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jueves, 16 de noviembre de 2006

Hola otra vez, después de muchos meses sin aparecer vuelvo para seguir hablando del suelo. Nos quedamos en la última intervención hablando del suelo en el paisaje, su importancia, y su tratamiento. Hoy hablaremos de otro tema que está de actualidad, me refiero a la contaminación que hay en las ciudades.

 


Hemos leído y oído en los últimos días declaraciones de responsables políticos y medios de comunicación, donde se ponían  de manifiesto las consecuencias negativas para la salud  el aumento del tráfico en las grandes ciudades, con titulares tan espectaculares como “La polución del tráfico mata tres veces  más que los accidentes” (20 minutos 10/11/2006). En el desarrollo de la noticia se puede leer que según datos del Ministerio de Medio Ambiente, 15.000 personas fallecen cada año por causas asociadas a la contaminación originada por el tráfico. Cálculos realizados sobre 225.000 fallecidos en Europa, muestran que la polución procedente de las emisiones de los vehículos mata 3,38 veces más que los propios accidentes.

 

Se refieren estos datos a los problemas sanitarios que origina la inhalación de compuestos que alteran muchas de las funciones metabólicas, produciendo distintos tipos de enfermedades e incluso la muerte.

 

Si tuviéramos que hacer un orden de prelación con los elementos encontrados  en el aire que respiramos en las ciudades, uno de los que siempre estaría es el plomo, del que ya hemos hablado en artículos anteriores, pero que no esta mal insistir.

 

Componente de gasolinas, cada vez en menor proporción, y utilizado para la fabricación de baterías, pigmentos, insecticidas, soldaduras, etc., está presente en todas las listas como elemento altamente peligroso. Este metal ha sido utilizado por el hombre desde hace varios miles de años. Los egipcios ya lo utilizaban para vidriar vasijas 5.000 años a.C. Los romanos lo utilizaron para sus cañerías además de para innumerables objetos. Hay quienes aseguran que la caída del imperio romano se debe, en parte, a la exposición crónica de las clases dirigentes a este elemento.

 

Las concentraciones de plomo en el medio ambiente se elevaron a partir de la revolución industrial en el siglo XVIII, pero cuando el aumento fue mayor fue a finales de la segunda guerra mundial, por la introducción de este elemento como aditivo para la gasolina. En la actualidad la contaminación por este metal se detecta hasta en los hielos de Groenlandia.

 

Es un contaminante importante de la atmósfera, la hidrosfera y la edafosfera. A los suelos les llega a partir de residuos de minería, deposiciones atmosféricas procedentes del tráfico y otras combustiones industriales, incluso, en ciertos casos también llega al suelo a partir de la roca madre si ésta es rica en minerales que lo contienen. Aunque puede ser inmovilizado por la materia orgánica y la arcilla, si el suelo es ácido el Pb es móvil y puede ser tomado por las plantas y de aquí a los animales y al hombre.

 

Hasta aquí por hoy, solo que sirva como aviso a un problema que cada día será más acuciante si no se toman las medidas necesarias.

 

Antonio López Lafuente

Impresentable Administrador: ¡Hombre Antonio!, Creí que habías desaparecido, o que no querías saber nada de nosotros.

Antonio: Estaba de Vacaciones

Carmen, JP, Salva y Avelino: Jejejejejeje.

Impresentable Administrador: ¿Cuatro meses?

Antonio: ¡Si que pasa!

JP, Salva y Avelino: Jeejeje ¡por fin alguien se cachondea de este miserable!

Impresentable Administrador: Ojito que os he oído truanes, vagos, traidores

Carmen, JP, Salva y Avelino: ¡Suuuuuuuuu!

Antonio: Pero si te molesta me marcho, ¿vale?

Carmen, JP, Salva y Avelino: Jajajajaja

Impresentable Administrador: Hombre Antonio bien venido seas. Por favor, como vas a molestar. ¡Todo lo contrario!. Por Dios Antonio.

Antonio: ¡Ahhh Bueno!.

Carmen, JP, Salva y Avelino: Jajajajajaja! ¡suuuuuuuuuuu!

Carmen: ¿Y se lo ha tragado?

JP, Salva y Avelino: No creo que tenga el cerebro ya tan deteriorado aunque (…). Pero ¿Qué le va a decir si no quiere quedarse solo?

Carmen, JP, Salva y Avelino: ¡jajajajajaja ,Qué se fastidie!. ¡Suuuuuuuu! Que nos puede oír.

8:56 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (3)