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miércoles, 03 de octubre de 2007

Desde hace tiempo me toca sufrir las consecuencias profesionales de ser heterodoxo. La verdad es que el precio de la libertad de expresión resulta ser bastante caro en muchos momentos. Ahora bien, la desagradable situación que viví hace pocos días, con motivo de la celebración de un Congreso sobre Degradación de Suelos que se celebró en Fuerteventura (Islas Canarias), fue más allá de lo que mi mente calenturienta pudiera haber imaginado jamás. Expongo los hechos y valorar vosotros mismos lo ocurrido. Desde que llegué al hotel en donde se iba a celebrar el evento mencionado, constaté como diversos colegas me saludaban con frialdad o simplemente no me contestaban. Tras preguntar, se me espetó que la razón era este blog. Eso sí, tan solo uno de ellos me comentó algo a la cara. De todo lo demás fui informado por "otros amigos de verdad" que concurrieron allí. Me habían acusado de todo, incluso se me dijo que el “establishment” discutía si debía tomar medidas contra mi persona. Lo que os voy a narrar, por esperpéntico, pudiera dar lugar a que creáis que Juanjo se está demenciando, pero no es así. Ya entenderéis este comentario al comenzar a leer el post.


La verdad es que he dudado el encabezamiento que debía tener este post. Por ejemplo, también podía haberlo titulado: “La Academia Intenta Linchar a un Blogger”. ¿Qué exagero? La frase no es mía. Uno de mis amigos la utilizó en un intento de describir lo que ocurría a mis espaldas. Otro de ellos me comentó: ¿Cómo te las arreglas para estar siempre en el ojo del huracán? Un tercero simplemente exclamó: ¡van a por ti!. Y así ad nausean, ya que compañeros que me aprecian también tengo. Eso sí, nadie aludió a los contenidos de la bitácora, o por lo menos no fui informado de ello.

 

Al parecer, un buen día, alguien entró en Internet para visitar la página web de la “Sociedad Española de la Ciencia del Suelo”, y al escribir esta frase en el buscador tan solo aparecían dos post de nuestro blog que había escrito sobre aquella (más concretamente este y este). Ahora bien, en otros cuatro también la había citado. Quizás pudiera haber molestado alguno de los contenidos de este otro post. En cualquier caso, ni he faltado a la verdad ni he molestado a nadie, como vosotros mismos podréis comprobar. Según tengo entendido, tal colega u otro, al intentar buscar por el acrónimo SECS, le ocurrió lo mismo. Existe otra sociedad española que atiende al mismo acrónimo de SECS pero su página web no les molestó (faltaría más). Pues bien, yo no se si lo comprobaron muchos o pocos colegas, pero con motivo de otro evento realizado en Durango por el susodicho colectivo (junio de 2007 “SECS07”; cuyo contenido, por cierto, aparece mejor posicionado en la Web que la página oficial “en este momento”: 30 de septiembre de 2007) un grupo de socios se reunieron en camarilla y empezaron a bramar contra mi persona y esta weblog. Tan solo narraré frases entrecortadas que “mis camaradas” escuchaban en Fuerteventura.

 

·         Es imposible entrar en la página de la SECS sin pasar antes por la “taquilla del blog de Juanjo”

·         Juanjo se está aprovechando de la SECS para hacerse publicidad a nuestra costa

·         Ibáñez intenta deliberadamente confundir a los que buscan la web de la sociedad introduciendo “un nombre erróneo”

·         Juanjo intenta socavar la imagen y/o el prestigio del Presidente de la SEC

·         Igual lo que pretende Juanjo es preparar otra candidatura para las próximas elecciones y se está haciendo un marketing tendencioso y maniqueo

·         Etc., etc.

 

Sinceramente me quedé primero boquiabierto, luego indignado, y finalmente furioso. La única queja que podría atesorar alguna razón consistió que en el primer post que dediqué a la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo” por error escribí “de las ciencias” en lugar “de la ciencia del”. En él se aludía a ella correctamente, pero no en el título. ¡Mil perdones compañeros!, pero todo se podía haber solucionado con un comentario al post en el que se me señalara mi error. Empero no lo hicisteis ¿verdad? Mucho mejor poner a parir a Juanjo a sus espaldas, ya que a la cara la cosa cambia ¿verdad? En esta bitácora han escrito varios miembros de la SECS, incluido su vicepresidente, y ninguno de ellos percibió tampoco mi “perverso” equívoco. Por supuesto, inmediatamente corregí el título mentado.

