LoginRSS 2.0 Feed

domingo, 18 de marzo de 2007

Los biomas del mundo, no solo se caracterizan por su vegetación y  clima, sino por sus tipos de suelos, como hemos venido describiendo en los post anteriores de nuestro curso introductorio sobre análisis geográfico y/o megaedafológico. Como ocurre en el caso de la biodiversidad, la edafodiversidad de cada una de estas unidades bioclimáticas nos informa sobre la riqueza de un recurso y patrimonio natural vital, sobre el que se ha basado el desarrollo de todas las civilizaciones. ¿Cuáles son estos patrones? ¿Qué conclusiones podemos extraer de tal ejercicio? Veámoslo.

 

 

Pirámide que muestra un esquema

Idalizado de la distribución de los

biomas en función del clima

Fuente: aquí:

En primer lugar, os mostramos los enlaces de los post previos editados sobre el tema. Del mismo modo recordaros que, también resulta conveniente que tengáis a mano los grandes grupos de suelos de la WRB, que describimos en este post, así como que nos encontramos analizando la edafodiversidad de cada bioma en base a la clasificación de la FAO de 1988, no los de la WRB de 2006, por cuanto aún no son públicos.

 

Post anteriores relacionados con la geografía de los suelos del Mundo y la Megaedafología

 

Tipos de suelos de los biomas del mundo

Tipos de Suelos de los continentes del mundo

Análisis comparado de los suelos de los continentes del mundo

Relación entre los tipos de suelo las masas continentales y la tectónica de placas

Suelos representativos o idiosincrásicos de los continentes del mundo

Diversidad de suelos o edafodiversidad de los continentes del mundo

Los Biomas del Mundo y sus suelos

Suelos Representativos o idiosincrásicos de los Biomas del Mundo

 

En la tabla adjunta os mostramos los resultados. La metodología utilizada ya ha sido explicada previamente, por lo que remitimos al lector interesado a nuestros primeros post (los últimos por orden cronológico) que se encuentran en la Categoría: “Diversidad”, y más concretamente a este, en el que ofrecimos una información clara y sencilla de los índices, con vistas a entender su significado.

 

Tabla (Después de Ibáñez et al., 1998)

 

Biomas

S

Hmax

H'

E

Mediterráneo

21

3.04

2.48

0.81

Templado

24

3.18

2.58

0.81

Frío

19

2.94

2.43

0.82

Boreal

16

2.77

2.08

0.75

Árido

24

3.18

2.36

0.74

Montañoso

26

3.26

1.69

0.52

Trópicos secos

23

3.13

2.68

0.85

Trópicos húmedos

22

3.09

2.13

0.69

Leyenda: S = Riqueza de tipos de suelo o edafotaxa; H’ = Índice de entropía o diversidad de Shannon; Hmax  = Máxima entropía; E = Equitabilidad (H’/ Hmax ). Los edafotaxa corresponden con la clasificación de la FAO de 1998).

 

Como podéis observar, el bioma que atesora una mayor diversidad es el que concierne a las grandes cadenas montañosas del mundo. Ya explicamos la razón aquí. Curiosamente,  este y el bioma mediterráneo, son los menos extensos del planeta. La tabla también muestra  como los ambientes fríos y boreales, es decir los más cercanos a los polos, son los que atesoran una menor edafodiversidad, al igual que ocurre con su biodiversidad. Sabemos, por otros estudios, que existe una clara correspondencia entre la extensión o área que ocupa cada bioma y su riqueza en taxa. Aunque ya os mostraremos los resultados en otro post, al dividir el planeta por países y contabilizar el número de tipos de suelos, así como el de anfibios, reptiles, aves y mamíferos detectamos una sorprendente correlación significativa entre la diversidad (riqueza) de edafotaxa y la el de los grupos taxonómicos biológicos mentados. Del mismo modo, todos ellos se relacionaban con el área. Dicho de otro modo, esta última es la principal fuerza conductora de todas y cada una de las biodiversidades mentadas.

 

 

Los Pisos de Vegetación de las

Grandes montañas emulan en miniatura

a la distribución de los biomas

Fuente: aquí

 

Si observáis el valor de E” o equitabilidad, comprobaréis que el valor más bajo corresponde justamente al bioma montañoso, que así mismo es el que viola la regla general de la relación entre diversidad (del tipo que sea) y extensión superficial analizada. ¿De qué nos informa “E”? Simplemente que cuando más bajo sea su valor, la extensión ocupada por los distintos edafotaxa es menos equitativa. Valores cercanos a “1” significan que casi todos los tipos de suelo ocupan la misma extensión en el bioma considerado. Del mismo modo, cuanto más se aproxima a “0” el índice nos indica que unos pocos edafotaxa ocuparan una enorme extensión y los restantes otra muy exigua. Tal hecho acaece en los biomas boreales, áridos y, especialmente en los montañosos.  En este último, más del 50% de la extensión la ocupan los Leptosoles, y si le sumamos otros suelos nada (Regosoles) o poco evolucionados (Cambisoles), alcanzamos la cifra del 75%. En otras palabras el bioma montañoso si bien es muy rico en suelos, casi toda su extensión la ocupan los más someros e incipientes, muchos de ellos (Leptosoles y Regosoles) no aptos para la producción agrícola. 

 

Por su parte, los ambientes áridos no atesoran muchos suelos por unidad de área. Lo que ocurre es que tal bioma ocupa una gran extensión y, como hemos reiterado, el área resulta ser uno de los principales responsables de la los valores  de la edafodiversidad y la biodiversidad, a cualquier escala. De aquí, que podamos decir que en los biomas fríos, mediterráneos, templados y tropicales (con independencia de la existencia o no de de un déficit hídrico estacional o no) se caracterizan por ser en términos relativos los más edafodiversos. Ya mentamos que los montañosos poseen unas características muy singulares. Así pues, los ambientes más pobres en edafotaxa, cuando se soslaya el efecto del área, son justamente los que sufren ambientes más extremos, es decir los desérticos o cuasi-desérticos, ya que los ambientes boreales son también considerados por muchos geobótánicos como desiertos biológicos.

 

Resumiendo, la edafodiversidad y la biodiversidad se comportan de forma parecida, al menos cuando son analizados a escala planetaria

 

Juan José Ibáñez

17:47 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (82)