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miércoles, 31 de enero de 2007

Hoy, el Boletín de Noticias MI+D recogía una noticia cuyo título rezaba así: “Los Españoles dan la Espalda a la Ciencia”. Se trata del resultado de una encuesta (Tercera Encuesta Nacional de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología). Daniel Cano, desde su Bitácora, lanza unas reflexiones cuya respuesta es obvia. Como el bien sabe, ¡vamos listos! Y lo dicho aquí también es válido para los países Latinoamericanos. No se trata de una cuestión que tan solo nos concierna a nosotros. En mi opinión, los resultados de la encuesta eran predecibles. Pero ¿De que nos extrañamos? Quien lea el Boletín de Noticias MI+D tendrá que asentir que se trata del lastre dimanante de unas políticas desafortunadas en materia educativa (en todos los tramos de la enseñanza) y de política científica. Y ambas las llevamos arrastrando durante décadas. Aquí tenemos sus frutos. Y no se trata de mi opinión, sino de datos puros y duros que pueden rastrearse en el susodicho Boletín.

 


Hoy no son necesarios los enlaces, ya que si no, no terminaría nunca. Los resultados de la política educativa a todos los niveles, desde la que concierne a nuestros más tiernos infantes hasta la universitaria, están dando sus frutos envenenados. Todo ha sido dar comodidades y licencias: ¡No sea que se nos frustren los niños! Hay que motivarlos, dicen nuestros pedagogos, que al perecer no deben tener muchos hijos. Una educación blanda, poco exigente, que no adiestra en la disciplina, y en la que el profesor se encuentra más desamparado que el estudiante, no es la mejor manera de formar a las futuras generaciones. El fracaso escolar está ahí (más en los varones que en las mujeres). Las estadísticas lo han reiterado una y otra vez. Una de las peores docencias de Europa. Resumiendo, salen mal formados y no solo en las materias educativas, sino también en el valor de la disciplina, el trabajo, comportamiento social, etc.

 

Me comentaba hace unos meses un catedrático de universidad que en la asignatura que impartía comenzaban el curso sesenta o setenta alumnos y ya en diciembre tan solo asistían a clace una docena. ¿Razón?. Al parecer argumentaban las criaturas que se aburrían, no les motivaba. Otro compañero me dice que tiene que leer tres veces los exámenes para no suspender a todos. Esa es la opinión generalizada, no la de mis colegas. La mayoría de mis amigos con hijos adolescentes se encuentran frustrados ya que sus retoños de estudiar no quieren saber nada, tan solo pretenden ponerse a trabajar para ganar”pelas” tan pronto como sus progenitores se lo permitan (hastiados de intentar convencerles). Resumiendo fracaso total en las enseñanzas preuniversitarias.  Sinceramente, creo que se ha implantado la cultura de la “dolce vita o la del dolce far niente” (perdón porque si me equivoco porque no sé italiano)

 

Al margen de que el 25% de los parados en España tienen títulos Universitarios  (y teniendo en cuenta que otra buena proporción gana su salario en trabajos de baja cualificación), datos que no son muy “motivantes”, casi todo el mundo considera que el sistema de enseñanza universitario sufre una grave crisis. No entraremos en detalles de si la razón es la endogamia universitaria, etc., se trata de un hecho multifactorial. La valoración de las Universidades de este país, así como su posición en los rankings internacionales es como para echarse a llorar.  Y mientras tanto las CC.AA., se dedicaron a implantar enseñanza universitaria en todas sus provincias. Ahora resulta que no hay alumnado, por lo que la lógica dicta que habrá que cerrarlas por ser un verdadero despilfarro. Poco dinero por alumno y deleznablemente distribuido.

 

¿Y que decir de la política científica? Desde hace décadas, mucho ruido y pocas nueces. Por mucho que se empecinen nuestros políticos, los hechos y las cifras son contundentes. Seguimos, más o menos, a la misma distancia que los del resto de los países miembros de la UE desde hace casi 20 años, y eso que una buena parte de estos últimos se encuentran también en crisis (y algunos como Francia van a comenzar a cerrar también las universidades pequeñas de muchas provincias). Mucho bombo con cazar talentos y ya hemos visto lo sucedido con los RyC.  No es que sean rácanos, es que nos engañan con toda impunidad. De los salarios para que hablar, ¿verdad? Y sin necesidad de acudir a datos estadísticos, que los hay y muchos, todos sabemos que en una economía en donde el sector de la construcción (trabajo no cualificado y de paupérrima innovación) constituye un pilar fundamental, por no hablar del turismo, inducen a pensar que nos hemos decantado por ser un país destinado a convertirse en un sector de servicios. Ni más ni menos. Como buenos paletos tendremos que asentir: ¡que inventen ellos!.

 

Nos dice la encuesta que la sanidad y medio ambiente son las actividades relacionadas con la ciencia que más interesan y preocupan a los ciudadanos. Un fiel reflejo de lo que cuenta una prensa, que a demás no se distingue precisamente por la calidad de las noticias y que hace especial hincapié en estos dos temas, no en otros muchos que deberían ser de interés del ciudadano. De la TV: ¡NO COMMENT!

 

Decía hoy la Sra. Ministra, al hablar de tal encuesta que, declarar 2007 como año de la ciencia ha sido una decisión afortunada (“No podía ser otro el Año de la Ciencia”). Vamos que 100 años tras le creación de la malograda Junta de Estudios y tras treinta de democracia estamos donde estamos y por quien estamos.

 

Y se podría seguir, y seguir y seguir, abundando en más y más y más razones. Simplemente tenemos lo que hemos sembrado. Entones ¿de que estrañarse?. Daniel: ¡Vamos vistos!, ¡Vamos aviaos!

 

Esta es la España Cañí que estamos construyendo entre todos

 

Juan José Ibáñez

13:52 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (7)