 

Pues bien, en el Hotel escribí en tres buscadores, tanto el nombre completo como las siglas de la Sociedad. Y resulta que todo era mentira, al menos ahora. Podéis comprobarlo vosotros mismos. Bien pudiera ser que como esta bitácora ya ha cumplido dos años, mientras que la Web de la Sociedad es más joven, al principio, no la encontraran con facilidad, al contrario que los enlaces a nuestra bitácora. Empero ese no es mi problema. Los compañeros que me atacan deberían saber como mínimo como funcionan los posicionamientos en Google y otros buscadores. Para los que entendéis de esto lo dicho basta, pero a mis críticos había que darles un cursillo sobre internet, blogs y el ciberespacio. Hasta aquí, podéis comprobar vosotros mismos que todo fueron infamias, injurias y descalificaciones que debo recordar son razón más que suficiente para llevarles a juicio. La razón es obvia, si en sus comienzos pudiera haber ocurrido lo que comentaban, pero hace meses que ya no es así. ¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Nadie de ellos ha utilizado un buscador en los últimos tiempos? Resulta triste ver el comportamiento de parte de la Academia.

 

Debo recalcar que este post no va ni dirigido a la Sociedad ni a su Presidencia, sino contra todos aquellos cobardes que solo saben difamar por la espalda, intentando dañar la imagen de alguien que no se ha entrometido jamás en sus asuntos.

 

Me consta que al Presidente de la Sociedad le estaban calentando la cabeza. En primer lugar, tanto éste (Felipe Macías) como el Vicepresidente (José Torrent) de la SECS son dos de nuestros mejores edafólogos. Ambos andan “sobraos” para que les cuenten que intento pasar por encima de ellos. Sin embargo, otros no pueden decir lo mismo. El último día del congreso recibí dos comentarios en el blog que venían a decir “eres un edafólogo fracasado”. Obviamente los borré pero aquí va mi respuesta. Quizá de lo que padezcan es de envidia malsana ya que:

 

·         En el Ultimo Congreso Mundial de la IUSS se me invitó a impartir dos conferencias magistrales

·         Que se invitó a 15 expertos (aunque finalmente fueron unos 40) a discutir sobre “El futuro de la edafología”, siendo yo uno de los dos únicos edafólogos hispanoparlantes que recibimos tal reconocimiento.

·         Que en una revista del prestigio como es Geoderma, he sido el único españolito invitado a escribir un “discussion paper”,

·         Etc. etc.

 

En cualquier caso, Felipe Macias y Pepe Torrent atesoran otros muchos meritos, empero el grupillo de marras parece no aceptar que a mi se me pueda reconocer más que a algunos de ellos.

 

Por lo que respecta a mi presunta “candidatura a Presidente de la SECS” podéis estaros tranquilos. Si he rechazado ser director de centros europeos, no veo razón alguna para intentar presentarme a una sociedad en la que al parecer parte de sus miembros me detesta. Durante años varios amigos de profesión me han animado y siempre les he contestado lo mismo: Ni tengo el temperamento adecuado, ni el entusiasmo necesario para ser la cabeza de un colectivo del cual muchos de sus miembros sólo entienden la meritocracia y las jerarquías decimonónicas. Si es cierto que hace unos años intenté aglutinar a unos cuantos edafólogos para presentar la candidatura de un amigo que pudiera haber sido un excelente Presidente de la SECS (sin desmerecer al actual). Buscábamos otro modelo de Sociedad, más dinámico y participativo. Empero el edafólogo en cuestión declinó tal proposición y ahí acabó todo.

