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sábado, 10 de febrero de 2007

Estuve leyendo algún post (con envidia, digámoslo también) de otras bitácoras vecinas de la iniciativa MI+D que comenzaron a colgar videos desde que se nos habilitó dicha posibilidad. Yo creía que jamás podría hacerlo. ¿Qué videos iban a estar disponibles en la Web en materia de suelos? ¿Cómo podría sortear mi torpeza con las nuevas tecnologías? En cualquier caso hoy, que tenía la cabeza a punto de estallar, y desde luego poco apta para trabajar en temas profundos, decidí hacer tiempo navegando por el ciberespacio y me introduje en YouTube.  A veces, estar con las neuronas desconectadas tiene sus ventajas. A base de hurgar encontré una canción (por supuesto en Suahili) en la que ¡¡¡un nematodo virtual describía el perfil de un suelo!!!. Se trata de un Rap-Video. ¿No os lo creéis? Pues aquí lo tenéis. Esto me ha dado pie a ciertas reflexiones (¡ya se ha conexionado una neurona, aunque no mucho!) sobre el divertimento y la enseñanza de la edafología. No esperéis una disquisición exquisita, ya que hoy mi “perolo” no está para muchos trotes. Eso sí, vamos a bailar un  poco ¿Vale?

 

 

Perfil de un Suelo con

Horizonte de lavado

Fuente: ISRIC Gallery


Debo haber soñado que me torturaban, porque no se trata ni de una resaca (que se que algunos sois “muy mal pensaos”) ni de ni de una enfermedad. Hay días aciagos. Pedro mira por donde me ha servido de algo. Pues es cierto, muchas veces se puede enseñar un tema arduo divertidamente acudiendo al uso de juegos y divertimentos. En este sentido, es mejor apelar al uso de las herramientas que pueden ser del gusto de los estudiantes, no del profesor. La música suele ser uno. Pero por favor, se trata de analizar sus gustos. No creo, por ejemplo, que un pasodoble o una sinfonía fuera lo más adecuado, por mucho que les guste a “algunos” los profesores que no tienen mucha “marcha”. Pero, ¿un Rap? Eso es otra cosa. ¿Verdad chavales? Sois unos incomprendidos.  Con estos profesores “carcas” no se va a ningún lado: no os sentís “motivados”. Tan solo deciros que en mi época nos motivaban a bofetadas. Ósea que algo habéis ganado, no os quejéis.  Vamos a ver si convencemos a los “profes”.

 

 

Video: atmosphmira (YouTube)

 

La idea consiste en ir al campo y mostrarles un suelo y sus horizontes. Luego se sigue en clase. Pero esta vez en clase, el “profe” en lugar de un examen normal, os hace otro oral en el que cantáis, a voz en grito, que es un suelo. ¿Por qué el Rap o un Hip hop? Pues por la sencilla razón de que es más fácil que otros tipos de música. Imaginaros, por ejemplo en México, Argentina o España que tuvierais que montar la escenita delante de los “compas” con una ranchera, un tango o un pasodoble, respectivamente ¿Y la banda de música quien la pone? ¡UHF que royo!. Eso sí, hay que votar tanto al contenido como al continente. ¡No! no vale con hacer el payaso. Debe aprenderse el tema, esa es la contrapartida o prestación. ¿Qué tu no sabes cantar? Pues se hace por grupos y a ti te toca el “tutuatutua” Sin problemas “colegua”.

 

La verdad es que como está en suahili, algunos podréis tener problemas para entender este Rap-video (yo tampoco lo he entendido en su totalidad), pero al menos os vais a divertir. Aunque desde luego dista mucho de ser una obra de arte. También, más o menos la historia es así:

 

Un nematodo invita a una “chavala” (esto ya se pone bueno, ¿verdad?) a su garito dentro de un suelo, en donde le enseña el como y el porqué se organizan los suelos en horizontes, hasta que alcanzamos la roca madre o material parental. Asombrada observa como la materia orgánica muerta que cae al suelo (necromasa) va siendo fraccionada por los invertebrados que se alimentan de tales detritus. Posteriormente, es descompuesta por los microorganismos (bacterias, hongos, actinomicetos, etc.) hasta convertirse en humus. La chavala sigue bajando por los horizontes (escaleras) y le muestran un horizonte E, de lavado (blanco como la nieve), las propiedades de un material parental que llegó al lugar por la acción del viento en un periodo glacial (loes) y finalmente, horizonte tras horizonte logra charlar con una roca madre de esquisto subyacente, es decir el "papa" o la "mama" del suelo. ¿Veis la foto de arriba?, pues más o menos algo así. Y no sigo porque el “profe” también tiene que currar.

 

  

 

Nematodo bacteriófago del suelo

(se alimenta de bacterias), aunque

los hay de todos los grupos tróficos

de la cadena alimentaria

Fuente: aquí

 

Pues nada, decirle a vuestro “profe”: “Anda “porfa” vamos a hacer un concurso de Rap. Verás que “diver”.   

