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martes, 11 de diciembre de 2007

El día 5 de diciembre de 2006, el Boletín de noticias de mi+d se hacía eco de una noticia aparecida en el rotativo “Cinco días” cuyo título rezaba así: La Fundación BBVA instaura unos 'Nobel' con 400.000 euros por premio. Escrito por Alfonso Simón, nos muestra como se diseña un mecenazgo científico a la española. Nos solemos quejar, y con razón, de que España (y también en parte Europa) carece de estas figuras “altruistas” de las que EE.UU. extrae tanto provecho. Sin embargo, cuando se analiza la noticia en detalle, inmediatamente se llega a la conclusión de que se trata de un nuevo fiasco. Es obvio que, o bien desconocen el papel y objetivos de los mecenas científicos de Estados Unidos (lo cual dudo), o que la banca que los otorga sabe extraer espléndidos beneficios en términos de marketing, aunque no de su esencia. Las iniciativas estadounidenses sirven para rellenar una laguna en el sistema norteamericano de I + D + i, a saber financiar ideas de alto riesgo que las convocatorias oficiales de proyectos, o los contratos con empresas no suelen o pueden hacer. Como dijo una vez Antonio García Bellido en un acto anual que el CSIC realiza al final del curso académico con vistas a premiar a los investigadores que ya lo han sido por otras instituciones, este tipo de premios sirven principalmente para satisfacer principalmente los intereses de las empresas que los convocan. Veamos porqué. Ruego por anticipado que ni el BBVA, ni el CSIC se molesten. Tan solo expreso mi opinión sobre un tema puntual que viene a traducirse en una nueva oportunidad perdida, con vistas a mejorar el frágil sistema español de ciencia y tecnología.

 

 

 

Busto de Mecenas


 

Iremos desgranando la noticia con vistas a que el lector entienda las acusadas diferencias entre los objetivos del mecenazgo estadounidense y lo que el BBVA pretende. Reiteramos que este tipo de ayudas y premios se instauran para rellenar un hueco que lógicamente las instituciones y la mayor parte de las empresas no pueden permitirse: financiar ideas de alto riesgo, “a veces en apariencia muy loca”,  pero que de tener éxito pueden dar lugar a hallazgos científicos espectaculares. Por estas razones, y para empezar, los tribunales debieran estar constituidos por expertos “muy especiales” que amen este tipo de iniciativas y atesoren una mente muy abierta. En consecuencia, no parece lógico que sea una institución, incluso con una del prestigio del CSIC en España, la responsable de formar los tribunales y acotar los criterios ¿Por qué?: Por la sencilla razón de que la investigación europea está altamente funcionarizada y no habituada a lidiar con este tipo de filosofías. Muchos de tales mecenas en USA, financian proyectos, más que otorgar premios, cosa muy distinta, ya que garantiza el éxito, pero no resuelve el problema: “ideas brillantes y de riesgo que podrían merecer ser subvencionadas.      

 

 “(…)'Queremos ayudar a corregir un déficit de conocimiento de los equipos científicos', señaló ayer Francisco González, presidente del BBVA y de la fundación de la entidad financiera, en la presentación de los nuevos premios Fronteras del Conocimiento. Y el banco lo intenta a golpe de talonario, con 400.000 euros para los ganadores en cada una de las ocho categorías, para que las cámaras enfoquen por un momento a aquellos acostumbrados a trabajar sin ser conocidos”

 

La Fundación BBVA instaura estos premios con la intención de ser una 'referencia a nivel mundial, sólo detrás de los Nobel' y como 'apoyo a la investigación y el conocimiento' en España, en palabras de González. Para darlos a conocer harán 'un despliegue enorme en todo el mundo', según el presidente de la entidad, con la dotación económica como principal reclamo, para la que BBVA pedirá una exención fiscal.

 

¿Referente Mundial respecto a que y de quién?: ¿del Banco, del OPI, o del premiado?. Advirtamos que muchas ideas locas, e incluso sus resultados, no suelen ser del gusto de las editoriales científicas, siendo rechazados una y otra vez. Ya hemos venido hablando de este tema en numerosos post. ¿Y como se relaciona esta filosofía con la de los Nóbel?. Estos premian investigaciones ya aclamadas por la comunidad científica, por lo que riesgos ninguno. En consecuencia resulta difícil digerir este párrafo. 


La comparación con los Nobel estuvo presente en toda la presentación. Los premios de la Academia sueca están dotados con un millón de euros para cada una de las seis categorías. Los Kavli noruegos, 700.000 en tres modalidades. Mutua Madrileña anunció el mes pasado uno nuevo con 750.000 euros y los Príncipe de Asturias son sólo de 50.000. Para llegar a la reputación de los galardones suecos falta mucho. Para ofrecer una mayor credibilidad, 'objetividad, independencia y excelencia', según González, la fundación ha contado con el CSIC para elaborar las primeras comisiones técnicas de evaluación de candidaturas y los jurados finales.

