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viernes, 20 de octubre de 2006

Pues sí, se trata de análisis serios y concienzudos en los que también se involucraron científicos de la talla del gran estadístico Fisher. Numerosos estudios demuestran que gigantes de la ciencia, como lo son incuestionablemente: Newton, Galileo, Darwin, Mendel, Pasteur, Millican y Freud,  han sido descubiertos, con el transcurso del tiempo, con las “manos en la masa”. En cualquier caso, sus acciones fraudulentas muestran una regularidad incuestionable. ¿Cuál es? Ahora la mostraremos.

Mendel


De nuevo partimos del libro de  Horace Freeland Judson: Anatomía del Fraude Científico. Horacio no ha realizado los estudios ni mostrado nada nuevo, tan solo se ha remitido a compilar las historias de la bibliografía. He leído varios de estos casos y algunos que no cita él en otras monografías, como es el caso de Galileo y otro de Darwin relacionado con su Teoría de la evolución. No podemos endiosarlos, ni crear mitos. La historia parece rescribirse para que la ciencia, como otras actividades tenga héroes y mitos. Algo hay en nuestra psiquis que demanda este tipo de figuras, más aun hoy, cuando los valores religiosos se encuentras socialmente en decadencia (y esto lo escribe un agnóstico como yo). Sería un tema a estudiar. Empero ahora, un momento en el que tanto se encumbra la figura de Darwin, habría que decir que se trata del caso más feo de todos los mentados arriba.

 

Newton

 

¿Cuál fue el patrón de irregularidad en el que cayeron?: Muy simple. Ellos desarrollaron intelectualmente una conjetura, luego realizaron los experimentos adecuados para mostrarla. O compilaron evidencias como Darwin, y eliminaron todo rastro de los datos o evidencias que no se ajustaban a su teoría. Algo también muy frecuente en la actualidad. En el libro de Horacio podéis encontrar abundantes detalles. No os cito otros, por cuanto tardaría algunos días en compilar la información en mi biblioteca personal sobre historia, filosofía y sociología de la ciencia (desde 1988 soy asiduo lector de estos temas). También os digo que, de hacerlo, aparecerían muchos más nombres de científicos de tal talla.

 

La cuestión, para mí es de lo más elemental. Estaban tan seguros de que se encontraban en lo cierto que no dudaron (o poco) en amañar los resultados. Insisto estaban totalmente seguros. Algunos de vosotros podríais justificar tal “defectillo”, como han intentado hacer otros autores. Ahora bien, ¿cuantos otros investigadores, menos ilustres, debieron estar totalmente seguros, hicieron lo mismo y sus conjeturas quedaron refutadas? Con toda seguridad muchos, muchísimos más. Por tanto puedo entenderles, pero no justificarles. Tampoco es una abominación descubrir esta información por cuanto les humaniza en lugar de entronizarles como mitos de una rectitud insuperable. El talento nadie lo puede cuestionar, su rectitud, ya es otra cosa. 

 

Darwin y Galileo

 

Como he mentado conocía detalles de Darwin, bastante reprochables, algunos de los cuales os he comentado como en esta nota. Empero el caso que describe con todo detalle Horacio es mucho más grave y concierne a una obra posterior a la teoría de la evolución. En 1872, trece años después de la primera edición de “El Origen de las Especies”, Darwin publicó el libro que llevaba por título “La Expresión de las Emociones en el Hombre y en los Animales”. Para ello hizo uso al parecer, por primera vez, de la fotografía (nueva tecnología por entonces) en los estudios científicos. Ahora bien la forma en que amañó las imágenes, retocándolas todo lo que hiciera falta para corroborar su tesis me pareció de lo más fraudulento, por mucho que Horacio hable de “pecadillo”. Una cosa es eliminar unos datos que no encajan y otra manipular del modo “tan bestial”como lo hizo aquel material.

 

De Freud no hablo, ya que casi todo el mundo cuestiona si el psicoanálisis en una ciencia. Empero su caso entra más, a demás de en el tema del fraude, en materia de legislación criminal. Vamos que hoy iría a la cárcel y por varios años.

 

Un caso personal: Un día consulté con un científico experto en estadística unas dudas que tenía sobre los resultados de unos datos multivariantes. Su respuesta fue la siguiente: ¡Si tienes dudas con el tipo de análisis multivariante a utilizar, prueba varios y escoge el que más te guste (es decir que se ajuste a tu conjetura)!. ¡Si algunos datos se desvían, no te comas el “coco”, elimínalos! Este investigador había publicado numerosos trabajos ayudando a otros colegas cuando tales análisis, a finales de los 80, comenzaron a aplicarse (en España) en ecología y otras ciencias medioambientales. Lo que no sé es sí los investigadores que le entregaron los datos eran conscientes de su pensamiento (y posiblemente obra) o no. El caso es que estoy seguro que no era consciente del fraude que cometía, de eso os puedo dar fe. Esta práctica la he visto realizar en varias ocasiones y por diversos investigadores. Cada uno que extraiga sus propias conclusiones.

