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jueves, 08 de marzo de 2007

Cada vez que pongo los pies sobre esos suelos agrícolas de Castilla me entran sudores y me pregunto constantemente cómo los agricultores de mi Tierra van a desarrollar cultivos agroenergéticos, cuando el costo principal, los agroquímicos, alcanza el 70% del total, y seguirá subiendo, en la medida que suba el precio de la energía necesaria para sintetizarles, embalarles, trasportarles y extenderles a pié de cultivo. La solución parece clara, dejemos de usar agroquímicos. Pero ¿Es factible?.

 

Podemos hablar de moobing cuando hablamos con determinados técnicos. Usar los suelos en cultivos agroenergéticos, bajo criterios de agricultura ecológica y/o de conservación “pone de los nervios” a muchas personas del sector de los agroquímicos, deja preocupados a los del “negocio del biofuel”, alegra a los ecólogos y debiera de estimular a los edafólogos a participar, tanto en su investigación, como en conseguir el cambio del “chip” de los Ingenieros “productivistas” al aportarles criterios alternativos aceptables. Pero buscar soluciones correctas es todo un reto.

 

Sabemos que los suelos de uso (o abandono) agrario, en el estado de degradación en que se encuentran, producen poco y deben de protegerse (cuanto antes) mediante sistemas y objetivos de producción, que difieren radicalmente de los que actualmente se preconizan.


Su estudio precisa desarrollar estrategias de futuro, cuya planificación en el tiempo estén alejadas de los avatares políticos turno y puedan acoplarse los intereses industriales del sector agroenergético.  Deben de basarse en criterios sencillos, claros y valorados. Este se debe a que hablamos sin decirlo, de un recurso (el suelo) cuya “renovación” precisa de decenas de años para conseguirse, y exige conductas basadas en sólidos criterios edafológicos.  Y no basta decir, “como no hay materia orgánica, pues se la añadimos” (porque es un compost y por eso es buena).  Errores simplistas como éste, pueden causar igual o más daño que la estrategia agroquímica aplicada hasta ahora.

 

La Química Agrícola, contiene aspectos económicos, que los edafólogos no podemos de olvidar. Y uno de ellos tiene que asumirlo, por quienes tienen competencias para ello, mediante la aplicación firme de ciertos criterios económicos alternativos, no con la pretensión de ahorrar al “consumidor del biofuel” unos céntimos de euro (para eso está una bajada drástica de los impuestos que gravan a estos tipos de gasolinas) sino para resolver las diferencias de renta entre los productores, los transformadores (empresas integradas en grandes conjuntos económicos internacionales) y los consumidores finales (hoy ajenos a toda esta problemática).  Este era un objetivo fundamental que tenía la “casi extinta PAC”.  Y evitar un gasto por quienes tienen rentas bajas, debe de asociarse con esta propuesta global.

 

Frente a los desarrollos actuales de la agroenergética, basados en utilizar para este fin, las plantas “que conoce bien el agricultor”, un criterio científico básico, debe de centrarse en analizar cómo o donde la planta acumula la energía que, inicialmente lumínica, se transforma en energía de enlace químico.  Ahora no interesa decir que el ATP, el GTP o los polifosfatos son moléculas energéticas.  Debemos buscar, en plantas propias o muy adaptadas a cada entorno edafoclimático, qué compuestos químicos estructurales o de reserva, con una acumulación energética significativa o posible transformación técnica, son útiles para nuestros propósitos energéticos.  En realidad eso es lo que se ha venido haciendo hasta ahora con las plantas de uso alimentario. Y la investigación está abriendo muchos y nuevos caminos realmente provechosos.  Repasemos algunos de los hechos.

 

Quien afirma que la glucosa tiene mucha energía, no le falta razón. Cultivos como la caña de azúcar o la remolacha azucarera acumulan su dímero (la sacarosa) en tallo o raíz, en tales cantidades, que su extracción industrial, permite una rentabilidad suficiente (aunque el sobreexceso de producción, para uso humano, limite su cultivo a nivel global).  En otros casos, en la semilla se acumulación glucosa polimerizada, (almidón), permite cultivos como el trigo, el arroz o la patata que mediante transformaciones, más o menos complejos nos permiten obtener variadas formas alimentarias.  Pero además, el potencial fermentativo de sacarosa o de los almidones, abre el campo a otros cultivos como el de la vid o la cebada, generando una gigantesca gama de bebidas alcohólicas (con alto IVA y una tremenda recaudación de impositiva). O quizás debiéramos de decir en lenguaje mas cursi al uso “bioetanólicas”.

