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lunes, 20 de agosto de 2007

Hoy, 20 de agosto de 2007, el Boletín de Noticias mi+d recoge una noticia que de corroborarse pudiera tener repercusiones espectaculares para la comprensión de cómo surgió la vida en el Universo. La nota original apareció en  el ABC Periódico Electrónico S.A., bajo el título de “Hallan en partículas inorgánicas de polvo espacial todas las propiedades de la vida”. En contra a lo que suele ser la norma es decir, titulares de reseñas pomposos, imprecisos y poco rigurosos, esta vez parece ser que los periodistas se han quedado cortos. La verdad es que, a la espera que David Barrado, en su  espléndido Cuaderno de Bitácora Estelar tenga a bien ampliarnos la noticia, realizaremos una breve reseña de la misma. Afortunadamente, el artículo original ha sido publicado en  el «New Journal of Physics» que resulta ser una Revista en Open Access, por lo que puede bajarse libremente de internet para los que tengan conocimiento de la lengua del Imperio, es decir suahili. Recomiendo a todos ellos su lectura. Básicamente, el descubrimiento nos informa que se han detectado procesos de autoorganización de la materia en su estado de plasma, que dan lugar a estructuras tan complejas como el DNA, es decir con capacidades de autorreplicación, reproducción, etc. Los expertos en ciencias de la complejidad venían buscando algo semejante desde hace algunas décadas. Yo mismo, trabajando con suelos, y ahora también sobre constructos mentales, insisto en que las propiedades de autoorganización de la de la materia “inerte” son tan impresionantes que cabía esperar esta posibilidad. De corroborarse tal hallazgo, abriría nuevas vías de encontrar “vida inorgánica” en el cosmos, entre otras muchas líneas de investigación novedosas. Pero veamos que nos dice la noticia para seguidamente daros el enlace al artículo original.  

 

 

Un Cosmos Fractal


 Pensaba hoy descansar, para concentrarme más en la redacción de dos artículos científicos, pero no ha podido ser. La actualidad manda. Extraigamos algunos de los párrafos más interesantes de la reiterada noticia.

 

¿Puede la vida extraterrestre florecer a partir de pequeñas partículas inorgánicas de polvo interestelar? Un descubrimiento, cuando menos, intrigante: una serie de estructuras procedentes del espacio exterior que, a pesar de no estar basadas en el carbono, tienen características muy parecidas a las mostradas por las moléculas orgánicas que aquí, en la Tierra, dan sustento a la vida.

 

El hallazgo, aparecido en la revista «New Journal of Physics», sugiere la inquietante posibilidad de que puede haber otros «ladrillos» de la vida completamente diferentes a los que nosotros conocemos (…) Los únicos ejemplos de seres vivientes que conocemos, (…) son indiscutible y únicamente orgánicos. (…), compuestos de carbono. Por eso, la sola idea de que partículas inorgánicas de polvo puedan «prender» por sí mismas la «chispa vital» en el espacio, es algo que va incluso más allá de los organismos de silicio propuestos por algunas autores de ciencia ficción. (…)  eso es precisamente lo que acaba de descubrir un equipo internacional de investigadores (…) polvo espacial que, bajo las condiciones adecuadas, pueden organizarse en estructuras que recuerdan mucho a la famosa «doble hélice» de nuestro ADN. (….) han comprobado, además, que esas estructuras son capaces de interactuar unas con otras de formas que habitualmente son propias de los compuestos orgánicos y de la vida misma. .Encabezados por el ruso V. N. Tsytovich, los científicos han estudiado a fondo el comportamiento de estas complejas aleaciones de materiales inorgánicos en un plasma, el «cuarto estado» de la materia además del sólido, el líquido y el gaseoso, en el que los electrones se desprenden de sus átomos y viajan libres, dejando tras de sí un reguero de partículas cargadas.


