Y a vueltas con el sellado. Tal como un maremoto de asfalto y hormigón, la pandemia se sigue extendiendo sin freno, afectando a todo tipo de ambientes y sectores de la sociedad. Hoy vamos tan solo a dar testimonio de tres ejemplos que incumben a las administraciones. Al parecer, las figuras legales de conservación de la naturaleza, como las encaminadas a la preservación del patrimonio cultural tan solo sirven ya para ser pisoteadas (quien hace la ley hace la trampa). Pondremos unos casos que deberían darnos la más absoluta vergüenza, por cuanto conciernen también a las administraciones públicas. Seré breve. Juzguen ustedes por sí mismos.

Sellado del Suelo y Especulación Urbanística
Fuente: El Roto (Humorista)
Mientras en Toledo se pretende atacar a una ciudad que es patrimonio de la humanidad, en Huelva, Doñana vuelve a ser amenazada (esta noticia es una entre otras muchas que afectan a este enclave único en Europa). Por su parte, en la Comunidad Autónoma de Madrid, se denuncia que el parque regional del SE es utilizado como vertedero de “residuos inertes”. Se trata de una clase magistral con vistas a que el ciudadano se conciencie de la protección que ofrecen las figuras legales de las administraciones que dicen defender nuestros intereses. ¿Habéis aprendido la lección? Un día protegen monumentos o ecosistemas y al día siguiente los atropellan vilmente. Menudo ejemplo. ¡Si señor! Lo dicho, ya en otros post precedentes, vemos hasta la saciedad el respeto por la ley del que hace gala nuestra clase política. Parece que las leyes están para violarlas, los bolsillos de algunos para ser rellenados de millones de euros y la naturaleza para servir de tiro al blanco de los que solo piensan en obtener obscuros beneficios. Ya he dicho en otros post “casi” todo lo que se podía decir. Si los ciudadanos seguimos consintiendo tal barbarie, no merecemos más que el calificativo de cómplices. Gracias a Antonio Lafuente, el administrador de la weblog Tecnocidanos por avisarnos otra nueva modalidad de falta de ética en este tema (la arqueología de urgencia). Tal solo reseñar que los ejemplos mostrados tan solo son una pequeña muestra de los atentados que se vienen produciendo, un día si y otro también, contra nuestros patrimonios culturales y naturales. No lo duden, los patrimonios son de los ciudadanos, no de empresarios sin escrúpulos y políticos (…..)
Pero ustedes, Sres. constructores y políticos de las administraciones sigan a lo suyo. No hay más sordo que el que no quiere oír. Y luego desean que vayamos a las urnas a votarlos. Por supuesto en ese momento nos prometerán el oro y el moro para la siguiente legislatura. Cabría recordar que los ciclos democracia-dictadura en el pasado (al menos desde el imperio romano) fueron consecuencia del desencanto de la población ante la corrupción de las democracias y la súbita emergencia de los iluminados megalómanos que prometieron poner orden para, a la postre, convertir de su capa un sayo y explotar más aun al ciudadano. ¿Qué luego si no votamos nos llaman malos ciudadanos? Pero, ¿para qué votarles si incumplen todas sus promesas electorales?
¡No! No hemos aprendido nada en más de 2.000 años.
Juan José Ibáñez