 

Y criticando a quienes hacen del uso del profijo “bio” (bioetanol, biosólidos… ) habría que decirles que el prefijo “bio” debe de aplicarse con un criterio único y sensato dado que las fermentaciones (todas) son procesos biológicos (siempre) y por lo tanto los productos generados siempre serán siempre “bio”. Los  términos bioalcohol, bioetanol son obviedades de la palabra alcohol o etanol.  Pero aplicar el mismo prefijo a los conocidos “biosólidos” es por lo menos sorprendente, ya que la producción de esos “granitos esféricos” son la consecuencia de un procesos de floculación (no de fermentación) en el que los compuestos que inducen y se responsabilizan del proceso asociativo son “compuestos inorgánicos” en un 70-80%.   Pero la cuestión no es baladí, dado que el uso de esta palabra, en el caso de los biosólidos tienen detrás una connotación de “inocuo, sanitariamente o biológicamente hablando” que está induciendo a error.

 

Siguiendo con el objetivo de este post, otro gran grupo de vegetales son capaces de acumular triglicéridos en sus semillas. Del cultivo de las mismas se obtienen aceites. En este caso, curiosamente, se aceptan manejos agrarios tanto para plantas leñosas y no leñosas.  Entre las primeras se cultiva el olivo y la palma, y entre las segundas el maíz y el algodón.  Con una riqueza variable, los vegetales han optado por esa  línea evolutiva.

 

Pero no solo debemos de pensar (agro-energéticamente hablando) en las posibilidades que nos proporciona la forma de acumular energía química en la semillas. Finalmente otro grupo  vegetal esconde su energía en forma de compuestos protéicos, que no por su excelencia energética, sino por su capacidad nutricional, es también cultivado, con bastante buenos resultados económicos.

 

Pero es evidente que existen otras formas de energía en las que se basa la producción vegetal. Ciertamente algunas plantas están siendo utilizadas para acumular ciertos ETPs que agrupamos bajo el nombre de metales pesados.  Ahora su esfuerzo energético se orienta hacia la generación de compuestos que eviten ese impacto tóxico dentro de la planta.  Su metabolismo participa en muchos casos usando azufre, generando polímeros del glutaión (como las fitoquelatinas), y compuestos azucarados o lípidos, con una elevada capacidad de acumulación de los citados tóxicos (que para ellas  no lo son).

 

En este repaso al metabolismo vegetal, no podemos olvidar la ruta del “isopreno activo” que muchos vegetales han desarrollado intensamente. ¿O nos hemos olvidado de las plantas que acumulan un latex del que se obtenía el caucho? ¿y tenemos algo que decir de las resinosas?. Yo sigo creyendo que su combustión genera mucho calor.

 

Un campo, reconocido por todos por su interés agroenergético directo, pero que debe de ser revisado atentamente, centra su atención en la generación de estructuras vegetales y en el nivel de densificación de sus componentes moleculares.

 

En este sentido, aunque siempre está presente la celulosa, su distribución espacial y organizativa, la longitud y densidad de sus fibras, la naturaleza de sus enlaces, la presencia de componentes moleculares que la acompañan para evitar la pérdida de agua, o la elevación del porte, la existencia de componentes poliméricos, como las ligninas y las proteínas (sobre todo en proteaginosas), y un largo etc,  hacen del estudio de esta biomasa un inmenso arca de investigación y un caudal de posibilidades de uso que la agroenergética aún no ha prospectado. 

 

Es evidente que el contenido en agua de las herbáceas afecta al secado, troceado y peletización.  Pero existen vegetaciones como los musgos, cuya evolución nos proporciona la turba… De la misma manera la capacidad energética de los residuos de la madera o sus las posibilidades tecnológicas de los subproductos generados por sus procesos de transformación tienen gran interés y su análisis generará nuevas  expectativas.