Desde hace ya años, los físicos pensaban que en estas «nubes» de partículas debía existir algún signo, por pequeño que fuera, de organización. (…) Utilizando un modelo informático de dinámica molecular, los investigadores han demostrado que las partículas aparentemente «libres» en un plasma, obedecen, en realidad, los principios de la auto organización, siempre y cuando las cargas electrónicas se separen y el plasma esté polarizado (…)  Cuando se cumplen estas condiciones, las partículas se unen unas a otras, formando una especie de «hilos» en forma de (…) de estructuras helicoidales. Algo que recuerda inmediatamente a la doble hélice del ADN. Estas pequeñas «trenzas», cargadas eléctricamente, se unen entre sí, pegándose unas a otras. (…). Estos hilos trenzados se atraen y se asocian unos con otros, y además experimentan una serie de cambios que, por lo menos hasta ahora, se creían exclusivos de las moléculas biológicas, como el ADN o las proteínas. Como por ejemplo la capacidad de dividirse, o bifurcarse, formando dos copias idénticas a la estructura original. Copias que también pueden interactuar, e inducir cambios en sus vecinos próximos, y evolucionar hacia estructuras cada vez más complejas y estables.


Entonces, ¿están o no vivas estas sorprendentes estructuras de polvo interestelar? «No cabe duda -dice Tsytovich- de que exhiben todas las cualidades necesarias para ser calificadas de «materia inorgánica viviente». Son autónomas, se reproducen y evolucionan». Y añade que las condiciones de plasma recreadas en laboratorio son muy comunes en el espacio exterior.

 

J. Manuel Nieves

 

El título original de este artículo es (pinchando por en el título os podéis bajar el artículo entero).

 

Tsytovich, V. N., Morfill, G.E., Fortov, V. E., Gusein-Zade, N.G.,Klumov, B.A. and S V Vladimirov, 2007. From plasma crystals and helical structures towards inorganic living matter. «New Journal of Physics, New Journal of Physics 9 (2007) 263

 

Lo he ojeado y la reseña periodística no exagera en demasía. Lo dicho, de ser corroborado, daría lugar a convulsiones en distintas ciencias, tales como la física y la biología. Como ya conozco al personal, se que a los biólogos no les hará mucha gracia, ya que de nuevo algo realmente relevante, va a parar al acerbo de los físicos (jejeje, y eso que soy biólogo). Si ya mis modestísimos artículos se les atragantan cuando les sugiero que no existe nada de especial en los ensamblajes biológicos que no atesoren los suelos (como entes abióticos), imaginaros con este presunto descubrimiento de enormes repercusiones potenciales. Lamentablemente no soy experto en la materia, por lo que no puedo juzgarlo con rigor. Simplemente me gustaría que se corroborara, pero eso es ya materia de gustos, no de ciencia.  


Ya Hebert Spencer vaticinó a principios del siglo XIX, antes que Darwin nos hablara de su teoría de la evolución de las especies, que la materia, ya sea orgánica o inorgánica, tiende a autorganizarse con en tiempo hacia niveles de mayor complejidad. Tal proposición fue con  posterioridad penosamente popularizada como la “Ley de Dollo” (cuando no pasaba de ser una mera conjetura). Siempre me fascino tal idea, y ya en 1990 escribí un breve ensayo titulado:

 

Ibáñez,J.J. 1990. Hacia una teoría unificada de la evolución: Un Homenaje a Hebert Spencer.  Crítica, 776:  35-37.

 

Claro está que, tras leer más acerca de este personaje, comprendí que era un precursor del darwinismo social y facha, a demás de un racista de primera línea. Y digo esto simplemente para que algunos entiendan que se trata de una idea que el hombre ya tenía in mente antes de que a lo mejor pueda pasar a formar parte del corpus doctrinal de la ciencia contemporánea.  Ya os hablé de estos brevemente de estos temas en otros post como este, este y este. Tal descubrimiento, reitero que de ser cierto, si podría dar lugar a un cambio de paradigma en ciencia.

 

Juan José Ibáñez

11:41 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (9)