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sábado, 09 de diciembre de 2006

Tras la breve introducción del post anterior, comenzaremos preguntándonos: ¿Qué hay de especial en la ciencia, si es que hay algo? ¿Cuál es este «método científico? que, según se afirma, conduce a resultados especialmente meritorios o fiables. Los autodenominados «científicos» en esos campos a menudo considerarán que siguen el método empírico de la física, que para ellos consiste en recopilar «hechos» mediante observaciones y  experimentaciones cuidadosas, para  posteriormente inferir, a partir de estas actividades, leyes y teorías de estos los hechos estudiados mediante alguna especie de procedimiento lógico. En este post, siguiendo la exposición de Chalmers (1984), examinaremos e intentaremos demoler una concepción la concepción ingenua como extendida de la ciencia. Se trata de la idea que tiene la mayor parte de la opinión pública lega, peto también muchos de los propios científicos. Como veremos en otros post, la filosofía de la ciencia actual ofrece alternativas mucho menos ingenuas, generalmente apeladas llamadas relativistas. Sin embargo, también la inducción, aun tras siglos de ser propuesta, atesora ciertos rasgos de interés.

 

 

 

Francis Bacon

Fuente: Wikipedia (Español)


Siempre he concebido que el pluralismo epistemológico resulta ser una aproximación saludable con vistas a la comprensión de la ciencia. A menudo, las discusiones bizantinas que se entablan entre los defensores de escuelas rivales terminan aportar más sobras que luces. Como en otros muchos aspectos de la vida, apreciar la riqueza y el conocimiento desde diferentes puntos de vista, enriquece más que afiliarse vehementemente a uno solo. Varias cabezas piensan mejor que una (¡ya se! ¡ya sé!, solo a veces; pero creo que este es el caso). En este sentido me considero un ecléctico filosófico, si bien hay querencias que te hacen sentirte más afín por unos posicionamientos que por otros.   

 

Sin embargo, en esta exposición trataremos de profundizar que tiene de errónea la concepción de una buena parte de los propios científicos, por cuanto muchos de ellos pregonan su apoyo a este método, mientras que la mayoría de los filósofos de la ciencia vivos consideran a la inducción como una perspectiva ingenua y obsoleta. Una característica de las modernas tendencias en las teorías que pretenden dar cuenta del método científico consiste en la creciente atención prestada a la historia de la ciencia. Para muchos filósofos de la ciencia, una de las embarazosas consecuencias de este hecho estriba en que la mayor parte de los episodios acaecidos a lo largo de la historia de la ciencia, no pueden explicarse tan solo apelando a la lógica. Entender y racionalizar la ciencia moderna, es decir la  que se produjo tras los descubrimientos de héroes tan legendarios como Galileo, Newton, Darwin o Einstein, no puede comprenderse mediante los modelos tan simplistas como los que ofrecen los filósofos defensores de la inducción.

 

A título personal, yo añadiría que la ofuscación de la mayoría de las controversias filosóficas en los descubrimientos de la física y de las matemáticas, no ha beneficiado a nadie. Se trata de las ciencias más duras, es decir formalizadas y maduras. Por lo general, en los restantes ámbitos del conocimiento científico (ciencias blandas), el avance científico se produce de forma bien distinta. Incluso la física y las matemáticas, en la actualidad, tampoco son reducibles a los modelos induccionistas. Empero tampoco merecen, ni deben, ser soslayados. 

 

Las modernas tendencias de la filosofía de la ciencia muestran palmariamente las dificultades profundamente arraigadas que están asociadas a la idea de que la ciencia se basa en un seguro fundamento adquirido gracias a la observación y a la experimentación, y a la idea de que hay cierto tipo de inferencias lógicas nos permiten derivar teorías científicas de forma fiable.

 

Efectivamente, no hay ningún método que nos permita probar que las teorías científicas son verdaderas ni siquiera probablemente verdaderas. Los intentos de llevar a cabo una reconstrucción lógica, simple y sencilla, del “método científico“ se enfrentan ante un reto insuperable: no hay tampoco ningún método que permita refutar de un modo concluyente las teorías científicas.