 

En estas circunstancias, los desarrollos agro-silvícolas (combinación de plantación de hileras forestales entre cultivos herbáceos puede y tiene un interés no solo en el control de la erosión o en el mantenimiento de la temperatura y humedad de los suelos, sino también en la lucha contra plagas, en la regeneración de una biodiversidad ampliamente olvidada y en la recuperación de paisajes que, como el de la dehesa, ya están prácticamente olvidados en nuestra geografía agraria.

 

Es evidente que con instrumentos como las formas ecológico-productivas, el uso de la micorrización en herbáceas, la combinación de estrategias agrosilvícolas, diversificamos el riesgo y nos adentramos en “otro horizonte agrario” que puede armonizarse con el agroenergético.  Además podemos combinar hechos como la explotación frutícula y el desarrollo forestal para producir maderas, que como la del cerezo o de la encina con un valor contrastado.

 

Pero todo esto debe de experimentarse (ya se está haciendo desde la Universidad de Extremadura) donde el adehesamiento tiene una gran tradición.  ¿Volverán a aparecer los almendros, los nogales o las encinas en nuestros campos?  ¿El agricultor se convertirá también en productor de almendras, nueces o trufas? No lo sé.

 

Pero si se que, estas estrategias asociadas al uso de plantas micorrizadas, (con un descenso obligado en el uso de los agroquímicos y, por ende, de un descenso de su factura económica) contribuirán a una elevación masiva de la materia orgánica de los suelos (contribuirá a la lucha contra el cambio climático y el contenido en CO2 atmosférico), evitará la erosión (dado que su agricultura emplea sistemas de mínimo laboreo), pero sobre todo, diversificará los riesgos económicos y cooperará, si se lo permiten a elevar su nivel de vida cuando sus producciones energéticas se asocien al valor del combustible?.

 

Los ingenieros agrónomos deberán de enseñar a micorrizar semillas de las plantas herbáceas usadas en el cultivo. Además deberá de aconsejar sobre el empleo de tal y cual especie o variedad (según el objetivo agroenergético, no alimentario) lo que le obligará incluso a reconducir el concepto de “mala planta”.  La rotación de cultivos deberá de incluir fijadoras de nitrógeno dentro de cada ciclo de rotación.  Incluso inicialmente deberá de incluir en la rotación de cultivos alguna planta, con capacidad de fito-acumulación de determinados iones con potencialidad tóxica….

 

Con mis mejores deseos de que este post induzca a la reflexión y a la búsqueda de alternativas.

 

Saludos cordiales,

 

Salvador González Carcedo

16:00 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

Hace unos días, el Boletín MI+D de la CM recogía una noticia de prensa editada por País Futuro, cuyo título rezaba así.:“Código de Barras Genético”. Según los autores, en base al “primer análisis genético sistemático” de los pájaros de América del Norte, proponían elaborar un análisis de la biodiversidad mundial, para lo cual solicitan 76 millones de euros. Se trata de un caso palmario de intentar confundir a los organismos financiadotes y a la opinión pública. ¿Realmente se podría llegar a elaborar tal ansiado inventario por un precio tan módico, en virtud de tamaña tarea? Imposible. La nota de prensa está llena de ambigüedades que, en este caso, parecen proceder de boca de sus autores (frases entrecomilladas), y no a una deficiente interpretación del periodista. Pura demagogia que tan solo sirve para encubrir sus velados intereses, la fama y la “pasta”. En mi opinión se trata de una mala praxis científica, por mucho Instituto Rockefeller que la avale (se nos olvidan varios casos de fraude del pasado en los que se vio envuelta tal prestigiosa institución). Convendría que leyerais el post de Antonio La fuente sobre la ciencia basura que inunda las revistas científicas “prestigiosas”. Analicemos a fondo una buena parte del texto ya que no tiene desperdicio. Es una verdadera vergüenza y un timo colosal. Como siempre los subrayados y coloreados son de mi propia cosecha.    

 

 

 

Códigos de barras

Fuentes Aquí


Al parecer algunos biólogos moleculares quieren desplazar la dura tarea de los taxónomos clásicos acudiendo a este tipo de publicidad “científicamente maliciosa”. Todo apunta a que para muchos de estos “Indiana Jones” la pureza de la ciencia es lo que menos importa. Analicemos pues un extracto amplio de la susodicha noticia, con vistas a desentrañar tales embustes.  Con tal motivo, deberemos cambiar un poco el orden de sus declaraciones.

