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lunes, 04 de diciembre de 2006

La distribución en profundad de la materia orgánica del suelo y de las raíces siguen la misma tendencia, con alguna singularidad. Ambas son conformes con la curva de Willis y se ajustan razonablemente a leyes de escala, sugiriendo la posible presencia de estructuras fractales subyacentes.

 


Con vistas a obtener datos de COS hasta profundidades de 3 y 4 metros, E. G. Gobbágy y R. B. Jackson hicieron uso de funciones matemáticas previamente utilizadas en estudios relacionados. De este modo constataron que, las distribuciones que mejor se ajustaban a los datos eran las leyes potenciales o de escala, con independencia que se trabajara con datos (frecuencias) simples o acumulados. Lo mismo ocurre con las raíces aunque como vimos en otro post, no se porqué razones utilizaron otros modelos distintos. ¡Lástima no disponer de los datos para realizar personalmente un análisis!. Reiteramos que ambas siguen la misma tendencia y se ajustan aproximadamente a leyes de escala. Los datos eran estadísticamente significativos hasta la profundidad de 3 m, al menos para el COC. Sin embargo, la ley potencial sobreestimaba en exceso al incrementar la profundidad, por lo que tan solo dieron como válida la información hasta tres metros. Los autores mentados sacaron una ecuación para cada uno de los 11 biomas considerados en que agruparon los perfiles respecto a la clasificación que Whittaker que a tal respecto elaboró de 1975.

 

 

 

Ya hemos comentado en muchos post [ver carpeta de Diversidad] que las estructuras fractales y ciertos modelos de distribución estadísticos relacionados con ellas, a los que agrupamos genéricamente con el término de curva de Willis, son extremadamente ubicuos en la naturaleza e incluso en ciertos constructos mentales (como los sistemas jerárquicos de ramificación que se dan en las taxonomías biológicas y edafológicas) [ver Carpeta sobre Taxonomías y Clasificaciones]. Cabe mentar que la ramificación de las ramas de los árboles y de las raíces de la vegetación son fractales, es decir se ajustan a leyes potenciales a diferentes niveles de resolución que cubren más de tres órdenes de magnitud.  Del mismo modo, el incremento del número de edafotaxa y biotaxa con el área también se ajusta a leyes de escala.

 

 

El problema con vistas a cuantificar las raíces y el COS consiste en la dificultad de obtener datos precisos y la escasa atención que los especialistas han prestado hasta la fecha a la hora de hacer los estudios pertinentes que permitan corroborar los datos, no muy precisos, de que disponemos. Los fractales y las leyes de escala (distribuciones potenciales) permiten modelizar y elaborar ciertos tipos de simulaciones que nos ofrecen la posibilidad de extraer un paisaje mental más claro sobre la distribución de las raíces y el COS en el suelo. Sin embargo, es de suponer que la rizosfera y las micorrizas, por acompañar las estructuras radiculares deben seguir un patrón semejante en lo que concierne a la actividad biológica, biomasa y/o biodiversidad del suelo. Así se ha demostrado con los nematodos fitoparásitos, al menos.

 

 

 

En la Galería de Fotos de Biología y Ecología del Suelo, mostramos varios gráficos y figuras sobre estos temas. Tanto los que corresponden a la distribución de la materia orgánica (COS) como que conciernen a las raíces se muestran en la [Galería de Fotos de Fotos de “la Biomasa y Necromasa en los Suelos]. Allá podéis obtener abundante información adicional.

 

Juan José Ibáñez

 

14:36 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (4)

Como ya comenté en el primer post sobre los suelos a lo largo de la historia de la Tierra, vamos a comenzar un mini curso en el que repasaremos el estado actual de los conocimientos sobre el tema en cuestión. Dura tarea para este impresentable administrador, ya que no es un experto en el tema. En este post narraré un poco la filosofía que seguimos a la par que ofreceremos algunos datos imprescindibles con vistas a que los más jóvenes extraigan de este ejercicio el máximo provecho posible. Uno de ellos es la cronología que nos viene impuesta (pero con razón) por la disciplina denominada geología histórica. Es del máximo interés leer este post para evitar confusiones y/o equívocos posteriores. Bajo la cronología de la geología histórica subyace una racionalidad que, a menudo, pasamos por alto, pero que ya nos aporta una valiosa información sobre los cambios que han sufrido tanto la vida como los sistemas superficiales terrestres. Vamos allá. 

 

 

 

Paleoedafólogos estudiando los suelos desde los albores de la

Tierra, así como las repercuiones de la edafosfera sobre los

ambientes del pasado.

