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viernes, 23 de marzo de 2007

Definitivamente, la mayor parte de los filósofos actuales de la ciencia rechazan el ideal falsacionista, alegando que se trata de un programa degenerado, como advertiría Irme Lakatos. Veamos porqué y terminemos ¡por fin! de explicar la Filosofía de Popper. A partir de este post, entraremos en terrenos mucho más interesantes. Los que habéis soportado hasta ahora este cursillo (que sois muchísimos, para mi sorpresa) comenzaréis a disfrutar de lo lindo. ¡Os lo prometo! ¡Os lo debo!

 

A los falsacionistas les resulta sumamente embarazoso el hecho de que si los científicos se hubieran atenido estrictamente a sus directrices, muchas teorías que hoy se consideran como ejemplos de buena ciencia jamás habrán salido a la luz, por cuanto hubieran sido refutadas en su  más tierna infancia.

 

 

Imagen Fractal


Puede demostrarse históricamente que cualquier teoría científica, ya sea en el momento de su primera formulación, ya con posterioridad, se topó con enunciados observacionales que fueron aceptadas e incompatibles con ella. Y, a pesar de todo, muchas teorías no fueron rechazadas, afortunadamente para la ciencia. Chalmers, en su monografía: ¿Qué es esa cosa llamada Ciencia? ilustra la situación con el siguiente ejemplo.

 

En los primeros años de su vida, la teoría gravitatoria de Newton fue falsada por las observaciones de la órbita lunar. Llevó casi cincuenta años desviar esta falsación hacia agentes externos a ella. Al final de su vida, Newton sabía que su contracto era incompatible con los detalles de la órbita del planeta Mercurio, si bien sus colegas no abandonaron la teoría por esta razón. Resultó que nunca fue posible explicar esta falsación de tal manera que la teoría de Newton quedara protegida. Todos los progresos importantes de la teoría cinética tuvieron lugar después de la susodicha falsación.  Resultó pues una suerte que no se abandonara la teoría a la vista de las falsaciones, situación a la que se habría visto abocado de haber imperado el ideal del falsacionista ingenuo.

 

Seguidamente, Chalmers, narra la revolución copernicana como ejemplo que pone de manifiesto las dificultades y limitaciones que se le presentan al falsacionista cuando se considera la complejidad inherente a los cambios teóricos más importantes del pasado. Su discurso muestra, como este hito histórico no surgió de una vez por todas. Resulta evidente que ni inductivistas ni falsacionistas proporcionan una concepción de la ciencia compatible con su historia. Los nuevos conceptos de fuerza y de inercia no surgieron como resultado de una observación y una experimentación cuidadosas. Tampoco nacieron tras la falsación de conjeturas audaces o del continuo reemplazo de una conjetura audaz por otra. Las primeras formulaciones de la nueva teoría, que implicaban nuevas concepciones imperfectamente formuladas, no se abandonaron a pesar de las aparentes falsaciones. Tan solo después de que se elaborara un nuevo sistema de física, proceso que supuso el trabajo intelectual de muchos científicos durante varios siglos, la teoría pudo superar con éxito el test de refutación en base a una observación y la experimentación detallada. No se puede pensar que una concepción de la ciencia sea mínimamente aceptable, si no se pueden reconciliar los factores mentados.

 

Juan José Ibáñez

¡Aleluya! Ahora comienza lo bueno. Dejemos pues ya de hablar sobre inducción y falsación para adentrarnos felizmente en (…)

 

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

16:49 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (18)

 La lógica de una falsación ofrece una imagen excesivamente simplona de la filosofía de la ciencia, escondiendo tras de sí la enorme complejidad que entraña la operacionalización del concepto de prueba con vistas a analizar situaciones reales. Por ejemplo, una teoría científica concreta suele constar de un conjunto de enunciados universales y no de uno solo. Adicionalmente, la comprobación experimental de una teoría, demanda tener en cuenta otros aspectos, además del estudio de los enunciados que la constituyen. El problema de Popper es que realizó filosofía de salón, soslayando la dinámica “real” de cómo progresa la ciencia.

 

 

 

Popper versus Wittgenstein


Por ejemplo, existen toda una serie de hipótesis auxiliares relacionadas con el núcleo central de la teoría que concierne a la lógica subyacente (otras  leyes y teorías) que rigen el uso de cualquiera de los instrumentos utilizados (estos tampoco son neutros). Más aún, con vistas a verificar una predicción, cuya validez deba comprobarse experimentalmente, resulta necesario tener en cuenta también tanto las condiciones iniciales, como las de contorno, tales como una descripción del marco experimental, o las fluctuaciones ambientales que puedan acaecer en el ambiente conforme avanza una experiencia en el campo.

 

 

La lógica de la Filosofía Popperiana

(si no sabes inglés tampoco te preocupes)

 

Las premisas de las que se deriva la predicción incluirán los enunciados interrelacionados que constituyen la teoría sometida a prueba, las condiciones iniciales, supuestos auxiliares, etc. Ahora bien, si la predicción que se sigue tal cantidad de premisas resulta ser falsa, todo lo que la lógica de la situación nos permite concluir es que al menos una de las premisas es errónea, pero no cual de ellas. Puede ser que lo que falle sea la teoría a testar, pero también, existe la posibilidad de que el responsable de la predicción incorrecta sea algún supuesto auxiliar o una incorrecta descripción de las condiciones iniciales. No se puede falsar concluyentemente una teoría, por cuanto es imposible excluir la posibilidad de que la responsable de una predicción errónea sea alguna parte de la compleja situación inherente a la mera comprobación, y no la teoría en si misma. De hecho, resulta plausible proteger una teoría de la falsación desviando la falsación hacia otra parte de la compleja red de supuestos.

 

En otras palabras Sir Karl Popper, una cosa es la teoría y otra bien distinta la práctica ¿Vale?

 

Juan José Ibáñez

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

 

14:37 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)