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viernes, 03 de noviembre de 2006

Los estudios de cambio global, así como la creciente cantidad y disponibilidad de la imaginería satelital, en una sociedad en donde la globalización económica esta cambiando la manera de percibir el mundo, ha tenido como resultado que muchas disciplinas tornen la vista a un análisis global de su objeto de estudio. Las ciencias que conciernen a los recursos naturales no han sido una excepción. De esta forma los vocablos “mega” y “macro”, agregados al término con el que se conoce una disciplina, han comenzado a proliferar. Así emergen subdisciplinas como la megageomorfología, la macroecología, etc. En este contexto, podemos comenzar también ha hablar de Megaedafología. Pero, ¿En que consistiría esta disciplina? ¿Cómo podríamos definirla? ¿Cual es su interés?

 


He utilizado mi motor de búsqueda, pero no he encontrado en Internet ningún documento con los vocablos megaedafología o macroedafología. En un post posterior ya os hablaré de como la “acrónimofilia” es una manera de alcanzar fama y gloria. Intenté incluir este vocablo, por primera vez, en un paper publicado recientemente en una revista indexada, pero uno de los referees me lo echó abajo. Ya sabemos, rechaza y luego sácalo tú a la venta, como si fuera de tu propia cosecha. Pero parece ser que no ha tenido tiempo, no ha querido, o no ha sabido.  Pero como aparecerá tarde o temprano pues: novedad en esta weblog. Ja, Ja, Ja. ¿En busca de fama y gloría? Ya os comentare que para ello hay que ganarse primero al establishment, ya que si no poco se puede lograr. Eso sí, cuando alguien lo utilice (si no lo cuelo yo antes) me divertiré dando caña. ¡La ciencia en acción! Chicos, como ya os comentaré en el post sobre “acronimofilia”.

 

En ecología, todavía no se ha popularizado el concepto de megaecología (cuatro ítems, buscando en Google, y tres de ellos rusos; el imperio no ha dado el visto bueno aun). Por el contrario, en geomorfología, ya existen unos cuatrocientos. Personalmente he visto usar el vocablo megageomorphology en revistas indexadas. En la primera disciplina mentada, ya desde hace tiempo, se ha popularizado el vocablo macroecología (casi 80.000 ítems en Google). De hecho, ya tengo un paper indexado que concierne a esta subdisciplina. Bueno, no hagáis caso de estas cosas, pero recordar la  acrónimofilia”, al menos para todos aquellos que deseáis fama y gloria científica sin despeinarse.  Conviene ver primero como se utiliza esta corriente de moda en disciplinas afines. L. Mayer, de la Universidad de Miami, define así la megaedafología.

 

Megageomorphology is the study of regional topographic features and their relations to independent geomorphic variables that operate at the regional scale. These independent variables can be classified as either tectonic or climatic in nature. Quantitative megageomorphology stresses the causal relations between plate tectonic factors and landscape features or correlations between climatic factors and geomorphic processes. In addition, the cumulative effects of tectonics and climate on landscape evolution that simultaneously operate in a complex system of energy transfer is of interst. Regional topographic differentiation, say between continents and ocean floors, is largely the result of the different densities and density contrasts within the oceanic and continental lithosphere and their isostatic consequences. Regional tectonic processes that alter these lithospheric characteristics include rifting, collision, subduction, transpression and transtension.

 

Como veis (los que sabéis la lengua del imperio, por supuesto), cuatro aspectos aparecen claramente explícitos.

 

  • Escala global: en la que las unidades a definir, estudiar y ensamblar, son grandes regiones geográficas.
  • Cuantificación: con vistas a determinar los factores causales de los ensamblajes megageomorfológicos
  • Un cierto sabor geográfico del contenido: aunque no quede claramente explícito en la retórica empleada.
  • Omisión del vocablo “geografía”: ya que no hay que dejar rastros de antiguas y obsoletas disciplinas que pudieran estar relacionadas. Se reemplaza lo “geográfico” por otro vocablo que, de por sí es global, y da un sabor a modernidad: “la tectónica de placas”

 

Pero ¿no está la megaedafología inventada? Yo diría que sí. Lo que ocurre es que al establishment todavía n le ha dado por ponerle la etiqueta. Paton, Humphreys y Mitchell, en 1995, publicaron un libro fascinante que llevaba el título: “Soils: A New Global View”.  Pues bien, en tal monografía se aborda el tema de la megaedafología, aunque no fuera explícitamente. Del mismo modo, en 1993, preparé un manuscrito que finalmente salió dividido en dos  artículos indexados (1995 y 1998). Pues bien, el último (un discusión paper), ya analizaba, por primera vez, con métodos cuantitativos, los patrones globales de suelos. En 1997, publique un capítulo en un libro que yo editaba en el cual describía las propiedades de la edafosfera, según los segmentos de placa tectónica a los que pertenecían. No me detendré aquí en este tema, ya que ya os he redactado y mostrado una nota sobre esta materia.

