Se han escrito ríos de tinta sobre conservación de suelos. Posiblemente sea uno de los temas más abordados en lo concerniente a las investigaciones en Ciencias del Suelo. La conservación de suelos versa sobre como preservar los recursos edáficos con vistas a que no se degraden (contaminación, salinización, etc.) o pierdan (erosión, y ahora el sellado por asfaltización). Se trataba pues de técnicas y prácticas a utilizar con vistas a alcanzar tales fines (abancalamiento, drenajes, alternancia especial Y/o temporal de cultivos, como arar en laderas, etc. etc.). Empero bajo el paradigma agronómico de la edafología, ha primado siempre el productivismo sobre cualquier otro objetivo. Así pues, el uso de este vocablo en edafología difiere radicalmente del que se usa en la biología del medio ambiente: Biología de la Conservación. Empero la demanda social ha cambiado bajo el paraguas del denominado paradigma ambiental que impera hoy en día ¿Necesitamos un giro de timón? La respuesta debe ser rotunda ¡Si! No se trata de cambiar de énfasis, sino de ampliar los horizontes de esta disciplina. El suelo no es tan solo un medio que hay que conservar con vistas a mantener la producción agro-silvo-pastoral. Se trata de un patrimonio natural y cultural que merece ser preservado por sí mismo antes de que extingamos muchas de sus taxones, es decir que sigamos atentando en contra de su diversidad. Analicemos el tema ante la pasividad que están demostrando mis colegas, a pesar de las declaraciones de la UNESCO (conservación de la Geodiversidad) y el propio Consejo de Europa (ver los post con sus enlaces sobre la directiva europea de conservación de suelos, entre los que caben destacar estos últimos: 1, 2, 3 y 4).

Durante mucho tiempo fue razonable la visión clásica productivista. Evitar la pérdida o degradación del suelo eran fines más que legítimos con vistas a que no decayera la producción de los cultivos (incluyendo a los madereros) y pastos, así como en la denominada gestión hidrológico forestal. Tales compromisos sociales siguen siendo obviamente vigentes e imperativos. Nada que discutir por mi parte sobre tal asunto.
Con el advenimiento y auge de los estudios denominados de las funciones y calidad de los suelos, las cosas comenzaron a cambiar. Se trataba de mantener las susodichas funcionales y calidades. Ya sabéis mis objeciones a tales perspectivas (vino viejo en nuevas botellas), como hemos venido denunciando en los post depositados en la Carpeta de “La Calidad y las Funcionales del Suelo”. Ahora pues, aparecen dos líneas distintas por las que cabe aproximarse a la conservación de los recursos edáficos. Seguramente converjan en un futuro hacia una única disciplina hibridada.
Sien embargo, ya la UNESCO hace unos años y ahora la Estrategia Temática Europea de Conservación de Suelos, descubren que los suelos son parte de nuestro patrimonio natural y cultural (muchas prácticas ancestrales parecen ser óptimas con vistas a la preservación de este recurso, e incluso han generado nuevos taxa: como las Terras Pretas en Brasil o dado lugar a suelos de propiedades inmejorables, en un ambiente dado, como lo son los de las dehesas españolas, montados portugueses, bocages franceses, etc). Más aún, desde hace tiempo también sabemos que los suelos son bloques de memoria que guardan una valiosa información sobre los climas, la vida y ambientes del pasado.

Del mismo modo nadie duda, aunque tampoco recibe prácticamente atención alguna la biodiversidad del medio edáfico, a veces superior a la que podemos observar y catalogar sobre él. La Convención Internacional sobre Biodiversidad también para olvidarse de facto de este gravísimo hecho que puede poner en riesgo la propia supervivencia de la parte área de los ecosistemas que pretenden defender. Se trata de un modo de proceder que no tiene excusa. Se mire por donde se mire.
Como ya os he reiterado en numerosas ocasiones, dada mi formación en el ámbito de la ecología, que ya en 1998 comencé a desarrollar una línea de investigación inédita hasta la fecha en edafología. Se trata del análisis, cuantificación y preservación de la edafodiversidad y biodiversidades edáficas. Todos los post están albergados en la Categoría “Diversidad”.
Empero salvo unos pocos colegas estadounidenses, rusos y chinos, la inmensa mayoría de los edafólogos siguen lastrados por su formación agronómica y percepciones productivistas. No se trata de una crítica sino de un hecho bien constatado. Tampoco es mi intención enmendar la plana de puntos de vista alternativos, siempre enriquecedores. Pero lo que sí resulta grave para toda nuestra comunidad científica y el propio futuro de la edafología, es que seamos incapaces de aprovechar la ocasión con vistas a ampliar las fronteras de lo que hoy convenimos en denominar conservación de suelos.

Fuente: Ver Última Foto
Resulta muy comprensible que desde Latinoamérica, o para la propia FAO, la perspectiva clásica siga siendo la imperante. Al fin y al cabo, la producción agropecuaria es capital allí. Lo que se me antoja desconcertante es que desde ciertos países desarrollados, como Canadá, Japón, Australia y especialmente la Unión Europea, no se promueva ninguna iniciativa al respecto.
La conservación de suelos debe ir más allá de sus fronteras tradicionales, tanto con vistas a cubrir la demanda de información edafológica actual, como para preservar taxa representativos de la diversidad de los suelos en su estado prístino, al menos en la medida de nuestras posibilidades (el diseño de las redes de reservas naturales de preservación de suelos, cuyos post también fueron incluidos en la categoría “Diversidad”). Los etnoedafólogos ya nos hablan de suelos extintos, mientras que desde América nos llegan los riesgos de extinción de ciertos edafotaxa.
A veces tengo la impresión de que mis colegas están más interesados en la explotación de los suelos que en su preservación, aspecto que o alcanzo a entender.
¡En fin! ya lo proclama un dicho popular: ¡Renovarse o morir! En nuestras manos está.
Juan José Ibáñez
Nota importante y reveladora: Buscando en wikipedia en castellano he topado con este artículo que es infumable y corporativista. Al parecer, para su autor, quien no es agrónomo o ingeniero no tiene nada que aportar a la edafología. Penosa y decimonónica visión corporativista de una materia de estudio multi y trans-disciplinar. De nuevo se me da la razón. Y que no se me enfaden los wikipedianos, que cuando tenga tiempo me pondré a aportar temas. Lo que pasa es que parezco un “hijo del agobio”. Por el contrario quien redacto el tema en wikipedia en inglés lamentablemente para nosotros tenía un poco más de luces, motivo por el que he hecho uso a ese enlace

Libro Muy recomendado para los que quieran entender la historia
de los paisajes mediterráneos y el "Mito de la Desertificación.
Las fotos de terrazas han sido extraidas de esta monografía
(ver orininal en Galería "Documentos sobre Edafología")