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miércoles, 08 de noviembre de 2006

Frente a otros tipos de Revistas Electrónicas en acceso abierto, que prevén ciertos controles de calidad vía revisión por pares, ya sea de forma pública (PlosOne) o no (BioMed Central), hoy he tenido noticia de una iniciativa mucho más radical. Ya nos informó sobre las dos primeras modalidades la ejemplar Bitácora “Tecnocidanos” de Antonio Lafuente. Sin embargo, hoy he recibido de Gonzalo Almendros, amigo y excompañero del CCMA, noticia de una iniciativa mucho más drástica y provocativa. Se trata de “Earth and Life”. Esta fórmula no conlleva revisión por pares, sino el aval de otros colegas. Una semana y listo: “paper ya publicado”. Este tipo de artículos abre otras oportunidades, pero también pone al descubierto algunas dudas y la necesidad de alcanzar ciertos acuerdos. Como mínimo, debiera ser materia de reflexión. Veamos cual es su filosofía. Eatrh and Life  rescata el punto de vista que dio lugar al nacimiento de Internet. Veamos que nos dicen sus editores.

 


Seguidamente os dejo con su publicidad y luego haré una serie de comentarios. Aquí vamos:

An new revolutionary professional geoscience web journalEarth &  Life (www.geofinds.com)

It is the quickest publishing geoscience journal on the Earth, with a promise that any qualified manuscripts can be published in one week after reception.

 

It is instantly distributed to over 30,000 geoscientists throughout the world!

 

It adopts revolutionary self-review policy, which gives authors the right to find reviewers for their own manuscripts: since it believes that most scientists have the ability to guarantee the quality of their own manuscripts and judge the quality of what they read; They do not absolutely need rely on  a few publishing businessmen.

 

It is a guarantee of quick and smooth publication of research results of all geoscientists!

 

It will end the time when a few publishing businessmen control publication of research results of geoscientists!

 

It is creating a new era when scientists have more freedom to say what they want to say!

 

It is the most effective way for geoscientists to publish their own papers on the Earth!

 

Since it is such a  good thing, why do not we submit our manuscripts to support its growth!

 

Editors of Earth & Life, Nov. 6, 2006

 

 

Guidelines to authors

 

Earth & Life (EL) is an officially registered web journal, on the website www.geofinds.com., with Beijing ICP Reg No. 05031473.

 

Scope: It weekly publishes papers on paleontology, sedimentology, stratigraphy, geochemistry, tectonics, petroleum geology, petrology, mineralogy, hydrogeology, structural geology, and all other branches of geosciences!

 

Paper types Research papers, comments, reviews are all welcome!

 

Review policy Traditional peer review policies is for finding errors in manuscripts and exclude poor-quality manuscripts. However, a very bad function explored by a few reviewers is to kill competitors' papers with seemingly reasonable reasons.

 

For this reason, EL rejected traditional peer-reviewing policy and adopted an revolutionary self-reviewing policy, which lets the author to ask an expert in the same or similar field and with publications to review one's manuscript and send an email to the journal to declare that he has reviewed the manuscript and would support it to be published, and that he/she agrees that his/her name will appear as reviewer at the end of the paper as it is published.

...

 

Pues bien: ¿radical o no?. Desde luego que sí. Se que esta nota se le va a indigestar a muchos. Posiblemente debiera ser tema de debate en Tecnocidanos. A mi, personalmente, me gusta. Al fin y al cabo, serán los lectores quienes juzguen. Esto es democracia y no meritocracia. También el padre de la Web tenía una idea similar in mente cuando desarrolló la Internet. Y desde luego nadie puede dudar que tal iniciativa revolucionó el mundo de la comunicación. ¿O no? Sin embargo, tal órdago, deja otras iniciativas muy interesantes en ciertos apuros. Obviamente no es lo mismo seguir la interesantísima apuesta de PlosOne, por cuanto allí todo está sujeto a crítica y aquí no. Tal dilema habrá que resolverlo. Me parece perfecto que existan diversas modalidades. Sin embargo, tal hecho conllevará también una jerarquización del valor de las publicaciones en Open Access, según la modalidad escogida: ¿O no? Se trata de un tema que generará polémica, tarde o temprano. Deberá llegarse a algún tipo de acuerdo: ¿O no? Tema para el debate. En cualquier caso, cuanto antes comience la polémica mejor que mejor.

