Últimamente se habla mucho del vandalismo en Wikipedia, argumento que ha sido usado por sus detractores con vistas a lanzar una enciclopedia libre realizada por “expertos de la Academia”, es decir, Citizendium. Considero que se trata de un tema merecedor de un post aparte. Sin embargo, tras observar que la mayor parte de las páginas Web de los departamentos universitarios no son de libre acceso, comencé a preguntar a los colegas de mi especialidad (y otras ciencias afines) la razón de tal hecho. La respuesta fue unánime: al poco tiempo de abrir al ciberespacio documentos y material gráfico, estos eran frecuentemente plagiados por las páginas Web de otros departamentos, sin citaciones, explícitas o menciones de algún tipo. Vamos, una golfada con mayúsculas. Este modo de proceder no debe tener otro apelativo que el de fraude científico puro y duro. Debido a los expertos en ciencias del suelo conformamos una comunidad pequeña en España, aquí nos conocemos todos: ¡vaya ejemplo para el ciudadano! Luego nos indignamos con lo que ocurre en Wikipedia cuando la Academia parece comportarse igual o peor que los mortales corrientes y molientes. Se nos debía caer la cara de vergüenza. ¿Consecuencias?: la Web en castellano no atesora todos los contenidos académicos que pudiera ofrecer, resintiéndose, y retrasándonos respecto a otros países de nuestro entorno.

Fraude en la Academia
Saber es posterior a enseñar: UAH
Quizás, uno de los éxitos de esta bitácora se deba al mero hecho que una buena parte de los documentos sobre las ciencias del suelo en Internet no son de libre acceso. Y reitero tal hecho parece ser el fruto a una fraude bastante más generalizado de lo que suele pensarse. Lamentable y denunciable. La pregunta del millón sería pues: ¿por qué no se denuncia?. Obviamente esta era mi siguiente cuestión. También aquí la respuesta era unánime. Por un lado, los afectados por el fraude no deseaban verse implicados en polémicas interdepartamentales, interfacultaticas o interuniversitarias. Son de la opinión de que existe un vacío legal. Del mismo modo, les amedrentaba que la acusación les trajera más problemas a ellos que a los defraudadores. Y posiblemente tales especulaciones se sustenten en sólidas bases. Ya analizamos en otro post, que en ausencia de comités de ética que juzguen el fraude y la mala praxis de los investigadores, la regla es: quien denuncia paga.
Reitero que resulta lamentable que en este país se constituya un Comité de Ética Científica (con varias comisiones), cuya misión soslaye el código de conducta de sus actores. Materia para la reflexión y corporativismo del malo. Como todos los científicos somos unos santos, ¿verdad?.
No soy un experto, ni en Open Access ni en depositorios institucionales, empero espero y deseo que, al menos estos últimos contemplen la defensa de lo contenidos que sus asalariados cuelguen de las webs institucionales. De no hacerlo, la información en Castellano de Internet seguirá viéndose constreñida por la piratería de colegas sin escrúpulos. No solo resulta ser afectado un investigador concreto, si no toda lo sociedad. ¡No podemos seguir así! Resulta vergonzoso que el vago, el holgazán y el truhán sean los beneficiaros de la dejadez institucional. Sin embargo hay otro tema de fondo que no debemos soslayar.
Si bien vivimos en un mundo de picaresca, también lo es que el ciudadano español (desconozco lo que ocurre en Latinoamérica), se queja mucho y denuncie poco (incluido este “menda”). No se trata ya de un problema de la Academia, sino cívico y social, es decir idiosincrásico. Nuevo tema para la reflexión. Se sobradamente que los mortales de otros países son mucho más “activistas” a la hora de defender sus intereses ante abusos de toda índole. Pero en España (….). Debemos comenzar a aprender ¿vale? Pondré dos ejemplos a título personal.
Hace unos 3 o cuatro años denuncié un caso similar. El CSIC constituyó un Comité “ad hoc” con vistas a estudiar el caso. Sus conclusiones fueron palmarias, por lo que la Presidencia obligó al colega de turno a retirar de la Internet cierto producto.
Hará 15 años, denuncié por escrito a otro colega ante la CTCyT. Este “amigo” participaba en un proyecto que yo lideraba. Le transferí el dinero estipulado, con vistas a que realizara la tarea que había suscrito en la solicitud de financiación: no volví a saber nada de él. A las pocas semanas, me llamaron por teléfono desde el ministerio (ningún documento por escrito), para expresar su honda preocupación: “un investigador ataca a otro de su equipo: que horror”. Tras reiterarle mis razones reconocieron que no habían previsto mecanismo alguno para evitar este tipo de mala praxis, ya que “jamás” nadie hasta la fecha había realizado denuncias de tal índole. Uno lleva más de 25 años trabajando en investigación como para saber que no se trata de un caso extraordinario, ni mucho menos. Pero es que esto de denunciar a un compañero en un sistema corporativo puede ser visto como un “pecado” por muchos miembros de su colectivo. Lamentable. “Puritito tribalismo”.
Como ciudadanos deseamos que se defiendan nuestros intereses, pero intentamos evitar perder tiempo y/o arriesgar lo más mínimo. Como seres humanos nuestra defensa comienza haciendo frente a las afrentas que nos hacen. Si pretendemos que otros hagan tal tarea por nosotros (…) estamos perdidos.
Pues nada, sigamos permitiendo que golfos, vagos e incompetentes vivan de nuestro trabajo y expolien nuestras páginas Web. Empero tengamos en cuenta que también el ciudadano paga las consecuencias. Reconozcamos que a muchos de notros nos alimenta el pueblo mediante sus impuestos, siendo el gobierno la correa de transmisión, pero no la fuente de los recursos. Hasta que no nos percatemos de ello, no entenderemos el verdadero significado de lo que es democracia, ni de los derechos y deberes que tenemos que ejercer con vistas a extraer de ella su verdadera esencia.
No habrá nunca una verdadera democracia sin una participación ciudadana activa y reivindicativa.
PD. No acuso a los colegas que no denuncian. Yo mismo lo he hecho en algunas ocasiones y en otras no. Tan solo elucubro que todos somos responsables “en parte” de que exista tanto vividor en el seno de la Academia, cuyos valores morales son un mero reflejo de los que atesora la sociedad en la que vive.