La sociedad Postmoderna globalizante sigue descubriendo la dinamita y vendiéndonosla a precio de oro. Durante décadas, hemos ido destruyendo las agriculturas tradicionales con una arrogancia propia de los seres más ignorantes, sin pensar si tales prácticas agropecuarias tentáis su razón de ser. La mal llamada revolución verde de los años sesenta tan solo fue el primer paso. Hoy esos mismos aborígenes siguen muriéndose de hambre y padeciendo todo tipo de penurias, mientras muchos bolsillos occidentales se atiborraron de pingues beneficios. Lo mismo estamos haciendo en España con una tenacidad encomiable. Por definición, los pueblos indígenas debían ser ignorantes, han opinado tradicionalmente los científicos de los países desarrollados. Empero de no utilizar prácticas sustentables, habrían desaparecido. Juzgamos a la ligera el hundimiento de Mesopotamia haciéndolo equivalente a una mala gestión de sus regadíos, con la consiguiente salinización, y “bla, bla, bla”. A lo mejor las causas fueron otras, o un cambio climático más o menos brusco (ver aquí), al que no supieron, o no pudieron, adaptar su agricultura a tiempo. Nos olvidamos también que nuestros propios regadíos se salinizan a pesar de una abundante tecnología (y se acusa de ello a la cultura mentada cuando no hemos encontrado aún una solución viable). Urge realizar un Macroproyecto Mundial: El Libro Rojo de las Prácticas Agropecuarias tradicionales y Aborígenes. Hoy pondremos un ejemplo extraído de la etnoedafología. Para ello viajaremos a en el Senegal. El abonado orgánico y compostaje ya eran conocidas por pueblos aborígenes esparcidos por todo el planeta (…), incluíos los de las Islas Canarias. No hemos inventado nada.
Las denominadas “Terras Pretas” de Brasil, de las que hablaremos en su momento son un tipo de suelo creado por la incesante adición de materia orgánica realizada por las culturas aborígenes del Amazonas. Lo que cabe mostrar ahora, es que el caso brasileño no tenía nada de singular y que la “agricultura orgánica” era conocida en todos los continentes. Ahora nos cobran mucho más por retornar al pasado, tras años de ofrecernos productos menos saludables. ¡No!, tampoco solucionamos nada con la revolución verde, como no lo hará la basada en la biotecnología y sus transgénicos. Hoy hay más hambre que nunca en este mundo. No confundamos el “agronegocio” con mejorar la calidad de vida de los moradores de este planeta. Estas nuevas “revoluciones”, como mucho, enriquecerán las arcas de las multinacionales y el ego de los científicos que andan detrás de ellas. A lo mejor (estoy seguro) un tal libro rojo, nos enseñaría mucho más que todos los biotecnólogos juntos.

Afortunadamente, aunque demasiado tarde, la FAO y otras organizaciones comienzan a escuchar este conocimiento campesino para percatarse de que no son ellos los ignorantes, sino nosotros. Se trata de una zona semiáridas con poca materia orgánica. Leer y comprobaréis como el abono orgánico y el compost ya eran bien conocidos y utilizados a la hora de mejorar lo que comenzamos a denominar calidad del suelo. La verdad es que estoy aprendiendo mucho leyendo estos resúmenes del Simposio sobre Etnoedafología celebrado en el Congreso Mundial de Filadelfia (julio 2006). Gracias Dr. McClintock, hoy sé un poquito más. Como siempre los subrayados son míos, mientras que el enlace se encuentra en el título.

¡Cuanto se aprende a conocer siendo humilde! ¡Cuanto nos aleja de la sabiduría la arrogancia! Y no nos engañemos, la ciencia y los científicos contemporáneos somos extremadamente arrogantes.

Juan José Ibáñez
Soil Fertility Management & Compost Use in Senegal's Peanut Basin
Soil Fertility Management & Compost Use in Senegal's Peanut Basin.
Nathan C. McClintock, Univ of California - Berkeley, Dept of Geography, 583 McCone Hall, #4740, Berkeley, CA 94720-4740 and Amadou Makhtar Diop, The Rodale Institute, 611 Siegfriedale Rd., Kutztown, PA 19530-9320.
The Jóor (Dior) soils of Senegal's Peanut Basin are inherently low in organic matter, limiting yields of millet and other crops and threatening the food security of smallholders. Focus groups and interviews were conducted in eight villages to characterize the site-specific fertility management by farmers in the Peanut Basin. Results of the qualitative survey revealed that farmers base management decisions on a series of fertility indicators that include type, color, and texture of soil, presence of vegetation, and productivity in previous years. In an effort to equalize fertility across the field, farmers amend areas they classify as less fertile with decomposed manure + household waste from the family sëntaare (traditional pile) or with compost from managed piles. On-site measurements of soil in areas of fields amended with compost or sëntaare material revealed significant increases in peanut and millet growth over unamended areas, but little difference between the effects of compost and manure. Similarly, chemical analysis revealed increased ECEC and nutrient concentrations (K, Mg, and Al) in soils amended with compost or manure. Similarities in the chemical characteristics of compost and sëntaare material suggest that development workers could emphasize improved pile management rather than promoting more labor-intensive composting. Keywords: compost, indigenous knowledge, local soil classification, manure, nutrient cycling, semi-arid West Africa
Nota del Administrador en estado de descomposición.
Y si desea comprobar como se realiza un compostaje casero, por ejemplo, pinche aquí.
Juan José Ibáñez