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jueves, 19 de abril de 2007

Ya hablamos en nuestros post sobre la geografía de suelos y megaedafología acerca del significado de tales vocablos.  Seguidamente editamos otros con vistas a describir los patrones de suelos del mundo por biomas y continentes. Todo este material se encuentra en la Categoría denominada “Geografía de Suelos y Megaedafología”. Del mismo modo, en este y este otro post analizamos lo que los edafólogos entienden por factores formadores.  Sin embargo, no existen ni clasificaciones universalmente aceptadas de estos últimos, ni inventarios de la mayoría de los mismos. Tan solo podrían obtenerse las cartografías del clima y el relieve, a una escala adecuada, como para superponerlas al Mapa de Suelos del Mundo de la FAO. Sin embargo, no hay consenso entre los expertos acerca de los criterios a usar, con vistas a para elaborar tales clasificaciones. Parece mentira que en el siglo XXI ni tan siquiera exista, por ejemplo, una cartografía o mapa litológico del planeta. Este es el interés que nuestros políticos tienen a la hora de inventariar los recursos naturales en la era de la “globalización”. Resulta que somos los edafólogos, bajo los auspicios de la FAO, los únicos que abordamos tal tarea (que tardó más de un decenio en realizarse). Por tanto, a la hora de analizar la relación entre tipos de suelos y sus factores formadores nos encontramos ante un dilema. ¿Cómo hacerlo? En este post adelanto, algunas de las propuestas que aun no he publicado. Mostraré una aproximación que puede ser de gran utilidad a la hora de analizar la susodicha relación. Veamos en que consiste. Adelantemos que los factores formadores, a escala planetaria y resolución grosera, sí podrían  inventariarse con mayor facilidad apelando al uso de indicadores subrogados. Veamos de qué hablo: 

 

 

Mapa del Mundo


Clima y ecosistemas ≈ Biomas: Los biomas nos aportan información sobre las comunidades vivas y los climas que permiten su desarrollo diferencial. Por tanto, un mapa de biomas a la escala adecuada podría dar cuenta de tales factores. Existen varios, aunque ninguno universalmente aceptado. Más aún todos se han elaborado a escalas excesivamente groseras, lejanas al 1:4.000.000 del mapa de suelos de la FAO.  En cualquier caso la inmensa mayoría son muy semejantes (más de lo mismo), pudiéndose utilizar en su estado actual como una primera aproximación.

 

Litología y Relieve ≈ Segmentos de placa tectónica: Como ya analizamos en otros post, y especialmente en el que se hablaba de megaedafología y tectónica de placas, describimos como unos australianos (Paton y colaboradores en 1995) y nosotros (1997) propusimos que los tres segmentos de placa poseen una litología, relieve y edafodiversidad idiosincrásicos a escalas muy groseras. Sin embargo, no hemos encontrado ningún mapa de tales características, si bien algunos otros pueden utilizarse como indicadores tales hechos diferenciales.

 

 

 

Mapa de Erosión del Mundo

Fuente: Desconocida

Procedencia: Proyecto GLASOD

 

 

Factor Tiempo ≈ estabilidad tectónica y límite de los mantos de hielo durante el último máximo glaciar: La edad y estabilidad de las superficies continentales de los segmentos de placa también pudiera servir para dar cuenta de tal factor formador. Por ejemplo, los viejos crátones que corresponden con el escudo africano, suramericano y australiano, son enormemente viejos y estables, albergando suelos muy viejos, evolucionados y antiguos. No puede decirse lo mismo del anciano craton de Laurasia, por ejemplo (y del su equivalente en Norteamérica), por cuanto sus superficies fueron drásticamente erosionadas de su cobertura edafosféricas en las sucesivas glaciaciones cuaternarias.  Sin embargo, sí se dispone a escalas groseras de los límites que alcanzaron las grandes masas de hielo en ambos hemisferios. Por tanto, estas pueden ser aptas para segregar crátones estables con viejas y jóvenes edafosferas. Los restantes segmentos de placa suelen ser tectónicamente más inestables y sus edafosferas más jóvenes, aunque localmente esconden sorpresas. Sin embargo, estás últimas tan solo abarcan enclaves bastante localizados (a nivel planetario).

