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jueves, 21 de septiembre de 2006

En su último mensaje (más promoción para su bitácora): Antonio Ruiz Elvira al menos ofrece un bosquejo de definición. Por citaros una definición de ciencia, simplemente os muestro la de wikipedia, que al hablar de ciencia nos dice:

 


La 'ciencia (del latín scientia, "conocimiento") es un proceso de adquisición y refinado de conocimiento, así como, la organización de dicho conocimiento. Es el conocimiento producto de una práctica humana con reglas establecidas, cuya finalidad es obtener por diversos medios un conjunto de reglas o leyes universales, generalmente de índole matemática, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.

La ciencia experimental se ocupa exclusivamente del estudio del universo natural, ya que por definición todo lo que puede ser detectado o medido forma parte de él. Los científicos se ajustan, en su investigación, a un cierto método, el método científico, un proceso para la adquisición de conocimiento empírico. La ciencia puede a su vez diferenciarse en ciencia básica y aplicada, siendo esta última la aplicación del conocimiento científico a las necesidades humanas y al desarrollo tecnológico.

Algunos descubrimientos científicos pueden resultar contraintuitivos, es decir, contrarios al sentido común. Ejemplos de esto son la teoría atómica o la mecánica cuántica, que desafían nociones comunes sobre la materia. Muchas concepciones intuitivas de la naturaleza han sido transformadas a partir de hallazgos científicos, como el movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol o la teoría evolutiva de Charles Darwin.

Luego podéis ir, en la misma página, y leer lo que propone de método científico, etc.

Efectivamente, existen muchas definiciones de ciencia. Dentro de cada disciplina, tampoco hay consenso y se ofrecen una plétora de proposiciones. Ahora bien, a la hora de divulgar es mejor escoger una que te guste y luego, a partir de ahí explicar los “peros”. El mundo (y las “cosas” que alberga) es demasiado complejo para que exista una definición única e inequívoca. Ocurre en todos los ámbitos del conocimiento humano. La ciencia no es una excepción. Sin embargo, difícilmente podría hacerse docencia, y menos aún divulgación, si comenzamos con la experiencia adquirida en nuestra labor profesional.

Personalmente, a mi me encanta una definición de ciencia que es tautológica, y por lo tanto no correcta, pero que explica muy bien la “ciencia en acción” (título de uno de mis autores favoritos sobre Estudios sociales de la ciencia: D. Latour; el enlace es un pdf., en el que se explica su perspectiva). La ciencia es el acuerdo alcanzado por consenso entre científicos de prestigio. Que más o menos es lo que explico abajo: lo que cree el colectivo de expertos implicados, de gran autoridad, en una época determinada.

Debemos entender que, si uno encuentra una definición “única de ciencia”, es que la ciencia se ha comprendido en toda su plenitud. Por ejemplo yo, que trabajo en edafología (el núcleo duro de las ciencias del suelo), comencé mi andadura en esta bitácora intentando explicar, o mejor, definir lo que era un suelo. Seguidamente, partiendo de que las definiciones de edafología, como de cualquier otra disciplina, son el resultado de los conocimientos asumidos en una determinada época, acudí a explicarlos uno a uno (unos ocho modelos). Seguidamente, añadí dos míos, con vistas a exponer que la naturaleza (el mundo exterior) no puede entenderse sin tener en cuenta la dupla observador-observado (a lo que denominé “modelo mántrico”), así como que siempre debe tenerse en cuenta la imposibilidad de definir un objeto de estudio sin ambigüedad (en lo que ha hecho énfasis Antonio Ruiz Elvira: “modelo gallego”). Empero por mucho que se queje Antonio (y yo también pero en privado), a veces las masas nos dan una lección. Fue más que interesante e ilustrativo analizar el número de pinchazos que recibió cada post. Sin embargo algo curioso ocurrió.

Un sábado o domingo (otra cosa es cuando edito los post), un poco”resacoso” tras una noche de juerga, se me “escurrió” una idea cuya respuesta en pinchazos me sorprendió mucho. Otro un post que se lleva por título “El suelo como esponja”. Y fue curiosamente, este último, el que más pincharon mis lectores. Tras meditar mucho y añadir otro post “trampa”: “¿cuanto mide un metro cuadrado de suelos?, que también fue muy pinchado, comprendí que los edafólogos nos estábamos equivocando al intentar buscar una definición clara e intuitiva. Ahora doy vueltas a una definición basada en aquella experiencia. Sois vosotros los que me habéis hecho darme cuenta de un error casi secular. Gracias. No pongo los enlaces, ya que no quiero hacer en esta nota propaganda.