 

Resumiendo, ya se dispone de un aparato modelo-teórico con vistas a comenzar a desarrollar una nueva disciplina a la que llamaremos megaedafología. Conozco bien al australiano Humphreys, afortunadamente para mi, ya que le ha tocado ser referee de varios artículos míos y siembre me pone por las nubes (esto es la valoración por pares, no nos engañemos, si te tienen inquina te machacan, si te aprecian o simpatizan con tus ideas todo es distinto).   

 

Así pues, la megaedafología es (o mejor dicho podría definirse como): el estudio de la edafosfera y sus propiedades a escala global, tomando como unidades de estudio las grandes regiones edafogeográficas y/o edafomas (este vocablo sí lo he he introducido yo tras mil rodeos en un capítulo de libro). La unidad básica con vistas a describir tales ensamblajes son los tipos de suelos o edafotaxa, mientras que los métodos de análisis lo son numéricos. Las causaciones son abordadas a posteriori, ya que si no estaríamos haciendo un análisis descriptivo, es decir, geografía de suelos clásica. 

 

Tan solo añadir que en colaboración con Freddy Nachtergaele (FAO, Roma), ya hemos realizado un análisis y dividido la edafosfera en una decena aproximada de edafomas, y éstos en más de treinta regiones de suelos. Tengo la obligación moral con Freddy de publicar este trabajo, primero en la materia. Sin embargo, esta contribución y la precedente darán lugar a una serie de post en los cuales describiré tales edafomas y regiones. Comienza pues un nuevo culebrón. Estar preparados. En cualquier caso tranquilos: faltan unas semanas para tal estúpido evento.

 

Hasta “luegito”

 

Juan José Ibáñez

(Padre de la megaedafología sin despeinarse y amanta de la acrónimofilia)

13:07 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (10)

Hace unos años, un entrañable amigo experto en cambio climático me dejó desconcertado hablando del problema del cambio climático. Más concretamente me comentó: “Ya no se trata de salvar el clima, sino de la crisis energética que se avecina, así como de sus repercusiones sobre la economía de los países industrializados”. Los hechos le han dado la razón. Bajo el escudo de defender el medio ambiente subyacen otros intereses muchos más obscuros, algunos legítimos y otros perversos. Todo parece apuntar a que la mitigación del cambio climático es la cara afable de un gran negocio que las fuerzas económicas fraguan en su trastero. Sabemos que la sociedad demanda imperiosamente una economía desacoplada de las reservas de petróleo. Empero lo que comienza a ser cuestionable es sí realmente se pretende que tales energías sean más limpias y menos contaminantes.

 


La verdad es que como un campesino ignorante, no dejo de sorprenderme varias veces al día cuando leo la compilación de las noticias de prensa que ofrecen diversas revistas electrónicas gratuitas, como el las del Boletín de Noticias de I + D + i de la CAM o el Portal del Medio Ambiente.

 

Resulta intrigante que, mientras el resto de Convenciones Internacionales con vistas a proteger el ambiente estén convirtiéndose en un verdadero fiasco, tras la de Cambio Climático se estén desplegando todas las estratagemas posibles de múltiples sectores económicos.

 

Por aquí rondan los defensores de la energía nuclear, aun cuando ni tan siquiera se ha encontrado solución con vistas a como almacenar los residuos extremadamente peligrosos de las centrales nucleares construidas hace decenios. No hablemos del devastador efecto de los accidentes ocurridos, unos gubernamentalmente reconocidos y otros no.

 

Por otro lado, están los “toca genes” “trangenizando todo”. Estos, nos deleitan con todo tipo de promesas (sandeces) sobre un ambiente saludable, cuando ni tan siquiera conocemos los efectos de introducir en la naturaleza organismos modificados genéticamente. La verdad es que parece que no hayan salido de su laboratorio jamás. No tienen ni idea de lo que es la ecología, así de cómo las sutiles interconexiones entre los elementos de un ecosistema. Si quieren leer sobre esta materia, introduzcan en su buscador “redes tróficas”, “redes ecológicas” y “especies clave”. La desaparición de una sola especie clave suele generar una extinción de otras muchas en cascada, y como corolario, una transformación profunda del ecosistema. Desconocemos absolutamente las repercusiones que pueden generar en las comunidades vivas (cuyas estructuras son muy semejantes a las de la Web), la introducción de tales organismos modificados. Los vegetales son mucho más proclives a hibridar que los vertebrados, pero mucho más veloz aún es la transferencia horizontal de genes entre microorganismos. La contaminación biológico-transgénica es un riesgo que debe asumirse. Resulta legítimo que los movimientos ciudadanos sean recelosos ante la falta (u ocultación) de pruebas irrefutables sobre su inocuidad. ¿Por qué no seguir aplicando el principio de precaución?

