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martes, 17 de abril de 2007

Hoy, 17 de abril, de 2007 el Boletín de Noticias MI+D, se hacía eco de la siguiente noticia: Científicos españoles hallan un nuevo antibiótico contra superbacterias”. Con independencia de la estupidez del título: ¿Qué es una superbacteria?, la nota hace referencia a un nuevo antibiótico tremendamente prometedor en la lucha contra las denominadas enfermedades nosocomiales o intrahospitalarias. Se trata de un problema que trae de cabeza a los expertos en la materia. Pues bien el nuevo producto denominado «platencina» se ha obtenido de una bacteria, llamada «S. platensis», encontrada en una muestra de suelo procedente de la isla de Mallorca. Ya hemos hablado en otros post de que la mainstream” de la ciencia actual desprecia los suelos a la hora de indagar sobre biosustancias de interés comercial. Prefieren gastarse grandes sumas de dinero en investigar los fondos oceánicos y otros lugares inhóspitos, cuando seguramente la bioprospección del suelo daría enormes resultados y es mucho más económica. Pues resulta que la platencina parece ser un potente antibiótico contra la lacra de algunas de las enfermedades causadas por bacterias superresistentes (no superbacterias, querido periodista) a la mayor parte de los antibióticos conocidos. Como refiere la susodicha nota, tal producto resulta eficiente en la lucha contra S. aureus metil resistente y Enterococcus faecalis.  Tan solo la primera de ellas causa entre el 60 y el 80 por ciento de las infecciones hospitalarias. Con este dato queda dicho todo. La bioprospección del suelos y regolitos  (ver también la siguiente nota que editamos sobre el tema, entre otras) se encuentra más que justificada, por cuanto son reservorios de una biodiversidad tan desconocida como la de los sedimentos de los fondos marinos. ¿Acaso el genero de hongos Penicillium no es otro organismo muy abundante en los suelos? ¿Pero sabemos el hábitat natural (no donde se detectó) en el que abunda la penicilina, que evitó la muerte de millones de personas en su momento? Si no se estudian los organismos del suelo adecuadamente es por simple moda. “Mola” más hablar de ambientes inhóspitos que cavar un poco el suelo y bioprospectarlo. Pero también es mucho más caro. Pero hay más, como veremos a continuación. ¿Podemos decir lo mismo de la obtención de biocombustibles? ¡Pues va a ser que sí!

 

 

 

Bacterias del suelo


Hace unos días (4 de abril de 2007), en el Boletín de mi+d, aparecía otra noticia: Un hongo que puede transformar las industrias del etanol y de la higiene. Pues bien como se señala en la nota de prensa, se trata de un hongo perteneciente al taxón de los zigomicetes que resulta ser un saprofito (vive de la materia orgánica) del suelo (pero tal hecho no se cita). Curiosamente hasta la fecha se le había estudiado principalmente por rezones médicas, ya que al parecer también puede causar enfermedades hospitalarias, alergias y micotoxocosis.

 

 

 

Bacterias del suelo vivas

 

Resulta que ahora los organismos del suelo pueden ayudarnos a combatir la crisis energética y aliviar los problemas generados por las infecciones hospitalarias, de gran repercusión en epidemiología.

 

Alguien debería explicar al ciudadano el porqué de estos caprichos de nuestros  investigadores de excelencia y los gestores científicos. No hay argumentos como para rebatir estos datos contundentes.

 

 

Hongo del suelo del Genero Mucor

El que es mencionado en la última noticia

 

¿Por qué no a invertir en la bioprospección del regolito? ¿Por qué es imperativo estudiar la biodiversidad de los fondos oceánicos pero no los suelos que tenemos debajo de nuestros pies? (mucho más “cerquita”: basta con cavar unos metros)

 

 

 

Juan José Ibáñez

 

(otra vez molesto ya que casi todas las noticias que

conciernen a esta bitácora no lo son consideradas por los

Responsables de mi+D , y este es tan solo un ejemplo)

 

13:46 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (4)

Resulta como mínimo ilusionante que el actual Presidente del CSIC, Carlos Martínez, comience a escribir notas de prensa en las que explique, y con las que posiblemente desee fomentar, tanto esta nueva vía de comunicación científica, como la imperativa necesidad de defender el procomún. Como muchos de vosotros sabéis, hace tan solo unos días que publicó un artículo de prensa en el Diario el País, sobre el último tema mentado, en compañía del administrador de la bitácora Tecnocidanos.  Hoy, 17 de abril de 2007, de nuevo Carlos Martínez, en otra nota, relata como “el acceso abierto sacude al sector editorial médico”. En esa noticia explica algo que hemos venido reiterando desde esta y otras bitácoras pertenecientes a MI+D. Se trata de como las revistas en Open Access están dañando al sector editorial de las publicaciones científicas, gobernado principalmente por unas pocas multinacionales de las que ya hemos dicho suficiente (ver Categoría sobre “Fraude Científico”). Reitero que en un país en la que la mayoría de las autoridades desconocen de que va el tema, y en el que los propios investigadores no parecen albergar el menos interés por este nuevo movimiento, el hecho de alguien, de la autoridad del presidente del CSIC, se percate de las repercusiones de un futuro potencial en ciernes que puede alterar muchos aspectos de la actividad científica, es digno de ser alabado. Tan solo me gustaría realizarle a Carlos Martínez las dos siguientes preguntas:


 

¿Y que va a hacer el CSIC al respecto?

 

  • ¿Potenciará el CSIC que los científicos de la Institución comiencen a enviar los resultados de sus investigaciones a las revistas en Open Access, con independencia de su factor de impacto “actual”?
  • ¿Comenzará a valorar el CSIC la importancia de los blogs académicos en la divulgación científica, y por tanto a tenerlos en cuenta en la evaluación de los quinquenios?.

 

Esta bitácora se acerca a las 800.000 visitas (aunque se indique ahora 700.000, por no disponer en el momento de bajar el contador de datos precisos). Algunos artículos han sido visitados por más de 20.000 cibernautas. Y eso que hablo de suelos (edafología) ¿Podrían mis ideas alcanzar tales cifras de haber escrito (y en castellano) los post en formato papel. ¡Ni de lejos! Es de desear que el Presidente del CSIC persista en su empeño con esta clara visión de futuro. Sin embargo con tal motivo algunas cosas tendrían que cambiar en nuestro actual sistema de I + D + i.

 

Hacer política científica, “de la buena”, puede requerir a menudo tomar iniciativas “proactivas”, es decir leer el futuro y adoptar decisiones novedosas que nos den ventaja en la parrilla de salida de una nueva era. En otras palabras, hablo de adelantarse a los acontecimientos y de no ir siempre a remolque de aquellos con los que deseamos competir.  

 

En un país cuyos gestores científicos se caracterizan por sus estrategias "reactivas" (tomando decisiones tarde, mal y nunca), resulta gratificante que uno de ellos comience a interesarse por el futuro y no maree la perdiz como los demás. Espero y deseo que Carlos Martínez persevere a pesar de mi desacuerdo con el mal trato que la institución que gobierna (y que es también la mía) viene dando a la edafología desde hace décadas (tras pasar de largo más de cinco presidencias).

 

Suerte y Ánimo Carlos

 

Juan José Ibáñez    

13:23 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (1)