pregunta que hace dos días nos realizó Vivian Hernández: “quisiera saber que se entiende por suelo y que por tierra”. Considero que uno de los males de la ciencia del suelo procede de la ambigüedad con que utilizamos popularmente este vocablo, así como de que el ciudadano (al menos en España) apela más a hacer uso de la palabra tierra con vistas a referirse al recurso natural del que da cuenta nuestra disciplina, es decir lo que los edafólogos denominamos suelo. Hacía tiempo que debía haber instalado el Diccionario de la RAE, y hoy me he visto obligado a hacerlo. Me he quedado absolutamente decepcionado y, efectivamente, se han corroborado todos mis presagios. ¡Qué desastre! Obviamente ni soy lingüista ni manejo el inglés de la calle como para abordar un análisis serio de esta cuestión. Simplemente “creo” que en la lengua inglesa “soil” (suelo) y “land” (tierra) disciernen con mayor exactitud dos conceptos claramente diferenciados. Tampoco suelen utilizar “soil” para referirse al pavimento o al “piso de una casa” (por lo que andamos en nuestros hogares). Como hacemos por aquí. En cambio, todo el mundo entendemos, mejor o peor que el “subsuelo” que es de un modo semejante lo hacen los anglosajones “subsoil”. Todo esto resulta un tanto paradójico ¿Verdad? Vengo sosteniendo desde hace años que tal ambigüedad resulta dañina con vistas a que el ciudadano perciba a que nos referimos cuando hablamos de la vital importancia de este recurso natural. Es posible que, como profesionales, debiéramos habernos percatado de este grave problema en lugar de que algunos de nosotros nos enzarzarnos en que la RAE discerniera entre desertización y desertificación. A veces lo más evidente se nos escapa. Como podréis comprobar, responder a Viviana es como meter la mano en una colmena de abejas.


tierra en minúsculas (izquierda); Suelo y subsuelo (derecha)
Vamos a ver Viviana, lo que nos dice el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española. ¡Vaya marasmo! (y eso que he extraído las acepciones más vinculadas con el tema que nos ocupa)
tierra
- Material desmenuzable de que principalmente se compone el suelo natural
- Terreno dedicado a cultivo o propio para ello
- Suelo o piso
- Nación, región o lugar en que se ha nacido
- País, región
- Territorio o distrito constituido por intereses presentes o históricos
- Tierra vegetal: La que contiene gran cantidad de materia orgánica, lo que la hace apta para el cultivo
suelo
- Superficie de la Tierra
- Superficie inferior de algunas cosas; p. ej., la de las vasijas
- Sitio o solar de un edificio
- Superficie artificial que se hace para que el piso esté sólido y llano
- Piso de un cuarto o vivienda
- piso (ǁ planta)
- territorio (ǁ superficie terrestre de una nación, región, etc.)
- Agr. Conjunto de materias orgánicas e inorgánicas de la superficie terrestre, capaz de sostener vida vegetal
- Terreno destinado a siembra o producciones herbáceas, en oposición al arbolado o vuelo del mismo
Edafología
- Ciencia que trata de la naturaleza y condiciones del suelo, en su relación con las plantas.
Con todos mis respetos, así es muy difícil que nos entendamos y más aun que el ciudadano valore la importancia de recurso suelo. Si uno se fija un poco, además resulta que “suelo” se asocia más con los artefactos humanos y la edificabilidad que el vocablo tierra (al margen del significado que se le da al `poner la primera letra en mayúsculas (Tierra = planeta en el que habitamos”).
En una aproximación el DRAE, utiliza el vocablo tierra en relación con la ciencia del suelo en los apartados 1 y 7, mientras que en lo que respecta a suelo tan solo tendría sentido el ítem 8, y vinculado exclusivamente a la agricultura. Vamos que generalizando mucho, deberíamos decir tierra al referirnos al suelo y viceversa.
Por tanto Viviana, asumiendo que es una pregunta que te ha realizado un profesor o profesora, me deslizare por el “Spanglish” que intuyo te va a ser más útil. Claro está, que desconozco lo que tiene en la mente tu docente.
tierra (“land”)
Vendría a ser (en minúsculas) algo así como la superficie de la Tierra emergida (del planeta) incluyendo el suelo, pero también otros recursos, estructuras y procesos, como la fisiografía, cauces y lagos (p. ej., inglés las zonas húmedas son “wetlands” y las turberas “peatlands”) e incluso los organismos vivos que, en términos genéricos, que crecen sobre ella (p. ej., una zona de pastizales extensivos que se denomina “rangeland” o “grasssland”)
suelo (“soil”)
Entienden generalmente por suelo lo mismo, más o menos, a lo que nos referimos los edafólogos hispanoparlantes, es decir: mezcla de material que se forma cuando los productos de las rocas alteradas se mezclan con los restos de la materia orgánica que se descompone en él procedente de los organismos vivos.
Con respecto a la definición de edafología, utilitarista y “cojitranca”, de la que prefiero no opinar (por no blasfemar).
Puntualicemos que el Diccionario de la RAE puedo poner un poco de orden, pero recoge el uso que los ciudadanos hacemos de las palabras y conceptos, por lo que nos totalmente responsables de tal desaguisado. Repito que, mientras algunos colegas han batallado por que la RAE incluyera una definición de desertificación que les pareciera adecuada a ellos, nadie ha revindicado poner un poco de sentido común a la hora de diferenciar entre tierra y suelo. Y de este problema somos responsables los propios edafólogos.
Y termino ya porque francamente me siento disgustado. Quizás la buena divulgación científica debiera haber comenzado por abordar esta cuestión y animar a otros compañeros a que se hicieran cargo de que a un ciudadano se le puede exigir que sepa lo que es un suelo, cuando ni la propia RAE lo tiene nada claro. ¡Lamentable! Pido perdón por no haber caído en la cuenta de una cuestión que quizás no sea trivial con vistas a que se respete más nuestra disciplina. Casi nadie duda de lo que es un río, un lago, una roca, un ser vivo (animales y plantas) o el relieve ¿verdad? ¿Pero que pasa con los suelos? Materia de reflexión.
Juan José Ibáñez