 

Pero “dicen”, nos “prometen”, que ellos arreglan el problema de la producción de biocombustibles en un “periquete” tocando los genes una y otra vez a los organismos vivos. ¿Y esto que significa?: ¿más riego en un mundo en el que el agua se ha convertido en el verdadero “oro incoloro”?; ¿Más fertilizantes y plaguicidas en un mundo en donde los efectos de la contaminación actual genera millones de muertos anuales?; ¿invadir las economías de los países en vías de desarrollo para que nos cultiven combustibles (ya lo hacen con la soja y el maíz transgénico, etc. ), en lugar de producir alimentos sanos para una población necesitada?

 

Los “toca genes”, como ya analizaremos en otro post, ahora pretenden invadir las zonas agrarias para cultivar “medicamentos y vacunas”. Empero con vistas a conseguir tal objetivo se requiere más agua, plaguicidas y fertilizantes y, como no, “plantas transgénicas”. Eso sí, lo primero es acuñar un vocablo y ya lo han hecho: “agricultura molecular”. ¡Ole Toreros!: ¡vaya cara más dura tenéis”. Como ya veremos, dicen que es ¡más seguro!, que producir tales productos en laboratorios: ¿para ellos o para la población? Eso sí aducen que es más barato, y de eso estoy seguro. Ahora bien, ¿en quien repercutirán los beneficios, ¿en  la población?, ¿en las multinacionales de siempre? La respuesta ya la sabéis. Ahora bien tras negar medicamentos contra el SIDA durante años, algunos proclaman que al ser más baratos quizás sería posible (…) ¡Que geta! Y no sigo porque se podría escribir un libro, o mejor una enciclopedia, sobre las tropelías contra el ambiente y la salud pública que salen de las bocas de estos vendemotos. Hace unos años los “toca genes” promocionaban un arroz (“trans”, of course), rosáceo que paliaría la carencia de vitamina A de los más desheredados. Unos epidemiólogos, entre los que se encontraba mi hermana, hicieron los cálculos descubriendo espantados que tenían que ingerir decenas y decenas de kilos, para alcanzar el contenido de una sola zanahoria. Lo dicho unos getas. Eso sí el color de tal arroz “parecidito” al de la zanahoria, a ver si cuela y nos tragamos sus sandeces como ciertas.

 

En muchos países del tercer mundo el agua insalubre, contaminada, genera millones de muertos ¿Por qué no ofrecerles potabilizadoras baratas y versátiles? Pues no, ya lo advertía en otro post anterior. ¿Y a que viene todo esto, os preguntaréis? En mi opinión ya resulta un escándalo ofrecer reforestaciones a los países del tercer mundo a cambio de nosotros podamos seguir contaminando, ya que sobre la reducción de emisiones de CO2 (…) ahí están las cifras. Pero ya es el colmo insistir en reforestar con transgénicas. ¿Quién las venderá? ¿Quién hará el negocio? Los insaciables de siempre. En la siguiente noticia del Portal del Medio Ambiente, podrán leer la vergonzosa actitud que se viene defendiendo en amplios sectores de los “personajes” que comandan el Protocolo de Kyoto, ante la indignación de los que están en la Convención de Biodiversidad. Leerlo, por favor no tiene desperdicio.   

 

A los que están dando la vuelta de turca en El Protocolo de Kyoto tan solo decirles: Ya no engañáis a nadie. “puritito negocio”. Pero cuidado que llegan otros vendemotos. También trabajan con “lo pequeño”, pero esta vez aun más diminuto y de silicio. Ya llegan los “profetas” de la nanotecnología. ¿Sabemos si tal tecnología puede ser peligrosa para la salud y/o el ambiente? Pues va a ser que no. Lo mismo que los transgénicos. En un futuro un paisano saldrá de su casa y contemplará un campo cultivado para producir fármacos, otro para biocombustibles y otro para nanotúbulos (todo llegará) ¿Y donde cultivaremos nuestros alimentos? Simplemente en cultivos sin suelo ¿Por qué no cultivan sus productos mediante esta última técnica y dejen los paisajes agrarios con una “verdadera” agricultura “saludable”. Hasta comienza ya a hartarme del vocablo sostenible. Lo que nos falta es ética científica bien entendida. Lo que nos sobra es arrogancia y ambición. ¿Contaminamos o evitamos la contaminación? Sinceramente no lo sé. Pero buscar por el acrónimo REACH. 

 

Malos tiempos para la lírica ¿verdad?

 

Juan José Ibáñez

Un Ciudadano “Cabreao”

 

PD. Personalmente no tengo nada en contra ni de la biología molecular, ni de la nanotecnología. Todo lo contrario. Pero lo que no pueden pretender es que el negocio prime sobre la salud de los ciudadanos y del planeta. ¡Científicos jugando a aprendices de brujo!.

13:05 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (4)