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martes, 10 de octubre de 2006

Hace unas semanas, leyendo una noticia de prensa de El País, recogida por el Boletín de Noticias de la CAM, encontré una cuyo título era el siguiente: “ Las hormigas surgieron con las plantas de flor”. Me acordé de la época (finales de los 80, y principios de los noventa) cuando me interesé por la evolución de los suelos a lo largo de la historia del Planeta. Existe una clara correspondencia, aunque poco estudiada, entre evolución del clima, le evolución tectónica, la evolución de la biosfera y la evolución de la edafosfera. Por esta razón no me parece correcto que los edafólogos hablen de evolución en lugar de desarrollo (o hasta maduración) de los suelos, por cuanto las hacen sinónimas, y no debería ser así. La evolución de los suelos ha sido impresionante a lo largo de la historia de la Tierra, estando condicionada, principalmente por la de la atmósfera, la de la tectónica de placas,  y la de la biosfera, como veremos a continuación y en próximos post. Los estudios realizados inducen a pensar que, como en la evolución de la biosfera, la edafosfera ha tendido hacia un incremento de su complejidad con el tiempo, proceso conocido como Ley de Dollo. Al mismo tiempo, ciertos tipos de suelos se extinguieron y aparecieron otros. Más aún, el estudio de los paleosuelos ofrece una incalculable información sobre la historia de la biosfera, atmósfera y geosfera.


 

Lamentablemente existen muy pocos estudios sobre la evolución de los suelos a escala geológica. Generalmente, cuando hablamos de los suelos del pasado, usamos el vocablo “paleoedafología”. Sin embargo, esta subdisciplina suele investigar los suelos del pasado hasta épocas no muy remotas. No obstante, existe un libro sobre el tema en el que se compila toda la información científica de que disponemos al respecto (hasta las épocas más remotas) y que nos parece de gran interés. Se trata de “Los Suelos del Pasado” (Soils of the Past, en la lengua del Imperio), escrito por Gregory J. Retallack de la Universidad de Oregón. Se trata de un tema que no suele considerarse en la docencia de las Ciencias del Suelo y que tampoco es conocida por la inmensa mayoría de los expertos de otras disciplinas. Personalmente, creo que es de gran interés, no sólo para los investigadores en la materia, sino para los que tratan de reconstruir la historia de la tierra y de la vida, por cuanto los suelos son bloques de memoria, un archivo del pasado: en él se inscriben las huellas de multitud de acontecimientos. 

   

 

 

Sobre el estado de la tierra en el precámbrico podéis pinchar “aquí”. La tierra poseía una atmósfera neutra o reductora, mientras que el oxígeno era enormemente tóxico para los organismos primigenios. ¡letal!. Afortunadamente para ellos, el O2 que desprendían aquellos diminutos organismos, llamados cianobacterias, era absorbido por formaciones rocosas ricas en hierro reducido (colores azules y verdosos) que al oxidarse lo secuestraban, evitando que se acumulara en la atmósfera, Poco a poco al oxidarse, tales formaciones adquirían tonalidades rojizas (las denominadas formaciones bandeadas ricas en goetita y hematina: formas de Fe oxidadas). Pero llegado un punto, su capacidad de absorción se agotó y el  O2 comenzó a incrementar su concentración en la atmósfera. En otras palabras, con la vida que ahora conocemos llegó la contaminación. Como consecuencia de la letalidad de este gas, se produjo una gran crisis ecológica, denominada “catástrofe del oxígeno”. Como podéis observar la aparición de los primeros organismos bacterianos fotosintéticos pudiera concebirse como la de una nueva especie cuyo crecimiento generó la mayor catástrofe ecológica jamás vivida en nuestro planeta. Nosotros, como casi todos los organismos no anaeróbicos, somos producto evolutivo de aquella megacontaminaciónnatural”. De este modo, la composición de los mares y la atmósfera cambiaron radicalmente. Nuestro actual planeta azul tenía, con anterioridad a la crisis mencionada, una atmósfera de tonalidades rojizas y unos mares de color verdoso oliva ¿Un planeta cuyo color se parecería más al de actual Marte?: ¿Otro Planeta Rojo? No os lo puedo asegurar.

 

Foto de las rocas denominadas "formaciones

bandeadas" que secuentraban el

oxígeno de la atmósfera primigenia,

desprendido por las cianobacterias:

los primeros organismos fotosintéticos

(Foto: enlace mentado de Wikipedia)

 

Como es lógico, unos suelos sin vida (o al menos solo bacteriana) y bajo una atmósfera reductora, eran muy diferentes a los actuales. Nuestras clasificaciones no pueden dar cuenta de ellos. Estos fueron denominados “green clay soils” o suelos arcillosos verdes, ya que no aparecían elementos oxidados.  Ya hablaremos de ello en otro post.

 

Formaciones de rocas bandeadas en una cascada desprendiendo el hierro

que acumularon hace miles de millones de años (Foto: enlace Wikipedia)

 

Con vistas a saber un poco más de paleosuelos, os recomiendo pinchar en el mentado vocablo, es decir en Wikipedia.

 

 

Comenzamos pues en esta bitácora, un nuevo periplo con vistas a explicar la evolución de los suelos a lo largo de la historia de la tierra.

 

Juan José Ibáñez

 

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