 

La verdad, es que el video deja mucho que desear y vosotros lo podéis hacer mejor. Pero para empezar (…) algo es algo ¿No?

 

Juan José Ibáñez

 

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16:13 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (5)

Una buena teoría o ley científica es falsable justamente porque hace afirmaciones claras y precisas acerca de la naturaleza. Los seguidores de Popper (poperianos o falsacionistas), defienden con rotundidad que, cuanto más (en un sentido amplio) falsable es una teoría mejor resulta ser. Cuanto más afirme una teoría, más oportunidades potenciales tendremos de demostrar que el mundo no se comporta de hecho como aquella predice. Una teoría “muy buena” será aquélla que haga afirmaciones de amplio alcance acerca del mundo y que, en consecuencia, sea sumamente falsable y resista la falsación todas las veces que sea sometida a prueba. Las teorías sumamente falsables se deben preferir a las que lo son en menor grado, siempre que no hayan sido falsadas previamente, por supuesto.

 

 

Karl Popper:

Conjeturas y Refutaciones

Fuente: Aquí


Os recordamos que en los siguientes post, y por este orden, comenzamos a explicar las tesis de Popper: 1, 2. Recomendamos su lectura antes de comenzar con la munición que ofrecemos hoy, si bien, no es imprescindible.

 

Las teorías que han sido falsadas tienen que ser rechazadas de forma tajante. Para Popper, la empresa científica consiste en proponer hipótesis, sumamente falsables, seguidas de intentos deliberados y tenaces de falsarias. Personalmente considero que tal  afirmación, por lógica que sea, es inaplicable. ¿Conocen ustedes alguien que tras elaborar una teoría y corroborarla con éxito dedique el resto de su vida a intentar refutarla o falsarla? Sinceramente el aserto de Popper no tiene en cuenta la naturaleza humana, por mucha objetividad que se demande de los investigadores.

 

Aprendemos de nuestros errores. La ciencia progresa mediante el ensayo y el error. Debido a que la situación lógica hace imposible la derivación de leyes y teorías universales a partir de enunciados observacionales, pero resulta posible demostrar su falsedad, las falsaciones se convierten en importantes hitos (logros sobresalientes) de la actividad científica. Tal énfasis de los poperianos radicales se nos antoja cuestionable. Como la ciencia aspira a lograr teorías con un gran contenido informativo, los falsacionistas dan la bienvenida a la propuesta de audaces conjeturas especulativas.

 

Sin embargo, como hemos anticipado, la sociología de la ciencia constata que el stablisment suele comportarse de manera antagónica a los deseos de Popper (estimular las especulaciones temerarias). Del mismo modo, la perspectiva falsacionista “choca frontalmente con la precaución recomendada por el inductivista ingenuo. Según éste último, sólo aquellas teorías de las que se pueda demostrar que son verdaderas (o probablemente verdaderas) deberán de ser admitidas en ciencia. En otras palabras, es reprochable especular más allá de los resultados inmediatos de la experiencia, si no se apela al uso de inducciones legítimas. El falsacionilsmo, en contraposición, reconoce las limitaciones de la inducción y niega  la subordinación de la observación a la teoría. Sus defensores alegan que, el mejor camino de descubrir los secretos de la naturaleza consiste en proponer teorías ingeniosas y perspicaces, siempre que sea viable refutarlas. Cuanto mayor sea el número de teorías conjeturadas que se enfrenten a la realidad del mundo, y cuanto más especulativas sean, mayores serán las oportunidades de lograr importantes avances en la ciencia. Popper no ve riesgo alguno en que proliferen las teorías especulativas aunque sean descripciones inadecuadas del mundo, por cuanto pueden ser rechazadas por otras evidencias. En este sentido cabe preguntarse ¿funciona así la comunidad científica? Sinceramente no. Intente elaborar una conjetura audaz y publicarla. Tan solo los grandes “popes” de la ciencia pueden tener licencia para ello. Empero suelen ser justamente los que son considerados como grandes investigadores en la medida que propusieron las teorías vigentes. Y tales mandamases lo que suelen hacer es justamente lo contrario: defenderlas con todas las medidas a su alcance.

 

La exigencia de que las teorías sean sumamente falsables tiene la atractiva consecuencia de que los científicos se verían obligados a proponer tales constructos de la forma más clara y precisa. Si se establece una teoría de forma tan vaga, resultará difícil descifrar sus  afirmaciones con exactitud, por lo que la demostración de su veracidad o falsedad mediante la observación o la experimentación, siempre resultará difícil, pudiendo alegar al proponente que es compatible con los resultados que llevados a cabo para testarla.

