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martes, 24 de octubre de 2006

Hoy en el boletín de Noticias de la CAM (cuya fuente al parecer era el Gabinete de Prensa del CSIC) reproducía una noticia cuyo título rezaba así: El CSIC estudia el almacenamiento de carbono en las praderas de 'Posidonia oceanica'. Las praderas de Posidonia son un ecosistema de enorme interés que aparece en muchas áreas del litoral mediterráneo. Vertidos tóxicos y otras actividades están poniendo en peligro su supervivencia. Las desaladoras, al perecer, pueden generar una degradación y/o pérdida mayor aún, por lo su existencia futura corre riesgos enormes. Urge pues tomar medidas para su preservación en ciertos enclaves. Ahora bien, ¿pueden considerarse como ecosistemas cuya protección este justificada por la capacidad que atesoran para albergar carbono? Como ya hemos venido comentando, la edafología en particular, y una buena parte de las Ciencias del Suelo en general, están siendo desmanteladas por las autoridades del CSIC. Puro acoso y derribo. Todos los días aparecen noticias en los medios relacionadas con la ecología marina. Ninguna acerca del ecosistema suelo. Empero se puede secuestrar mucho más carbono en los ecosistemas terrestres que en ciertas áreas no muy profundas de las plataformas continentales ¿Es que nadie en España parece querer entender un hecho incuestionable? Y mientras continuamos con las escandalosas noticias sobre la pérdida de suelo por sellado, cuando no su deterioro por graves problemas de contaminación. ¿Porqué nadie denuncia tal hecho?. Lo que hace falta es comenzar a trabajar sobre una edafología marina. No se trata de secuestrar meramente carbono, sino hacerlo de forma que su tasa de residencia media lo recomiende. Ya hemos venido hablando de ello.


En la citada noticia se pueden leer los siguientes argumentos (como siempre el coloreado es mío):

 

Las praderas de Posidonia oceanica podrían almacenar en el Mediterráneo hasta 25 millones de toneladas de carbono, lo que equivaldría a unos 90 millones de toneladas de dióxido de carbono. Al menos esta hipótesis baraja un equipo multidisciplinar del (CSIC) que (…)  una campaña de muestreo de los depósitos de sedimentos milenarios que yacen bajo este macrófito marino en la zona.


El (…)  coordinador de la campaña, explica que unos 200 millones de toneladas de carbono de las emisiones anuales a la atmósfera (derivadas de la quema de combustibles fósiles y la deforestación) están siendo retenidos en la biosfera por algún elemento desconocido. Los sedimentos de Posidonia oceanica podrían ser responsables de algo más del 12% de esa capacidad amortiguadora


La reserva de carbono asociada a los sedimentos de estas praderas a lo largo del tiempo podría alcanzar los 2.800 millones de toneladas, lo que equivale a unos 11 años de emisiones de CO2 de la Europa occidental, o bien al 0,6% de todo el carbono orgánico acumulado en los suelos del Planeta.



El estudio del CSIC que (…) además de proporcionar las bases metodológicas y conceptuales para calcular con mayor exactitud la capacidad de secuestro de carbono del ecosistema que forma esta fanerógama, proporcionará información paleoecológica y paleoclimática.

 

REGISTRO MILENARIO DEL CLIMA

 

Estudios previos realizados por este mismo equipo del CSIC han logrado reconstruir la radiación solar que ha llegado a esta planta durante los últimos 1.200 años, (…)Los sedimentos de las praderas estudiadas constituyen una fuente única de información paleoecológica del ecosistema costero en que se desarrollan, así como de los ecosistemas terrestres adyacentes (…).Otros cuatro institutos del CSIC participan en la campaña desde diferentes perspectivas científicas:

 

 

 

Entiendo perfectamente que mis colegas del CSIC pretendan salvar a toda costa estos ecosistemas tan valiosos. Ahora bien, no podemos olvidar como ya hemos apuntado en este, este y este post que el principal reservorio de carbono se encuentra en los suelos: ese recurso que la UE dicen que es el peor conservado en el continente. El mismo que se pierde diariamente por el sellado y la especulación urbanística. El mismo cuya contaminación pone en riesgo tanto la salud pública como los ecosistemas terrestres. El mismo para el que las autoridades de la UE, con vistas a preservarlo, acaban de  aprobar unos Estrategia Temática de Protección de Suelos. Etc., etc.

 

Ahora bien a penas se aportan recursos para investigar debidamente sobre suelos, mientras que bullen las noticias sobre ecología marina y las praderas de Posidonia que, abarcan una extensión mínima comparada con la de los suelos continentales, como también lo es su potencialidad con vistas a secuestrar carbono. Al menos mientras hasta el momento no hay evidencias de lo contrario.

 

Dice uno de los entrevistados que el “carbono faltante” podría estar albergado bajo estas praderas. Como ya hemos demostrado, y sin negar que puedan ayudar a es propósito, la verdad es que las cantidades citadas son ridículas respecto a lo que se podría secuestrar en los suelos terrestres de llevarse una estrategia adecuada. Con todo el respeto del mundo a mis colegas, les diría que gran parte de tal carbono faltante es consecuencia de un inadecuado conocimiento de cómo se distribuye el carbono en el suelo. Un adecuado muestreo nos indicará, en base a los cálculos que hemos venido mostrando en esta bitácora, que allí está tal carbono, y no en las praderas de Posidonia.  Insistamos que de intervenir, con vistas a incrementar considerablemente el secuestro de este elemento deberíamos hacerlo sobre el suelo: ese gran ignorado.

