Justamente antes de ayer (12/3/2007), estaba platicando con nuestro amigo Régulo, sobre las implicaciones éticas, sociales y políticas del neodarwinismo y la teoría simbiogénica de la evolución, cuando hoy tal tema aparece reflejado en el boletín de noticias de MI+D recogiendo una noticia de “El Mundo Digital”. ¡No! No es una novedad, ni una noticia de última hora. En cualquier caso, está muy bien escrita, y es más didáctica e instructiva que el 99% de las que hablan de nuevos descubrimientos de la ciencia en la prensa general (gracias al autor, Miguel G. Corral, ya que su quehacer contrasta con una buena parte de sus colegas, pero ¿es periodista?). Se trata de un debate sepultado que atesora un gran calado para el futuro de nuestra sociedad. Tras terminar nuestra conversación por e-milio”, reflexioné y encontré un símil para explicar la naturaleza de un debate, al que no quiere entrar el establishment de la biología teórica, aunque se debería encontrar obligado por fuerza, si realmente siguen los cánones de la ciencia (lo cual cada vez más personas ponemos en duda). Para variar, la noticia explica perfectamente el enorme trasfondo que subyace a elegir entre una y otra teoría. El símil, como ya podréis imaginar (por el Título) es el enfrentamiento entre la transnacional Microsoft y el movimiento ciber-ciudadano “Creative Commons” del que nos informa (habitualmente) con todo detalle Antonio Lafuente desde su bitácora Tecnocidanos. Realmente se parecen mucho, yo diría que demasiado. ¿Por qué? Analicemos el tema con un poco de seriedad, aunque lo narremos coloquialmente.


Pedro Koprotkin y Lynn Margulis
Fuente: Wikipedia
Cuando era joven, casi adolescente, me dio por leer biografías de Darwin. Al final terminó por resultarme una persona poco grata. Buscando una identidad ideológica que me alejara del fascismo y del comunismo, terminó por caer en mis manos un libro prohibido (por aquel entonces) de uno de los ideólogos del anarquismo o comunismo libertario. Sinceramente quedé fascinado. Se trataba del Apoyo Mutuo, de Pedrito Koprotkin. Este pionero ideológico del anarquismo, era naturalista, geógrafo y un apasionado de la didáctica. Vio, como pronto lo hice yo (pero con algún siglo de retraso), los graves peligros inherentes a la doctrina de Darwin y apoyó su ideal de sociedad igualitaria (pero no comunista) en la coevolución. Pedro narraba en aquel libro numerosos ejemplos de coevolución, con vistas a desmantalar la visión brutal de “el pez grande se come al chico” y “aquí solo sobrevive el más apto”.
Lynn Margulis, es un personaje que me impresiona sobre manera, mucho más que su exesposo, Carl Sagan. ¡Que mujer! ¡Que coraje! ¡Que talento!. Sin duda alguna es merecedora de un Premio Nóbel. En la sociedad en que vivimos no se lo darán, y posiblemente no por ser mujer (que también podría influir). Parece mentira que Sagan sea popular y Lynn, tan solo conocida por algunos expertos y eso que se han traducido varios de sus libros de divulgación al castellano.
Carlitos publicó “El Origen de las Especies” en un momento en que la burguesía que llevó a cabo la revolución industrial explotaba de una manera feroz al pueblo británico (más o menos como los dragones asiáticos a sus ciudadanos hoy en día). Tal masacre requería un apoyo ideológico rotundo, una legitimación ética y moral frente al resto de los poderes de la época (hoy lo son los más que dudosos beneficios de el capitalismo globalizante con vistas a defender deslocalización, “flexibilidad de empleo”, “precariedad laboral”, etc.). Debía erradicarse la cosmovisión victoriana de un mundo inmutable. Y Darwin fue el elegido, a pesar de sus dudas (que las tenía y muchas). El empujoncito que involuntariamente le dio Alfredito Wallace (ver el enlace de un análisis anterior) le obligó por fin a editar un libro que seguía en el cajón de su escritorio desde hacía años. Todo lo ocurrido se me antoja patético. La historia no transcurrió como suele ser comentada en muchos libros de divulgación, e incluso en Wikipedia (castellano). Fue mucho más esperpéntica, mostrando uno de los diversos lados obscuros de Carlitos.
Efectivamente, Alfredito, en los viajes oníricos que le generaron unas fiebres durante una expedición en ultramar, llegó en horas a la misma conclusión que Darwin tras muchos años de trabajo concienzudo. Cuando el primero envió un documento breve al segundo, tras enterarse de sus estudios y conferencias a Darwin le dio un soponcio. Carlos Darwin tenía pánico “al que dirán”, y su teoría podía ser muy contestada. Sin embargo, Wallace le puso en una encrucijada, o publicaba su material, o aquel le birlaba el posible premio: “fama, gloria y posteridad”. Como era un melindre y un pusilánime, rápidamente escribió a su amigo y tocayo Charles Lyell, quien le sacó del apuro (las cartas se han reproducido en abundantes libros, para quien no me crea). A la postre los dos presentaron sus trabajos simultáneamente. Empero mientras Alfredito resultó, con el tiempo, más Darviniano que el propio Darwin, este último comenzó a recular (como siempre). Efectivamente, desde la primera a la última edición del Origen de las Especies, se generaron cambios sustanciales. Y entre ellos destaca que la obra iba adquiriendo un sabor Lamarckiano (Jean Baptiste Lamarck) que no atesoraba al principio. Como bien sabéis la mayoría de vosotros, Lamarck defendía la Ley de la herencia de los caracteres adquiridos, así como la influencia ambiental en el mentado proceso.