 

Bueno, pues que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Las revoluciones siempre comienzan generando este tipo de situaciones. No pasa nada. Con el tiempo se alcanza el equilibrio.

 

Juan José Ibáñez

 

Nota: Los Chinos se apuntan a un bombardeo. Y si no recordar este post.

 

 

14:24 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (4)

Todos los esquemas propuestos para la clasificación de los suelos reflejan las teorías genéticas abrazadas por sus arquitectos, conforme a lo que ya indicó Simonson en 1985. Algo trivial, por otro lado. Hasta la década de los años sesenta, los factores formadores incluidos en la ecuación de los protesta por Jenny fueron uno de los principales recursos conceptuales a los que se acogieron los arquitectos de las clasificaciones nacionales de suelos (no existían todavía las internacionales en un sentido estricto). Sin embargo, los edafólogos estadounidenses iniciaron en los años sesenta una “revolución” que consistió en clasificar los suelos en torno a sus propiedades intrínsecas, no apelando al clima, vegetación, fisiografía, etc. Con tal motivo, adoptaron la alternativa que propuso el también estadounidense R.W. Simonson. Ya comentamos, como, la ecuación de los factores de estado de Jenny, como nuestro modelo holístico, consideran al suelo como una caja negra susceptible de formalizarse mediante el análisis de sus factores formadores. Sin embargo, el sistema edáfico también puede conceptualizarse como un modelo de caja blanca. De este modo, para Simonson (1959), los cambios que sufre un suelo durante su evolución son función de las adiciones, exportaciones, transferencias y transformaciones de materiales en el sistema: Expresado axiomáticamente:

 

Hans Jenny (Wikipedia)


S = f (ad, exp., transfer., transfor.)

 

Una visión más precisa del modelo de Simonson la describimos aquí. Personalmente no puedo más que sonreír cuando oigo hablar de formalizaciones matemáticas, tanto en la denominada ecuación de Jenny, como en la de Simonson. Ya que no se trata más que apelar al uso de la lógica simbólica más elemental con el propósito de  decir en menos de una línea lo que antes se verbalizaba en un párrafo. Nada más. Se trata pues, como ya mentamos en el primer enlace, de un ejercicio pedagógico, más que nada. En cualquier caso, en la bibliografía sobre el concepto de suelos y su clasificación, ambas “ecuaciones” aparecen “ad nausean”. Por lo tanto, dejémoslo así por el momento. Si se analiza en detalle, se trata de las dos caras de una misma moneda, encontrándose ambas con los mismos obstáculos a la hora de aplicarlas o desarrollarlas en profundidad.

 

 

Foto Página Web de Kevin McSweeney y Sabine Grunwald

 

Reiteramos pues, que se trata pues de dos concepciones complementarias del sistema edáfico, jamás antagónicas. Ambas influyeron en los sistemas de clasificación que se propusieron tras su publicación. De este modo, las clasificaciones de suelos desarrolladas durante las décadas de los años 40, 50 e inicios de los 60, resaltan la importancia de los factores formadores. Por el contrario, los sistemas taxonómicos modernos hunden sus raíces en los procesos de organización de las estructuras edáficas, relegando los factores formadores a un segundo plano. Sin embargo, en la práctica, el cartógrafo de suelos sigue haciendo uso de la ecuación de Jenny por razones que serían difíciles de rebatir: diferentes ambientes (clima, fisiografía, litología, etc.) dan lugar a distintos tipos de suelos. Sin embargo a la hora de cartografiar, cuando mapeamos, acudimos a ellos, ya que los suelos son sistemas “crípticos” o criptosistemas, se decir no podemos analizar sus estructuras si no cavamos una calicata y la describimos.