 

 

La nota nos habla, así mismo, de su papel como registro climático. También hemos abundado aquí sobre este tema, como por ejemplo en esta nota. Lo que ocurre es que los suelos suministrar más y información sobre los paleoclimas y abarcando un lapso de tiempo considerablemente mayor, tal como es indicado en la susodicha Estrategia temática de  Protección de Suelos.

 

Lo que ocurre es que en España investigar los suelos se considera tarea de científicos de escasa talla, al contrario de lo que ocurre con los investigadores que trabajan en ecología marina. Por lo menos, no distorsionemos con cifras la realidad. El CISC no tan solo ha criticado a la edafología de mi excentro, sino la de toda la institución. Y es que en los tribunales que juzgaron las supuestas excelencias de los Institutos de esta Institución sí había ecólogos pero no edafólogos, geomorfólogos, etc. Compañeros distinguidos con galardones nacionales e internacionales, por investigar sobre erosión y desertificación tampoco han salido bien parados de tales evaluaciones. Esta claro que no nos mide a todos por el mismo rasero.

 

Y mientras unos son alabados, la “Catedral” de la Edafología Española está siendo maltratada (digámoslo claramente: destrozada). ¿Ha habido errores en su Dirección de este Instituto? ¿Producen más papers los ecólogos marinos que los edafólogos? ¿Su ciencia atesora de mayor visibilidad? Todo sería discutible. Empero supongamos que están en lo cierto (que ya es mucho suponer). En un verdadero sistema de I + D + i se arregla una pieza o se sustituye cuando funciona deficientemente. En un sistema tal, si porque un mecanismo va mal lo extirpas, no ganas nada, simplemente pierdes. Y eso es precisamente lo que ocurre en el OPI más importante del “País” en muchas disciplinas. Si una de estas últimas no funciona bien le erradicas y punto. Eso sí, luego nos hablan de Ente Pluridisciplinar. El CSIC resulta ser día a día menos interdisciplinar, por lo de que seguir así, tan solo permanecerán unas pocas líneas de investigación en un futuro no muy lejano. Y a sí vamos y así seguimos.

 

Les preguntaría a mis colegas de ecología marina: ¿Cuál es la tasa de residencia del carbono en las praderas de Posidonia antes de mineralizarse?. ¿Han incorporado algún edafólogo y bioquímico del suelo a su equipo? Porque tendríamos mucho que decir y ellos que aprender.

 

Machacado y apenado por el trato que presta la política científica Española y del CSIC a la edafología, hoy un entrañable amigo, me decía:

 

“Me avergüenzo de pertenecer al CSIC, de ser científico, de haber pasado por la Universidad española y de haber puesto el remite del algo llamado CSIC en más de 200 papeles en los últimos 25 años.”  


Y hablaba de papers ISI. Que no nos digan que mi colega y amigo no es productivo. Resumiendo, que tampoco te salvas si eres “fértil”, ya que con un CV impresionante no pudo escalar a investigador hasta muy recientemente, por el mero hecho de dedicarse a lo que era su vocación: el mundo de los suelos. No alberguen la menor duda de que si hubiera sido ecólogo marino (….) Con mucho menos de la mitad de ISI papers habría sido Profesor de Investigación hace un par de décadas. Juzgar vosotros. Si continúo escribiendo (…).

 

Juan José Ibáñez

13:20 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (10)

Es una de las tecnologías a las que se dirige en la actualidad el mayor interés. La fitorremediación se define como la utilización de plantas para llevar a cabo acciones de eliminación o transformación de contaminantes. La ventaja de esta técnica se basa en el bajo imput de los costes, su contribución a la estabilización del suelo, así como a la mejora del paisaje, y reduce los lixiviados de agua y el transporte de los contaminantes inorgánicos del suelo, aunque evidentemente el tiempo requerido para llevar a cabo este tipo de remediación es más largo que el utilizado en otras tecnologías.


Para llevar a cabo acciones de fitorremediación, existen dos posibilidades, la fitoestabilización o fitorrestauración, que consiste en llevar a cabo inactivaciones "in situ" de los contaminantes por medio de revegetación, inmovilizando los metales o utilizando enmiendas con capacidad fijadora, y la fitoextracción, llevando a cabo la extracción de los contaminantes con plantas hiperacumuladoras. Tanto las plantas como las enmiendas que se aplican al suelo se utilizan para extraer o cambiar la forma química de los contaminantes en el medio ambiente disminuyendo la disponibilidad química o biológica que causaría el peligro de contaminación. El uso de técnicas de fitorremediación incluye la utilización de aditivos que inmovilizan los metales en el suelo. Las plantas adecuadas para llevar a cabo acciones de este tipo deben cumplir algunas características como tolerancia al metal que haya que eliminar, que la acumulación se produzca fundamentalmente en la aparte aérea de la planta, que presenten rápido crecimiento y alta producción de biomasa en la parte aérea.

En general, una situación de contaminación en el suelo, requerirá un estudio multidisciplinar, que englobe la naturaleza del contaminante, magnitud de la contaminación, estudio del suelo y su entorno y futuro uso del mismo, con el fin de aplicar en cada caso la tecnología más adecuada, minimizando costes, aumentando la eficacia del proceso, pero controlando siempre la posible difusión de esa contaminación, así como el menor impacto ambiental en el ecosistema.

 

Carmen Lobo

8:11 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (24)