 

El concepto de especie “ha sido hasta ahora demasiado superficial” y consideran que se los análisis genéticos sistemáticos podrían identificar casi todas las formas de vida si se automatiza el proceso que han desarrollado para las Aves (y mamíferos voladores)  de América del Norte. ¿Verdad o mentira? Mentira y de las grandes. 

 

Los científicos encontraron 15 posibles nuevas especies entre las 643 pájaros estudiados desde el Ártico a Florida. En total se conocen 690 especies de pájaros que crían en América del Norte. "Los pájaros de Norteamérica están entre los mejor estudiados del mundo", ha dicho Mark Stoeckle, de la Universidad Rockefeller, coautor del trabajo. "Incluso en un grupo en el que se ha trabajado con tanto cuidado hay diferentes formas genéticas que parecen ser nuevas especies"

 

“Las pruebas genéticas, efectuadas, por ejemplo, sobre una muestra de pluma, dan como resultado un código de barras similar a los que llevan los productos en el supermercado. Cuando la secuencia de bases del ADN es distinta en al menos un 2,5%, se puede definir una especie a pesar de que sea idéntica en las plumas, el canto o la morfología. Una diferencia de un 1% indica que ha pasado un millón de años desde la última vez que se cruzaron ambas especies”.

 

 

En primer lugar, ya en el primer párrafo hablan de formas genéticas que “parecen ser nuevas especies”. Empero no si significa que lo sean. ¿Cuál ha sido el criterio empleado? Por estos linces del marketing? Lo podemos leer en el segundo párrafo. Por un lado sabemos que el genoma humano se diferencia del chimpancé en un 1% más o menos. Como corolario chimpancés y humanos deberíamos ser considerados una única especie, a pesar de que los híbridos no sean viables. Tal criterio invalida el aceptado y controvertido “concepto biológico de especie”, empero no proporciona una base sólida sobre la que pivotara otro nuevo. El 1% es un criterio más o menos estándar que no resulta ser más que un promedio. Y eso teniendo en cuenta nuestros escasos conocimientos sobra la variabilidad genética de las especies bien estudiadas. Hoy se sabe que algunas especies (que no hibridan) difieren en su genoma menos del 1%, mientras otras lo hacen sobrepasando con creces el 2.5%. No existen a priori medios de saber cual es el porcentaje de variabilidad genómica que impide que nazcan vástagos fértiles tras su hibridación. Por lo general, tal variabilidad “intraespecífica aumenta de los organismos complejos a los menos complejos, empero no siempre. Por ejemplo, en cautividad se han logrado obtener poyuelos fértiles cruzando especies de familias diferentes. En otras palabras, a parte de la arbitrariedad del porcentaje prescrito por los autores del trabajo, no se puede confundir variabilidad genómica con diversidad de especies. Se trata de una falacia con mayúsculas. Por lo tanto de lo dicho se sigue que también lo es el siguiente objetivo.

 

El objetivo no es sólo clasificar las especies sino también tener mecanismos simples de identificación para cualquier muestra biológica, desde un pelo a una uña”.

 

A tal sentencia habría que replicar ¿Cuáles? Sus criterios no son válidos, como puede constatarse para cualquiera que conozca la literatura sobre el tema. Seguidamente, en la noticia también se puede leer, otro párrafo en el que reconocen que:

 

“Por el contrario, el estudio también halló 14 pares de pájaros considerados especies diferentes que son casi gemelos genéticos, dos tríos de pájaros con las mismas características y ocho especies de gaviotas prácticamente idénticas genéticamente.

 

¿Pero pueden dar lugar a vástagos fértiles o no? Reiteramos, que se han publicado estudios que muestran como diferencias menores del 1% dan lugar al aislamiento genético de especies muy emparentadas ¿Qué se debe hacer ahora? ¿Decir que son la misma debida a que los autores de este trabajo han adoptado un criterio de variabilidad interna más o menos subjetivo? En ningún caso. Ya hablaremos de este punto más adelante. En otro párrafo de la nota de prensa puede leerse: 

 

"Éste es el primer paso de un proceso que llevará al registro genético de la vida en el planeta", ha señalado Paul Hebert, del Instituto para la Biodiversidad de Ontario, coautor del informe publicado en Molecular Ecology Notes. "No se puede proteger la biodiversidad si no se conoce".

