Hace unos meses, se realizó una encuesta en el Reino Unido en la que se preguntaba cuales eran los mejores músicos de la historia. Los resultados dejaron horrorizados a los expertos. Las “Spice Girls” y otros grupos de moda rivalizaban con los cantantes clásicos de rock, mientras los grandes compositores clásicos tan solo algunos eran recordados a niveles muy bajos del ranking. La cultura de los británicos quedó por tanto en entredicho. Pues bien, el día tres de Mayo el Boletín de Noticias mi+d reproducía una noticia de “El Mundo Digital”, en la cual se preguntaba a expertos de diferentes disciplinas cual había sido el invento científico más importante de la historia. ¿Cuál fue el resultado? La primera conclusión que puede extraerse es que los investigadores emularon fielmente a los ciudadanos incultos. Por tanto, ¿de qué objetividad científica alardeamos? ¡Lamentable!”. Veamos los hechos con cierto detalle.

El Eureka de los Científicos
En la citada encuesta, a los paletos de a pié, era palmario que el personal se acordaba preferentemente de los músicos más recientes y publicitados. La segunda conclusión es que según la edad (…).
Veamos lo que ocurre cuando se interpeló a científicos de prestigio. Para los biólogos moleculares el descubrimiento más importante de la historia era el desciframiento del código genético (DNA). Los expertos relacionados con la información respondieron que Internet, mientras que divulgadores y periodistas apuntaron a la radio, Mandelbrot, padre de los fractales, prefirió la Teoría del Caos, de las que aquellos forman parte. Y así sucesivamente. Del mismo modo, y como anuncia (denuncia) la mentada noticia, casi todos los descubrimientos seleccionados eran recientes. Al parecer los grades logros de la historia “no reciente” pasaron inadvertidos.
En consecuencia, como ciudadano, comienzo a preocuparme por la cultura de los científicos. ¿Y ustedes que piensan?
Por ejemplo, ahora que hablamos de energías alternativas, los expertos de cada campo tienden a pensar que en las que ellos investigan son las más prometedoras. Así, por ejemplo, los defensores de las nucleares señalan que energía atómica es la más limpia por cuanto no produce CO2. Ahora resulta que el anhídrido carbónico es un contaminante. ¿¿¿???. No entro a tratar el tema, pero la ignorancia sobre el medio ambiente de estos “apologetas” es supina. El CO2 no es un contaminante, de ninguna de las maneras. Vamos chicos, al colegio, que no habéis aprendido nada. A la hora de defender “ciertos intereses” todo vale. Y hablo de los pronuclares, como podía haberlo hecho de los entusiastas de los biocombustibles, etc. Luego, cuando uno no piensa lo mismo de alguna de ellas (aunque sea con conocimiento de causa), nuestros sesudos expertos hablan de la incultura popular, irracionalidad del paletito de a pie, etc., etc., ¿No es para preocuparse?
Eureka 2+ 2 = 10
Una de dos, o los científicos somos tan incultos como el ciudadano o (……) tan sesgados, o tan interesados como (…..). ¿Y la objetividad científica que vociferamos a todo aquel que nos quiere escuchar? Luego nos quejamos de la falta de comprensión del ciudadano (¿¿???) y de su desinterés por la ciencia. Materia de reflexión.
Pues yo creo (….) que el control del sistema planta-suelo-agua, que al fin y al cabo dio lugar a las grandes civilizaciones, fue el descubrimiento más importante de la especie humana. Fueron estas las que acarrearon la especialización del trabajo y, con el tiempo, el surgimiento de la clase científica. ¿No tengo derecho a disparatar yo también? Igual hasta llevo razón. ¡Madre Mía! ¡Ya, ya me callo!, pero por lo menos si que me acuerdo del pasado “prehistórico, ¿O no?
Juan José Ibáñez