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sábado, 03 de marzo de 2007

El otro día, en el Blog de J. C. Toscano apareció un interesante artículo que dio paso a que leyera otro en la misma revista que me llamó la especialmente la atención. Se trataba de un documento editado por la misma en  la “Revista Iberoamericana de Educación”. Más Concretamente, hablo de: “Naturaleza de la ciencia e indagación: cuestiones fundamentales para la educación científica del ciudadano”, cuyo autor es Andoni Garritz. Este profesor de la UNAM nos deleita con una sintesis acerca de las nuevas corrientes en la docencia de la ciencia. Gorritz, basándose en una abundante bibliografía (mucha de ella norteamericana), ofrece una panorámica de lo que debería ser la una enseñanza innovadora de las ciencias para el ciudadano en el mundo actual. En mi modesta opinión, se trata de un “paper” muy acertado. Se propone un nuevo modelo de inculcar, tanto a los jóvenes como al público en general, que es la ciencia. Con tal propósito parte de diversos ángulos, reconociendo la vital importancia de contextualizar la actividad científica apelando al uso de la historia, filosofía y sociología de la ciencia. Animo a todos los interesados, tanto en la enseñanza, como en el aprendizaje de las ciencias, a que se bajen de Internet este documento que es digno de lectura. No voy a cantar sus alabanzas, sino sus debilidades, ya que también las hay (¿ y en cual no?), en mi modesta opinión. Algunas de ellas son dignas de ser explicadas.

 

 

Foto Andoni Garrita (UNAM) Fuente; Aquí

 

 


Insisto en que Andoni ha hecho un buen trabajo de revisión. En mi opinión resulta ser excesivamente exhaustivo y cargado de acrónimos “ad hoc” (acronimofilia). Del mismo modo, le falta argumentación, apoyándose demasiado acríticamente en las referencias de “autoridad”. Empero atesora muchas virtudes. Por ejemplo, en un mundo cargado de información, lo que interesa es enseñar a que el propio alumno aprenda a aprender. No se trata de aportarle información, sino conocimiento, así como el modo acceder a este último de forma individual y crítica. Del mismo modo, como el título del artículo indica, él que el estudiante aprenda la naturaleza de la ciencia y de la tecnología es más importante que apabullarle con datos, cifras y teorías inconexas. Lo mismo puedo argüir respecto al espíritu crítico y la “indagación”, otros puntos clave de la propuesta del autor. Vamos ahora a las críticas constructivas, así como a ciertos desencuentros entre su propuesta y mis apreciaciones basadas en mi propia experiencia, más como científico que como docente, ya que no lo soy.

En primer lugar, cabría distinguir entre querer, saber y poder (Luis Aragonés, Entrenador de Fútbol).  La mayoría de los investigadores y docentes universitarios no sabría n ni como empezar a poner en práctica la propuesta de Andoni. ¿Por qué? Sencillamente porque somos practicantes no adiestrados (ignorantes) en el conocimiento de “que es la ciencia”. Intentaré explicarme con un símil futbolístico. Los profesionales somos como los jugadores. Los hay virtuosos, eficientes, entregados al colectivo, gregarios, egoístas, fuleros, etc., pero en la inmensa mayoría de los casos desconocemos, tanto la táctica como la estrategia. Para eso está el entrenador del equipo y el cuerpo técnico del club (en nuestro caso los políticos y los “popes” de esta actividad). Si esto ocurre a nivel de los profesionales, ¿Cómo se puede exigir a los profesores de las escuelas de primaria y secundaria que apliquen unos conocimientos tan extraños a nuestra propia instrucción? Vivimos en un País (en este caso España) en el cual los pedagogos han subsumido al sistema docente en la más profunda miseria a causa de su retórica y falta de contacto con la realidad social. Estoy seguro que muchos docentes “quieren”. Ahora bien ¿saben y pueden? Sencillamente lo dudo. ¿Qué sería necesario con vistas a poder llevar a cabo las propuestas de Andoni? Sencillamente una nueva generación de profesores extraordinariamente preparados ¿Y quien les enseñaría? ¿Tan solo los expertos en didáctica? Lo dudo. Una cuestión es la teoría y otra la práctica.

 

En cualquier caso, Andoni nos enseña cual es el camino a seguir en el futuro. Sin embargo, hoy por hoy más que una andadura sería como lanzarse en paracaídas, mal que me pese decirlo. Efectivamente, desde estudiante comprendí que si las materias de las asignaturas se explicaran desde sus orígenes, siguiendo el orden cronológico de los acontecimientos, tanto la lógica (científica) del descubrimiento, como el contexto (factores sociales y psicológicos que acompañaron y condicionaron el “hallazgo” científico) de la justificación, el alumno aprendería mucho más y se divertiría a lo grande (yo aprendí la genética al revés). Debemos entender que la ciencia, en si misma, puede considerarse como un juego con unas reglas que han cambiado paulatinamente a lo largo de su historia. Enseñémosle eso y sabrán como poder jugar. A posteriori todo es problema de practicar bajo una mayor o menor tutela.