 


Ya hace algunos meses hablamos del origen de la vida y sus posibles relaciones con el suelo. Se trata de un tema que debéis tener también muy presente. La geología histórica (ver también en Wikipedia “Era Geológica”) pretende detallar los principales acontecimientos transcurridos desde el origen de la Tierra. Para ello, como siempre se parte de una categorización que da lugar a una clasificación que, como no, es jerárquica.  ¿Cuál es el principal criterio al que apelamos con vistas a realizar todas estas operaciones? Pues se trata del registro fósil, al menos desde que emergió la vida.

 

Como se explica en Wikipedia, con vistas a establecer un marco temporal absoluto, los geólogos han desarrollado una cronología a escala planetaria dividida en eones, eras, periodos, épocas y edades. Es decir tenemos 5 niveles jerárquicos principales que de hecho se subdividen aún más. Pero lo interesante viene ahora.

 

Los paleontólogos, detectan siguiendo los registros sedimentarios (algunos convertidos con el tiempo en rocas duras), cambios bruscos en los ensamblajes de fósiles, es decir, reorganizaciones de las comunidades vivas con el tiempo que suelen ser bastante drásticos.  Muchas especies se extinguen y otras nuevas comienzan a surgir primero y a irradiarse después rápidamente, dando lugar a una gran número de taxones biológicos en los niveles altos de la jerarquía biológica y aún más abundante en los inferiores (géneros y especies). Hablamos así de extinciones y radiaciones (también denominados explosiones en algunos casos) en masa.  El siguiente gráfico (extraído del correspondiente tema de wikipedia) os dará una idea de todo este andamiaje. La magnitud de las escalas geológicas no es fácil de apreciar si no se tiene la mente adiestrada, por lo que os recomiendo que analicéis detenidamente el siguiente ejemplo expuesto también en Wikipedia: pinchar aquí y luego en “si la edad de la Tierra ocurriera en un día.

 

Pues bien, un cambio brusco de la biosfera señala acontecimientos extremos que modificaron las condiciones ambientales para el desarrollo y evolución de la vida ¿Cuáles fueron los mecanismos o eventos que generaron tales discontinuidades. Todo apunta que a eventos extremos de enorme magnitud que baja frecuencia. Tales cambios, que de hecho pueden considerarse enormes catástrofes bio-geo-ecológicas, pudieron ser originados por eventos inicialmente externos al planeta (impacto de enormes meteoritos, cometas que se aproximaron mucho al planeta, etc.), o internos (como grandes erupciones volcánicas) o intrínsecas (por la propia dinámica no lineal de los sistemas biogeosféricos.

 

Dicho de otro modo, cada “taxa” de la clasificación que nos propone la geología histórica corresponde a uno de estos cambios, siendo los más drásticos los que aparecen en los niveles más elevados de la jerarquía (eones, eras) y decreciendo en sus repercusiones según descendemos en ella (periodos épocas edades → etc). Se trata de un constructo que tiene la misma racionalidad y estructura que las taxonomías biológicas y geológicas, incluso en lo referido a sus sesgos (ver post incluidos en la Categoría Taxonomía y Clasificaciones.

 

Dado que los suelos son el resultado de la evolución de la biogeosfera, los cambios de la clasificación que acaecieron en el transcurso de la historia de la tierra tuvieron repercusiones conspicuas en la edafosfera y sus edafotaxa constitutivos, extinguiéndose ciertos edafotaxa y surgiendo otros nuevos. Obviamente las trasformaciones edafosféricas mayores corresponden con los niveles altos de la jerarquía geológica.. Empero también ocurrió el proceso inverso, como veremos. Es decir la génesis de la edafosfera modificó la biosfera, la atmósfera y la hidrosfera.  

 

Resumiendo un cambio de eón, era, etc. debe llevar acarreado otro concomitante en la edafosfera, cuya envergadura viene dictada por la jerarquía que proporciona la geología histórica. En la biogeosfera todos sus elementos se encuentran estrechamente implicados.

 

 

 

Nota a los posibles lectores de este mini-curso: Intentaremos ir editando post en orden secuencial siguiendo el orden geocronológico mentado. Sin embargo, seguramente no lo consigamos a plena satisfacción, por cuanto la bibliografía es escasa y trabajamos día a día. Por tanto tras cada post incluiremos los enlaces anteriores con vistas a que en el aparente puzzle se imponga una secuencia cronológica.

 

Juan José Ibáñez

13:50 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (6)