Ahora bien, preguntaría a Antonio que en un Sistema de Weblogs de "Compromiso Social por la Ciencia", ¿a que viene un post sobre “Julián Muñoz”? ¿Qué tiene que ver con el medio ambiente y la ciencia? Albergo serias dudas de que sea una estrategia para que el personal pinché una bitácora buscando un vocablo de actualidad. A mi no me parece muy ortodoxo. En fin allá cada uno con sus ideas.

Para los que no lo sepan: he plagiado intencionalmente el título del post de un libro que va de todo esto y que sería de gran interés para los curiosos que tengan ganas de echar unas horas con vistas a entender este tema mejor. Se trata de un libro de bolsillo de poco más de 200 páginas que se denomina sí: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia? En este mismo enlace se detalla un amplísimo “resumen” del contenido del libro mentado, escrito por A. F. Chalmers. Podéis mirarlo primero y luego comprar o no en función del interés que os despierte.

Juan José Ibáñez

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta el 31 de Abril de 2007 (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25, 26]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

Las Teorías Científicas Como Estructuras Complejas

La Filosofía de Imre Lakatos  [28, 29, 30, 31, 32]

La Filosofía de Thomás Kuhn [33, 34]

 

16:58 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (10)

El día 13 de septiembre de 2006, el Administrador de la Weblog “Medio Ambiente y Ciencia”, incluido en el sistema de bitácoras de la CAM (Compromiso por la Ciencia) editaba tres notas. Una de ellas se titulaba: “La seguridad en si mismo y las definiciones en la ciencia”. Ruiz Elvira comentaba que la llamaba la atención que parte de su audiencia le interpelara por una definición de ciencia. A mi sinceramente no me extraña. También soy consciente de la dificultad que entrañan las definiciones a la hora de dar cuenta de la enorme complejidad del objeto que abordan. Ahora bien, una cuestión es filosofar y otra bien distinta omitir los estudios llevados a cabo por la filosofía, sociología e historia de la ciencia, así como también lo que nos dicen la epistemología y ontología. Si los científicos despreciáramos menos las humanidades seríamos menos timoratos. No tengo objeción alguna por los que apelan por filosofar. Ahora bien, unas bitácoras “académicas”, que están pensadas para difundir la ciencia entre los ciudadanos (de ahí lo de Compromiso Social por…) deberían albergar notas o post que versaran sobre el tema. No entiendo la resistencia de Ruiz Elvira, sinceramente. He sopesando durante varios meses el tema antes de aventurarme a realizar un análisis crítico (que pretendo sea constructivo) sobre los contenidos de la bitácora mentada. Espero que no se entienda este post como un ataque personal.

 


A mi modesto entender, las opiniones de Ruiz Elvira sobre “que es la ciencia”, “las definiciones, etc”., pecan de lo que he denominado filosofar (sentarse al PC y escupir lo que uno piensa, sin más). En ningún caso han abordado lo que los estudiosos sobre el tema opinan a cerca de tales cuestiones. Me preocupa y mucho que los lectores extraigan falsas conclusiones sobre estos temas. Estamos principalmente para informar sobre ciencia. Obviamente también damos nuestras opiniones (yo el primero). Sin embargo, cuando hablamos de algo que va a ser leído por unos ciudadanos que no conocen bien el tema, es necesario ser más rigurosos y didácticos. Ruiz Elvira dice en su post (que así recibirá más pinchazos)  

 

 

Muchos de los comentarios que recibo se refieren a un tema curioso: La seguridad en los conceptos.

 

Hace unos días aparecía en una publicación la noción de que la mente de una buena parte de las personas precisas una cierta seguridad en los conceptos que maneja, de manera que cuando no la tiene, la inventa. Así se han inventado los conceptos de las religiones, los fantasmas, y los ángeles. Cuando el ser humano no vislumbra un agente para una acción, genera un circuito mental que lo representa.

 

Ayer recibí un comentario que indica que el que lo escribe está molesto porque no le doy UNA definición de ciencia. Dice que ha leído lo que he escrito y que es  marear la perdiz, bla, bla, bla, etc.

