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miércoles, 13 de junio de 2007

Como ya comentamos en otros post incluidos en la Categoría: “Pérdida de los Recursos Edáficos: La Erosión”, existen diversos procesos de erosión. Cada uno de ellos requiere una metodología concreta con vistas a ser estimado. No existe ni un solo inventario en donde se hayan contemplado todos los mecanismos implicados, por lo que los mapas, superficies afectadas, y cifras fluctúan entre amplios límites. Dicho de otro modo, quien diga que en tal o cual país se pierden “X” toneladas de suelo por hectárea y afecta a  una superficie “Y” no es de fiar. Fíjense, por ejemplo en los siguientes mapas sobre los puntos calientes de erosión hídrica en España publicados por diferentes autores y organismos. Si lo hacen verán que se parecen como un huevo a una gallina. Este trabajo fue realizado por varios compañeros del CIDE. Me basaré en su texto, ya que me han dado permiso para ello. ¡Gracias colegas! Finalmente escribiré unos breves comentarios. La referencia en donde podéis localizar el capítulo original es la siguiente.

 

 

Patrón espacial de los "puntos calientes" de erosión del suelo según diferentes estudios: (A) MOPT (1991); (B) CEC (1992); (C) De Ploey (1989). Sánchez, Recatalá, Colomer y Añó, 2005. IGME Serie Medio Ambiente Nº 6: Protección del Suelo y Desarrollo sostenible. 

 

Ahora veamos lo que nos cuentan:


 

“Parece razonable que la representación espacial del proceso de la erosión del suelo varíe en función de la escala. Éste puede ser un problema a la hora de realizar comparaciones como las que se han incluido en este artículo. Por esta razón, los resultados obtenidos en este análisis comparativo deben ser entendidos como algo orientativo y no como una conclusión determinante. No obstante, incluso a una misma escala pueden surgir diferencias debidas a la metodología aplicada en cada caso para evaluar el proceso de la erosión. Este aspecto viene ilustrado en la Figura 1” (la presentada al principio del post).

 

De acuerdo a la información suministrada por el mapa del lCONA (MOPI, 1991), las áreas con erosión extrema o muy alta (puntos calientes) serían las siguientes (Fig. 1 A): Cordillera Subbética (provincias de Alicante y Murcia), comarca de "La Canal de Navarrés" (provincia de Valencia), El Maestrazgo (provincias de Teruel y Castellón), regiones del Alto Palancia y Alcalatén (provincia de Castellón), Los Puertos de Beceite (provincia de Tarragona), Cordillera Costero-Catalana (provincias de Tarragona y Lérida), Cordillera Penibética (provincias de Málaga y Granada: Sierras de Contraviesa, Alhama, Tejeda y Almijara, Axarquía, Serranía de Ronda), Sierra Morena (Sierra Madrona -provincia de Ciudad Real-, Los Pedroches -provincia de Córdoba-), La Limia (provincia de Orense), Montes de Toledo, Sierra de Almadén (provincia de Ciudad Real), cuenca baja del Nervión (provincia de Vizcaya), Oria y Urumea (provincia M Guipúzcoa).

 

Sin embargo, este patrón espacial de "puntos calientes" se diferencia claramente del que se muestra en las Figuras 1 B Y 1 C. En estos últimos casos, se ha considerado la información suministrada por el mapa del proyecto CORINE -áreas con alto riesgo de erosión- (CEC, 1992) y por el mapa de erosión hídrica de De Ploey (De Ploey, 1981 respectivamente.

 

Si bien el mapa del GlASOD sobre erosión del suelo (Oldeman el al., 1991) aporta una visión general del proceso de la erosión hídrica a escala global, no parece adecuado para acometer esta tarea a escalas más delalladas (p. ej. a nivel europeo) tal y como han Señalado diversos autores (p.ej. Thomas & Middleton, 1994). Esto es debido al pueden surgir interpretaciones erróneas al trasladar la información de una situación global a situaciones nacionales o regionales. Los resultados obtenidos en este estudio aparecen resumidos en la Tabla 1 No presentada aquí. De estos resultados se desprenden las siguientes observaciones:

 

·          El mapa del GlASOD únicamente parece ser correcto y aceptable a la escala utilizada para unos pocos países como Irlanda, los Países Bajos y Bélgica. Para otros países los citados mapas se ajustan muy poco (p. ej. Austria) o moderadamente poco (p. ej. Finlandia) a la hora de representar el proceso erosión hídrica.

