Los que seguís más o menos habitualmente nuestra bitácora, sabéis de mi apoyo incondicional a las revistas en Open Access. Leía ávidamente, pero también con una sana envidia, todas las noticias que podía lograr sobre el tema. No existen aún iniciativas de este tipo en edafología. Al menos eso creía. El año pasado Javier Caniego, de la E.T.S.I. Agrónomos de la UPM, impartió una charla en un congreso sobre la segunda parte de un trabajo que habíamos realizado él, Fernando San José y este impresentable administrador. Después del Congreso, la organizadora de uno de los simposios nos informó que se iba a editar un número especial con las mejores contribuciones (“según los referees”) en una revista indexada: “Nonlinear Processes in Geophysics”. Realmente pensé que un trabajo de suelos tenía poca salida en una publicación de tal temática. Finalmente lo enviamos (a bajo cuento la historia). Fernando se encargó de ir recopilando el material que le enviamos, para ensamblarlo y remitirlo con vistas a su evaluación (siempre hay uno al que le toca currar más). Ni tan siquiera entré en la Web de la mencionada revista. Solo sabía que estaba indexada. Hace dos meses, elaborando las respuestas a los evaluadores, una vez recibidas, pinché en la página. Para mi sorpresa era una revista en Open Access. Tras las modificaciones realizadas fue aceptado. Hoy recibo una alerta de Google sobre el nuevo material publicado acerca de la edafodiversidad, con la que tanto os atormento. Pues bien, para mi asombro el artículo que enviamos hacía pocos días, ya estaba publicado. Y aquí os lo dejo, “como niño con zapatos nuevos”. Pinchar esta página y luego abajo del resumen, en el pdf. Fijaros, por cierto, el lapso entre aceptación y publicación. Que gozada. ¿Precio a pagar por los autores? unos 400 Euros, más o menos dentro del rango que había leído para otras revistas en Open Access. Recordemos que en este movimiento pagan los autores para que sea de libre distribución bajo la licencia de Creative Commons. Os advierto que es un rollazo para los que no sepan matemáticas (las más duras corren aquí a cargo de Fernando y Javier, que son expertos en multifractales). Pero si hay algún masoquista (….)

Obviamente tuvimos algunos problemas con los referees que alegaban que el manuscrito era un calco de otro previo publicado en Geoderma (2006). No era cierto en absoluto. Hicimos las correcciones oportunas, algún análisis adicional (eso me tocó a mí), y en menos de dos semanas (…) ahí está. Ya haré un post sobre el tema otro día.
Yo no sé porqué muchos colegas, cuando hablo de Open Access, me ponen mala cara. Tengo la impresión de que les atemoriza cualquier cambio en ciencia. Para mi asombro, algunos creen que por desprenderse de unos euros es más fácil que te lo publiquen. Pues no señores(as), no se trata de eso. Lo que se pretende es que nadie pague por leerlo. Que las aportaciones científicas estén al alcance de todos y no rendir el tributo feudal a las cuatro multinacionales que extraen pingues beneficios a costa nuestra, sin el menor riesgo de pérdidas económicas. Ya os comenté en un post anterior, como en Princeton hicieron los cálculos y les salía mucho más barato pagar mil euros por cada uno de los artículos que publicaran sus investigadores que arruinarse liberando millones de euros a las mentadas multinacionales, por su necesidad de tener una biblioteca bien nutrida. ¿Pero y las Universidades y OPIs de países menos ricos? Imposible soportar un gasto que puede superar con creces el necesario para el funcionamiento anual de la institución. Dicho de otro modo: “puritita segregación económica” que acarrea que no puedan estar al tanto de las novedades editoriales. ¿Lo vamos entendiendo?. ¿Por qué somos tan carcas?
Juan José Ibáñez