 

Pues bien, esto es así. No hay definición de ciencia, ni clasificación de ciencia, ni relación entre la ciencia biológica y la contabilidad, ni casi nada de lo que desean algunos lectores. Definiciones exactas están en el catecismo o en las leyes de los estados, esas leyes que se rehacen una vez por año, como las de educación, por ejemplo. En estas materias son necesarias las definiciones exactas porque al ser aquellas arbitrarias, uno debe elegir entre miles de posibilidades la que quiere en cada momento.

 

La noción de que existe UNA única verdad o de que los sistemas científicos son definibles y pueden probarse deriva de esa necesidad de la mente inmadura de rellenar los huecos de lo desconocido con imágenes conocidas. Hasta hoy mismo Stephen Hawking lucha por encontrar la UNICA ecuación de la que deriven las demás, y a finales del siglo XIX David Hilbert quería encontrar la prueba definitiva de que la matemática fuera un sistema cerrado.

 

 

Si a mí me preguntaran sobre el tema, respondería que hay muchas definiciones, pero ninguna universalmente aceptada. Aportaría razones, información y bibliografía, que la hay en castellano y buena, para que cada uno extraiga su propia opinión. Lo que no se puede alegar, hábito muy habitual en Ruiz Elvira, es descalificar al lector “esa necesidad de la mente inmadura”. Por poner un ejemplo, en un post antiguo asociaba a los amantes del fútbol con nuestra herencia de “primates”. No creo que sea adecuado estar todo el día denostando a los lectores que no tienen sus gustos. En una bitácora sobre ambiente y ciencia se puede y debe descalificar, si llagara el caso, a aquellos que rigen nuestra política científica y ambiental, cuando lo hacen de manera ineficiente. Estar metiéndose con los ciudadanos, pero no con los que inducen al consumo de energía etc., es atacar vilmente a la gleba que no tiene “su supuesta gran cultura”, Sr. Ruiz Elvira. Y he puesto tan solo un ejemplo. Pero vamos al tajo.

 

El porqué de la necesidad de definir”. Aquí la cuestión parece estar más que clara para los expertos en CC. Cognitivas y los filósofos de la ciencia. La mente humana necesita categorizar, es decir, romper el continuo que generalmente se presenta en la naturaleza en clases discretas (duras o booleanas) que podamos discernir y comunicar. Hasta nuestro lenguaje requiere tal proceso. Los filósofos también lo llaman “cosificación” (“reify” en inglés). Las categorías deben ser descritas tan inequívocamente como sea posible, y para ello las definiciones y conceptos son esenciales. Empero, como dice Jordi Wagensberg, la ciencia genera teorías, y estas dan lugar a la “compresión” de la información que obtenemos de la naturaleza. Tal compresión requiere pérdida de información, y de ahí que una definición no pueda dar cuenta, por lo general, de todo el espectro o variedad de objetos o procesos que la incumben. Es cierto que, los conceptos no son inmutables y, en el caso de la ciencia, por definición debe ser así. Lo que tampoco parece ser “hoy” cierto, y ha sido descartado por la mayoría de las corrientes actuales de la filosofía y epistemología, es que la ciencia sea un proceso de acumulación gradual de conocimientos, como Ruiz Elvira alega. Pero esa es otra cuestión.

 

Peor es aún, cuando el Sr. Ruiz Elvira nos indica en varios post que la ciencia pretende analizar la “realidad”. Yo le pregunto: ¿Qué es la realidad Sr. Ruiz Elvira? Se trata de un tema que no concierne ni a la ciencia, ni a la filosofía, ni a la epistemología, sino a la ontología. Como se decía en una serie de televisión: “la realidad está ahí fuera”. Ahora ¿que es la realidad?, ya es otra cuestión.  Casi ningún filósofo actual duda de ello, con la salvedad de la escuela del siglo XVIII denominada actualmente: “Realismo Ingenuo

 