 

Respecto a la ecuación de Simonson, cabría alegar tantas limitaciones al menos como las que adolece la de Jenny. En el suelo se dan tal miríada de adiciones, exportaciones, transferencias y transformaciones de materiales, que su modelización es imposible. Muchas de ellas se dan a escalas tan diferentes (desde minutos u horas, hasta millones de años) que cualquier desarrollo de tal formalismo es una mera quimera.

 

Fuente: http://www.soils.umn.edu/academics/classes/soil2125/img/sffct2.jpg

 

Cuando hablamos de la ecuación de los factores formadores de Jenny, ya os mostramos como las ciencias de la complejidad nos sirven para unificar en un modelo común las propuestas, la de este autor y la de Simonson. Pero como dijimos, si bien el modelo resultante propuesto por nosotros en 1995, es más completo: también es cierto que resulta ser más de lo mismo a la hora de intentar desarrollarlo.

 

Phillips (1989), a partir de la ecuación de Jenny, llama la atención sobre su probable comportamiento no lineal. Huggett (1988) e Ibáñez et al. (1990, 1994) reconocen que los sistemas geomorfológicos se comportan de la misma forma que los suelos, es decir, como estructuras disipativas lejos del equilibrio termodinámico, o al borde del caos (sistemas complejos), como propusimos en 1990 y 1991. En consecuencia, tanto unos como otros parecen ser susceptibles de describirse mediante las metodologías desarrolladas por las ciencias de la complejidad.

 

La sinergética es ciencia que aborda el estudio de los sistemas abiertos y complejos, es decir, compuestos por gran número de subsistemas. Esta disciplina posee estrechas conexiones con la termodinámica del no equilibrio, y forma parte de las CC. de la complejidad. Por ejemplo, las estructuras macroscópicas ordenadas de Haken (Haken Wunderlin 1990) son conceptual y operacionalmente compatibles con las estructuras disipativas de Prigogine (Prigogine y Stengers 1983 y 1990). Ambas disciplinas pertenecen a las denominadas ciencias de la complejidad.

 

La sinergética, brinda la posibilidad de unificar bajo un mismo cuerpo doctrinal los modelos de caja blanca y de caja negra, dando lugar a una nueva representación del sistema suelo. Este, es perfectamente compatible con nuestro modelo holístico. Lo que intentamos mostrar es que, aunque los modelos de Jenny y Simonson recogen y exponen concepciones del sistema suelo muy distintas, ambas pueden y deben formalizarse simultáneamente, con rigor matemático y sin dificultad, bajo un mismo sistema de ecuaciones. Este modo de proceder, daría lugar, “en teoría”, a una nueva generación de sistemas taxonómicos capaces de compatibilizar las ventajas de las representaciones de Jenny y Simonson. Empero la teoría no es la práctica, reiterémoslo una vez más. Ya mentamos como conjugar ambas en la nota sobre los factores formadores.

 

Esta nota solo tiene como objeto no dejar en el tintero, una información que no había sido incluida explícitamente en esta bitácora con anterioridad. Un sistema complejo, hoy por hoy no puede modelizarse con vistas a elaborar predicciones precisas, por definición. Aconsejamos a los que estén interesados por las distintas formas de conceptualizar un tema que (analicen las notas so0bre el tema que son incluidas en la carpeta sobre el “Concepto de Suelos y Sus representaciones

 

He buscado en Wikipedia, tanto ambas teorías, como la reseña de sus arquitectos. Curiosamente, la concepción de Jenny tras ser “en teoría superada por la de Simonson”, aparece muy bien explicada. Empero no he encontrado ninguna mención a la de Simonson. Alternativamente, si uno utiliza su motor de búsqueda, también detecta más páginas Web y documentos sobre la concepción en “apariencia” obsoleta. Dicho de otro modo, Jenny sigue siendo una “vaca sagrada”, pero Simmonson no tanto. La historia dicta sentencia.  

 

Juan José Ibáñez

 

 

12:21 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (6)