LoginRSS 2.0 Feed

martes, 20 de noviembre de 2007

En un post anterior, “La Academia Contra un Blogger”, ya os comenté que un grupo de científicos de mi especialidad está realizando una campaña contra nuestra bitácora por todas las vías que encuentra a su mano, pero que no signifiquen dar la cara. Desconozco su número, aunque sé de su poder y quien son algunos de sus integrantes. Pero día a día los ataques van a más, mientras  que los procedimientos que utilizan son más sucios y rastreros. Me han informado que los responsables de los Weblogs de mi+d están recibiendo cartas o notas en las que se les invita a que cierren esta bitácora. Desconozco cuantas, si vienen firmadas o no, así como si son a título individual o institucional. Sin embargo, sí puedo deciros que ya comienzan a afectar a mi actividad profesional seriamente (omito los detalles, por el momento). Este administrador, cuya única intención ha sido divulgar la edafología y denunciar de paso algunos hechos que atentan diariamente contra el medio ambiente y la justicia social, se encuentra absolutamente indefenso, por cuanto es acosado más o menos anónimamente. De este modo, resulta imposible defenderse acudiendo a los tribunales de justicia, con vistas a que se penalicen las injurias y difamaciones que atentan contra una persona. Comienzo a pensar si la única salida es pedir amparo al “Defensor del Pueblo” ¿Serviría para algo?

 

 

 

Didáctica de la Edafología. Mesa redonda con participación

del administrador de esta bitácora: Congreso Argentino

de la Ciencia del Suelo (Año 2000; Mar del Plata)


 

Cuando una persona es atacada y no sabe bien ni las razones “reales”, ni quienes son los “enemigos” a los que despierta tanta furia, además de indefenso se encuentra perdido e impotente. Muchas personas en mi lugar padecerían ya de una obsesión persecutoria.  Pero los hechos están ahí y son incontestables.

 

Nos dicen que estamos en un  Estado de Derecho. Se supone que vivimos en una democracia en la que hay libertad de expresión en tanto no atentes contra la dignidad de las personas. Sin embargo, cuando se dan este tipo de situaciones, uno comienza a dudar del sistema, en el sentido más rotundo del término.

 

A lo largo de mi vida he sido muy combativo contra este tipo de ataques (no es la primera vez). Como ya os comenté, el libre pensamiento acarrea un precio muy caro. Sin embargo, resulta esencial saber quién y porqué carga contra uno a la hora de poder defenderse. En caso contrario las injurias y calumnias comienzan a calar entre los colegas y ya sabemos el dicho: “difama que algo queda”.  ¿Es justo?

 

Nos reiteran que este es “El año de la Ciencia”. Tal iniciativa tiene como objeto que el ciudadano de a pié entienda la vital importancia que en nuestra sociedad han adquirido la ciencia, la tecnología y el desarrollo tecnológico. Mucho fausto, conferencias y propaganda política. Pero, ¿Qué medidas institucionales se están realizando para que los científicos también comiencen a entender que una parte de su trabajo debería consistir en escribir o realizar buenas documentos y/o iniciativas en materia de divulgación? ¡Ninguna!, al menos digna de mención!

 

En este marasmo de hipocresía institucional he intentado personalmente aportar mi “granito de arena” para que el ciudadano perciba la importancia de conservar el recurso suelo, manteniendo el rigor científico de los post. No soy quien para juzgar si he conseguido o fracasado en ambos objetivos. Los datos indican que esta bitácora ha adquirido una cierta popularidad. Pero este es tan solo un indicador más entre otros muchos, con vistas a evaluar la calidad de sus contenidos.

 

 Supongamos que no estoy realizando debidamente mi tarea. En tal caso, sería lógico que fuera advertido por alguien de mis errores ya fuera por mis compañeros ya por los responsables de este sistema de bitácoras. Pero no es lo que está sucediendo. Todo se limita a atacar por la espalda, a pedir la clausura de esta weblog a blasfemar e injuriar desde la cobardía que permite el más impune anonimato.

 

Reitero que en mi vida profesional (e incluso en la personal) comienzan a suceder las situaciones más inverosímiles y desagradables que podáis imaginar. Sin embargo, no alcanzo a obtener las pruebas de los responsables de este “mobbing anónimo y multitudinario. Tan solo se que procede de un sector de mis colegas de profesión. Si los que escuchan o leen tales acusaciones no me informan quien y que dicen,  comienzan a ser tan responsables de este linchamiento, como los propios protagonistas.

 

Ha llegado el tiempo de que comience a reflexionar más y a escribir menos en esta bitácora, ya que de no hacerlo el conflicto puede ir a más. ¿Podrá hacer algo el Defensor del Pueblo? ¡No lo sé! Debo un post a la página Web sobre didáctica de la edafología que mantiene un gran edafólogo francés que también se ha interesado por el contenido de esta bitácora. Hablo del francés Alain Ruellan. Tras él, interrumpiré la actividad de este blog, mientras no me sienta lo suficientemente protegido para continuar sin que me abran la cabeza.

 

Resulta paradójico que el jueves 22 de Noviembre de 2007 deba explicar a la Academia, acompañado de dos vicerrectores, la importancia de popularizar la ciencia en blogs, cuando “parte mi academia” se encuentra entusiasmada en su recientemente descubierta actividad de “tiro al Juanjo”, que parece comenzar a ser un deporte más que una reivindicación ¿Pero de qué? Ahí esta el problema. ¿Qué le digo al público? ¿Qué se anime? ¿No puedo estar invitando a muchos a que se tiren por el precipicio? Todos estos hechos me resultan kafkianos.

 

Resumiendo, tras el mencionado post, reitero que se interrumpirá la actividad de esta Weblog hasta que tenga alguna medida para defender mi dignidad ante tanto ataque que atenta contra mi persona y yo diría que contra la libertad de expresión que dicen que disfrutamos los españoles. Y reitero, que tan culpables comienzan a ser los que atacan como los que impávidamente asisten a este bochornoso espectáculo.

 

    

Juan José Ibáñez

9:58 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (21)