 

Por tanto, mi crítica pivota en la utopía de la puesta en práctica de los contenidos que escribe el autor a corto y medio plazo. Es el camino, sí, pero hay que recorrerlo poco a poco, sobre bases seguras. No se trata de un juego entre expertos en didáctica de la ciencia, sino una tarea a llevar a cabo entre toda la sociedad. De ser profesor, tras su lectura, personalmente me quedaría apabullado e incapaz de llevar tal tarea de titanes a la práctica. Y quien crea lo contrario, presumo que no conoce muy bien a la “ciencia en acción” como diría Latour. Se presupone que el alumno debe aprender los “grandes valores de la ciencia”. Empero como se reconoce en el texto (aunque muy implícitamente), tal empresa adolece de defectos, mala praxis, fraude, etc. No nos olvidemos de ello.

 

Por otro lado, Andoni, al recoger numerosas propuestas de otros expertos en la materia, incurriendo en algunas ambigüedades expositivas. A modo de ejemplo, escojo de su texto el siguiente cuadro, con vistas a realizar un análisis crítico después. Entiendo que no le critico a él, sino a un tal Niaz.

 

Cuadro 1: Decálogo de Niaz Sobre la Naturaleza de la Ciencia

 

1. Las teorías científicas son tentativas.

 

2. Las teorías no se convierten en leyes aun con evidencia empírica adicional.

 

3. Toda observación está impregnada de una teoría.

 

4. La ciencia es objetiva sólo en cierto contexto del desarrollo científico.

 

5. La objetividad en las ciencias proviene de un proceso social de validación competitivo, por la evaluación crítica de los pares.

 

6. La ciencia no se caracteriza por su objetividad, sino por su carácter progresivo –cambios progresivos de problemática–.

 

7. El progreso científico está caracterizado por conflictos, competencias, inconsistencias y controversias entre teorías rivales.

 

8. Los científicos pueden interpretar los mismos datos experimentales en más de una forma.

 

9. Muchas de las leyes científicas son irrelevantes y en el mejor de los casos son idealizaciones.

 

10. No hay un método científico universal que indique los pasos a seguir.      

 

Respecto a los puntos 1 y 2, cabría decir en que no se discierne entre hipótesis y teoría debidamente. Las hipótesis corroboradas se convierten en teorías, algunas de las cuales darán lugar a Leyes. En el sentido estricto del término, muchas disciplinas adolecen de no atesorar tales leyes. La ley debe cumplir siempre, y eso no ocurre, por ejemplo en muchas disciplinas naturales históricas, tales como vegetación, geomorfología, geografía, geología, etc.

 

Del punto 3 ya hablamos aquí y estamos completamente de acuerdo. Respecto al ítem 4 podría estar implícitamente de acuerdo, empero el vocablo “objetivo” debe emplearse siempre en un contexto científico muy concreto. La ciencia esta repleta de historias que narran como los grandes héroes fueron subjetivamente masacrados por sus rivales a pesar de estar en posesión de teorías mejores que las de aquellos. De aquí que invalide el criterio número 5. “Lo del iguales” tiene un aroma a lo que nos quieren vender las multinacionales de las publicaciones científicas. El “criterio de autoridad” y las escuelas invisibles (lobbies de expertos implicados en el tema a debatir) han primado en demasía (y no solo actualmente) ante la lógica y las evidencias científicas. Del mismo modo, el carácter progresivo (punto seis) versus saltacionista del progreso científico sigue siendo materia de debate. Es obvio que el artículo sigue más de cerca las doctrinas de Popper que las de Kuhn. Firmo sin dudar los ítems 7, 8 y 9. Sin embargo, el unto 10 es confuso y confundente: se refiere al ¿método o método científico? Si es así el texto cae, o puede dar pie a caer en alguna confusión.  