 

Una reacción habitual ante la constatación de que las teorías científicas no pueden ser probadas o refutadas de manera concluyente, así como de que las reconstrucciones de los filósofos clásicos tienen poco que ver con el modo de que en la práctica progresa la ciencia, consiste en renunciar completamente a la idea de que la ciencia es una actividad racional que actúa de acuerdo con un método, o unos métodos idiosincrásicos. Una reacción en cierto modo parecida ha llevado recientemente al filósofo anarquista Paul Feyerabend (1970, 1981) a escribir un libro titulado "Against method: Outline of an anarchistic theory of knowledg". De acuerdo con la tesis más radical que se puede leer en los últimos escritos Feyerabend, la ciencia no posee rasgos especiales que la hagan intrínsecamente superior a otras ramas del conocimiento, tales como los antiguos mitos o el vudú.

 

El elevado respeto por la ciencia es considerado por Feyerabend como la religión moderna, que desempeña un papel similar al que desempeñó el cristianismo en Europa siglos atrás. Se insinúa que la elección entre distintas teorías se reduce a una elección determinada por los valores y deseos subjetivos de los individuos. Demasiado radical. Nosotros no pretendemos dar una explicación de la ciencia tan subjetivista o individualista, aunque como Chalmers (1984) aceptamos buena parte de la crítica contra el método de Feyerabend. Curiosamente este filósofa ha llegado a ser uno de los más respetados entre sus contemporáneos. Como con los induccionistas, hay algo en sus afirmaciones que también destila cierto conocimiento y sabiduría. No le resultó a nadie fácil debatir con el.

 

Así pues entre la inducción y el anarquismo de Feyerabend se presenta todo un continuo de opiniones que pueden fragmentarse en clases o categorías discretas apelando a las denominaciones dadas a cada escuela por sus partidarios. Obviamente, se han propuesto muy recientemente otras posiciones tan radicales como las de Pablo.  

 

La filosofía de la ciencia tiene su historia. Francis Bacon fue uno de los primeros que intentaron articular lo que es el método de la ciencia moderna. A principios del siglo XVII propuso que la finalidad de la ciencia es la mejora de la suerte del hombre en la tierra y, según él, esa finalidad se lograría recogiendo hechos a través de la observación organizada y derivando de ellos teorías. Desde entonces, unos han modificado y mejorado la teoría de Bacon, mientras que otros se han opuesto a ella con argumentos y vehemencia. Una explicación y un enfoque históricos de la evolución de la filosofía de la ciencia, en base al contexto sociológico de cada momento, supone adentrarse en la sociología de la ciencia. Por ejemplo, sería muy interesante investigar y explicar el surgimiento del positivismo lógico, que comenzó en Viena en las primeras décadas de este siglo, alcanzando gran popularidad, que aun permanece entre ciertos filósofos y muchos científicos. Me refiero al denominado Círculo de Viena”.

 

El "positivismo lógicono resulta ser más que una forma extrema de empirismo según la cual no sólo las teorías se justifican en la medida en que pueden ser verificadas, apelando a los hechos conocidos mediante la observación, sino que además defiende que sólo tienen significado en tanto se puedan derivar de este modo. Existen dos aspectos problemáticos en el surgimiento del positivismo. Uno es que se produjo en una época en que, con el advenimiento de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad de Einstein, la física estaba avanzando espectacularmente y de un modo muy difícil de reconciliar con el positivismo. El otro aspecto problemático deriva en que ya, en 1934, Karl Popper en Viena, así como Gaston Bachelard en Francia, habían publicado obras que contenían refutaciones muy concluyentes del positivismo. Sin embargo, tal circunstancia no detuvo la marcha del positivismo. De hecho, las obras de Popper y Bachelard pasaron casi completamente inadvertidas y tan solo tiempo después recibieron la atención que se merecían. De modo paradójico, en la época en que A. J. Ayer introducía en Inglaterra el positivismo lógico con su obra "Language, truth and logic" (1936, 1971), convirtiéndose de este modo en uno de los más famosos filósofos ingleses. Así pues, Ayer se encontraba predicando una doctrina, algunos de cuyos funestos defectos ya habían sido expuestos y publicados por Popper (1968, 1967) y Bachelard (1934).