Es razonable, y no una necesidad de “mentes inmaduras”, que le pregunten que es la ciencia y cuestiones análogas. Pero si queremos informar correctamente a los ciudadanos, debemos nosotros informarnos previamente con un cierto rigor. En caso contrario, “desinformamos", como cuando usted habla de desertificación, la erosión y los tractores.  Y este es un tema ambiental. Sr. Ruiz Elvira: arar a favor de las curvas de nivel, en ciertos ambientes, es una práctica más que razonable. Los tractores no se caían ladera abajo (salvo alguna gloriosa excepción), como usted dice y la erosión de los suelos españoles se generó mucho, pero que mucho antes de los años 50. Entiendo que no tenga tiempo para informarse sobre estos temas. Pero lo que no me parece tan lógico es que no lea a sus colegas de los blogs de “al lado”, como hago yo. Y tal actitud me parece más sería cuando sus post versan sobre el medio ambiente. Por ejemplo,  esa manera de arar esta justificada (en áreas con abundantes precipitaciones torrenciales) y, fue la arrogancia de ciertos servicios de conservación de suelos  (como los da la FAO) las que la denostaron. Se equivocaron, y lo han reconocido, como lo expliqué en un post anterior, cuyo título hacía mención al tema. Si lo hubiera leído no habría confundido al ciudadano.  

 

Finalmente Sr. Ruiz Elvira, desearía hacerle la siguiente pregunta. Ese mismo día publicó, por ejemplo, un post denominado "Biodiversidad". Personalmente no me he enterado del contenido ambiental del post, por lo que le interrogo: ¿No utilizará usted los títulos para reclamar visitantes? (le aseguro que hoy le he visitado –pinchado- muchas veces). De no ser así, no entiendo los encabezamientos, como muchos dedicados al fútbol que tanto parece odiar, y que no sé que tiene que ver directamente con el ambiente, el “tema de su bitácora”·. ¿Porqué siendo un experto en cambio climático no nos comenta a todos las noticias que al respecto imprime la prensa y/o nos instruye mejor sobre el funcionamiento del sistema climático? Estamos en bitácoras académicos, no en otras de tipo personal, por lo que el ciudadano viene aquí a informarse fidedignamente sobre temas científicos.

 

Disculpe usted mi desiderata. Tan solo me gustaría que nos hablara en verdad sobre los problemas ambientales, e informara amenamente y con rigor a los ciudadanos.

 

Cordialmente

 

Juan José Ibáñez

16:54 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (5)

Según un dicho japonés, en el amor y la guerra vale todo. Parece ser que en ciencia comienza a ocurrir lo mismo. Muchos investigadores no conocidos presentan sus manuscritos a otros de prestigio, sobre el tema que tratan, con vistas a que los revisen. Ponerles en agradecimientos ya les garantiza que el editor o referees puedan pensar que este les ha hado el beneplácito, cuando en realidad no es así, frecuentemente. Otras veces, entran directos a la yugular y les invitan a colocar su nombre como coautor. Algunos acceden y otros no. En el primer caso los autores desconocidos ya han dado un gran paso con vistas a la aceptación del “paper”. No podemos hablar de fraude, pero sí de mala praxis científica, desde luego. Ahora bien ¿que ocurre cuando un investigador ve su nombre como coautor en un trabajo del que no tenía noticia? Esto si ya es en sí materia de fraude. Os voy a contar hoy un caso personal que me ha ocurrido recientemente, aunque sé de otros, que me han afectado a mí o a otros colegas ¿sorprendente? Quizás ¿inhabitual? No.


Ya comentamos en otra comunicación como la ciencia china ha entrado en el circuito de la Ciencia como un elefante en una cacharrería.  Quisiera entender que se trata más bien de falta de hábito que de intenciones más preocupantes (cultura distinta, valores distintos). Ya sabemos, además cuantos son. Os comenté en una comunicación anterior que, con cierta estrategia que cabe interpretar como mala praxis científica (aunque muchas escuelas invisibles de los países occidentales también utilizan la mismas argucias habitualmente, aunque de forma más sutil), la Revista Pedosphere (vinculada al lobby Elsevier), inicialmente escrita en lengua china, ha pasado en uno o dos años a alcanzar un impacto desorbitado en nuestra especialidad. He observado que Springer, también comienza a potenciar e incluir en el mercado occidental otras revistas chinas, ya en versión inglesa. ¡Tal para cual! Pero vayamos al meollo de la cuestión.