 

Con respecto a la precisión existe una situación similar. Cuanto más precisamente se formula una teoría, más posibilidades tendremos para poder refutarla. Si aceptamos que cuanto más falsable es una teoría tanto mejor es (siempre que no haya sido falsada), entonces también debemos aceptar que cuanto más precisas sean las afirmaciones de una teoría, mejor será. Las exigencias de precisión y claridad de expresión, que van íntimamente ligadas, se siguen naturalmente de la concepción de la ciencia que tiene el falsacionista.

 

Como podéis observar, la importancia que otorga Popper a la teoría frente a la experimentación, choca frontalmente con la posición de los defensores de la inducción en ciencia. La opinión de esta última viene reflejada en otros post incluidos en la Categoría: “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”.

 

Juan José Ibáñez

10:56 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (15)

El falsacionista considera que la ciencia es un conjunto de hipótesis que se proponen a modo de ensayo con el propósito de describir o explicar de manera precisa el comportamiento de algún aspecto de la naturaleza. Sin embargo, no todas las hipótesis lo consiguen. Hay una condición fundamental que cualquier hipótesis (o sistema de hipótesis) debe cumplir con vistas a conseguir el estatus de teoría o ley científica. Si ha de formar parte de la ciencia, una hipótesis ha de ser falsable o refutable.

 

 

 

Karl Popper

Fuente: Aquí


Antes de seguir adelante, es importante aclarar la utilización que, hace el falsacionista del término «falsable».

 

Una hipótesis es falsable si existe un enunciado observacional (o un conjunto de enunciados observacionales), lógicamente posibles, que sean incompatibles con ella, esto es: que en caso de ser establecidos como verdaderos, refutarían tal propuesta. El falsacionista exige que las hipótesis científicas sean falsables, se decir que puedan obtenerse enunciados (datos científicos) que la contradigan. Insiste en ello porque una ley o teoría es informativa solamente en el caso de que excluya un conjunto de enunciados observacionales lógicamente posibles. Si un enunciado no es falsable, entonces el mundo puede tener cualquier propiedad y comportarse de cualquier manera sin entrar en conflicto con el enunciado.

 

Desde un punto de vista óptimo, una teoría o ley científica debería proporcionarnos alguna información acerca de cómo se comporta la naturaleza, excluyendo por esta razón otras maneras en las que podría posiblemente (lógicamente) hacerlo, pero de hecho no lo hace. La ley «Todos los planetas se mueven en elipses alrededor del sol» es científica porque afirma que los planetas se mueven de hecho en elipses y excluye que las órbitas sean cuadradas u ovales. La ley tiene contenido informativo y es falsable por el simple hecho de permitir afirmaciones definidas acerca de las órbitas planetarias.

 

El falsacionista mantiene que algunas teorías pasan de hecho como científicas sólo porque no son falsables. En estos casos la comunidad científica debería rechazarlas, aunque en primera instancia pudiera parecer que atesora las propiedades de las “genuinas teorías científicas.

 

Kart Popper, fundador de la escuela falsacionista, afirmó que, al menos algunas versiones de la teoría de la historia de Marx, el psicoanálisis freudiano (sobre la que insiste obsesivamente), etc. no pueden ser refutadas. Para que una teoría posea, un contenido informativo, ha de correr el riesgo de poder ser falsada.

 

Ya entenderéis el por qué las tesis de Popper son denominadas falsacionistas ¿No? ¿Os lo repito una vez más? ¡Vale, vale! Me callo.

 

Si algunos lectores son científicos, harían bien en reflexionar si todo el corpus doctrinal de su disciplina cumple tales condiciones. De seguir mi consejo, pronto entenderá que, al menos parte de ellas no son verdaderas teorías científicas, de acuerdo a los muy aceptados criterios Poperianos.

 

Pongamos dos ejemplos.

 

  • La selección natural según Darwin
  • La Teoría de la biogeografía insular de McArthur y Willson (núcleo central de la biogeografía).

 

Analicemos el primer caso. ¿Porqué una especie sobre vive?, Los darvinianos clásicos alegaban que porque era la más apta (mejor dotada). ¿Pero por qué era la más apta?. Irritados replicarían, porque si no, no sobreviviría. Este tipo de argumentación es lo que, en términos de la lógica, se denomina una tautología, es decir un argumento circular que no conduce a ningun lado.

 

Se han escrito ríos de tinta acera de si la Teoría Darviniana de la evolución es científica, es decir falsable. No entraré aquí a debatir el tema. Sin embargo, comentaré que ante las preguntas de los filósofos de la ciencia, las respuestas de los darvinianos no han convencido a casi nadie, excepto a ellos mismos, claro está. Quizás por tal razón se hable del “Dogma Central de la Biología”. Sin embargo los dogmas en ciencia no tienen cabida.

 

Sin embargo, como iremos desgranando en sucesivos post, “no es oro todo lo que reluce”. En otras palabras la aparente sencillez de la propuesta de Popper también adolece de debilidades.

 

Juan José Ibáñez 

10:07 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (18)