 

Gran parte de este y los siguientes post abordarán dos enfoques de la ciencia simples, pero inadecuados, a los que me refiero como inductivismo y falsacionismo. Por lo que hemos podido observar, gran parte de nuestros colegas científicos consideran que estas perspectivas son correctas e inmutables. ¡No es así!. Su contrapunto es el denominado relativismo radical. Según esta escuela, el mérito de las teorías debe ser juzgado en relación con los valores de los individuos o grupos que las contemplan. Sus tesis se han puesto de moda, capturando la atención de un mayor número de filósofos y sociólogos de la ciencia, con el transcurso del tiempo. Incluso en un reciente debate en el ámbito de la geomorfología (Rhoads y Thorn 1996), ciencia muy afín a la edafología, gran parte de los contribuidores la aceptan frente a las concepciones más clásicas que estamos aquí detallando.

La corriente denominada objetivista se opone en algunos aspectos al relativismo, especialmente a los practicantes más radicales de esta escuela. También tiene muchos defensores en el pensamiento filosófico contemporáneo. El objetivismo priva a los individuos y sus juicios de su posición de primacía, A. J. Ayer respecto al análisis del conocimiento. Desde este punto de vista, resulta posible dar una explicación del cambio de teoría que no sea relativista en aspectos importantes y, que sin embargo sea inmune a las críticas que han hecho a las escuelas tradicionales del cambio de teoría que defienden con vigor relativistas corno Feyerabend.

 

Recapitulemos los tres principales postulados del inductivismo:

 

  • la ciencia se inicia con la observación de los hechos
  • tal observación es fiable y con ella se puede construir el conocimiento científico
  • éste se genera mediante la inducción, a partir de los enunciados observacionales

 

Aunque a primera vista las propuestas del método inductivo puedan parecer razonables, iremos viendo como no es así. De serlo, la filosofía de la ciencia hubiera sido mucho más simple de lo que lo es en la actualidad.

 

Juan José Ibáñez

20:12 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (13)

Siempre me gustó la filosofía, jamás aprobé las matemáticas más que al cuarto o quinto intento (lo mismo me ocurría con la física). Tanto es así que, cuando cursaba la carrera universitaria (más concretamente en primero de carrera) pensé en desistir y matricularme en la facultad de filosofía. Sin embargo si se me conoce hoy en día entre mis colegas (poco o mucho ya es otra cuestión) es por mis aportaciones a la edafología matemática y a las ciencias de la complejidad aplicada al mundo de los suelos. ¿Curioso verdad? Tras ingresar en el CSIC abandone mis querencias “filosóficas” con vistas a enfrascarme en el mundo de la ciencia. Empero algo sucedió en 1988 (…)

 

 

 

El Árbol de la Ciencia

Fuente: filosofía, deliberación y pensamiento

 


Mi amigo Avelino (que realiza aportaciones ocasionales a esta bitácora) tropezó y se cayó a saco (me duplica o triplica en tamaño) sobre mi tobillo. La consecuencia fue la rotura de siete ligamentos (según los médicos). Siete meses después aun andaba con muletas y los dolores eran terribles. Los “Doctores” me comentaron que no había solución. Frustrado, entendí que así no podía seguir con mis trabajos de campo. Encerrado en mi casa, cojo, solo, dolorido y bastante deprimido intenté buscar otra salida profesional. Recordé la filosofía y pague mi angustia a golpe de devorar libros de filosofía e historia de la ciencia. Luego también inicié lecturas acerca de la sociología de la ciencia.

 

Un día, en contra de los diagnósticos médicos comencé a mejorar. Tres años más tarde, otro traumatólogo me comentó que se les “había pasado por alto una rotura del astrágalo”. Con algunas molestias ocasionales, fui poco a poco recuperando toda la movilidad previamente perdida. Sin embargo, mi pasión por la filosofía había retornado y seguí leyendo hasta el año 2000, exactamente.