 

 

 

 

Mapa lumínico del Mundo

Fuente: Weblog Bitácora Estelar

 

Factor Humano ≈ ¿¿¿¿????: Personalmente, en este punto, curiosamente me acechan más tribulaciones. Tanto la FAO como la USDA han elaborado mapas groseros que nos informan sobre la degradación de suelos a escala planetaria. Sin embargo una cuestión es que un suelo se degrade (contaminación, salinización, acidificación, compactación, etc.) y otra su pérdida (erosión y sellado por infraestructuras y urbes). Obviamente se podría superponer una capa satelital que nos indicara aproximadamente el sellado (contaminación lumínica), que junto a otra que versara sobre la densidad de población, y una adicional sobre el efecto combinado de los tipos principales de erosión (hídrica, eólica y glaciar) (si que existe: Proyecto GLASOD) aportara información de las zonas más perturbadas del planeta. En cualquier caso, habría que calibrar la calidad de tal producto y su adecuación a los fines aquí perseguidos.

 

 

 

Representación mantos de hilo glaciares

Portalciencia

 

Pues bien, mediante estos cuatro productos podríamos trasladar a escala planetaria una imagen más o menos “aproximada” de los factores formadores aptas para analizar la relación entre estos y los suelos del mundo. Tal modo de proceder nos ofrecería una primera aproximación para analizar la relación entre suelos y factores formadores en megaedafología.

 

Ahora bien hace falta tanto voluntad como una financiación adecuada con vistas a conseguir tal objetivo. En cualquier caso, adelantamos que no se trataría de una tarea excesivamente costosa desde el instante en que se liberen a internet algunos productos requeridos.  

 

Juan José Ibáñez 

14:11 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Últimamente se habla mucho del vandalismo en Wikipedia, argumento que ha sido usado por sus detractores con vistas a lanzar una enciclopedia libre realizada por “expertos de la Academia”, es decir, Citizendium. Considero que se trata de un tema merecedor de un post aparte. Sin embargo, tras observar que la mayor parte de las páginas Web de los departamentos universitarios no son de libre acceso, comencé a preguntar a los colegas de mi especialidad (y otras ciencias afines) la razón de tal hecho. La respuesta fue unánime: al poco tiempo de abrir al ciberespacio documentos y material gráfico, estos eran frecuentemente plagiados por las páginas Web de otros departamentos, sin citaciones, explícitas o menciones de algún tipo. Vamos, una golfada con mayúsculas. Este modo de proceder no debe tener otro apelativo que el de fraude científico puro y duro. Debido a los expertos en ciencias del suelo conformamos una comunidad pequeña en España, aquí nos conocemos todos: ¡vaya ejemplo para el ciudadano!  Luego nos indignamos con lo que ocurre en Wikipedia cuando la Academia parece comportarse igual o peor que los mortales corrientes y molientes. Se nos debía caer la cara de vergüenza. ¿Consecuencias?: la Web en castellano no atesora todos los contenidos académicos que pudiera ofrecer, resintiéndose, y retrasándonos respecto a otros países de nuestro entorno.  

 

 

 

Fraude en la Academia

Saber es posterior a enseñar: UAH


 

Quizás, uno de los éxitos de esta bitácora se deba al mero hecho que una buena parte de los documentos sobre las ciencias del suelo en Internet no son de libre acceso. Y reitero tal hecho parece ser el fruto a una fraude bastante más generalizado de lo que suele pensarse. Lamentable y denunciable. La pregunta del millón sería pues: ¿por qué no se denuncia?. Obviamente esta era mi siguiente cuestión. También aquí la respuesta era unánime. Por un lado, los afectados por el fraude no deseaban verse implicados en polémicas interdepartamentales, interfacultaticas o interuniversitarias. Son de la opinión de que existe un vacío legal. Del mismo modo, les amedrentaba que la acusación les trajera más problemas a ellos que a los defraudadores. Y posiblemente tales especulaciones se sustenten en sólidas bases. Ya analizamos  en otro post, que en ausencia de comités de ética que juzguen el fraude y la mala praxis de los investigadores, la regla es: quien denuncia paga.