Spencer, Wallace y Lyell
Fotos: Wikipedia
En cualquier caso tampoco debemos olvidarnos de Georges Cuvier y su catastrofismo. ¿O a caso las grandes extinciones debidas a enormes desastres ambientales no cambiaron el ritmo y la dirección de la evolución en numerosas ocasiones? Del mismo modo, si uno quiere entender la evolución, debe retroceder al filósofo fascistoide Herbert Spencer (sobre el que escribí mi primer artículo filosófico hace unos 15 o 20 años). De hecho, muchas de las frases célebres puestas en labios de Darwin proceden realmente de Spencer . De este tema ya os hable algo en un post anterior. Hasta aquí un poco de historia. Ahora comenzamos con la historia de Lynn Margulis.
Lynn, tuvo el atrevimiento de intentar publicar un descubrimiento espectacular sobre la que basó una teoría explosiva denominada simbiogénesis. En ella se postula que mitocondrias y cloroplastos (con posterioridad se estudia si también pudieran incluirse en el mismo saco cilios y flagelos) son producto de simbiosis de antiguos procariotas que terminaron por asociarse indisolublemente con otra bacteria, dando lugar a la célula eucariota. ¡Hasta aquí podríamos llegar!: Mujer, novata y encima intentando derribar la doctrina defendida por el establishment, es decir el neodarvinismo. ¿Qué se ha creído la niñata? ¿Qué por casarse con Sagan le vamos a tragar esta incompostura? ¡Y un cuerno!. Y aquí se demuestra el coraje de la Margulis, hasta 15 veces tuvo que remitir el “paper” a diferentes revistas para colarlo finalmente en una con no mucho impacto. ¡Qué paciencia!, ¡que seguridad en sí misma! Esta sí es “Madre Coraje”. Finalmente, el establishment no tuve más remedio que bajarse los pantalones y reconocer que mitocondrias y cloroplastos son antiguas células procariotas, así como que la simbiosis entre ellas y otras bacterias dio lugar al primer eucariota. No me extenderé sobre detalles técnicos pues los tenéis en los enlaces que ido dispersando en este texto. Tan solo mentar que ese paso fue el salto evolutivo más importante en la historia de la vida.


