Una vez que un científico tiene a su disposición leyes y teorías universales puede extraer de ellas diversas consecuencias que le sirven como explicaciones y predicciones. La deducción es muy distinta de la inducción. El estudio del razonamiento deductivo constituye la disciplina de la lógica axiomática o formal y desde el positivismo lógico (el cual analizaremos en otros post) hace uso esencialmente del lenguaje matemático basado en el del álgebra. Chalmers, en su libro introductorio: ¿Qué es esa Cosa Llamada Ciencia?, ilustra con algunos ejemplos muy sencillos de las características esenciales de la deducción lógica.

Chalmers: ¿Que es esa cosa llamada Ciencia?
Ejemplo 1:
1. Todos los libros de filosofía son aburridos.
2. Este libro es un libro de filosofía.
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3. Este libro es aburrido.
En tal argumentación, (1) y (2) son las premisas y (3) es la conclusión. Parece lógico pensar creo, que si (1) y (2) son verdaderas, (3) ha de ser verdadera. No es posible que (3) sea falsa si (1) y (2) son verdaderas, ya que si (1) y (2) fueran verdaderas y (3) falsa ello supondría una contradicción. Esta es la característica clave de una deducción lógicamente válida. Si las premisas de una deducción lógicamente válida son verdaderas, entonces la conclusión debe ser verdadera. Una ligera modificación del ejemplo anterior nos proporcionará un caso de deducción no válida.
Ejemplo 2:
1. Muchas bitácoras de edafología son aburridas.
2. La presente bitácora concierne a la edafología.
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3. Esta bitácora es aburrida.
En este caso (3) no se sigue necesariamente de (1) y (2). Es posible que (1) y (2) sean verdaderas y que, no obstante, (3) sea falsa. Aunque (1) y (2) sean verdaderas, bien pudiera suceder:
Que esta bitácora, sin embargo, fuera una de las pocas concernientes al ámbito de la edafología que fuera divertida (¿?). Afirmar que (1) y (2) son verdaderas y que (3) es falsa no supone una contradicción. El argumento no es válido. Por tanto, la lógica y la deducción por sí solas no pueden establecer la verdad de unos enunciados fácticos del tipo descrito. Lo único que la lógica ofrece (que no es poco) es que, si las premisas son verdaderas, entonces la conclusión debe ser verdadera. Pero el hecho de que las premisas sean verdaderas o no es una cuestión que se pueda resolver apelando a la lógica. Una argumentación puede ser una deducción perfectamente lógica aunque conlleve una premisa que de hecho sea falsa. Así pues, la lógica deductiva por sí sola no actúa como fuente de enunciados verdaderos acerca del mundo. La deducción se ocupa de la derivación de enunciados a partir de otros enunciados dados.
Juan José Ibáñez