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jueves, 18 de enero de 2007

Un día cualquiera. Ojeas la presa escrita o escuchas las noticias. ¿De que te informan en primera plana? Dejemos al margen las disputas políticas. Un hombre asesina a su pareja. Tres muertos en un accidente de tráfico. Trágico naufragio de una patera con las subsiguientes víctimas. En un país de Latinoamérica un nuevo líder populista pone entre las cuerdas los intereses de las petroleras españolas. Adquisiciones, OPAS, etc. Obviamente podríamos seguir “ad nausean”. Abro la página de una revista digital de medio ambiente de libre acceso ¿Qué leo? Sicarios de multinacionales defienden a tiros “sus territorios” de los paisanos que ya no pueden ni comer ni regar (gracias a la contaminación), ecologismo que maltrata a las poblaciones aborígenes. Expolio de los países pobres por los poderosos en todos los terrenos. Países emergentes que se permiten crecer a costa de cientos de miles de victimas ¿Se trata de dos mundos distintos? ¿Dos periodismos distintos? Hace 16 meses que comencé a escribir este blog. Pronto me di cuenta que, por su temática, tenía más audiencia en Latinoamérica (en todo su conjunto) que en España. Comencé a leer con mucha asiduidad las noticias medioambientales que venían del otro lado del charco. Mi percepción (que no era positiva) del sistema económico cambió. No daba créditos a lo que leía. Algunos días incluso me siento aturdido y angustiado. Empero los medios de comunicación españoles (como también con toda seguridad los de otros países denominados desarrollados) apenas ofrecen información de las atrocidades de lo que las multinacionales hacen allí. ¿Qué pasa? ¿Qué está ocurriendo? ¿Es la prensa objetiva? ¿Nos mienten desde allí?


 

Sé que mi weblog habla de suelos. Empero tampoco puedes ser inmune e insensible a la información que te llega de otros mundos menos afortunados a consecuencia de (…). No soy un blogger, si por tal se entiende a la persona que lee blogs asiduamente (con la salvedad de los que patrocina la CAM). Sin embargo muchas cosas han cambiado en mi vida. Hoy me siento más engañado que nunca. Estafado. Parece que se nos oculta información vital, con vistas a saber que es lo que realmente ocurre en el mundo.

 

Una de tres, o la prensa de los países ricos se encuentra tendenciosamente sesgada por los intereses económicos de los últimos, o la que aparece en estas revistas medioambientales adolece también de sus sesgos geopolíticos, o ambas son poco objetivas.

 

Entiendo que dos no juegan si uno no quiere. Es decir, si lo que se puede leer un día tras otro en estas revistas digitales es cierto (por ejemplo, Portal Medioambiental) difícilmente resulta explicable que se de más importancia a una víctima de género más (tema muy grave por supuesto), o al chorreo de muertes de los que huyen de la miseria en pateras (más grave aun), o a las cotidianas víctimas de carretera de los fines de semana, que a las atrocidades que parece que están ocurriendo en los países menos desarrollados y que afectan a muchas más personas en órdenes de magnitud. Y digo que dos no juegan si uno no quiere, por cuanto sin la connivencia de muchos gobiernos de estos últimos tanto atropello no sería posible ¿Atropello o genocidio? 

 

No es mi intención enmendar la plana a los medios de comunicación españoles. Aquí hemos criticado ásperamente la falta de cultura científica de los redactores de una buena parte de las noticias sobre investigación y medio ambiente. Ni más ni menos. Pero este es otro tema mucho más serio. Muy grave.

 

Todos sabemos que estas cartas abiertas no sirven de mucho (más bien de nada, excepto que quien critica a los poderes fácticos suele salir escaldado). Sin embargo, moralmente me veo obligado a solicitar de los medios de comunicación de este país un análisis de la situación que acabo de narrar brevemente. La confianza en los medios depende de su objetividad (aunque detrás sepamos que existen ideologías). No creo en teorías de la conspiración, sinceramente. Ahora bien, ¿se ha hecho periodismo de esta cata en España? ¿Se nos narra debidamente como defendemos fuera del Estado nuestro intereses patrios? (es cierto que hasta ahora a penas he leído nada de nuestras multinacionales, y sí de las de otros países, pero puede ser otro sesgo). Como ciudadano me gustaría saber cual es el mundo en el que vivo ¿el que leo en la prensa escrita, radio y TV?, o el que me llega de Latinoamérica a través de estas revistas electrónicas. ¿Es mucho pedir?

 

Juan José Ibáñez  

12:02 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (6)