Lamarck y Cuvier
Fotos: Wikipedia
Si Margulis hubiera trabajado en España, no habría llegado ni a RyC, ya que sus jefes se habrán “cabreado” por su insolencia y posteriormente echado a la calle por perder el tiempo intentando vanamente publicar un paper ‘No lo duden! Así son la gran parte de nuestros sacerdotes de la ciencia. “Publica o perece”. Pero Margulis tuvo 15 vidas, aunque el establishment no permite más de dos o tres.
Pero a lo que vamos: ¿Cómo es posible que el establishment internacional siga negando la teoría sinbiogénica, pero acepte los hechos que la avalan? Como dice ella en la mentada nota de prensa (extraigo frases entrecortadas del artículo de Miguel G. Corral (los comentarios en primera persona son de Lynn):
Como es natural, la carrera de Margulis no ha estado exenta de batallas científicas. Su hipótesis acerca de la importancia de las bacterias en el avance de las especies hacia formas más complejas la hizo chocar de frente con la corriente de pensamiento dominante en las últimas décadas del siglo XX. Los neodarwinistas rechazaban las ideas de Margulis y proponían los grandes cambios genéticos (mutaciones) como los principales motores de la evolución: si una mutación produce un cambio positivo para la especie, la selección natural lo hará triunfar; si por el contrario genera una desventaja, será desechado.
Los enfrentamientos con los principales exponentes mundiales del neodarwinismo han ocupado buena parte de los esfuerzos dialécticos de Margulis. Ella, concentrada actualmente en otras lides, asegura que los científicos que defienden las mutaciones como fuente de cambios positivos aún tienen que aportar evidencias de algún cambio genético del tipo que ellos proponen que haya sido positivo, que no haya generado enfermedades y muertes.
Margulis siempre ha huido de la imagen del científico frío, altivo e inaccesible. Asegura que si un «científico es arrogante, sólo puede ser mediocre. Los mejores siempre son gente sencilla y humilde, llenos de dudas y de curiosidad».
HA DICHO... - «Hablamos de la vida como si fuera un nombre cuando sería más acertado considerarla como un verbo. La gente se suele preguntar ¿cuándo entra la vida en un bebé? La verdad es que no ha salido nunca. La vida es continua, es un fenómeno termodinámico que no ha parado desde el momento en que empezó hace 3.000 millones de años, según las evidencias que tenemos»,
“Soy darvinista”. El mayor acierto de su trabajo fue saber reconocer que todos los organismos vivos provenimos de un ancestro común. Hoy en día las evidencias genéticas, químicas y de todo tipo que apoyan este hecho son aplastantes. Además, supo ver que el hecho de que los seres vivos que nacen con algún defecto no pueden sobrevivir, lo que conocemos como selección natural (…) EL NEO-DARWINISMO: “El neo-darwinismo dice que las variaciones que dan lugar a la evolución se producen por cambios genéticos (mutaciones) al azar. Los experimentos han demostrado que los agentes que producen mutaciones no hacen evolucionar a las especies, sólo causan enfermedades y matan a los individuos. La pregunta es: ¿de dónde viene la mutación útil sobre la que puede actuar la selección natural? Eso es lo hay que resolver”.
EL SIDA: «Podemos encontrar en las mejores revistas científicas del mundo las más penosas pruebas de que el virus VIH causa sida publicadas como si fuesen verdades indiscutibles. Nada puede cambiar ya esa atroz relación, ni una opinión consensuada ni un millón de editoriales en la prensa. Esta unión inseparable puede ser una buena jugada de 'marketing', ¿pero es eso ciencia? No. Sólo tiene unas enormes implicaciones económicas y políticas».
Como dice Miguel G. Corral sobre la teoría del endosimbionte: “Se presentaba la posibilidad de que la cooperación de organismos primitivos fuese el motor de la evolución”.
Y es aquí en donde Lynn se equivoca al buscar las raíces exclusivamente en Lamarck, ya que fue tiempo después Pedro Koprotkin el que sentaba realmente las bases ideológicas (e incluso podríamos decir teóricas) de la teoría del endosimbionte. Obviamente Lynn no ha leído a Pedrito. Resulta lamentable que buscando en la Web en páginas en castellano “El Apoyo Mutuo” de Koprotkin tan solo aparezca mentado en 33 ocasiones, pero en ninguna de ellas se aborda seriamente la relación entre la teoría de Lynn y la suya. Pero Pedro ¿Qué esperabas?, eras ruso y anarquista. Con esas credenciales (….) parece ser que solo te recuerdo yo. ¡Así me va!.



Gráficos de la Teoría Simbiogenética de la Evolución
Fuentes: Wikipedia en varios idiomas
Cabe mentar que esta radical opositora de los neodarvinistas más herederos de Alfred Russel Wallace, que del propio Darwin, también hizo otras contribuciones a la ciencia, como poner orden en el árbol de la vida y reformular la Hipótesis Gaia (Gea o Gaya) de James Lovelock, de un modo menos místico y más digerible para la ortodoxia científica.
Ya os comenté en otros post que no somos realmente individuos, sino individuos-ecosistemas y que, hasta que no lo entendamos en toda su dimensión, no alcanzaremos a comprender la majestuosa complejidad de la vida y el significado de “salud”.


James Lovelock y Lynn Margulis
con su hijo y colaborador Dorion Sagan
Proponentes de la Hipótesis Gaia
Fuente: Wikipedia
¿Y que tiene que ver esta desiderata con la lucha entre Creative commons y Billy Gates?. Pues en mi opinión, bastante más de lo que cabría pensar a primera vista. Vayamos por partes. Tan solo diré en este post que el éxito en la sociedad actual está basado en los valores que lamentablemente nos legó el Darvinismo y que terminaron siendo más feroces gracias a los neodarvinistas. “Guillermo Puertas” es uno de los máximos exponentes de este neodarwinismo que ha dado lugar a la sociedad tan “justa y equitativa" que sufre la mayor parte de la humanidad. Por su parte un movimiento espontáneamente colectivo se opone a él. Sin saberlo, “Creative Commons”, Wikipedianos, defensores del software libre, Open Acceess, etc., siguen la ideología prokotnikiana y marguliana. Entramos sí en el “Mundo de Matrix”
¿Os imagináis una sociedad en la cual los valores de Koprotkin y Margulis primaran sobre los de Darwin, Wallace y los neodarwinistas? Es decir, ¿una en la que la cooperación y el apoyo mutuo suplante los valores de sálvese el más “espabilao a cualquier precio”?
Juan José Ibáñez