 

Conclusiones De Referee

¿Revisión por iguales? ¿Qué es eso? Si yo hubiera sido uno de ellos habría dicho lo siguiente: el texto es aceptado sin duda para publicar tras algunas modificaciones (pequeñas y medias, traduciendo literalmente la terminología del suahili). El manuscrito debe tender a explicar lo que se podría hacer aquí y ahora, en base a consolidar los pilares de un edificio que tardaría tiempo en construirse. Seguidamente, le recomendaría que fuera más conciso y cauto a la hora de pronunciarse en los camino a seguir después, los cuales deberían ordenarse cronológicamente. El texto adolece de una cierta desorganización (los anglosajones aquí son implacables). No se aprecian apenas referencias ni a historiadores, filósofos y sociólogos de la ciencia, lo cual para mí (….), Resumiendo, propuesta hermosa, pero que llevaría años en poderse implantar en todas sus directrices. En caso de que el autor tuviera la arrogancia de especificar fechas o plazos, uno tendría que limitarse a decirle que eliminara inmediatamente ese material, o el texto no se publicaría en la revista.

 

Conclusiones personales

¡Se realista!: ¡Pide lo Imposible! En hora buena Andoni, me ha encantado.  Y Dr. Garritz  mis felicitaciones por este “brainstorm” (tormenta de ideas en suahili), que es lo que se me antoja el texto. Ojalá un día mis ojos, ya ancianos, puedan contemplar tal tipo de formación científica. Pero empecemos por los profesionales porque si no (….)

 

Juan José Ibáñez

 

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Kart Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

 

PD. Andoni (nombre bien vasco, por cierto) es mucho menos caótico que yo en sus textos, que quede claro. Lo que pasa es que jugando a referee (….). Le envío un mail con el contenido de este post. Veremos si me mata. Ahora por supuesto tengo que admitir su réplica.

14:04 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)

La exigencia de que, según progresa la ciencia, sus teorías sean cada vez más falsables y en consecuencia tengan cada vez más contenido y sean más informativas excluye (soslaya, se olvida) de que, con harta frecuencia, se efectúan modificaciones de las teorías con el único objetivo de defenderlas de otras rivales. Como ya mentamos y analizaremos más detenidamente al hablar de la Filosofía de Lakatos, tal estrategia tiene como propósito proteger o blindar las teorías vigentes de posibles o contemporáneas falsaciones amenazadoras. Volvemos a reiterar que la filosofía de Popper soslaya el factor humano. Los científicos, como casi todo el mundo, no corresponden al perfil del santurrón que pretenden inculcar al ciudadano los Sacerdotes de la Ciencia. Veamos sucintamente como se realizan tales maniobras, así como las repercusiones que acarrean en el progreso de la ciencia. Finalmente, pondremos como ejemplo dos casos extraídos de las Ciencias del Suelo.

 


La modificación en una teoría, tal como la adición de un postulado más, o la substitución de alguno de ellos por otro, que no atesore nuevas consecuencias comprobables (refutables) antes de tal sustitución (de la teoría antes de ser modificada), es denominada modificación “ad hoc”.

 

Pero ¿qué es una modificación ad hoc? Se trata de la introducción de cambios o modificaciones (p. ej. hipótesis adicionales) en la teoría que eviten su falsación, pero que no sean contrastables de forma independiente de la propia teoría. En otras palabras nos referimos a cuando la hipótesis modificada es menos falsable que la versión original. El falsacionista rechaza tal acción de retaguardia. Las modificaciones efectuadas en una teoría, en un intento desesperado de salvar algunas dificultad inherentes a esta, no necesitan necesariamente consistir en maniobras “ad hoc”, Si cumplen este último requisito de ser verificadas, por sí solas, son aceptables a los ojos del falsacionista. Todas las pruebas, que no avalen la hipótesis original, son consideradas por los poperianos como evidencias que falsan la hipótesis modificada. En consecuenca son rechazables. Por el contrario, si la hipótesis modificada es más falsable y supera los test de refutación frente a las nuevas evidencias, habremos aprendido algo nuevo, por lo que la ciencia continuará progresando.

 

Como veremos en otros post que seguirán a este, es muy frecuente que el establishment defienda las teorías vigentes mediante modificaciones “ad hoc”, lo cual enturbia el modo en como progresa la ciencia y atenta contra la esencia misma de la investigación científica.