 

Juan José Ibáñez

 

 

13:31 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (13)

La sociedad Postmoderna globalizante sigue descubriendo la dinamita y vendiéndonosla a precio de oro. Durante décadas, hemos ido destruyendo las agriculturas tradicionales con una arrogancia propia de los seres más ignorantes, sin pensar si tales prácticas agropecuarias tentáis su razón de ser. La mal llamada revolución verde de los años sesenta tan solo fue el primer paso. Hoy esos mismos aborígenes siguen muriéndose de hambre y padeciendo todo tipo de penurias, mientras muchos bolsillos occidentales se atiborraron de pingues beneficios. Lo mismo estamos haciendo en España con una tenacidad encomiable. Por definición, los pueblos indígenas debían ser ignorantes, han opinado tradicionalmente los científicos de los países desarrollados. Empero de no utilizar prácticas sustentables, habrían desaparecido. Juzgamos a la ligera el hundimiento de Mesopotamia haciéndolo equivalente a una mala gestión de sus regadíos, con la consiguiente salinización, y “bla, bla, bla”. A lo mejor las causas fueron otras, o un cambio climático más o menos brusco (ver aquí), al que no supieron, o no pudieron, adaptar su agricultura a tiempo. Nos olvidamos también que nuestros propios regadíos se salinizan a pesar de una abundante tecnología (y se acusa de ello a la cultura mentada cuando no hemos encontrado aún una solución viable). Urge realizar un Macroproyecto Mundial: El Libro Rojo de las Prácticas Agropecuarias tradicionales y Aborígenes.  Hoy pondremos un ejemplo extraído de la etnoedafología. Para ello viajaremos a en el Senegal. El abonado orgánico  y compostaje  ya eran conocidas por pueblos aborígenes esparcidos por todo el planeta (…), incluíos los de las Islas Canarias. No hemos inventado nada.

 

 


Las denominadas “Terras Pretas” de Brasil, de las que hablaremos en su momento son un tipo de suelo creado por la incesante adición de materia orgánica realizada por las culturas aborígenes del Amazonas. Lo que cabe mostrar ahora, es que el caso brasileño no tenía nada de singular y que la “agricultura orgánica” era conocida en todos los continentes. Ahora nos cobran mucho más por retornar al pasado, tras años de ofrecernos productos menos saludables. ¡No!, tampoco solucionamos nada con la revolución verde, como no lo hará la basada en la biotecnología y sus transgénicos. Hoy hay más hambre que nunca en este mundo. No confundamos el “agronegocio” con mejorar la calidad de vida de los moradores de este planeta. Estas nuevas “revoluciones”, como mucho, enriquecerán las arcas de las multinacionales y el ego de los científicos que andan detrás de ellas. A lo mejor (estoy seguro) un tal libro rojo, nos enseñaría mucho más que todos los biotecnólogos juntos.

 

 

Afortunadamente, aunque demasiado tarde, la FAO y otras organizaciones comienzan a escuchar este conocimiento campesino para percatarse de que no son ellos los ignorantes, sino nosotros. Se trata de una zona semiáridas con poca materia orgánica. Leer y comprobaréis como el abono orgánico y el compost ya eran bien conocidos y utilizados a la hora de mejorar lo que comenzamos a denominar calidad del suelo. La verdad es que estoy aprendiendo mucho leyendo estos resúmenes del Simposio sobre Etnoedafología celebrado en el Congreso Mundial de Filadelfia (julio 2006). Gracias Dr. McClintock, hoy sé un poquito más. Como siempre los subrayados son míos, mientras que el enlace se encuentra en el título.

 

 

¡Cuanto se aprende a conocer siendo humilde! ¡Cuanto nos aleja de la sabiduría la arrogancia! Y no nos engañemos, la ciencia y los científicos contemporáneos somos extremadamente arrogantes.

 

 

 

 

Juan José Ibáñez

 

Soil Fertility Management & Compost Use in Senegal's Peanut Basin

Soil Fertility Management & Compost Use in Senegal's Peanut Basin.

Nathan C. McClintock, Univ of California - Berkeley, Dept of Geography, 583 McCone Hall, #4740, Berkeley, CA 94720-4740 and Amadou Makhtar Diop, The Rodale Institute, 611 Siegfriedale Rd., Kutztown, PA 19530-9320.

 

The Jóor (Dior) soils of Senegal's Peanut Basin are inherently low in organic matter, limiting yields of millet and other crops and threatening the food security of smallholders. Focus groups and interviews were conducted in eight villages to characterize the site-specific fertility management by farmers in the Peanut Basin. Results of the qualitative survey revealed that farmers base management decisions on a series of fertility indicators that include type, color, and texture of soil, presence of vegetation, and productivity in previous years. In an effort to equalize fertility across the field, farmers amend areas they classify as less fertile with decomposed manure + household waste from the family sëntaare (traditional pile) or with compost from managed piles. On-site measurements of soil in areas of fields amended with compost or sëntaare material revealed significant increases in peanut and millet growth over unamended areas, but little difference between the effects of compost and manure. Similarly, chemical analysis revealed increased ECEC and nutrient concentrations (K, Mg, and Al) in soils amended with compost or manure. Similarities in the chemical characteristics of compost and sëntaare material suggest that development workers could emphasize improved pile management rather than promoting more labor-intensive composting. Keywords: compost, indigenous knowledge, local soil classification, manure, nutrient cycling, semi-arid West Africa

 

Nota del Administrador en estado de descomposición.

Y si desea comprobar como se realiza un compostaje casero, por ejemplo, pinche aquí.

 

 

Juan José Ibáñez

12:43 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (14)