 

Hace unos meses recibí otra nota anónima a mi post sobre la SECS en el que se me decía: “raja menos y colabora más”. Y allí está mi respuesta. Jamás me he negado a colaborar con ellos. Si no lo hago con más frecuencia es porque no se me requiere para ello. Más aún, en la pasada Asamblea General de la SECS (febrero de 2007) anuncié que renunciaba a mi puesto en el European Soil Buro (ESB), instando a su presidencia públicamente a buscar un candidato del gusto de la mayoría. Yo mismo me comprometí a convencer al Secretario General del ESB (Luca Montanarella) para que aceptara a quien la SECS propusiera. Hace unas semanas, con motivo de la Reunión sobre el Convenio de de Desertificación celebrado en Madrid, tuve el placer de tomar unas cervezas con Luca. Volvió a salir el mismo tema y le reiteré idénticos argumentos. Felipe Macias también tiene constancia de ello, ya que lo hemos hablado no hace mucho tiempo de este asunto. ¿Es eso un síntoma de intentar socavar al Presidente de la SEC o a todo su colectivo?

 

Pensemos ahora que yo tuviera el talante de alguno de los que me atacan. En la página Web de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo se muestra una pestaña en la que aparece la palabra “enlaces”. Si pincháis a día de hoy (30 de septiembre de 2007) observaréis que se contempla mi bitácora y añaden: “un blog verdaderamente interesante”. Gracias de todo corazón, pues observo que no todos piensan igual. Sin embargo si pincho, no aparece mi bitácora (no está bien enlazada). De ser uno de estos cobardes bramaría alegando que se burlan de mí. Entiendo que se trata de un error tan nimio como el que ya comenté al escribir “ciencias del suelo”. En consecuencia se lo agradezco igualmente y estoy seguro de que lo cambiarán cuando se percaten. Si alguien me pregunta porqué no pongo en mis enlaces favoritos la página de la SECS, se lo comentaré, ya que se trata de un tema nada trivial. Si que estoy en deuda con Carlos Dorronsoro (Universidad de Granada), pionero en abrir a internet todo el material de los cursos que imparten en el departamento de edafología de esta universidad, hace ya ¡diez años!. Eso sí al pinchar por la Web de la SEC, tampoco se abría su página personal. Obviamente al insertar muchos enlaces se cometen errores (y quien no). Ya se solucionarán.

 

Finalmente señalaros que la página web de la SECS se va enriqueciendo en contenido y os recomiendo que analicéis el material que han colgado sobre enlaces, por cuanto comienza a ser sumamente rico y, posiblemente del interés de muchos de vosotros. En breve colocaré en mis enlaces favoritos los cursos on-line de le Universidad de Granada, así como los de la de Badajoz. Hasta la fecha son los únicos que conozco en España con contenidos didácticos, cosa que es de agradecer debido a la escasa información de suelos de la web española.

 

Una bitácora o página de divulgación científica suele ser más visitada por estudiantes y ciudadanos que la Web de una Sociedad por motivos obvios: “los contenidos”. Y se trata de algo normal de comprender para todos los que conozcan mínimamente Internet. Las últimas solo suelen ser visitadas por profesionales, mientras que las primeras incumben a un público mucho más amplio cuando tienen éxito. Empero algunos consideran que todo debería estar regulado por jerarquías rígidas controladas por un ente inquisitorial. Afortunadamente ya “casi” (pero no del todo) hemos sobrepasado la época feudal. pero algunas mentes parecen añorarla.

 

Y para los que me atacan difamando un comentario más. Felipe Macias me comentó en Fuerteventura que debía aclararse el tema de mi blog en la próxima reunión de la SECS, a lo que accedí complacido. Empero habría que impartir una charla previa acerca de de que es un blog o bitácora, el ciberespacio, el e-learning, el movimiento wikipediado, el Open Access, Creative Commons, etc., ya que de no ser así muchos de los colegas que me atacan injustificadamente no se van a enterar de nada. Ya sabemos que no hay más sordo que el que no quiere oír, ni más ciego que el que no quiere ver. De ser así, espero que allí tengan la gallardía de decirme a la cara las blasfemias que escupen a mis espaldas. Y mientras tanto que vayan leyendo en este post de un blog vecino, las razones por la que la mayoría de ellos terminarán escribiendo un blog si no se jubilan pronto. 

 

Juan José Ibáñez

Harto de tener que bailar con tanto mal intencionado, por no utilizar otro calificativo. Eso sí, para todos aquellos cuya única intención consistía en hacerme daño, tan solo decirles que lo han conseguido. ¡En hora buena! Me siento profundamente triste y decepcionado por la actitud de muchos colegas.  

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