 

A principios de este milenio, unos investigadores pertenecientes a la Academia Sínica (China) de la Ciencia, me propusieron pedir una acción bilateral entre el CSIC y su institución. Su idea era comenzar a adiestrarse y aplicar las metodologías para el análisis de la edafodiversidad, que personalmente había introducido en la literatura edafológica, en su propio país. Accedí complacido. A renglón seguido, se realizó la pertinente propuesta que fue aceptada por ambas partes. Omitiré todos los avatares que tuve que sufrir con mis colegas asiáticos (que no creo que aún olvidaran en la Residencia de Estudiantes del CSIC). Con vistas a cumplir mi misión de “teacher”, les solicité que vinieran con datos suyos, a los cuales les mostraría como debía aplicarse la metodología mentada. Así lo hicieron. Se trataba de un proyecto conjunto realizado con la metodología SOTER con la colaboración de expertos de la FAO en la isla de Hainan.  Realizamos su labor de adiestramiento y les pasé los programas que debían usar. Ya aquí, en Madrid,  me preguntaron sobre la posibilidad de redactar una publicación conjunta con los resultados. Les respondí afirmativamente, si me enviaban un manuscrito que pudiera ser motivo de una publicación en una revista ISI.

 

Pocos meses después, los edafólogos chinos me enviaron un borrador. Me quedé espantado. Se trataba pura y llanamente del trabajo realizado en España. Gran parte del texto era un mero fusilamiento de párrafos enteros de artículos míos previos sobre el tema. Adicionalmente, los datos, muy pobres, no darían lugar, en ningún caso, a un “paper” que pudiera ser publicado por una revista indexada (al margen del plagio-autoplagio manifiesto). No volví a saber nada más del tema. Tan solo algún e-mail ocasional. Me los encontré en julio en el Congreso Mundial de Suelos en Filadelfia. A parte de una bolsa de té, me regalaron dos artículos recientemente publicados en una revista indexada. Para mi sorpresa, en la bibliografía aparecían dos papers conjuntos publicados en una revista china y en un acta de un congreso internacional. Estupefacto, el mes de agosto del presente año les pedí una copia en formato pdf de ambos. Me las enviaron hace unos diez días, con e-mail que os incluyo abajo. Se trataba, prácticamente del mismo borrador que yo había descartado, con las mentadas frases fusiladas y con las gráficas y resultados que obtuvimos en Madrid. Por un lado era un palmario autoplagio: ambos papers contenían la misma información. Por otro, habían puesto mi nombre sin mi consentimiento, plagiando frases que, como ya he dicho, aparecían en artículos míos previos indexados. Os reproduzco a bajo el contenido de su correo electrónico:

 

Hello, Juanjo,

 

Please find the attached files of the information about Chinese Soil Taxonomy and my papers you ordered.

 

These two papers were prepared and published after I came back in Oct 2002 from Spain where I got the related method and reference papers from you, so you could find the main methodology and wording were more or less copied from you that was also partly why I used your name. I regret having to do so at the beginning of doing a Pedodiversity job. Now I try to do move more by following your ideas but based on some Chinese conditions, for example, fast growing urbanization process (CATENA paper sent to you earlier).

 

A good funding will be hopefully approved for me by the end of this year, so I hope to continue some possible joint research with you on Pedodiversity analysis. Hope to get more ideas from you.

 

Thanks

  

Como podréis observar, si bien se “puede” entenderse que se excusaban en parte su actitud, exponían los hechos con toda naturalidad. Lo curioso del  tema es que cuando les felicité en Filadelfia sobre el vertiginoso ascenso del impacto de la Revista previamente mentada, me comentaron quejumbrosamente que lamentaban la mala praxis de la editorial de su país. ¡Vivir para creer! ¿Qué puedo hacer? Si envío una carta de protesta al CSIC para que la trasmita a la Academia China, dudo que lo hagan por “diplomacia”. Si la envió a tal institución directamente, no creo que consiga nada (más que me repudien a la china). Tampoco es un tema que me afecte demasiado. Habrá que dejarlo pasar. La verdad es que no hay mecanismos legales de los que hacer uso en estos casos (y menos en España), por lo que uno se encuentra indefenso. Ya os menté en la comunicación anterior, sobre el tema del fraude, la respuesta de cuando solicité un “erratum” a otra revista indexada.  Que cada uno extraiga sus propias conclusiones.

 

Personalmente considero que no actuaron de mala fe. Empero la actividad científica no debe seguir por estos derroteros. Me imagino que sus instituciones, como las nuestras, tras desembolsar un dinero, les exigen rápidamente resultados. La buena ciencia no debe regirse por estas demandas de “catetos”. Pero, ¿Qué pueden hacer? Yo he hecho borrón y cuenta nueva, pero podría citar otros tantos ejemplos de colegas españoles que den mucho que pensar.  

 

Juan José Ibáñez

9:05 | gestionado por Juan José Ibáñez | Enviar comentario (0)