 

Tras tal acto iniciático en el ámbito de las humanidades, debo confesar que mi forma de pensar sobre la ciencia cambió radicalmente. Comprendí que los científicos, en la inmensa mayoría de los casos, desconocemos como nos contemplan historiadores, filósofos y sociólogos. Más tarde llegué a la conclusión de que cuando los  investigadores “filosofamos”, solemos espetar unos disparates tremendos. No es necesario saber “explícitamente” que es el método científico, o que es la inducción en ciencia con vistas a llegar a ser un buen experto. Empero tales lecturas son más que aconsejables si deseamos profundizar en la comprensión de nuestra profesión.

 

Ocasionalmente he escrito algunos post (ver más abajo algunos ejemplos) sobre ciencia, reduccionismo y método científico. Para mi sorpresa, el último de ellos ha tenido una gran concurrencia en muy poco tiempo. También he observado que muchos navegantes de este sistema de bitácoras académicas nos preguntan ¿Qué es la ciencia?. En verdad que muchas escuelas rivales han pretendido describir, precisar y entender cuales son los fundamentos de la ciencia y el método científico. Finalmente, he decidido escribir un “minicurso” sobre el tema. Seguro que cuando comience a describir la inducción, el método hipotético-deductivo, el falsacionismo, historicismo, etc. dejaréis de seguir estos post. Empero la suerte está echada.   

 

En este “cursillo” incluiremos los post escritos en esta bitácora a cerca de que es la ciencia y su método, así como que fuerzas guían la actividad científica y su razón (o sin razón) de ser. Trataremos pues  de explicar que nos aportan la filosofía, historia y sociología de ciencia. No pretendemos ni ser exhaustivos, ni originales. Tan solo se trata de un curso básico que tiene como objetivo el sintetizar, lo más concisamente posible, las opiniones de las principales escuelas de pensamiento en la materia.

 

Finalmente, terminaremos abordando como se puede interpretar la actividad edafológica desde un punto de vista filosófico y sociológico. El curso va destinado a profanos en la materia y basculará sobre una de las monografías más básicas y leídas sobre el tema: ¿Qué Es Esa Cosa Llamada Ciencia? (Alan F. Chalmers; Editorial Siglo XXI 2ª Edición, 1999 Madrid, España). Adicionalmente, iremos redactando comentarios y opiniones de otros autores, así os haremos saber cuales son nuestras perspectivas personales.

 

En abril del año 2000, la Asociación Argentina de la Ciencia del Suelo,  me invitó a impartir una Conferencia en su Congreso (bianual, sino recuerdo mal). Su por aquél entonces presidente, Gustavo Moscalellí, me solicitó, que hablara de edafología incorporando mi perspectiva filosófica, así como que escribiera un manuscrito sobre el tema de unas 20 pp. Finalmente me pasé “tres pueblos” y les entregué un documento de más de casi 140 páginas, cuya referencia es:  

 

Ibáñez, J.J. García Álvarez, A. y De Alba, 2000 Una disciplina en Crisis: Bases para un cambio de paradigma en edafología (el suelo, su clasificación e inventario). XVII Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. ASCS, Mar del Plata, 11-14 de abril de 2000. (Texto 137 pp en CD ROM)

 

Tal manuscrito ya contenía unas 40 páginas sobre filosofía de la ciencia. Comenzaré con aquella introducción, si bien será modificada y ampliada debidamente.  Por cierto, que debo agradecer que en la mentada Asociación publiciten nuestra bitácora anteponiendo “para no perderselo”. Agradezco profundamente a los edafólogos Argentinos su cariño e interés por mi persona y actividades. Estas cosas nunca tienen precio.

 

Comenzaremos por orden cronológico a describir las principales escuelas sobre filosofía de la ciencia. Necesariamente, la primera nota versara sobre la inducción 

 

Juan José Ibáñez

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

El Círculo de Viena y el Positivismo Lógico [41]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25, 26]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

Las Teorías Científicas Como Estructuras Complejas

La Filosofía de Imre Lakatos  [28, 29, 30, 31, 32]

La Filosofía de Thomás Kuhn [33, 34, 35, 36, 37]

Filosofías Radicales de la Ciencia: Feyerabend y más  [38]

Filosofía de la Ciencia versus filosofías científicas [39]

¿Es la mente fractal? [40]

18:18 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (7)