 

·          Hay algunos países (p. ej. Alemania) donde la validación del mapa del GLASOD es difícil porque todavía hay información disponible de estudios más detallados. En otros casos (p. ej. Noruega, Suecia) no se ha finalizado validación alguna en esta fase.

 

·           El análisis comparativo entre el mapa del GLASOD y el mapa actual del riesgo de erosión del proyecto CORINE muestra diferencias en la evaluación espacial de la erosión hídrica en España. Estas diferencias se acentúan cuando se compara el mapa del GLASOD con información sintetizada a partir de mapas elaborados una escala más detallada. Para este país, se puede concluir que el mapa del GLASOD no evalúa corre mente la erosión hídrica en buena parte del territorio.

 

De lo anteriormente expuesto se puede concluir que, en general, el mapa del GLASOD no evalúa conéctame te el proceso de la erosión hídrica a escala europea. De acuerdo con Van lynden (1994), los aspectos más importantes a tener en cuenta son:

 

• La escala, que es demasiado pequeña para evaluar el proceso de la erosión al detalle necesario para el nivel europeo.

 

• El tipo de información elaborada, que proviene de la cuantificación de evaluaciones cualitativas basadas en datos subjetivos y cualitativos. Por tanto, es preciso obtener datos objetivos y cuantitativos que reflejen adecuadamente los factores y causas responsables del proceso de la erosión en cada país.

 

Digamos de paso que mis compañeros han sido bastante benevolentes en su análisis.  ¿Por qué? Es cierto que el mapa GLASOD fue realizado mediante juicio experto, pero también lo es que los productos del CORINE e ICONA hicieron uso de la ecuación de la USLE modificada. Y resulta que tal procedimiento ha sido descalificado por una buena parte de los expertos, especialmente para pequeñas escalas, suelos pedregosos, etc. Resumiendo, ninguno de ellos resulta ser adecuado. Reiteremos que todos estos mapas no incluyen otros tipos de erosión (ni tan siquiera todas las de de tipo hídrico), como ya comentamos en otros post.

 

Lo peor del tema resulta ser que el MIMAN no termina de aclararse y ha encargado a una consultoría (y a los profesionales de verdad, ni querer verlos) la elaboración una cartografía a escala 1:50.000 de todo el territorio nacional haciendo uso de la ya mentada USLE. Se trata de una forma como otra cualquiera de “tirar el dinero de los contribuyentes a la basura”. ¿Para que están los expertos en la materia? ¿Por qué no se las ha tenido en cuenta? ¿Por qué se ha contratado a una consultoría, cuando tenemos decenas de expertos cualificados y una crónica carencia de fondos? Cuestiones que debería responder el MIMAN al ciudadano.

 

Pero las instituciones comunitarias no van a la zaga de España. Ya presentaré en su día otros mapas de Europa en los que se observarán las mismas deficiencias: que las diferencias entre distintos productos son tales que tan solo cabe pensar que andamos muy lejos de “acertar” a presentar datos sobre erosión del suelo con una mínima “dignidad”. 

 

El patrón más claro que dimana de todos estos mapas a escala pequeña (generalmente entre 1:1.000.000 y 1:5.000.000) es que la erosión esta directamente relacionada con las pendientes, es decir con la ocurrencia en un espacio estudiado de áreas montañosas. Para eso con un mapa fisiográfico, o un modelo digital del terreno nos valía, ¿o no? Pues bien como ya están hechos tal esfuerzo no valdría un euro.

 

Hemos recibido multitud de solicitudes de asesoramiento desde Latinoamérica en las que jóvenes universitarios nos solicitaban asesoramiento para realizar inventarios de erosión, y lo que es peor, a menudo de todos los tipos al mismo tiempo. Reiteramos que es imposible incluir todas las formas en las que se produce esta pérdida de suelo en un solo producto. Lo que deberían hacer es informar a sus jefes que no les encarguen tareas imposibles. Pero ya sé (….) es mucho pedir.  Y lamento mucho que a estos jóvenes se les solicite ir en busca del Santo Grial. Una pérdida de tiempo.

 

En los tiempos que corre, parece que lo que importa son los mapas con colorines, no la calidad de los mismos.  Luego se habla de investigación de excelencia en lugar de decir la verdad: no sirven para nada. A menudo deberíamos sustituir el vocablo “excelencia” por “excrescencia”.   

 

Juan José Ibáñez

10:29 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (5)