 

Con toda honestidad, la primera parte del párrafo nos informa que la empresa financiadota desea publicidad, seguidamente los compara con otro tipo de galardones al uso, y para más enjundia se encarga a una sola institución para que lleve a cabo todo el proceso. Mejor sería que se hubieran ido a EE.UU. y para entender como se hacen allí las cosas. Se requieren mentes abiertas, independientes y a ser posible sin una comunidad de intereses que defender. Y no estoy diciendo que el CSIC no pudiera llegar a conseguirlo. Sin embargo, dejar todo en manos de una única institución generará, sin duda alguna, que todo el proceso pueda ser considerado sospechoso sin que exista necesidad para ello.  Pero sigamos:  


Estos galardones son 'un estímulo para que los jóvenes de mañana opten por la ciencia', cree el presidente del CSIC, Carlos Martínez Alonso, por lo que reconoce la labor de mecenazgo de la fundación, algo no muy habitual en España, 'un país con deficiencias claras respecto a los investigadores'. 'Quien muestra amor a la ciencia, muestra amor a la humanidad', asegura con agradecimiento Martínez Alonso, haciendo suyas las palabras de Hipócrates.

No alcanzo a entender que los galardones ofrecidos por el BBVA estimulen para que los jóvenes del “mañana” opten por la ciencia. Debo entender que hoy son criaturas. En consecuencia, dudo que estén interesados, en su inmensa mayoría, por quien es galardonado hoy. Más aún, la actividad científica raramente es premiada, tan solo unos privilegiados alcanzan tales galardones. Obviamente, debemos estar de acuerdo en que el mecenazgo científico es algo bastante inusual en nuestro país, por desgracia. Ahora bien, la pregunta del millón sería: ¿Qué tienen que ver los premios con el mecenazgo?  

 

'La objetividad del CSIC en la selección será fundamental en el éxito de los premios', según González. (…) Eso sí, a diferencia de los Príncipe de Asturias, para llevarse los 400.000 euros será obligatorio recoger el premio.

 

Más restricciones, o apareces en la foto con el Mecenas o no hay “caramelo”. De nuevo albergo dudas de si el verdadero interés el BBVA es promocionar la ciencia, o si por el contrario lo que le interesa resulta ser la publicidad implícita que le conferirá la cobertura mediática con que se cubran estos premios. Y aquí, una vez, más habría que preguntarse: ¿que significa el vocablo mecenazgo?   


Se instauran galardones de ciencias básicas, biomedicina, ecología, información, economía, artes y los menos habituales de cambio climático y cooperación al desarrollo por ser 'fundamentales en nuestra sociedad', asegura González (…)

 

Obviamente los “menos habituales” son los más mediáticos. Hace unos meses, un multimillonario ofreció una cantidad indecorosa de dinero a quien consiguiera avances muy significativos en su lucha contra el cambio climático. ¿Cuál es la diferencia de sustancia entre ambas propuestas, es decir entre la que ofrece el BBVA y el ricachón de turno? Adelantemos que la de este último al menos va al grano, no se anda por las ramas.


El objetivo de las distinciones será premiar impactos importantes de la ciencia en la sociedad, no las trayectorias de prestigio, y tendrán la intención de ser algo menos conservadores que los Nóbel premiando investigaciones relativamente recientes.

 

Una vez dicho esto, también debo señalar que al considerar la noticia algo confusa, acudí a las fuentes originales. En otras palabras: ¿Que dice la página Web del BBVA en donde se publicitan estos “Nóbel”?. La respuesta es más de lo mismo.

 

A lo largo del post he realizado algunos hipervínculos con el significado de mecenas y mecenazgo, según Wikipedia española. Resulta que corroboran mi idea, así como la información que he ido leyendo sobre la importancia del mecenazgo en EE.UU. No es precisamente mecenazo lo que ofrece el BBVA, sino todo lo contrario. Lo que hacen los hijos del “Tio Sam” es “apostar por financiar investigaciones de muy alto riesgo” y no premiar al que ya ha demostrado que los resultados que obtuvo son merecedores de un galardón.  . Los mecenas cubren una necesidad, o al menos arriesgan sus dineros, por cuanto en la mayoría de los casos sus donaciones no darán lugar a resultados significativos, al contrario que la iniciativa del BBVA, que siempre saldrá ufano en la foto, dando los premios. 

 

Resumiendo: la iniciativa del BBVA no viene a rellenar ningún hueco en el sistema español de I + D + i (si es que existe algo como tal). Tan solo añade unos galardones más a la larga lista de los que ya existen en España, si contamos también con otros muy generosos de las Comunidades Autónomas. ¿Por qué no se hace lo que hay que hacer y se financian ideas revolucionarias de jóvenes investigadores cuando realmente les hace falta? Me refiero a cuando se tiene la creatividad pero no la “pasta”. Esa es la labor del Mecenazgo científico norteamericano: “rellenar las lagunas de los sistemas oficiales y empresariales” que obviamente no pueden, ni deben, dispendiar los fondos públicos en apoyar ideas de las que tan solo alguna entre muchas alcanza el éxito. En Norteamérica se han logrado notables éxitos científicos mediante esta práctica. Otra alternativa consistiría en utilizar tan generosos fondos para fichar a verdaderas lumbreras internacionales que rellenaran nuestras lagunas científicas (al menos algunas). Finalmente, nos vendrían mejor becas y/o contratos para ampliar el número de jóvenes investigadores en Universidades, OPIs y empresas. Los premios están bien, pero pueden esperar. Mejorar la calidad de la ciencia en España es una necesidad imperiosa. La Fundación BBVA, no parece estar por la labor, tan solo por la publicidad que puedan obtener de tal iniciativa. Esa es mi opinión. Y me pronunció así con vistas a evitar que el ciudadano sea confundido por los medios que no parecen haber recabado la información necesaria para entender el verdadero papel del mecenazgo. ¡otra oportunidad perdida!      

 

Juan José Ibáñez  

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