Al calor del cambio climático y la crisis energética casi toda la publicidad baila bajo la cantinela del “verde que te quiero verde” y “bio que te quiero bio”. El problema estriba en que la publicidad confundente y fraudulenta prolifera por doquier. Viajando en un vuelo de Spanair a Fuerteventura, ojeé la revista de tal compañía y para mi sorpresa encontré un anuncio vergonzante de esta compañía con las carátulas de IATA, “enviro.aero” y en la que figuraba también a pie de página el siguiente comentario: “Anuncio patrocinado por Airbus, The boeing Company, Ptarr & Whitney y Rolls Roice ¡casi “na”!. Y el anuncio rezaba más o menos así, exceptuando la vaca y el avión que los he extraído de la web, reemplazando la foto del vacuno original:
Esta Vaca representa un problema mayor que el tráfico aéreo. ¿Sabe por qué?
El Cambio climático es un problema real y las líneas aéreas tienen parte de la responsabilidad. El transporte aéreo produce el 2% de las emisiones mundiales de CO2. Sin embargo, seguro que le sorprenderá saber que el volumen de CO2 que producen las vacas de todo el mundo es superior. A pesar de ello, nos esforzamos en limitar el impacto ambiental de la actividad aérea invirtiendo en nuevos aviones que hacen un uso más eficiente del combustible y trabajando para conseguir rutas más cortas y un mejor control del tráfico aéreo.


Esas Indeseables vacas son las causantes del cambio climático
Tienen la cara más dura que el cemento. Más aún son unos ignorantes: ¡Qué es el metano, no el CO2, burros!. Lo dicho, los aviones unos aparatos modélicos respecto al perverso vacuno contaminante. ¿Entonces, por qué hay tantas vacas? La respuesta es evidente: por la sencilla razón que el ser humano necesita de sus productos. No son ellas las culpables, sino quien las cría.
El ganado vacuno ha sido fuente de carne, productos lácteos y pieles para la humanidad durante milenios. Fiel aliado del hombre, su domesticación ha generado enormes beneficios para la alimentación de una parte considerable de la población mundial. En otras civilizaciones se les trata como animales sagrados. Como se enteren los hindúes de este anuncio (…) Parece que a los fastuosos cerebros del marketing de estas compañías se les olvida que su abundancia esta condicionada por las necesidades humanas. En consecuencia, somos nosotros y no ellas los perversos. Pero para las multinacionales globalizantes todo se reduce a eliminar cualquier ente vivo que emita el CO2 y otros gases de invernadero, exceptuando su tecnología, claro está, que es la madre del problema que padecemos. Vamos que de “bio” no tienen nada, sino más bien todo lo contrario. Ya hablamos de este tema en otro post, cuando se les proponía tocar los genes y/o cambiar la dieta con vistas a que fueran menos cochinas y políticamente más correctas. Hoy por hoy me imagino un mundo con vacas pero sin aviones y no al revés. Da pena ver la impunidad con que se lanzan este tipo de anuncios. Pues nada, nos hacemos todos los humanos el harakiri (quemarse a lo bonzo también es contaminante) y: ¡muerto el perro se acabó la rabia!. Lamentable.

¿Y que dicen a todo esto las vacas?
¿Cómo? ¿Y que nos bebamos nuestra mala leche? Pues al paso que vamos (….)
Juan José Ibáñez