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martes, 31 de octubre de 2006

Desconozco sinceramente si el “Día de todos los Santos” es festivo en Latinoamérica. En España, tal conmemoración se celebra el primer día de noviembre, con vistas a que los ciudadanos rindamos tributo y recuerdo a nuestros muertos. Con tal motivo mucho personal se desplaza a losa cementerios a visitar a sus antepasados y familiares recientemente fallecidos. Recordemos que los suelos de los cementerios también son ya incluidos en algunas clasificaciones nacionales de suelos, como la rusa (ver el final del post). Esta bitácora comienza a atesorar reporteros (anónimos, o que no desean ser identificados) que husmean en busca de noticias para daros alimento intelectual y espiritual. Uno de ellos, identificó a un edafólogo español, hace unos días, en uno de esos sacros lugares públicos. Al principio, creyó que estaba abriendo un perfil para clasificar el suelo, como se muestra en el siguiente gráfico (muy retocado, por supuesto). Se trataba de un afamado edafólogo español conocido internacionalmente por sus aportaciones al inventario del recurso suelo. Sin embargo, tras continuar vigilándole escondido detrás de una losa cercana, se llevó una gran sorpresa, por no decir un soponcio. Resultó ser un edafólogo con una visión de futuro fuera de toda duda. Veámoslo.


Tras acabar la “calicata” se arrojó a ella, mientras sus auxiliares terminaban el trabajo. El producto resultante puede verse en el siguiente gráfico.

 

 

Esto si que es tener capacidad predictiva. Para todos aquellos que se hayan negado a aprender el idioma del imperio digamos que, al objeto de que su mensaje fuera lo más universal posible, lo escribió en ”anglosajón”. El texto nos dice más concretamente: “Reconocimiento de suelos”. La verdad es que existen científicos cuya vocación está fuera de toda duda. ¡Toda una Eternidad examinando un suelo!. Algunos mal pensados me dirán que el mensaje era otro bien distinto.  Quizá sea cierto, ya que al lado quedaron abandonados unos papeles de un edafólogo anglosajón (Basher), que hace unos años (1997) escribió un artículo en una revista indexada cuyo título era el siguiente: Is Pedology dead and Buried? (¿Está la Edafología Muerta y Enterrada?).  Es obvio que la lectura de aquel manuscrito le impresionó sobremanera.

 

La verdad, es que somos muchos los que pensamos que nuestra disciplina no tiene futuro, dado el desprecio que vienen manifestando políticos e instituciones por esta materia y nosotros, sus practicantes. Pues tendrán que reinventarla en el futuro, si quieren resolver los graves problemas de degradación ambiental que sufre el planeta, no lo duden.

 

Yo hace un par de años fui al Museo de Ciencias Naturales de Madrid (que pertenece a mi institución), con vistas a indagar si querían que terminara mi actividad en una vitrina, describiendo un suelo. En ella debía poner un rótulo con la siguiente inscripción:“El último Edafólogo: Homo teluriensis”. Poco queda. Pero como ya veis, no hubo suerte. En esta sociedad cruel uno no puede ni tan siquiera decidir si prefiera ser enterrado o momificado. Pero no nos quieren ni como patrimonio natural, ni como patrimonio cultural. Lo dicho, el colega edafólogo, aburrido de tanto desprecio, ha sido un adelantado, prefiriendo una muerte digna que el “aquí te pillo, aquí te mato” en manos de los “toca genes”.

 

Juan José Ibáñez

 

Reflexiones de un Edafólogo el Día de Todos los Santos

P.D. Para Terminar os deleito con un croquis de los suelos de un cementerio. Ya no sabemos que hacer con vistas a que nos otorguen financiación. Como veis es cierto. No se trata de otra salida fuera de tiesto de este impresentable administrador. Eso sí, se dice que tales edafotaxa son muy ricos en fósforo: vamos, por lo de los huesos).

 

 

12:27 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (7)