 

Reitero que resulta lamentable que en este país se constituya un Comité de Ética Científica (con varias comisiones), cuya misión soslaye el código de conducta de sus actores. Materia para la reflexión y corporativismo del malo. Como todos los científicos somos unos santos, ¿verdad?.

 

No soy un experto, ni en Open Access ni en depositorios institucionales, empero espero y deseo que, al menos estos últimos contemplen la defensa de lo contenidos que sus asalariados cuelguen de las webs institucionales. De no hacerlo, la información en Castellano de Internet seguirá viéndose constreñida por la piratería de colegas sin escrúpulos. No solo resulta ser afectado un investigador concreto, si no toda lo sociedad. ¡No podemos seguir así! Resulta vergonzoso que el vago, el holgazán y el truhán sean los beneficiaros de la dejadez institucional. Sin embargo hay otro tema de fondo que no debemos soslayar.

 

Si bien vivimos en un mundo de picaresca, también lo es que el ciudadano español (desconozco lo que ocurre en Latinoamérica), se queja mucho y denuncie poco (incluido este “menda”).  No se trata ya de un problema de la Academia, sino cívico y social, es decir idiosincrásico. Nuevo tema para la reflexión. Se sobradamente que los mortales de otros países son mucho más “activistas” a la hora de defender sus intereses ante abusos de toda índole.  Pero en España (….). Debemos comenzar a aprender ¿vale? Pondré dos ejemplos a título personal.

 

Hace unos 3 o cuatro años denuncié un caso similar. El CSIC constituyó un Comité “ad hoc” con vistas a estudiar el caso. Sus conclusiones fueron palmarias, por lo que la Presidencia obligó al colega de turno a retirar de la Internet cierto producto.

 

Hará 15 años, denuncié por escrito a otro colega ante la CTCyT. Este “amigo” participaba en un proyecto que yo lideraba. Le transferí el dinero estipulado, con vistas a que realizara la tarea que había suscrito en la solicitud de financiación: no volví a saber nada de él.  A las pocas semanas, me llamaron por teléfono desde el ministerio (ningún documento por escrito), para expresar su honda preocupación: “un investigador ataca a otro de su equipo: que horror”. Tras reiterarle mis razones reconocieron que no habían previsto mecanismo alguno para evitar este tipo de mala praxis, ya que “jamás” nadie hasta la fecha había realizado denuncias de tal índole. Uno lleva más de 25 años trabajando en investigación como para saber que no se trata de un caso extraordinario, ni mucho menos. Pero es que esto de denunciar a un compañero en un sistema corporativo puede ser visto como un “pecado” por muchos miembros de su colectivo. Lamentable. “Puritito tribalismo”.

 

Como ciudadanos deseamos que se defiendan nuestros intereses, pero intentamos evitar perder tiempo y/o arriesgar lo más mínimo. Como seres humanos nuestra defensa comienza haciendo frente a las afrentas que nos hacen. Si pretendemos que otros hagan tal tarea por nosotros (…) estamos perdidos.

 

Pues nada, sigamos permitiendo que golfos, vagos e incompetentes vivan de nuestro trabajo y expolien nuestras páginas Web. Empero tengamos en cuenta que también el ciudadano paga las consecuencias. Reconozcamos que a muchos de notros nos alimenta el pueblo mediante sus impuestos, siendo el gobierno la correa de transmisión, pero no la fuente de los recursos. Hasta que no nos percatemos de ello, no entenderemos el verdadero significado de lo que es democracia, ni de los derechos y deberes que tenemos que ejercer con vistas a extraer de ella su verdadera esencia.

 

No habrá nunca una verdadera democracia sin una participación ciudadana activa y reivindicativa.

 

 

PD. No acuso a los colegas que no denuncian. Yo mismo lo he hecho en algunas ocasiones y en otras no. Tan solo elucubro que todos somos responsables “en parte” de que exista tanto vividor en el seno de la Academia, cuyos valores morales son un mero reflejo de los que atesora la sociedad en la que vive.

12:32 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)