 

Algunos de los principales problemas de la visión de la ciencia de Kart Popper son (i) que raramente se implicó en como realmente trabaja la ciencia y sus practicantes; (ii) que adoptó como ejemplo las ciencias duras (física y matemáticas), pero raramente las experimentales (biología, geología, etc.); (iii) que como ejemplos de “mala ciencia” se fue al extremo opuesto, arremetiendo contra disciplinas que, como el psicoanálisis freudiano, son presas fáciles de ser vilipendiadas (con independencia de su eficacia en la práctica); (iv) que solía extraer conclusiones hablando con los grandes “Popes” de otras disciplinas, los cuales le daban cuenta de una visión idealizada (distorsionada) de la actividad científica. Del mismo modo, actualmente cabría mentar que la ciencia ha cambiado, como consecuencia de su propio progreso, así como de los nuevos procedimientos experimentales y los avances tecnológicos. Así, por ejemplo, los modelos numéricos de predicción (cambio climático, erosión. Modelización hidrológica), etc. raramente pueden considerarse como ejemplos de buena ciencia, por cuanto o no son refutables (nos hablan de lo que ocurrirá dentro de decenas de años) y/o sufren continuos cambios “ad hoc” en su estructura (por ejemplo, nuevas parametrizaciones) con vistas a que casen con los datos con los escenarios, ante su incapacidad de predicción a corto plazo. Empero en muchos caos es lo único que un científico puede hacer ante un nuevo reto (como el presumible cambio climático). Cuando hablo de mala ciencia no ataco a sus practicantes, en principio, sino al estatus epistémico de los constructos. Una cosa es decir con los conocimientos actuales tan solo podemos decir que “parece posible o plausible tal escenario”, y otra bien distinta defender: “ocurrirá un suceso concreto de la manera prevista por la el modelo de predicción al 99%”. ¡Cuidado al confundir previsiones de modelos con ciencia verificada!. Lamentablemente al ciudadano le intentan convencer que se trata de la misma cosa. ¡No es así!  

 

Por ejemplo, “la Ecuación Universal de Pérdida de Suelo”, conocida por su acrónimo U.S.L.E. ha demostrado fallar más que una “escopeta de feria”, por lo que fue modificada sin éxito. Empero a pesar de ello, y debido a la “relativa” facilidad de implementar el modelo con datos, sigue siendo utilizada en ciertos contextos. Por ejemplo, el MIMAN, a través de una empresa-consultaría, sin el asesoramiento de expertos conocidos (no digo que no acudieran a alguno, empero nadie de mis colegas parece conocerlos), se encuentra realizando una cartografía de la erosión en España a sscala 1:50.000 haciendo uso de la U.S.L.E. Puedo asegurar que se trata de la mejor manera de tirar el dinero que he visto jamás, pasando por encina de los expertos (que seguimos sin ver ni un duro) para alimentar las arcas de compañías privadas o semi-privadas. Cuando tal tarea esté terminada, lo mejor que se puede hacer es tirarla a la basura, sin más dilación. Ya expondré ejemplos sobre este tema, al que estoy dilatando meterle el diente. Diferentes procedimientos para estimar la erosión dan lugar a resultados tan dispares que tan solo cabe reírse o llorar.   El el CIDE (CSIC, Valencia), así como en diversas monografías del ESB (JRC,-UE-Italia) lo han constatado hasta la saciedad. Sin embargo, nuestras autoridades siguen empecinadas en abusar de constructos modelo-teóricos ya refutados hasta la saciedad ¿Por qué?

 

También  emergen en el mercado teorías, incluso a veces denominados nuevos paradigmas,  que incumplen todos los requisitos para considerarlas como científicas. Este es el caso de los estudios denominados de calidad de suelos. De hecho cada uno de sus defensores tiene una  visión diferente de lo que significa y como llevarla a la práctica. Se trata por muchas razones de un constructo detestable desde el punto de vista conceptual, a la par que no falsable. Aquí cabría distinguir a dos tipos de colegas, por cuanto no todos los implicados en el tema poseen las mismas responsabilidades. Por un lado están los proponentes, que deberían ser consumidos por el fuego sin más dilación (en estados unidos están siendo muy contestados). Por otro lado, nos encontramos con los usuarios. En este último caso, de nuevo debería discernirse entre: (i) quien se apunta al carro por el hecho de poder publicar en revistas científicas, sin analizar la seriedad del tema, convirtiéndose a la postre en nuevos voceros de tal bazofia, y (ii) los compañeros que, una vez que los organismos públicos y las revistas internacionales han puesto a este engendro de moda, trabajan en la materia por necesidad. Muchos de ellos, simplemente proponen proyectos a los organismos financiadotes, por cuanto que es el único mecanismo que tienen con vistas a sobrevivir en nuestro “mundillo” (del “publica o perece” y en el que no encuentran otras vías de poder continuar con su actividad investigadora). Les entiendo perfectamente. Muchos de ellos lo saben perfectamente por cuanto ya me lo han mentado. Lo mismo ocurrió con el tema de la desertificación, del que ya profusamente en otros post. Empero emplazo aquí a quien quiera abrir un debate sobre cualquiera de estos dos temas (USLE o Calidad de Suelos). A ver: ¿Quién se atreve a empezar?

 

Juan José Ibáñez

 

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Kart Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

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