuesta en el aire para quien tenga mayores conocimientos que yo.

 

Pero hasta aquí hemos hablado de sustratos en el sentido que suele ser habitual en los libros de ecología marina. Sin embargo, también podríamos preguntarnos: ¿Y que ocurre en un espacio determinado cuando las comunidades bentónicas disfrutan de distintos tipos de sustratos, entendiendo por tales formas erosivas, deposicionales, litologías de las rocas, texturas de los sedimentos, contenido en materia orgánica de estos últimos, etc.?

 

¿Tienes tú la respuesta Juanjo?       

 

Xavier Ábalo

 

Juanjo Ibáñez: Pues posiblemente sí, al menos parte de ella. Pero ya te contesto en otro post, señalando algunos ejemplos. Ya en este encuentro bastante paralelismo entre lo que nos cuentas y la biodiversidad de las tierras emergidas.

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