 

La aseveración marcada en azul subrayado es completamente cierta, empero no la inmediatamente anterior del párrafo que comentamos más arriba. Nótese como aquí los “vendemotos” cambian el concepto de especie por el de “registro genético”, que no es lo mismo, se mire por donde se mire. Cabe también haceros ver que la Revista Indexada no es ni Science, ni Nature, ni nada por el estilo. De ser ciertas sus aseveraciones, serían de tal calado, como para salir en la portada de una de las prestigiosas revistas mentadas. ¿Por qué los autores no publicaron su manuscrito en un “Journal” de mayor Prestigio? O si lo hicieron, ¿fue rechazado?  Finalmente los autores nos recuerdan algo que no parecen haber tenido en cuenta:  

 

Los investigadores del estudio han recordado que no existe una clara definición de lo que es una especie, aunque se suele recurrir a la imposibilidad de que se crucen los individuos. "Eso es difícil de comprobar, porque no vemos a los murciélagos tener relaciones sexuales en las cuevas y tampoco observamos las formas diminutas de vida"

 

¿Entonces que están vendiendo? Si existen problemas para identificar un concepto de especie válido para toda la vida (lo cual es más que cierto), si la variabilidad intraespecífica no nos informa del aislamiento genético debidamente y, si además “no podemos observar las formas de vida dimuinutas, muchas de las cuales (los procariotas) pueden intercambiar “horizontalmente” más del 10% de su genoma en un solo contacto, de que sirve su propuesta? Resulta que al final de este documento retorcido y tendencioso lo expresan muy claramente:    

Los científicos esperan obtener 76 millones de euros para ampliar el código de barras genético a toda la vida sobre la Tierra, unos 10 millones de registros de ADN de unas 500.000 especies para el año 2014.

 

La pasta, solo la vil pasta: Nótese que vuelven a repetir que van a analizar el genoma de 500.000 especies (¿no serán individuos?). Con toda la seguridad, tras embolsarse la pasta y utilizarla para este u otro propósito, nos infamarán de lo que ya es conocido desde hace décadas por la mayor parte de los expertos en el tema: que un análisis geonómico, hoy por hoy, no nos puede informar de lo que es una especie, sea lo que sea esta. Más aún, con tan escaso tamaño muestral (recordemos que se calcula que existen bastante más de un millón de “especies” sobre la faz del planeta; quizás algunas decenas de millones), con toda seguridad ni llegarán a analizar la variabilidad genética intraespecifica de unas cuantas.

 

No estoy defendiendo que tal estudio carazca de valor. Empero otra cosa bien distinta consiste en mentir tan descaradamente, hecho más que reprobable, y más aun cuando todos reconocemos que no se ha identificado más que un porcentaje ínfimo de las “especies” que existen en el planeta. Más aun permanecen muchos ambientes sin explorar ¿debo recitarlos de nuevo?

 

Edafometras contra las taxonomías clásicas de suelos:  

Los argumento empleado por los edafólogos matemáticas en contra de las taxonomías clásicas de suelos son de la misma guisa. Es cierto que los edafotaxa son unidades convencionales categorizadas mediante ciertos criterios cuestionables. Siempre adolecen de un grado de subjetividad. Nadie lo duda ¿Empero que ofrecen los edafometras como alternativa? La misma bazofia o peor que la aquí analizada.  ¡Nada de nada!, al menos científicamente serio. No se puede confundir variabilidad genética con biodiversidad o edafodiversidad. Pero lo que no nos dicen es que han utilizado “parte” de un ADN mitocondrial. Técnica muy cuestionada por otros muchos expertos. Desconozco si puede aplicarse a organismos superiores, pero, por ejemplo, en nematología, han causado más confusión que orden (eso sí que lo he constatado en un Congreso Mundial sobre la especialidad?

 

Las Revistas en Open Access se me antojan cada día más imprescindibles.

 

Juan José Ibáñez

13:09 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (2)