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viernes, 13 de julio de 2007

Chupadores

Los ácaros, áfidos y otros, al succionar los fotosintatos, oca­sionan clorosis en las hojas, defoliación prematura, poco amarre o deformación de los frutos, flores y ramas, esto último, como las manchas anulares concéntricas en las ramas tiernas, llamado en Sudáfrica Concentring Ring Blotch (Jeppeson, Keifer y Baker, 1975). La especie Phyllocoptruta oleivora, se presenta en condiciones de al­tas temperaturas y de humedad relativa (Pratt, 1957) es la responsa­ble de la negrilla de la naranja. Además algunos son trasmisores conocidos de enfermedades como las virosis. Sin embargo, cada día se conocen nuevas enfermedades como las micoplasmosis, viroidesis y ricketsiasis. Que en no pocas ocasiones requieren de vectores inclusive específicos, que nos obliga a conocer no solo el agente causal sino sus implicaciones, para presentar alter­nativas, con mayores probabilidades de éxito.

 

 

 

Nematodos Productores de quistes en las raíces


 

Nemátodos

Incluso para investigadores con experiencia es difícil hacer diagnós­ticos, porque es obvia la similitud de sintomatologías entre algunos, nemátodos, por problemas nutricionales y parásitos. Así las concentraciones tóxicas de cobre en el suelo, pueden dar por resul­tado una apariencia de escobilla de las raíces de apio y del maíz, no­tablemente similar al producido por Thiehodorus christiei.

 

Algunas enfermedades radicales sólo se agravan por la presencia de nemátodos, como las pudriciones por Fusarium. De tal modo que erradi­cando los primeros se controlan las segundas, así hay asociaciones entre Meloidogyne incognita acrita y Pseudemonas solanaceumen en el marchitamiento del tabaco y entre Aphelenchoides sp. y Corine­bacterum fascians en Coliflor. (Christie 1979).

 

Se ha generalizado la idea de que las lesiones en las raíces siempre son ocasionadas por nemátodos, cuando en realidad solo unas cuantas especies pro­ducen vesículas o nódulos apreciables. Pero aun así, podremos confundidos con los nódulos de las leguminosas. Aunque a simple vista estos últimos tienen una sujeción más amplia a la raíz que las vesículas de los nemátodos, apare­ciendo estas como globos apenas unidos a aquella, aunque el diag­nóstico más seguro es su observación al microscopio, del macerado.

 

También generalmente se considera que los nemátodos solo atacan a las raíces. Pero pueden provocar lesiones como necrosis y decolo­ración en tallos y hojas; manchas y lesiones en las hojas y semillas; en las raíces se tienen vesículas, pudrición, necrosis superficial, lesiones, ramificación excesiva, forma de escobilla, tosca y punta rizada.

 

Virosis

Los síntomas pueden ser muy variados y pueden llegar a confun­dirse con enfermedades criptogámicas, carenciales, fisiológicas o las anormalidades físico-químicas del suelo. Se pueden distinguir los siguientes grupos según Canova:

 

a) Modificaciones en el color de las hojas, flores y frutos tales co­mo clorosis, moteado, mosaico, etc.

 

b) Deformaciones de todas las partes de la planta; en hojas; asimetría del limbo, acortamiento, doblez o abarquillamiento, etc. En ramas: plastomanía, roseta, escobamiento, acortamiento de en­trenudos, asimetría de la sección, etc.; en frutos; depresiones o abultamientos, verrugas, asimetrías, cambio de relaciones axiales, etc.

 

c) Anormalidades del desarrollo, gigantismo en sus formas de hi­pertrofia e hiperplasia, enanismo e incluso atrofia.

 

d) Neoformaciones o formaciones nuevas de tejidos, como la homeoplasia en cresta de las crucíferas, localizada en la base de nerva­ción central o la de las lechugas, "trocadero" en todas las nervaciones y en el envés de la hoja.

 

La sintomatología no es reconocible en todo momento, ya que existen épocas del año en que casi desaparece y vuelve a aparecer en otras más favorables. En algunas ocasiones el enmascara­miento es definitivo, no volviendo a aparecer estos síntomas a lo largo del resto de su ciclo vital. Tal hecho debe tenerse muy en cuenta a la hora de seleccionar posibles "plantas madre". (Carrera 1971).

 

Entre los síntomas foliares sobresalen:

a) Hojas de coloración verde opaco con pérdida de brillo y abar­quillado a lo largo de la nervadura o en forma de cazuela.

 

b) Clorosis de las nervaduras principales y secundarias de las hojas jóvenes.

 

c) Consistencia coriácea de las hojas, siendo de tamaño inferior al normal y quedando muy paralelas a la rama.

 

d) Defoliaciones y secado de brotes y ramitas.

 

e) Permanencia en el árbol de las hojas muertas, semejante a la Pudrición Texana.

 

En las brotaciones, ramas y flores:

a) Brotación numerosa pero débil, con hojas pequeñas abarquilla­das.

 

b) Brotaciones surgidas en yemas laterales de la madera del tronco y ramas principales.

 

c) Pérdidas de vigor general del árbol en la parte aérea.

 

d) Floración abundante y extemporánea.

 

e) Amarre exagerado, pero poco desarrollo de los frutos.

 

En tronco y raíces:

a) Carencia de pelos radicales.

 

b) Hipertrofia del injerto inmediatamente arriba de la cicatriz.

 

c) Picaduras diminutas de la Corteza en su parte cambial.

 

Estos síntomas no son definitivos y se requiere del diagnóstico fi­nal del especialista, debido a que otras enfermedades producen sintomatología similar, como Armillaria mellea, Rosellinia rosea, Phymatotrichum omnivorum, Phytophtora, asfixia radical, defi­ciencias nutricionales etc.

 

 

Régulo León Arteta

12:38 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)